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jueves, 11 de noviembre de 2021

Firmaron un acuerdo para avanzar con la construcción del reactor CAREM

Comenzarán a emplazarse todas las estructuras del edificio del reactor nuclear modular que abarcan una superficie de 18.500 m2. En julio se habían reactivado las tareas.


Se realizará la construcción de todas las estructuras de hormigón del edificio del reactor CAREM. (Foto: gentileza)

Las empresas Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) y Henisa Sudamericana firmaron un contrato para la construcción del edificio CAREM que permitirá avanzar con la construcción del primer reactor modular de diseño nacional. El acuerdo representa la reactivación de la obra tras el freno en noviembre de 2019.

Las tareas que se desarrollarán abarcan principalmente la construcción de todas las estructuras de hormigón del edificio del reactor CAREM que está ubicado en la localidad de Lima, provincia de Buenos Aires y tendrán una duración de 20 meses. Según informaron desde la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el personal vinculado a la obra será de hasta 250 personas.

“Lo que se firmó es sumamente importante para nosotros, nos garantiza que en el transcurso de las próximas semanas se incorporará una cantidad importante de personal que nos permitirá retomar el ritmo que la obra necesita, y que ha sido en lo que hemos venido trabajando fuertemente en los últimos meses”, señaló el gerente de dirección de Obras CAREM, Juan Cattáneo.

Este nuevo convenio se constituye como el principal subcontrato enmarcado en el acuerdo celebrado entre la Unidad de Gestión de Proyectos Nucleares de NA-SA y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el cual fue firmado en julio pasado, con una extensión de 36 meses.

A raíz de la firma de este precontrato con NA-SA, se había incorporado una dotación de personal mínima que se abocó principalmente a tareas de limpieza y mantenimiento de la obra, a modo de preparación para el recomienzo de los trabajos de hormigonado y construcción gruesa.

El reactor CAREM

El CAREM es el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido por la CNEA, y se ubica en el segmento de reactores modulares de baja y media potencia (SMR, por sus siglas en inglés). La construcción del prototipo comenzó el 8 de febrero de 2014, momento desde el cual el CAREM se convirtió en el primer SMR del mundo en estar oficialmente en construcción.


El edificio que lo contendrá comprende una superficie de 18.500 m2, de los cuales alrededor de 14.000 m2 corresponden al llamado módulo nuclear, el sector que incluye la contención del reactor, la sala de control y todos los sistemas de seguridad y de operación de la central.

En detalle, será capaz de generar 32 megavatios eléctricos, y desde la CNEA indicaron que se destaca por un “riguroso estándar de seguridad” aplicado desde el diseño, obtenido mediante soluciones de alta ingeniería que simplifican su construcción, operación y mantenimiento.

Fuente:https://www.rionegro.com.ar

jueves, 25 de octubre de 2018

Argentina "CAREM", el reactor modular

Argentina "CAREM", el reactor modular
El reactor experimental de baja potencia cuyo diseño comenzó hace casi tres décadas avanza en la construcción de un prototipo en el marco de las restricciones presupuestarias y podría estar listo en un plazo de tres a cuatro años. Cuáles son sus características, por qué resultaría más seguro que las centrales tradicionales y qué usos podría tener más allá de la generación de energía.

Por Matías Alonso

Agencia TSS – El CAREM (por Central Argentina de Elementos Modulares) es un reactor experimental de baja potencia que, como su nombre lo indica, se puede utilizar de manera modular. Actualmente, es la única central nuclear de potencia (el prototipo en construcción será de 32 MW) que está en construcción en la Argentina, tras la paralización de Atucha III. Se está construyendo desde el año 2014 en el complejo atómico Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, y podría ponerse en funcionamiento entre los años 2021 y 2022 –tras sucesivas postergaciones– de mantenerse el financiamiento del proyecto, ya que el presupuesto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ha sido recortado por el actual Gobierno a la mitad con respecto al del año 2015.

Esta pequeña central nuclear para la producción de energía eléctrica es de diseño argentino y prevé la integración local del 70% de los insumos, componentes y servicios que demanden. El interés del Gobierno por esta central parte de que el CAREM es considerado por la CNEA un desarrollo con potencial de exportación.


