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viernes, 25 de septiembre de 2020

Un plan para los submarinos en Argentina


A fines del año 2017, tras la pérdida del Submarino Clase TR-1700 ARA “San Juan”, la Fuerza de Submarinos de la Armada de la República Argentina (ARA) quedó integrada por su gemelo ARA “Santa Cruz” y el ARA “Salta” de la Clase 209, ambos fuera de servicio.

Por lo expuesto, en los más de 80 años desde que se creó el Arma Submarina, por primera vez en su historia la Argentina carece de al menos un submarino operativo, señal clara del nivel de desinversión y desinterés de la dirigencia política por la Defensa Nacional.

En todo país que se precie de serio, la renovación de los medios de sus Fuerzas Armadas -en este caso submarinos- se realiza con la debida antelación, ya que exige llevar a cabo un exhaustivo proceso de planificación, definición y evaluación de requerimientos técnicos (tecnología, dimensiones, etc.), operacionales (velocidad, autonomía, tasa de indiscreción, etc.) y condiciones comerciales (costo, financiación, offsets contractuales, etc.).

Sin embargo, el Ministerio de Defensa (MINDEF) no sólo no hizo la planificación pertinente para modernizar o sustituir los submarinos en línea con el avance tecnológico, sino que ni siquiera fue capaz de gestionar -con previsión- el adecuado uso y mantenimiento de estas unidades tácticas capaces de generar efectos militares estratégicos. La improvisación de las últimas gestiones del MINDEF obligó a la Armada a establecer convenios para adiestrar un reducido grupo de sus Oficiales y Suboficiales en submarinos de Marinas amigas, como la del Perú, Alemania y Brasil, para mantener su habilitación.

¿Necesitamos submarinos?

Solo basta mirar el mapa de la República Argentina para tomar conciencia de que se trata del octavo país más grande del mundo, con una superficie de casi 2,8 millones de Km2 en el continente Americano y casi un millón más de Km2 en el continente Antártico. 

El enorme litoral marítimo argentino, con sus casi 5.000 Km de costas sobre el Océano Atlántico, una Plataforma Continental de casi 6,5 millones de Km2 que la convierte en una de las más grandes y ricas del mundo en materia de biodiversidad y presencia de minerales, petróleo y gas, exigen que el país disponga de buques de superficie, submarinos, aeronaves, radares y satélites para controlar nuestras aguas jurisdiccionales.

Asimismo, más del 90% del intercambio comercial argentino se realiza por vía marítima y a ello se suman los más de mil millones de dólares anuales que genera la industria pesquera legal (se estima que se pierden cientos de millones de dólares por pesca ilegal). A esto se suma la obligación que asumió la Argentina ante la Organización Marítima Internacional (OMI) como país ribereño con responsabilidad de preservar el ambiente marino y salvaguardar la vida humana en casi 14,7 millones de Km2 del Atlántico Sur.

Finalmente, durante el conflicto bélico de 1982 los submarinos demostraron su gran valor como unidades tácticas capaces de generar efectos estratégicos. Por el lado británico, el HMS “Conqueror” hundió al Crucero ARA “General Manuel Belgrano” el 2 de mayo y, tras ese ataque, los buques de superficie argentinos se replegaron a aguas poco profundas, afectando drásticamente el abastecimiento logístico de las tropas propias en las islas.

Respecto al accionar en combate de los submarinos argentinos, el ARA «Santa Fe» participó en la recuperación de las Islas Malvinas cumpliendo tareas previas y encubiertas de inteligencia y reconocimiento, además de infiltrar buzos tácticos para marcar la playa en la cual el 2 de abril desembarcaron las tropas que reinstauraron la soberanía argentina en esos archipiélagos tras 149 años de infructuosos reclamos diplomáticos ante Inglaterra.

Luego que los ingleses establecieran una zona de exclusión, a mediados de abril, el ARA “Santa Fe” burló el bloqueo inglés para llevar a las Islas Georgias un grupo de Infantes de Marina con su armamento y provisiones. Cuando zarpaba de Gritvyken con rumbo a Mar del Plata fue atacado por helicópteros británicos y debió ser inutilizado por su tripulación, cumpliendo el legado del Almirante Brown de “irse a pique antes que rendir el pabellón”.

