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sábado, 22 de julio de 2017

Turquía invita a presentar ofertas al concurso de tanques Altay

Las autoridades de compras de Turquía han decidido publicar una Solicitud de Propuesta (RFP – Request for Proposal) para el nuevo carro de combate de diseño y producción nacional, que será enviada a tres fabricantes locales de vehículos blindados, como parte del programa de tanques Altay.

Esta decisión significa que las tres empresas nacionales serán invitadas a licitar el programa, con un valor estimado en más de 10.000 mil millones de dólares.

Las empresas que recibieron el RFP de la Subsecretaría de Industrias de Defensa, o SSM, son BMC, Otokar y FNSS, todas empresas turcas privadas y / o participadas.

En junio, la SSM decidió descartar las negociaciones con un único proveedor como Otokar para el programa del blindado Altay. Otokar es el diseñador y constructor de los cuatro prototipos presentados a las autoridades del principal tanque de batalla de nueva generación local de Turquía.


El contrato para la fabricación del Altay implica la producción en serie de un lote inicial de 250 tanques. Turquía planea fabricar un total de 1.000 unidades.

Los prototipos presentados por Otokar completaron con éxito todas las pruebas de calificación incluyendo pruebas de movilidad y resistencia en terrenos accidentados y condiciones climáticas, pruebas de disparo con varios escenarios y pruebas de supervivencia.

En 2008, Otokar, la mayor empresa de defensa privada de Turquía, había firmado un contrato de 500 millones de dólares con SSM para el desarrollo y producción de los cuatro prototipos del Altay.


Pero en junio, la agencia gubernamental, con el pretexto de una oferta insatisfactoria por parte de Otokar para la producción en serie del tanque, canceló el contrato y decidió sacar la oferta al resto de empresas competidoras


Los directivos de Otokar, no entienden esta decisión, ya que se han ajustado a las peticiones solicitadas por la Subsecretaría de Industrias de Defensa y han desarrollado un tanque de sesenta toneladas de peso, con un motor de mil quinientos caballos de fuerza y suspensión hidroneumática. El tanque tiene como munición principal proyectiles de 120 milímetros de calibre.


El carro también va equipado con una unidad de potencia auxiliar, que es la responsable del suministro de energía para todos los sistemas de a bordo, incluyendo el de búsqueda y localización de objetivos, dirección del disparo, sistemas de gestión de la información y las comunicaciones, sistemas de visibilidad de 360º y aseguramiento a la supervivencia, entre otros.

La decisión de Turquía de abrir la competencia para el Altay, llega en un momento en que algunas fuentes de la industria advierten que el programa se enfrenta a varios retos técnicos, incluyendo el motor y su sistema de transmisión.

Ejército del Aire español y la Armada apuestan por comprar 60 cazas F-35 estadounidenses

F-35A Lightning II de la firma estadounidense Lockheed Martin parara la Fuerza Aérea holandesa.

La Fuerza Aérea rechaza adquirir más aviones de combate europeos alegando la vulnerabilidad de la flota

Tras invertir 10.630 millones de euros en el avión de combate europeo, el futuro caza de las Fuerzas Armadas españolas será, con toda probabilidad, estadounidense. El Ejército del Aire y la Armada apuestan por el F-35 Lightning II (Relámpago) de Lockheed Martin para sustituir a los F-18 y a los Harrier de despegue vertical que deben dar de baja a mediados de la próxima década. Las necesidades se estiman en 45-50 aparatos para la Fuerza Aérea y 12-15 para la Marina. La operación puede superar los 6.000 millones; más del doble contando con el apoyo logístico.

Para la Armada no hay alternativa. Si quiere mantener la aviación naval, que en 2017 cumple su primer centenario, —es decir, la capacidad de proyectar poder aéreo desde un buque— no tiene más opción que adquirir el caza de Lockheed Martin. A mitad de la próxima década, la Marina debe ir dando de baja los 12 AV-8B Harrier II Plus que le quedan (más uno de entrenamiento) y el único aparato que existe en el mercado con capacidad de despegue en corto y aterrizaje vertical (STOVL) es el F-35B. Sin él, el buque insignia de la flota española, el Juan Carlos I, quedará reducido a la categoría de portahelicópteros.