Argentina "CAREM", el reactor modular

Con este objetivo, una empresa integrada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la empresa INVAP y Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) buscaría comercializar este desarrollo en el mundo una vez consolidada la experiencia local. En la CNEA estiman que el mercado mundial de este tipo de centrales podría alcanzará los 400.000 millones de dólares, de los cuales la Argentina, por ser el primero en diseñar y poner en funcionamiento este tipo de plantas, podría quedarse con el 15%.



Sus características lo hacen ideal para el abastecimiento eléctrico en zonas alejadas de los grandes centros urbanos —donde las condiciones geográficas o el clima dificultan el transporte de combustible y el tendido de redes eléctricas— o polos fabriles con alto consumo de energía, además de ofrecer otras prestaciones como desalinización y provisión de vapor para diversos usos industriales.

El 21 de agosto del año pasado comenzó la construcción del edificio que contendrá las instalaciones nucleares, una estructura de 18.500 metros cuadrados en la que el reactor ocupará más de dos tercios de ese volumen.

El CAREM se está construyendo desde el año 2014 en el complejo atómico Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, y podría ponerse en funcionamiento entre los años 2021 y 2022. Foto: CNEA.

Diseño propio

El CAREM ofrece una serie de ventajas con respecto a los grandes reactores nucleares de agua a presión (PWR, por sus siglas en inglés) desde el punto de vista de la seguridad, el financiamiento y los plazos de construcción. “Este prototipo es el comienzo para consolidar a la Argentina como un diseñador de centrales de potencia”, afirmó Luciano Turina, de la Gerencia de Área CAREM de la CNEA, durante una presentación que se hizo sobre este reactor en el Centro Atómico Ezeiza y en la que estuvo presente TSS.

La seguridad de esta planta está diseñada para que, ante una emergencia, se disparen sistemas automáticos de control que no necesitan de la acción humana y que pueden mantener la infraestructura de forma segura por hasta 36 horas antes de requerir una intervención.

Usualmente, un reactor PWR funciona con un recipiente de presión en el que se aloja el núcleo radioactivo y se hace circular agua que se calienta al ponerse en contacto con él. Esto es conocido como circuito primario. Este líquido debe ser bombeado hacia los recipientes generadores de vapor, por los que circula agua que se convierte en vapor para mover las turbinas que generan energía eléctrica, lo que se conoce como circuito secundario. Posteriormente, el agua que está en contacto con el núcleo (circuito primario) debe ser presurizada para volver a entrar en el reactor y reiniciar su ciclo.

El CAREM incluye todos estos sistemas adentro de su recipiente de presión y los generadores de vapor también están adentro, por lo cual no es necesario bombear el agua del circuito primario por fuera del mismo, con lo que se eliminan las tuberías de gran tamaño que tienen los reactores PWR y los riesgos de pérdida de agua contaminada y de fallas de la bomba de circulación.

Este reactor, en cambio, funciona por circulación natural, ya que el núcleo del reactor se encuentra en la parte baja del recipiente de presión mientras que los generadores de vapor están arriba de él. Así, el agua asciende cuando se calienta y se pone en contacto con los generadores de vapor, unas serpentinas dentro de las cuales circula el agua del circuito secundario que será llevada a las turbinas. Al entrar en contacto con los generadores de vapor, el agua se enfría y vuelve a bajar para calentarse nuevamente en el núcleo.

Al incluir todos estos sistemas adentro del recipiente de presión, no es necesario volver a presurizar el agua que está en contacto con el núcleo, ya que el sistema es autopresurizado por un domo superior en el que se acumula vapor, con lo que se elimina otro riesgo de falla. Que todos los sistemas estén adentro del recipiente de presión también obliga a tener uno más grande con relación al núcleo, por lo que también la cantidad de agua contenida en él es mayor, lo que brinda más estabilidad al sistema y más tiempo frente a una pérdida.

El diseño del CAREM incorpora muchos de los sistemas adentro de su recipiente de presión y los generadores de vapor también están adentro, por lo cual no es necesario bombear el agua del circuito primario por fuera del mismo, con lo que se eliminan las tuberías de gran tamaño que tienen los reactores PWR y los riesgos de pérdida de agua contaminada y de fallas de la bomba de circulación. Gráfico: CNEA.