Por su parte, uno de los nuevos submarinos Clase 209, el ARA “San Luis” operó en Malvinas entre mediados de abril y de mayo de 1982, realizando durante su patrulla de guerra, diversos ataques a buques y submarinos ingleses en al menos tres oportunidades.

Pese a no hundir ningún buque enemigo por problemas entre la computadora de control tiro y los torpedos, el ARA “San Luis” sorteó en reiteradas oportunidades el bloqueo antisubmarino de la flota británica, provocando un alto desgaste logístico de los buques y aeronaves enemigas dedicadas a detectar y destruir al submarino argentino, ya que éste representaba un riesgo inaceptable para Inglaterra si hundía alguno de sus portaaviones.

Por lo expuesto, no caben dudas que urge la necesidad de volver a tener submarinos operativos para que la Armada y el país en su conjunto, dispongan de esta capacidad estratégica, la cual no sólo es útil en tiempos de guerra sino también durante la paz, dado que son unidades tácticas especialmente idóneas para realizar misiones encubiertas de inteligencia y reconocimiento, sabotaje, infiltración y exfiltración de tropas especiales, ataque a buques de superficie y submarinos enemigos, minado naval, control del tráfico marítimo y de la pesca ilegal en la Zona Económica Exclusiva, etc.ç

Un plan a corto y largo plazo

En lo inmediato se debería realizar las tareas de mantenimiento y renovación de baterías y otros componentes que requieren tanto el submarino ARA “Salta” -hoy limitado a navegar sólo en superficie- como el ARA “Santa Cruz”, que años atrás ingresó al Astillero TANDANOR para cambiar sus baterías y otros equipos esenciales.

De los casi 20 millones de dólares previstos en 2015 para reparar el ARA “Santa Cruz” ya se invirtió más de un tercio. Sin embargo, los vaivenes de la conducción política del MINDEF paralizaron las obras y los funcionarios actuales dudan si conviene completar su reparación, la cual demandaría unos 15 millones de dólares y un plazo de 12 a 18 meses.

Sería lógico completar los trabajos previstos hace casi un lustro en el ARA “Santa Cruz”, ya que se trata de un tipo de submarino conocido por los marinos argentinos, que no requeriría mayor esfuerzo en lo que hace a instrucción y adiestramiento de las tripulaciones ya que están familiarizados con su tecnología, performance de navegación en superficie y en inmersión, procedimientos y funcionamiento de sus equipos y sistemas.

Por su parte, en el caso de los submarinos Clase 209, la Armada Argentina podría recuperar en un año al ARA “Salta” y en dos años al ARA “San Luis”. Ambos requieren renovar sus baterías y, en el caso del segundo, también es preciso reparar ciertas partes del casco resistente que sufrieron los efectos de la corrosión por pérdidas de ácido de sus baterías, además de cambiar los motores diesel/eléctrico, válvulas, sensores, etc.

En concreto, invirtiendo aproximadamente 20 millones de dólares en el ARA “Salta” y U$S 60 millones en el ARA “San Luis”, ambos submarinos podrían volver al servicio operativo en 2021 y 2022, respectivamente, con algunas mejoras mínimas en lo que hace a modernizar sus sensores (radar, sonar, periscopio, etc.) y ciertos subsistemas auxiliares.

Comprar una nueva clase de submarinos implica inversiones de varios cientos de millones de dólares (entre 300 y 500 millones según el modelo) y plazos de cinco a diez años desde la firma del contrato hasta que se reciban las nuevas unidades y -en el mientras tanto- las tripulaciones de Oficiales y Suboficiales deben seguir adiestrándose, por lo cual una eventual compra debería ir de la mano con una opción de alquiler o leasing de una unidad del modelo elegido que tenga tripulaciones mixtas (de Argentina y de la Armada del país proveedor) a fin de lograr la indispensable familiarización de los submarinistas argentinos con los nuevos equipos y sistemas, su operación y mejor aprovechamiento.

Asimismo, resulta conveniente destacar que la Argentina dispone de un Astillero especialmente diseñado para construir submarinos y que es propietaria de los planos y licencia para fabricar unidades TR-1700, por lo cual una opción interesante sería conformar una alianza con el astillero alemán a fin de que contar con su asistencia tecnológica e industrial para recuperar totalmente la capacidad nacional de construir submarinos, máxime teniendo en cuenta que dentro del Astillero “Almirante Storni”  ex Domec Garcia se encuentra un TR-1700 sin terminar, con un estado de avance de obras del 70%.