La Armada es consciente de que el F-35 es demasiado caro (entre 90 y 130 millones la unidad, sin contar el motor) y su pedido demasiado corto (12 a 15 aparatos), por lo que el margen para negociar es muy estrecho. Otra cosa sería si el Ejército del Aire se inclina por el mismo modelo, admiten mandos de la Marina de Guerra.

El futuro avión de combate es una de las prioridades del nuevo Objetivo de Capacidades de las Fuerzas Armadas que debe aprobarse antes de final de año, según explicó a EL PAÍS el nuevo jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general Fernando Alejandre. Se trata de sustituir a los cazas F-18 que, con el Eurofighter o EF2000, constituyen la punta de lanza de la Fuerza Aérea española.

La llegada del F-18 supuso un salto tecnológico para el Ejército del Aire en los años ochenta, pero la flota ya tiene tres décadas en sus alas y la mayoría de los aparatos supera las 5.000 horas de vuelo, con un límite de alrededor de 7.000. De los 86 aviones en servicio —se compraron un total de 96, 24 de ellos de segunda mano— lo más urgente es relevar los destacados en Canarias, a los que restan unos tres años de vida operativa. Temporalmente, el problema podría salvarse redesplegando los F-18 de Torrejón y Zaragoza, pero todos deben ser sustituidos a partir de 2025.


Aunque la fecha parece aun lejana, fuentes militares advierten de que el proceso para incorporar un nuevo avión de combate es muy largo, por lo que la decisión debería tomarse como tarde en 2018. “Mientras más se espere, en peores condiciones se estará para negociar”, alegan.

El Ejército del Aire estima sus necesidades en 45-50 aviones y sus preferencias se inclinan por el F-35A, según reconoce mandos militares. Se trata del caza más moderno (y caro) del mundo, adquirido ya por Israel, Japón y Corea del Sur, a pesar de la polémica que ha rodeado su desarrollo y de las dudas sobre su maniobrabilidad (perdió un combate simulado con un vetusto F-16).


En este caso, al contrario que la Armada, sí hay alternativa: comprar más EF-2000. El Ministerio de Defensa redujo su pedido de 87 a 73 aviones (se canceló la llamada Tranche 3B), por lo que en teoría se podría dar continuidad a la cadena de montaje en España. Pero responsables de las Fuerzas Aéreas alegan que, incluso con mejoras, el Eurofighter no es comparable al F-35, un caza furtivo de quinta generación que integra los sensores en el revolucionario casco del piloto, con una visión de 360 grados. Además, ponen una pega estratégica a la sustitución de los F-18 por más EF-2000: la vulnerabilidad que supondría basar toda la flota en un único modelo, con el riesgo de quedarse sin aviación de combate si un problema estructural obligara a parar este aparato


La diferencia es que el EF2000 es un programa europeo, en el que España participa con un 14% y que genera unos 3.000 empleos directos en nuestro país; mientras que el F-35 es un avión estadounidense en el que la participación de la industria nacional sería insignificante. España fue invitada en su momento a integrarse en el consorcio del F-35 (con Reino Unido, Holanda, Italia, Australia, Canadá, Dinamarca, Noruega y Turquía, además de EE UU), pero Defensa rehusó. “La contribución económica que se exigía era muy onerosa y el retorno industrial escaso. No podíamos permitirnos el lujo de pagar el EF2000 y el F-35 a la vez”, explica un responsable de la época.

Con la tarta tecnológica ya repartida, lo único que puede negociar España es una rebaja del precio —Trump denunció en un polémico tuit que el coste del F-35 estaba “fuera de control”— y que las empresas españolas sean capacitadas para el sostenimiento del avión. Esto último no solo por su peso económico —el apoyo logístico durante todo el ciclo de vida del caza puede superar el coste de adquisición— sino por la autonomía que implica.

El inconveniente de comprar un caza llave en mano, en cuyo diseño no se ha participado, es que uno es un mero usuario. El Ejército del Aire logró, no con poco esfuerzo, tener acceso al código fuente de parte del software del F-18, lo que le permitió integrar su propio armamento. “Controlar la cadena logística, tener independencia tecnológica, acceso a las cajas negras y libertad de empleo deberían ser los objetivos de la negociación”, resume un mando militar.