Modularidad

Además de compartir los servicios comunes a todos los reactores, lo que disminuye los costos, la modularidad del CAREM permite que pueda construirse un reactor y empezar a vender energía eléctrica que genere la financiación de la construcción de los demás, lo cual es una ventaja comparativa frente a los grandes reactores PWR, en los que se debe completar la construcción antes de poder empezar a operar. En su versión comercial, el CAREM podría llegar hasta una potencia de 120 MW, con lo que se podrían sumar cuatro módulos para obtener una potencia total de 480 MW. El límite de 120 MW está relacionado con el límite físico después del cual es difícil que se pueda contar con la circulación natural óptima.

El diseño modular también es una ventaja para que las paradas de planta se puedan programar de a un reactor a la vez y seguir trabajando con una potencia del 75%, con lo que se evitaría tener que utilizar centrales térmicas o recurrir a otro tipo de fuentes para reemplazar esa energía.

Se estima que una central CAREM de 480 Mw podría costar unos 2000 millones de dólares, ya que se busca no superar el costo por MW de una central tradicional. El prototipo de 32 MW que se está construyendo costará unos 300 millones de dólares, aunque al no ser modular hay muchos costos que se duplican y por ser la primera de la serie también hay costos de aprendizaje que posteriormente se reducirán.

Seguridad

El CAREM utilizará agua liviana para refrigerar un núcleo de 61 elementos combustibles de 1,40 metros de altura, de uranio enriquecido entre 1,1% y 3,1 % y con un peso de 3.812 kilos, que deberá ser cambiado cada 18 a 20 meses.

Los generadores de vapor tienen unos caños de 35 metros de largo que deben ser realizados en una sola pieza y son fabricados por CONUAR. Cada uno de los 12 generadores de vapor contiene 52 de estos tubos, de forma helicoidal y agrupados en seis camisas concéntricas. Para realizar estos tubos fue necesario fabricar un horno de 35 metros, ya que no existen versiones comerciales de semejante tamaño.

Para regular la reacción, en un reactor tradicional PWR se utilizan barras de control accionada por mecanismos eléctricos desde afuera del recipiente de presión, que absorben los neutrones libres y detienen la reacción en cadena. En el caso del CAREM, hay dos sistemas de control, y están adentro del recipiente de presión y accionados por mecanismos hidráulicos. El primero es el Sistema de Ajuste y Control, que son un conjunto de barras que son mantenidas en su posición por la presión de agua inyectada desde afuera del recipiente de presión. Se trata de barras con una superficie dentada para que puedan subirse o bajarse de a un diente por vez para ajustar la potencia del reactor. El segundo sistema es el de Extinción Rápida, que son barras lisas que ante la pérdida de presión de agua inyectada caen por la fuerza de gravedad en dos segundos y son utilizadas para hacer paradas de emergencia. En ambos sistemas, las barras son mantenidas en su posición por la presión del agua, por lo que ante una falla de las bombas o de falta de energía caen de manera automática para apagar el reactor sin necesidad de acción por parte de operadores.

En caso de que las barras estén trabadas y no caigan por efecto de la gravedad, la seguridad está reforzada con otros sistemas de extinción que también trabajan por principios físicos y no necesitan de acciones por parte de operadores. En caso de que no pudiera extraerse el calor por los generadores de vapor se producirá un recambio del agua que está adentro del reactor con agua de unas piletas que se encuentran dentro del edificio de contención y por encima del reactor. Esta circulación también trabaja por diferencia de altura y haría que el vapor ingrese a estas piletas mientras que el agua de refrigeración caería dentro del reactor bajando su temperatura.

Un segundo sistema de seguridad consiste en una solución borada que se encuentra en tanques a diez metros de altura sobre el reactor y que, en caso de un accidente mayor, será empujada por el vapor y también caerá dentro del reactor sin necesidad de acción humana. Esta se considera una medida extrema ya que una vez que esa solución está adentro del reactor no puede volver a encenderse hasta no ser desarmado y realizada una limpieza completa.


El CAREM es el único reactor nuclear de potencia (el prototipo en construcción será de 32 MW) que está en construcción en la Argentina.