Completar la construcción de este tercer “TR”, llamado ARA “Santa Fe”, costaría unos 200 millones de dólares (casi un tercio del valor de un submarino nuevo equivalente) y estaría terminado en menos de la mitad del tiempo que implicaría construir otro de cero.

Conclusiones

Actualmente la Argentina se ha convertido en el único país del mundo que, teniendo una Fuerza de Submarinos en la estructura orgánica de su Armada, carece de al menos una unidad operativa para adiestrar a sus submarinistas.

Los submarinos son unidades navales tácticas capaces de generar efectos militares estratégicos porque contribuyen decisivamente a negar el mar a eventuales enemigos, además de ser un factor disuasivo para la defensa de los intereses vitales de la Nación.

Submarino Clase U-214 también como posible análisis para los futuros submarinos para la armada argentina

El desempeño de los submarinos argentinos en la Guerra de Malvinas no sólo fue vital para su recuperación sino también para enfrentar a la Marina británica y limitar el accionar de la tercera potencia militar mundial, demostrando su valor disuasivo y estratégico.

Tras el ataque del 2 de mayo al Crucero ARA “General Belgrano”, hundido por el submarino inglés HMS “Conqueror” y en el cual fallecieron 323 de sus 1.093 tripulantes, todas las unidades de superficie de la Armada Argentina se replegaron y sólo los submarinos ARA “Santa Fe” y ARA “San Luis” siguieron operando y desafiando a la Armada británica. ¿Qué hubiera pasado si hundían uno o ambos portaaviones ingleses?

Es innegable la necesidad de incorporar nuevos Submarinos a la Armada para recuperar una capacidad militar única y sumamente válida para naciones con amplios litorales marítimos como el de la República Argentina.

Su capacidad de operar sigilosamente en inmersión y de no requerir reabastecimiento de combustible ni víveres durante períodos prolongados (30 a 90 días) demuestra su valor cualitativo en combate, por lo cual, teniendo en cuenta la extensión del Mar Argentino y las características operativas de los submarinos convencionales, la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina debería disponer de seis unidades convencionales de características oceánicas como los TR-1700 o los más modernos de las Clases "U 214  u U-212" de Alemania o “Scorpene” desarrollada por Francia y España.

Submarino clase U-212 una alternativa para el futuro

La Nación Argentina requiere que la dirigencia política deje de lado la desidia e indiferencia para tomar en serio la Política de Defensa, ejerciendo una conducción civil de los asuntos militares con responsabilidad y visión de largo plazo.

La sanción de la Ley de creación del Fondo Nacional para la Defensa (FONDEF) es una señal muy positiva y su reglamentación servirá para apalancar el desarrollo tecnológico e industrial para reequipar a las Fuerzas Armadas. 

Submarino clase Scorpene otra  alternativa para la armada argentina

En ese marco, retomar las reparaciones y la construcción de submarinos en el país sería una excelente forma de recuperar las capacidades militares, tecnológicas e industriales que fortalecerían la Defensa Argentina.

Los 44 héroes del Submarino “San Juan” merecen que se los honre con una Fuerza de Submarinos equipada y adiestrada para defender los intereses vitales de la Nación.

Fuente:https://www.elsnorkel.com

lunes, 21 de septiembre de 2020

Gracias a los torpedos supercavitantes de Rusia, la guerra submarina nunca será la misma


Pero, como con cualquier arma, hay inconvenientes.

Esto es lo que necesitas recordar: Un arma ruidosa pero efectiva, Shkval rompe el paradigma de la guerra submarina. Un torpedo de 200 nudos es una capacidad muy atractiva, y a medida que la competencia naval se calienta tanto en el Océano Atlántico como en el Pacífico, podemos ver aún más armadas adoptando diseños supercavitatorios y ajustando sus tácticas submarinas en consecuencia.