Además del EF-2000 y del F-35, otras opciones serían las últimas versiones del F-18 (Super Hornet o Advanced), o incluso el Rafale francés. Ambos tienen, sin embargo, algunos inconvenientes de sus competidores americano y europeo sin muchas de sus ventajas. “El próximo avión de combate debe durar hasta 2060 y, en ese tiempo, incorporar mejoras, lo que solo garantiza un modelo [el F-35] que está al inicio de su ciclo de vida y no al final”, avisa un experto.

La elección del futuro avión es, por sus implicaciones políticas, industriales y militares, una de las decisiones más trascendentes que debe tomar la ministra María Dolores de Cospedal. Siempre, claro está, que el presupuesto de Defensa aumente y haya dinero para pagarlo.


El gobierno de la India no renovará el contrato de mantenimiento del Pilatus PC-7

El contrato de mantenimiento de los 75 aviones Pilatus PC-7 Turbo de entrenamiento de la Fuerza Aérea India (IAF) no será renovado, según ha informado en Nueva Delhi el Ministerio de Defensa.

El avión, fabricado por Pilatus Aircraft de Suiza y adquirido en 2012, se encontraba bajo un acuerdo de mantenimiento que expiró en diciembre de 2016.

“La ampliación de la garantía del mantenimiento posterior a diciembre de 2016, no fue aprobada debido a los altos precios que mantiene la empresa fabricante de este entrenador” dijo un funcionario del Ministerio de Defensa.

“Debido a que no existe ningún contrato de mantenimiento, la IAF está usando sus propios recursos y recurriendo a comprar parte de las piezas a través de terceros países para mantener la flota del Pilatus PC-7”, dijo el oficial de la Fuerza Aérea.

Los entrenadores fueron comprados por el gobierno saliente a pesar de la oposición a la compra extranjera en detrimento de la empresa estatal Hindustan Aeronautics Limited. HAL quería formalizar un contrato con el Ministerio de Defensa para el entrenador básico HTT-40 para así limitar la importación adicional de aviones construidos en el extranjero.

Pero el gobierno de la Alianza Democrática Nacional, después de llegar al poder en 2014, decidió que las necesidades futuras de la Fuerza Aérea sólo se cumplirían con el entrenador básico de producción local HTT-40, que aún está en desarrollo y probablemente será certificado en el próximo año, antes que comprar nuevos Pilatus suizos.


Avión de entrenamiento HTT-40

También se ha informado que el HTT-40, está en fase de experimentación realizando extensas pruebas y que la certificación de aeronavegabilidad se espera para 2018. El presidente de HAL Survana Raju, dijo que “el rendimiento inicial del HTT-40 está alcanzando las expectativas previstas y continuarán los vuelos de ensayo hasta alcanzar la envolvente plena en vuelo de la aeronave”. El actual gobierno de la India ha defendido la política del “made in India”, destinado a favorecer las capacidades de producción país a través de una variedad de industrias, incluyendo la aeroespacial y la de defensa.

El actual gobierno de la India criticó la compra del Pilatus cuando se llegó al acuerdo. Pero fue la propia Fuerza Aérea en 2012 quien rechazó el entrenador HTT-40 de HAL y favoreció la compra del Pilatus PC-7. “La IAF considera que el entrenador básico HTT-40 sería más caro que el entrenador PC-7 Turbo, además de informar al Ministerio de Defensa que el HTT-40 tiene sobrepeso en su estructura”.

Los trabajos de diseño y desarrollo en el HTT-40 comenzaron en agosto de 2013, cuando Hindustan Aeronautics decidió seguir adelante con el programa mediante fondos internos.

Según el funcionario de la IAF, “hubo una disposición para comprar más entrenadores PC-7 para la IAF, que habrían servido para el aprovisionamiento de repuestos adicionales y garantía para cubrir la flota existente. Sin embargo, esta compra adicional, no se realizó.

Pilatus PC-7

En la actualidad, la flota de entrenamiento de la Fuerza Aérea incluye entrenadores locales Kiran Mark I y II, totalizando 150, además de 99 entrenadores avanzados British Hawk. El número de entrenadores Pilatus es de 75, y próximamente se extenderá una orden de compra para los 60 primeros entrenadores HTT-40 que salgan de producción.