En el caso de una pérdida del agua del circuito primario, hay un tanque externo con una cantidad de agua similar a la del reactor, que por una diferencia de presión rompería un conducto sellado con ese objetivo que insertaría toda el agua adentro del recipiente de presión. En caso de que esta reserva líquida también se pierda, se podría inyectar dentro del reactor agua desmineralizada disponible en depósitos dentro del predio o bien recurrir a agua de río, como último recurso.

En caso de que el núcleo se pudiera haber fundido, lo que se busca es que no rompa el recipiente de presión, por lo que la construcción contará con aspersores que lo rociarán para bajar su temperatura y que no haya escapes del núcleo.

Competencia nuclear

Diversos países con tradición en el área nuclear cuentan con diseños de pequeños reactores modulares similares al CAREM, aunque la Argentina está entre los pocos que tiene uno en construcción. Ante la consulta de TSS a Turina sobre un reactor similar que posee Estados Unidos, respondió: “Se supone que hay un convenio con el estado de Utah para contratar 11 de estos reactores chicos, lo cual haría que ellos los empiecen a producir en el mediano plazo, pero también es posible que eso sea solo una pantalla para decir que lo pueden producir cuando quieran y no sea tan así”. Y agregó: “La realidad es que si Estados Unidos le asigna fondos importantes a ese proyecto nos pasan por arriba, pero nosotros ya tenemos todo el bagaje técnico adquirido, algo que es muy difícil de generar en el corto plazo”.

En la construcción del CAREM participan, además de la CNEA y CONUAR, Techint (obra civil, con un contrato de 1148 millones de pesos), la rionegrina INVAP (responsable del diseño del reactor), Siemens (turbina generadora), Tecna (ingeniería y desarrollo de equipos) e IMPSA (vasija y generador de vapor).

Se estima que la vida útil de este tipo de centrales sería de 30 años, como sucede con otras como Embalse y Atucha, período tras el cual podría hacerse una extensión de vida mediante el cambio de algunos componentes. Gabriela Piacentino, ingeniera de la Oficina Técnica de Ingeniería y Procesos del proyecto CAREM, habló sobre las condiciones a las que será sometida este prototipo: “Habrá una degradación en el tiempo de vida útil porque se harán muchas pruebas y quizás se hagan muchas paradas de emergencia que implican cambios rápidos de temperatura, de unos 326 grados al apagado en pocos segundos. Eso tiene que ver con el objetivo de un prototipo. En una planta de producción uno siempre intenta evitar esas paradas abruptas porque no le hacen bien a los materiales”. Piacientino, de unos 30 años, debió analizar la documentación de un reactor cuyo diseño fue concebido en 1980, poco después de su nacimiento.

Durante la presentación, algunos asistentes manifestaron su preocupación por el hecho de que no se hayan iniciado las tareas de capacitación del personal que va a trabajar en la planta, algo que debió haber comenzado hace ya varios meses.

También se habló sobre la falta de definición acerca de si la planta será operada por la CNEA o por NA-SA, en el marco de la incertidumbre con respecto al futuro del plan nuclear, ya que una posible falta de continuidad en los proyectos genera la pérdida de recursos humanos altamente especializados que resultan muy difíciles de volver a conseguir. “Cuando se relanzó el proyecto CAREM, en 2008, hubo que salir a contratar venerables ancianos experimentados por que no había mucha gente con experiencia”, se escuchó durante la presentación y se comentó el caso de Eduardo Díaz, jefe de Puesta en Marcha de Atucha I y de Embalse, que con más de 80 años viajaba cada dos semanas desde Córdoba a Buenos Aires para capacitar a los gerentes más jóvenes



miércoles, 25 de abril de 2018

Lo nuclear no quita lo virtual

Investigadores del Media.Lab en la UNICEN desarrollaron un software de realidad virtual que permite recorrer las instalaciones del reactor CAREM, que se está construyendo en el complejo atómico Atucha. También hicieron una aplicación para que diseñadores e ingenieros puedan visualizar y analizar diferentes componentes de la central nuclear.