Imaginen la repentina revelación de un arma que de repente puede ir seis veces más rápido que sus predecesoras. El choque de tal sistema de avance daría un giro a todo un campo de guerra, ya que los adversarios potenciales se apresurarían a desplegar contramedidas para una nueva arma de la que están indefensos. Mientras que una tregua en la competencia de gran potencia retrasó el impacto de esta nueva tecnología, el llamado "torpedo supercavitante" puede estar a punto de tomar el mundo por sorpresa.

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética confió mucho en su flota de submarinos para negar la ventaja de América en las fuerzas navales. La Armada de los Estados Unidos no sólo tenía la tarea de ayudar a proteger el flujo de refuerzos hacia Europa en caso de que se produjera la Tercera Guerra Mundial, sino que también amenazaba directamente a la Unión Soviética y habría cazado y hundido sus submarinos de misiles balísticos. Al principio, la URSS utilizó un gran número de submarinos eléctricos diésel, y luego submarinos de ataque nuclear más avanzados, para reducir las posibilidades.

Una de las armas submarinas más innovadoras desarrolladas por la Unión Soviética fue el torpedo supercavitante VA-111 Shkval ("Squall")

Barracuda

Altamente clasificado, el Shkval era virtualmente desconocido antes del final de la Guerra Fría y sólo se hizo de conocimiento común a mediados de los 90. 

Propulsado por un motor de cohete, era capaz de alcanzar velocidades asombrosas de hasta 200 nudos por hora. Pero en un mundo en el que la física aseguraba que la mayoría de los barcos y las armas submarinas alcanzaran los 50 nudos, ¿cómo lograron los ingenieros rusos tal avance en la velocidad?

Tradicionalmente, los torpedos utilizan hélices o chorros de bomba para la propulsión. Shkval, por otro lado, utiliza un motor de cohete. Eso por sí solo es suficiente para hacerlo rápido, pero viajar por el agua crea grandes problemas de arrastre. La solución: sacar el agua del camino del torpedo. ¿Pero cómo, exactamente, se obtiene agua del camino de un objeto en medio del océano?



La solución: vaporizar el agua líquida en un gas.

Shkval resuelve este problema desviando el escape caliente del cohete de su nariz, lo que convierte el agua delante de él en vapor. A medida que el torpedo avanza, continúa vaporizando el agua delante de él, creando una fina burbuja de gas. Viajando a través del gas el torpedo encuentra mucho menos resistencia, permitiéndole moverse a velocidades de hasta 200 nudos. Este proceso se conoce como supercavitación.

El truco para mantener la supercavitación es mantener el torpedo encerrado en la burbuja de gas. Esto hace que las maniobras de giro sean complicadas, ya que un cambio de rumbo forzará una parte del torpedo fuera de la burbuja, causando un arrastre repentino a 230 millas por hora. Las primeras versiones de Shkval aparentemente tenían un sistema de guía muy primitivo, y los ataques habrían sido torpedos bastante rectos.

Considerando que la ojiva habría sido nuclear, eso probablemente habría sido suficiente para destruir el objetivo. Está claro que la Unión Soviética cree que hubo momentos en que la velocidad del torpedo era más importante que la maniobrabilidad.

El Shkval fue diseñado originalmente en los años 60 como un medio para atacar rápidamente los submarinos de misiles nucleares de la OTAN, lanzando una ojiva nuclear a velocidades inauditas. El torpedo tiene un diámetro estándar de 533 milímetros y lleva una ojiva de 460 libras. Tiene un alcance máximo de 7.500 yardas. Shkval comenzó la producción en masa en 1978 y entró en servicio con la Armada Soviética ese año.

Como cualquier arma, tiene sus inconvenientes. Para empezar, la burbuja de gas y el motor del cohete son muy ruidosos. Cualquier submarino que lance un torpedo supercavitante revelará instantáneamente su posición aproximada. Dicho esto, un arma tan rápida podría destruir al enemigo antes de que tenga tiempo de actuar con la información, ya que de repente el enemigo tiene que enfrentarse a un submarino enemigo y a un torpedo de 200 nudos.

Otro inconveniente de un torpedo supercavitante es la incapacidad de utilizar los sistemas de guía tradicionales. La burbuja de gas y el motor del cohete producen suficiente ruido para ensordecer los sistemas de guía sonar activos y pasivos incorporados al torpedo. Las primeras versiones del Shkval aparentemente no estaban guiadas, intercambiando la guía por la velocidad. Una versión más reciente del torpedo emplea un método de compromiso, usando la supercavitación para correr hacia el área objetivo, y luego reduciendo la velocidad para buscar su objetivo.