Rusia quiere desplegar en el Ártico rompehielos militares dotados con láser

Hace más de un año nos hacíamos eco de un programa del Ministerio de Defensa ruso que pretendía diseñar una serie de buques militares multipropósito que entre sus tareas tendría la de ejercer como rompehielos en la región del Ártico. Se trata del Proyecto 23550 del Astillero del Almirantazgo de San Petersburgo, conocido ya como clase Ivan Papanin, del que en abril comenzó la construcción del primer buque que será entregado a la Marina Rusa previsiblemente en 2020. La construcción del segundo buque comenzará a finales de este año o comienzos del próximo.

Foto: Este es el aspecto de los primeros rompehielos de combate (Ministerio de Defensa de Rusia)

Como adelantamos el año pasado, se trata de buques militares denominados patrulleros, pero con un tamaño y capacidades más propios de buques mayores, que pueden actuar como remolcadores de altura y rompehielos. En este último rol serán capaces de navegar con espesores de hielo de hasta 1,5 metros, convirtiéndose en un tipo único de buque militar que algunos ya han bautizado como el primer “rompehielos de combate”. Podrá de esta manera abrir paso a otros buques militares o civiles o actuar como buque de apoyo a las operaciones en el Ártico, incluso transportando provisiones o remolcando buques con problemas.

Con una eslora de 110 metros, una manga de 20, un desplazamiento de 8.500 toneladas y una autonomía de 6.000 millas náuticas con una velocidad de crucero de 16 nudos, este tipo de buques podrán operar en solitario hasta dos meses en alta mar, con una tripulación de 60 personas y sitio para otras 50 mas. El armamento principal será un cañón A-190 de 100 mm. en la proa, cubierta para un helicóptero en popa y tras esta, en la toldilla, una zona multipropósito donde se ha previsto la instalación del sistema de misiles Club-K, con dos contenedores con cuatro misiles Kalibr-NK cada uno como los empleados por Rusia en el conflicto sirio.

Foto: La construcción del primer buque del Proyecto 23550 ya ha comenzado (Ministerio de Defensa de Rusia)

Rusia ya opera la mayor flota de rompehielos, tanto de propulsión nuclear como diesel y sigue ampliando este importante recurso que le posiciona con ventaja en el Ártico. El año pasado se botó en el Astillero Báltico el Arktika, un nuevo rompehielos de propulsión nuclear de la clase LK-60Ya o Project 22220 que con más de 33.000 toneladas de desplazamiento se convierte en el mayor rompehielos del mundo. Será entregado en 2019, se le prevé una vida útil de 40 años y le seguirán otras dos unidades más, el Sibir (por Siberia) y el Ural en 2020 y 2021, capaces de navegar con hasta 3 metros de hielo.

Foto: Este será el aspecto del mayor rompehielos del mundo

Si esta capacidad no fuera ya impresionante, ahora se ha difundido en medios rusos tras el trabajo del periodista Dmitri Yúrov, que se está estudiando la aplicación del láser para romper gruesas capas de hielo y dotar así a algunos de estos buques. Por ello se ha iniciado un programa de investigación a cargo de la empresa Astrofisica con el apoyo del Instituto de Investigación del Ártico y la Antártica de San Petersburgo que pasa por la disponibilidad de una fuente de alta potencia eléctrica, que en el caso de los buques de propulsión nuclear no sería en principio un problema. El rompehielos diesel Dikson ya ha sido asignado a este programa, que comprende la instalación de un láser de 30 kw. (José Mª Navarro García)

INFOGRAFÍA El rey de los cielos rusos: el T-50 ruso en detalle

El proyecto del caza furtivo ruso T-50, también conocido como PAK FA, sigue progresando. Con motivo del Salón Aeronáutico moscovita MAKS-2017, Sputnik le ofrece los datos actualizados sobre la joya de la aviación militar rusa.

El T-50 es el caza de quinta generación ruso con capacidades furtivas. Será capaz de emplear cualquier tipo de armamento en existencia y en un futuro cercano.


Actualmente las Fuerzas Aeroespaciales rusas finalizan los ensayos estatales del avión con los últimos prototipos del lote de prueba, los más cercanos a la versión masiva. La fabricación en serie de los novedosos aviones y su entrega a la Defensa del país eslavo están planificados por el programa estatal de armamento para los años 2018-2025.