Por Matías Alonso 

Agencia TSS – El CAREM (por Central Argentina de Elementos Modulares) es un reactor de 25 megawatts (MW) de potencia que se puede combinar con hasta cuatro módulos, dando lugar a una central de 100 MW. Actualmente, es la única central nuclear de potencia que está en construcción en la Argentina tras la paralización de Atucha III (cuya construcción recién comenzaría el año que viene) y se espera que la obra esté finalizada en el año 2020.

El interés del Gobierno por esta central parte de que el CAREM es considerado un desarrollo con potencial de exportación. Con este objetivo, una empresa integrada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la empresa INVAP y Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA, la operadora de las tres centrales nucleares de la Argentina) buscaría comercializar este desarrollo en el mundo una vez consolidada la experiencia local.

El CAREM se está construyendo desde 2014 en el complejo Atucha, en Lima (Provincia de Buenos Aires) y es una pequeña central de diseño argentino que prevé la integración local del 70% de los insumos, componentes y servicios requeridos. Sus características la hacen ideal para el abastecimiento eléctrico en zonas alejadas de los grandes centros urbanos —donde las condiciones geográficas o el clima dificultan el transporte de combustible y el tendido de redes eléctricas— o polos fabriles con alto consumo de energía, además de ofrecer otras prestaciones como desalinización y provisión de vapor para diversos usos industriales.

Pero, ¿cómo entrenar a quienes trabajarán en algo que todavía no existe? La respuesta viene por el lado de las posibilidades que brinda la computación para crear escenarios virtuales. La tarea estuvo a cargo de investigadores del Media.Lab, la unidad de vinculación tecnológica que funciona dentro del Laboratorio de Plasmas Densos Magnetizados (PLADEMA) en Tandil, dependiente de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la Provincia de Buenos Aires y de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN)

El armado de la CAVE (siglas en inglés para ambiente virtual asistido por computadora) se está realizando en Tandil y posteriormente será trasladada a Bariloche.

El Media.Lab ya cuenta con una trayectoria en el desarrollo de simuladores para la perforación de pozos petroleros, la operación de excavadoras y la conducción de trenes subterráneos. En este caso, están desarrollando dos conjuntos de aplicaciones que consisten en la recreación del edificio donde estará alojado el reactor, que será utilizada para la formación de los técnicos y operarios que trabajen en la central una vez terminada, y una herramienta complementaria para el equipo de diseño e ingeniería, que permite explorar los componentes del reactor de manera virtual en tres dimensiones y “desarmar” sus diversas partes.

Es muy común que los ingenieros se junten alrededor de una mesa y charlen sobre el proyecto para discutir modificaciones. La idea es que tengan una aplicación virtual que les permita hacer eso más fácilmente”, explicó a TSS Cristian García Bauza, doctor en Ciencias de la Computación y coordinador de Proyectos del Media.Lab. Y agregó: “No es lo mismo tener cuatro personas mirando un plano que tener un espacio de discusión con una imagen animada de un componente en tres dimensiones y que posibilite descomponer sus partes”.

Para las dos aplicaciones se pueden usar dos centros de comando diferentes: una CAVE (siglas en inglés para ambiente virtual asistido por computadora), adonde pueden ingresar varias personas, y un puesto inmersivo que consiste en un cubículo personal en el que el usuario utiliza un casco de realidad virtual y joysticks.

En el caso de la aplicación para operadores, la importancia de que puedan estar capacitados y conocer los detalles de las instalaciones antes de entrar en funciones con el reactor ya operativo reside en que una vez que está funcionando los tiempos de exposición a la radiación deben estar controlados. De esta forma, la herramienta de simulación les brinda la seguridad de poder capacitarse todo lo necesario sin exposición a radiación. “Es clave que sepan con lo que se van a encontrar y conozcan los espacios en los que van trabajar”, dijo García Bauza.

El CAREM se está construyendo en el complejo Atucha en Lima, en la provincia de Buenos Aires, y se espera que la obra esté finalizada en el año 2020.

Una de las particularidades del CAREM es que todos los sistemas de control están contenidos dentro del recipiente de presión donde está el reactor, lo que permite que prescinda de bombas externas para ser controlado. Esto lo convierte en un reactor que gana mucha seguridad frente a otros diseños, ya que, además, se regula por principios físicos como la gravedad y la diferencia en la densidad de los materiales a diferente temperatura. Sus características le permitirían evitar los riesgos que se presentan en los reactores nucleares convencionales tras un corte de energía eléctrica.