¿Hay un futuro para el torpedo supercavitante? Los EE.UU. han estado trabajando en un arma de este tipo desde 1997, aparentemente sin un arma desplegable. De hecho, la Armada de los EE.UU. está actualmente en el proceso de mejorar el venerable torpedo submarino Mark 48 para su servicio en un futuro próximo. Por otra parte, los requisitos de la Armada eran mucho mayores que las capacidades de Shkval, entre otras cosas, para girar, identificar y apuntar a los objetivos.


Mientras tanto, los submarinos rusos son los únicos submarinos del mundo equipados con torpedos supercavitantes, versiones modernizadas de Shval armados con una ojiva convencional. La industria rusa también ofrece una versión de exportación, Shkval E, para su venta en el extranjero. Irán afirma tener un torpedo supercavitante propio que llama Hoot, y que se supone que es un Shkval de ingeniería inversa.


En 2004, el contratista de defensa alemán Diehl-BGT anunció el Barracuda, un torpedo de demostración de tecnología destinado a viajar hasta 194 nudos. 

Shkval

El Barracuda estaba destinado a ser lanzado desde submarinos y buques de superficie, y los modelos de prueba podían viajar en trayectorias rectas y curvas. Sin embargo, el programa aparentemente nunca se tradujo en un arma comercial.

Hoot

Un arma ruidosa pero efectiva, Shkval rompe el paradigma de la guerra submarina. Un torpedo de 200 nudos es una capacidad muy atractiva, y a medida que la competencia naval se calienta tanto en el Océano Atlántico como en el Pacífico, podemos ver aún más armadas adoptando diseños supercavitatorios y ajustando sus tácticas submarinas en consecuencia. La guerra submarina está a punto de volverse mucho más ruidosa y mortal.

Fuente:https://nationalinterest.org

lunes, 27 de abril de 2020

Hace 60 años, un submarino sumergido dio la vuelta al mundo por primera vez

Llamada Operación Sandblast, la circunnavegación submarina marcó un punto de inflexión en la guerra submarina.

BETTMANN GETTY IMAGES

  • Durante gran parte de su historia, los submarinos han pasado la mayor parte de su tiempo en la superficie, solo sumergiéndose para realizar ataques.
  • Pero la llegada de la energía nuclear permitió que un submarino permaneciera bajo el agua indefinidamente.
  • La Operación Sandblast demostró al mundo que los submarinos ahora podían pasar una patrulla entera bajo el agua.

En 1960, la Marina de los Estados Unidos realizó un ejercicio histórico en la historia de la guerra submarina. El submarino de propulsión nuclear USS Triton circunnavegó el globo completamente bajo el agua, demostrando que los submarinos, que hasta entonces habían pasado gran parte de su tiempo en la superficie, ahora podían operar completamente sumergidos.

Todo fue gracias a la energía nuclear, que proporcionó energía ilimitada a los submarinos.

Los submarinos más antiguos, como el veterano USS Gato de la Segunda Guerra Mundial, fueron diseñados para operar en la superficie. La energía nuclear cambió eso (MARINA DE LOS EE. UU. A TRAVÉS DE NAVSOURCE)

Un hecho sorprendente sobre los submarinos es que durante décadas pasaron más tiempo en la superficie del océano que debajo. Desde los primeros submarinos hasta los construidos en los años inmediatos de la posguerra, los submarinos estaban propulsados ​​por motores diesel que respiraban aire. 

Los submarinos navegarían en la superficie, buscando objetivos, y luego se sumergirían y operarían con baterías de plomo ácido para realizar sus ataques con torpedos. Los submarinos se construyeron para ser más rápidos en la superficie del agua que debajo de la superficie, por lo general haciendo que surjan 20 nudos y solo unos 10 nudos sumergidos.

