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jueves, 29 de octubre de 2015

Las cinco claves de la disputa territorial por el mar de China Meridional


La soberanía de las islas artificiales que China ha construido en el mar de China Meridional, con gran valor geoestratégico y económico, nunca se ha aclarado del todo. El Gobierno chino, que considera estos islotes de prioridad nacional, ha intensificado su actividad en los últimos años.

Hoy un buque de guerra de EEUU ha navegado en aguas próximas a este enclave, lo que ha desatado la polémica.



¿Cuál es el origen del conflicto?

El auge y caída de diferentes imperios y los conflictos vividos en la región a lo largo de los años han provocado que el dominio y control sobre el mar de China Meridional y sus arrecifes haya oscilado durante los siglos, con lo que la cuestión de su soberanía nunca se ha aclarado del todo.

En la actualidad, varias naciones (China, Filipinas, Vietnam, Malasia, Brueni y Taiwán) reclaman para sí parte o la totalidad del territorio del área oceánica y de las Islas Paracels y las Islas Spratly, las dos cadenas de islotes que hay en la zona. Junto a estas, hay docenas de atolones, cayos, bancos de arena y arrecifes, muchos de los cuales se inundan durante la marea alta o permanecen sumergidos permanentemente.

¿Por qué son importantes estas islas?


A pesar de que no están habitadas, estas islas tienen un alto valor geoestratégico y económico, y se cree que la zona almacena una gran cantidad de recursos naturales, especialmente petróleo y gas. Sin embargo, hasta la fecha no se han podido realizar exploraciones detalladas de lo que contiene, por lo que los cálculos se han hecho en base a estimaciones extrapoladas de las riquezas minerales que poseen zonas aledañas a la del conflicto.

Además de esto, sus aguas acogen un tercio del tráfico mundial marítimo y contienen importantes reservas pesqueras que proveen de alimento a poblaciones de toda la región.


¿Quién reclama qué?

China es la nación que pide para sí una mayor porción de territorio, un área contenida dentro de lo que se conoce como "la línea de los nueve puntos" y que se extiende cientos de kilómetros al sur y al este de su provincia más meridional, la de Hainan.



Para sostener su demanda, Pekín alega que su derecho a la zona se remonta siglos atrás, cuando las islas Paracel y Spratly eran consideras parte integral de China, y que en 1947 ya publicó un mapa detallando sus reivindicaciones. Desde 2012, China ha incluido estas islas como parte de sus 

"intereses nacionales básicos".


Por su parte, Vietnam rechaza la versión histórica china alegando que su vecino nunca había reclamado la soberanía sobre las islas antes de los años 40, y afirma que tienen documentos que prueban que desde el siglo XVII ellos han gobernado las islas. Mientras tanto, Filipinas invoca su proximidad geográficacomo base principal de su demanda.

Finalmente, Malasia y Brunei también reclaman una parte que dicen está dentro de sus zonas económicas exclusivas definidas en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982. Taiwán reclama lo mismo que China.

¿Qué ha pasado últimamente?

En los últimos años, China ha intensificado sus trabajos de recuperación de tierras en los arrecifes y atolones disputados con el resto de los países. Navíos chinos han dragado y construido nuevos puertos, mientras que sus grúas han erigido islas artificiales sobre arrecifes sumergidos, e incluso hay evidencias de que se está construyendo una pista de aterrizaje en una de ellas. Durante meses, los Estados Unidos han denunciado, a su parecer, la ilegalidad de estas obras, y el Pentágono ha presionado a la Casa Blanca para que tome una postura más firme al respecto.

Washington ya avisó de que ignorará cualquier demanda china de aguas territoriales basadas en esas nuevas islas artificiales, y hace unos meses militares americanos sobrevolaron la zona con un avión de vigilancia que grabó el proceso de las obras, un hecho que desató las quejas de China.
Finalmente, hoy se ha conocido que el lunes un buque de guerra de Estados Unidos navegó a doce millas náuticas de dos de las islas artificiales que China ha construido, y que en su incursión le escoltaron aviones de vigilancia de la Marina estadounidense, una misión que se completó "sin ningún incidente".

¿Qué va a hacer ahora China?

Por el momento, nadie sabe cómo va a reaccionar el Gobierno chino, que considera la defensa de esos islotes como una de su prioridades en política militar. A principios de octubre, el ministro de Exteriores chinos Wang Yi dijo que "nunca permitirían a ningún país violar" sus intereses en el mar de China Meridional. Hoy, tras conocerse la noticia, Pekín ha acusado a los Estados Unidos de emprender "acciones provocadoras" en la región, aunque por el momento no parece que vaya a haber ninguna respuesta de carácter militar.

http://www.elmundo.es

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