Recientemente, se hizo la demostración de uso de la aplicación para diseño e ingeniería. “Tuvo una respuesta muy satisfactoria del lado del cliente”, dijo el responsable del Media.Lab. El adoptante en cuestión no es otro que la CNEA, que tiene al ingeniero Fabricio Mignani, del Departamento de Preservación y Gestión de la Información, como coordinar del proyecto. A partir de las observaciones realizadas por los usuarios durante las pruebas, el equipo del Media.Lab está puliendo detalles del software, que de todas formas ya está en uso.

En cuanto a la simulación de las instalaciones del CAREM para el entrenamiento de técnicos y operarios, todavía se está trabajando en su desarrollo para, en aproximadamente dos meses, instalar una CAVE y un puesto inmersivo personal en el Centro Atómico de Bariloche, adonde se están llevando a cabo diversos tipos de ensayos técnicos



martes, 18 de abril de 2017

Desarrollo la CNEA pondrá en marcha el reactor nuclear Carem en el año 2020 con una inversión de U$S 700 millones

Con una inversión total aproximada de u$s 700 millones, distribuidos en distintas etapas anuales, la Comisión Nacional de Energía Atómica logró "grandes avances" en la construcción de un reactor nuclear modular, que se pondrá en marcha en 2020 y permitirá abastecer de electricidad a ciudades de hasta 100.000 habitantes, explicó a Télam el presidente de la CNEA, Osvaldo Calzetta Larrieu.

"Es un proyecto muy importante para la Comisión Nacional de Emnergía Atómica (CBEA) y para el país", sintetizó el titular de la CNEA, Osvaldo Calzetta Larrieu al referirse a la construcción de la Central Argentina de Elementos Modulares (Carem), que se ubica dentro de los denominados SMR (Small Modern Reactor).

"La idea es terminar la obra completa en octubre o noviembre de 2019 y hacer toda la puesta en marcha en 2020. En teoría, si no pasa nada raro, en junio de ese año debería estar funcionando", se entusiasmó.

Calzetta Larrieu consideró que el Carem representa "una potencialidad comercial muy grande para la Argentina", ya que existe un mercado mundial de miles de millones de dólares con recursos disponibles para adquirir este tipo de tecnología nuclear.

"Los cálculos de distintas entidades muy serias dicen que la demanda global para este tipo de reactores, para el 2030-35, será de u$s 400.000 millones. Nosotros podemos captar un 15% de ese mercado y eso significa muchísima plata" para el país, remarcó.
"La ilusión es llegar al 20% de la demanda global", agregó.

"Con el 100% de diseño argentino", el proyecto Carem apuntó desde el inicio a desarrollar y producir centrales nucleares, sobre todo, aquellas ubicadas en el segmento de reactores de generación eléctrica de media y baja potencia.

Ese tipo de reactores tiene una gran proyección para el abastecimiento eléctrico de zonas alejadas de los grandes centros urbanos o polos fabriles con alto consumo de energía, en tanto ofrecen otras prestaciones como desalinización o provisión de vapor para diversos usos industriales.

"Estamos en la etapa de la obra civil, se empezaron a comprar y fabricar los principales componentes, y el más relevante de ellos es el recipiente de presión, que está construyendo IMPSA (Industrias Metalúrgicas Pescarmona S.A.) desde hace un par de años", especificó el funcionario en diálogo con Télam.

El presidente de la CNEA destacó la participación de una empresa nacional como IMPSA en la construcción del recipiente de presión, una enorme vasija de hierro de 11 metros de alto por 3 metros de diámetro, recubierta por una malla de hormigón y acero, lo cual genera un "sistema de seguridad muy eficiente".

"Es la primera vez que se hace en Argentina algo parecido. Es un desafío tecnológico, para el cual debieron completar todas sus certificaciones de calidad", dijo.

El Carem estará ubicado en la ciudad bonaerense de Lima y se construye sobre una estructura antisísmica "que garantiza la invulnerabilidad", con una sala de control para monitorear todas las funciones, como presión, temperatura y potencia del reactor.