La energía nuclear lo cambió todo. La energía nuclear no necesitaba aire para ayudar a impulsar el submarino, lo que significa que un submarino nuclear podría operar sumergido indefinidamente. Como resultado, la forma de los submarinos pasó de los gruesos submarinos de tipo u-boat a cascos lisos parecidos al atún que aumentaron en gran medida la eficiencia hidrodinámica. La combinación de un casco y una energía nuclear más eficientes hicieron submarinos más silenciosos y rápidos capaces de viajar tres veces más rápido bajo el agua que sus predecesores.

USS Triton y su ruta circunnavegando el mundo, 1960.
PHOTOQUEST GETTY IMAGES

La Operación Sandblast fue la demostración de la armada estadounidense de la superioridad de la energía nuclear. El USS Triton (SSRN 586), un submarino de piquete de radar de propulsión nuclear, tenía 447 pies de largo, el submarino más grande jamás construido en ese momento. Diseñado para navegar a lugares remotos cerca de la Unión Soviética y usar su radar para buscar señales de ataque nuclear, Tritón también fue el submarino más rápido jamás construido.

Tritón salió de su puerto de origen en New London, Connecticut, el 16 de febrero de 1960 y siguió un camino inspirado en gran medida por el explorador portugués Ferdinand Magellan. Tritón cruzó el mundo en 60 días , regresando a Nueva Londres el 25 de abril. La ruta de circunnavegación del submarino fue de un total de 26,723 millas náuticas, aunque el submarino en realidad navegó un total de 36,000 millas náuticas en 85 días en total.

Capitán Edward L. Beach, Comandante del submarino nuclear USS Triton , durante un crucero sumergido por el mundo.
BETTMANN GETTY IMAGES

Además de la misión de circunnavegación, Tritón lanzó botellas hidrográficas para estudiar las corrientes oceánicas del mundo y cartografió el fondo del océano con su fathometer y sonar. Tritón salió a la superficie solo una vez durante el viaje para evacuar a un tripulante enfermo.

El USS Triton tuvo una breve carrera, sirviendo en la Marina de los EE. UU. Durante solo 11 años. El concepto de submarino de piquete de radar fue de corta duración, y el submarino fue dado de baja en 1968. La vela del submarino se conservó y hoy se exhibe en Benton, Washington.


https://www.popularmechanics.com

martes, 16 de octubre de 2018

Safran firma una nueva asociación con empresas australianas para mejorar la transferencia de tecnología submarina



Safran ha anunciado la expansión de sus asociaciones con dos empresas australianas, Advanced Navigation y Thomas Global Systems, para promover el desarrollo nacional de la tecnología submarina de próxima generación. 

Para apoyar el compromiso de Safran con las capacidades de la industria australiana, Safran Electronics & Defense Australasia (SEDA) ha firmado recientemente un memorando de entendimiento (MoU) con Advanced Navigation para cooperar en el desarrollo de sistemas de navegación inercial para aplicaciones de defensa terrestre y marítima. Este Memorando de Entendimiento representa el primer paso hacia una estrecha cooperación en el mercado de la navegación entre Safran y Advanced Navigation (una empresa experta en navegación inercial con un historial de exportación probado).

La primera fase de esta cooperación se centra en el subsistema de navegación del Future Submarine Program, y vería a los ingenieros de Safran y Advanced Navigation trabajando juntos como parte de un equipo de proyecto combinado.

Alexis de Pelleport, director general de SEDA, "Creemos que este enfoque tendrá un efecto positivo y duradero en la industria de defensa de Australia". 

El MdE también tiene la intención de que el socio estratégico de Safran, Thomas Global Systems, con sede en Sydney, también desempeñe un papel importante en las futuras actividades submarinas de Safran. El alcance de la asociación -firmada a principios de 2018 para fabricar el sistema de avistamiento GPS para LAND 400 y 907- se ha ampliado para cubrir la producción de hardware para los sistemas navales de Safran, incluyendo optrónica submarina y sistemas de navegación.

"Consideramos que este es el camino más eficaz para llevar la tecnología submarina de vanguardia a Australia, y que supondrá un progreso real hacia el establecimiento de la capacidad soberana de las Fuerzas de Defensa australianas", dijo de Pelleport. 

Estos dos acuerdos de asociación contribuyen a reforzar la estrategia de Safran, que comprende dos componentes clave: el primero es hacer crecer la subsidiaria local, SEDA, aumentando sus capacidades para apoyar mejor al ADF; el segundo es asociarse con empresas australianas para facilitar el intercambio de tecnología y así mejorar las capacidades de la industria de defensa del país.