La CNEA desarrolla en la actualidad investigaciones diversas como generación nucleoeléctrica, medicina nuclear y producción de radioisótopos, y nanotecnología. En ese marco se inscribe el Carem y el proyecto RA10, un reactor de investigación multipropósito, orientado, entre otros objetivos, a aumentar la producción de radioisótopos destinados al diagnóstico de enfermedades.

Calzetta Larrieu valoró la capacidad, experiencia y formación académica de los investigadores y el personal operativo que participa en el proyecto. "Hemos formado grupos técnicos muy sólidos, con expectativas de crecimiento e interés comercial. La industria argentina evolucionó mucho", aseguró.

Resaltó el hecho de que los trabajadores del sector nuclear, junto con el espacial, "tienen los estándares de calidad más altos, por lejos" del país.

El prototipo Carem es un reactor que generará una potencial total de "33 MW", aunque a la Red llegarán unos "29 o 30 MW" ya que el resto se consumirá en el desarrollo de la propia operación y mantenimiento.

El Carem constituye una etapa inicial para la construcción de un reactor de baja potencia, de 120 MW de generación eléctrica.

"Ya estamos trabajando en ese proyecto", amplió, y explicó que se podrá comercializar un módulo de 4 reactores, es decir 480 MW, que permitirá alimentar redes que no están integradas.

Respecto de las medidas preventivas propias del funcionamiento de un proyecto de estas características, especificó que "el nivel de seguridad es muy alto, todos los sistemas están automatizados, se utiliza un proceso de convección natural para el tratamiento del agua y no se necesita energía externa para hacerlos actuar".

En otro tramo del diálogo, Calzetta Larrieu ofreció algunos detalles del RA 10, que posibilitará ampliar las capacidades actuales de producción de radioisótopos.

"Es un proyecto muy interesante, con una tecnología que nosotros manejamos, como la de los reactores experimentales. Como país ya hemos exportado varios y no hay ninguna duda de que somos los números uno en este tema", se jactó.

"Lo más probable es que se termine para la misma época que el Carem y en 2020 se pondrá en marcha", concluyó.

http://www.telam.com.ar

martes, 20 de septiembre de 2016

CAREM: SE LICITA LA SEGUNDA ETAPA

El 12 de septiembre comenzó la convocatoria a empresas para la licitación de la segunda y definitiva etapa de la construcción del edificio del reactor CAREM 25, que tendrá una duración de 20 meses a partir de su adjudicación.


A partir de la finalización del contrato de 30 meses con la Unidad de Gestión Atucha II (subsidiaria de Nucleoeléctrica Argentina S.A.) cumplida el 31 de diciembre pasado, la CNEA comenzó a detallar el conjunto de especificaciones técnicas necesarias para poner en marcha la segunda y definitiva etapa de la importante construcción del reactor prototipo de diseño argentino.

Las tareas fueron desarolladas por la Gerencia Dirección de Obras Carem -dependencia que ejerce el control y seguimiento permanente de la ejecución de la construcción de este edificio y otras obras vinculadas-, en conjunto con el Depto. Ingeniería Civil y otros sectores de la misma Gerencia de Área.

De esta manera, el Depto. de Compras específico de esa área oficializó esta semana la convocatoria para la Licitación Pública Nº6/2016, “Ejecución y Finalización de la Obra Civil del Edificio del Reactor CAREM25”, la cual se llevará a cabo por etapas. La primera de ellas es la “pre-selección de interesados”, la cual tiene fecha de apertura prevista en principio para el viernes 7 de octubre.

Una vez evaluados los sobres presentados por los potenciales oferentes (desde el punto de vista de su capacidad técnica, experiencia, solvencia financiera y otros factores), tendrá lugar la segunda instancia de este proceso licitatorio, que consta de la presentación de las propuestas técnica y económica.

Según las previsiones de la Gerencia de Área CAREM, la obra podría ser adjudicada a fines de este año.

El primer reactor de potencia cien por ciento argentino

El proyecto Carem-25 está ubicado en la localidad de Lima, Provincia de Buenos Aires, junto a las centrales nucleares Atucha I y II. Se encuentra en la ribera del río Paraná de las Palmas, desde el cual se abastecerá de agua para la refrigeración al sistema.

Se trata de una central nuclear para producción eléctrica por medio de la fisión de Uranio enriquecido en su isotopo-235 y moderado con agua liviana.

Una de sus principales características de diseño es que el circuito primario está integrado en su vasija, con lo cual aprovecha el proceso de convección natural. Esta característica de diseño no sólo lo hace más eficiente (porque preside de un conjunto bombas de circulación de agua) sino que también le otorga mayor seguridad.

http://www.cnea.gov.ar

jueves, 4 de agosto de 2016

Siemens y CNEA firman contrato para la construcción del Reactor Modular Argentino

El Ministerio de Energía y Minería de la Nación informa que se firmó el contrato entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la unión de empresas TECNA-Siemens, para la realización del Balance de Planta del prototipo CAREM, el pequeño reactor modular de diseño íntegramente argentino.


Se trata de un nuevo hito en el desarrollo de este proyecto estratégico de carácter tecnológico-comercial que lleva adelante CNEA, con el que nuestro país espera ingresar a competir en el mercado de provisión de Pequeños Reactores Modulares (SMR por sus siglas en inglés) en un futuro cercano.

La firma de este contrato implica una inversión de 1.200 millones de pesos y la creación de 400 puestos de trabajo en forma directa. Además, se trata del regreso de la empresa alemana Siemens como proveedor nuclear a la región, luego de su exitosa participación en la construcción de la Central Nuclear Atucha I.

El prototipo CAREM es un reactor de tipo SMR pensado para bajar los costos de inversión de capital para los países que necesiten generación de energía de base. Sirve para redes pequeñas o que están aisladas y tiene un diseño avanzado que lo hace intrínsecamente seguro.

El reactor que construye CNEA en el Complejo Atómico Atucha en la localidad de Lima, Provincia de Buenos Aires, tiene una potencia instalada de 32 MW. Según el contrato, está previsto que la obra finalice en diciembre de 2018, para comenzar posteriormente el período de pruebas que finalizará en julio de 2019. Una vez que terminen los testeos con la puesta a crítico del reactor, estará en condiciones de conectarse al Sistema Argentino Interconectado, de manera que el proyecto podrá financiarse mediante la venta de la energía que genere.

Es importante destacar que actualmente existen solo cinco países en el mundo que están trabajando en el desarrollo de reactores SMR: Corea del Sur, Estados Unidos, Rusia y China, además de la Argentina.


De la firma del contrato participaron el Ing. Osvaldo Calzetta Larrieu (CNEA) y los representantes de las empresas TECNA y Siemens. Estuvieron presentes, además, el Ministro de Energía y Minería,Juan José Aranguren, y el Subsecretario de Energía Nuclear, Julián Gadano.

http://www.energiaestrategica.com

miércoles, 4 de mayo de 2016

Avances en la construcción del recipiente de presión del CAREM


En el marco de las obras iniciadas por la CNEA en 2014, la empresa italiana Forge Monchieri completó la colada y fundición de los lingotes de acero, y comenzó el corte y forjado para obtener los anillos que conformarán el recipiente de presión (RPR)

Las primeras piezas logradas corresponden al cuello de la vasija y a la parte superior del cuerpo principal. Vale la pena recordar que el acero utilizado para la producción del RPR del CAREM cuenta con características especiales, certificadas bajo estrictas normas ASME (ASME SA508 Gr.3 Cl.1), ya que debe soportar condiciones de presión, temperatura y radiación durante al menos 40 años de operación

La empresa europea –contratadas por Industrias Metalúrgicas Pescarmona S.A. (IMPSA)- está a cargo del forjado y maquinado de las doce grandes piezas principales que compondrán el recipiente, cada una de las cuales será sometida a diferentes tratamientos (térmico, ultrasonido, etc.) para garantizar la calidad requerida

Una vez completado el proceso de fabricación de estos forjados, las piezas serán enviadas (se estima que para principios de septiembre estarían en condiciones de ser embarcadas) a la planta de IMPSA en Mendoza para dar comienzo a la fabricación del RPR propiamente dicho

http://www.cnea.gov.ar