Safran es un grupo internacional de alta tecnología que opera en los mercados de propulsión y equipamiento de aeronaves, espacio y defensa. Safran tiene una presencia global, con más de 58.000 empleados y unas ventas de 16.500 millones de euros en 2017. Safran cotiza en la bolsa de valores Euronext de París y forma parte de los índices CAC 40 y Euro Stoxx 50.

Advanced Navigation es una empresa privada especializada en el desarrollo y la fabricación de tecnologías de navegación y robótica. La empresa se centra en la generación de productos con los más altos estándares de calidad, tanto en hardware como en software.

Thomas Global es un líder de la industria en el diseño, producción y soporte de soluciones innovadoras de sistemas electrónicos para aplicaciones aeroespaciales y de defensa. La compañía ofrece experiencia en pantallas de vuelo avanzadas, electrónica de vehículos blindados y soluciones de sistemas de misión, con el apoyo de equipos de servicio y asistencia especializados que operan en todo el mundo.


domingo, 11 de febrero de 2018

Antes de la desaparición del ARA San Juan, la Armada quería renovar la flota de submarinos

Un informe "secreto" , revela las intenciones de la fuerza de adquirir nuevos sumergibles

    Por Andrés Klipphan


ARA San Juan
La desaparición del ARA San Juan junto a sus 44 tripulantes, el 15 de noviembre de 2017, sorprendió a la Armada Argentina en medio de un debate interno para renovar la flota de submarinos.

Tres documentos incorporados por la propia Armada a la causa que lleva adelante la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yañez, revela la intención de contar con cinco sumergibles de "sexta generación"

Se trata de papers rotulados con el sello de "SECRETO" fechados en el mes de abril y junio de los años 2016 y 2017.

Submarino 209/1400

Además de describir los aspectos técnicos de los buques de guerra disponibles en el mercado (el más votado fue el alemán 209/1400), el "COMANDO DE LA FUERZA DE SUBMARINOS" volcó en papel la descarnada situación de la flota actual a la que calificó en "estado de obsolescencia".

El ministro de Defensa, Oscar Aguad

Entre los argumentos principales para la adquisición de los modernos submarinos, se afirma que esa es la única manera de cumplir con las metas pautadas históricamente para esa fuerza por la DEMIL que significa "Directiva Estratégica Militar", y que en tiempo de paz parecen excesivas, pero que internamente es evidente que se siguen proyectando:

– Desgastar a las fuerzas navales y/o tráfico marino del oponente.

– Ataques a fuerzas navales.

– Operaciones de minado.

– Obtención de información.

– Operaciones de ataque con misiles tácticos a objetivos terrestres, entre otras acciones.

Desconocimiento oficial

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, se mostró sorprendido cuando se consultó sobre el proyecto que desde hacía dos años venía elaborando el comando de submarinos para la adquisición de cinco nuevos submarinos, los objetivos que aducían en la documentación para sostener la propuesta, y las quejas internas, y volcadas en las actas "secretas", sobre el fallido reequipamiento de las Fuerza Armadas, denominado "PLANCAMIL" (Plan de Capacidades Militares), anunciado en 2011 por Arturo Puricelli, el entonces ministro del área de Cristina Kirchner y que quedó solo en palabras.

Sobre estos temas, Aguad  "Dentro del ministerio de Defensa, o del Estado Mayor Conjunto, en los años 2016-2017 no hay ningún estudio de esa naturaleza. Puede que en la Armada alguien haya hecho eso. Lo desconozco. Ha habido un plan de equipamiento, para las Fuerzas Armadas, ese plan aún existe, pero sobre el plan que me consulta (por la adquisición de submarinos de sexta generación) no solamente no tengo conocimiento, sino que no se conversó de eso. No tengo otra información".

Durante el diálogo telefónico con este medio, Aguad estaba en el norte de nuestro país supervisando el despliegue que realiza el Ejército Argentino en la provincia de Salta azotada por las inundaciones. Esa fuerza militar desplegó, junto a la Cruz Roja, tiendas de campaña con víveres y atención sanitaria. También estaba instalando un puente portátil para unir ciudades aisladas por el desborde del Río Pilcomayo.

La última imagen: dos meses antes de partir a Ushuaia toda la tripulación se sacó una foto arriba del ARA San Juan. Fue el 1º de agosto de este año.

ARA San Juan

En el mismo documento que el ministro Aguad asegura que la Armada Argentina, por entonces a cargo del almirante Marcelo Eduardo Hipólito Srur, no elevó a Defensa, y elaborado en el 30 de abril de 2017, en el punto 9 el capitán de fragata Pedro Martín Fernández, brindó detalles sobre las "obras pendientes" en el ARA San Juan.

Las "falencias" que detalla son las siguientes: los sonares tienen "ruido eléctrico"; "el sistema hidráulico tiene pérdidas"; hay "filtraciones en el tanque de combustible"; "está pendiente verificar el ruido en la línea de eje"; entre otras.

Sobre este punto, el comandante -y uno de los 44 tripulantes desaparecidos- informa que sólo es posible repararlo en "dique seco".

El informe recuerda que era imprescindible "tramitar la imperiosa entrada a dique seco del ARA San Juan durante el primer semestre del año 2018 a fin de asegurar su operatividad, dado que lleva en la actualidad 39 meses sin realizar el mantenimiento correspondiente que, de acuerdo con el manual del fabricante, debería ser cada 18 meses".

Como reveló Infobae, esa era la razón por la cual el sumergible no podía navegar a una profundidad mayor de 100 metros ya que a mayor distancia no estaba certificada su "estanqueidad".

"La no renovación de los submarinos existentes implica la pérdida gradual de capacidades únicas de combate y disuasivas de la Armada Argentina", se describe en los documentos.

En el punto 11 del mismo documento titulado: "Estudio de Comando Mayor del COMANDO DE LA FUERZA DE SUBMARINOS. Submarinos de 6ta. Generación" el capitán de navío Claudio Javier Villamide -en la actualidad en disponibilidad preventiva- se queja porque el Plan de Capacidades Militares anunciado durante el gobierno de Cristina Kirchner "era bastante ambicioso", pero que "no pudo cumplirse".

Como ejemplos sostiene que el PLANCAMIL "hablaba de mantener, reparar los actuales submarinos, y recuperar un submarino más, que era el San Luis, ampliar otro submarino, que era el Santa Fe, y comprar cinco submarinos más además de un buque de apoyo de submarinos (un Buque Madres)".

Flota Argentina

El tema de la adquisición de cinco nuevos sumergibles no era sencillo y tenía sus complicaciones. Así queda demostrado en la proliferación de documentos oficiales que analiza la jueza Yañez.

La magistrada ya solicitó la participación de peritos extranjeros para tener una mirada lo más imparcial posible sobre los inconvenientes técnicos con los que el ARA San Juan fue autorizado a navegar.

Sucede que hasta en estos papers, donde el tema principal es la compra de nuevos buques de guerra, las deficiencias del sumergible desaparecido, quedó patentizado

Bajo el subtítulo de "Análisis del problema", un segundo documento, está fechado en junio de 2017, esto es cinco meses antes de la desaparición del ARA San Juan, se destaca que "en la actualidad la fuerza de submarinos cuenta con tres submarinos; dos de los cuales se encuentran en estado operativo: El submarino ARA Salta, perteneciente a la cuarta generación de submarinos, el cual ha superado ampliamente su vida útil (…)".

En el párrafo siguiente el documento aborda una vez más la situación del sumergible siniestrado. "El ARA San Juan incorporado en 1985, junto con el submarino ARA Santa Cruz, pertenecen a la quinta generación de submarinos".

Allí se describe que el San Juan tuvo su reparación de media vida, que se cortó el casco para el "recambio de los motores diésel y el recambio de los elementos de batería(utilizándose en este caso el replacado de las mismas)", es decir que no se las cambió por otras nuevas.

Sobre el ARA Santa Cruz, los marinos recuerdan que se encuentra en el complejo CINAR (Complejo Industrial Naval Argentino), que depende de Presidencia de la Nación, "realizando reparaciones mayores y cambio de baterías"
.
Submarinos de sexta generación.

El documento al que Infobae accedió de manera exclusiva, y que está firmado por el ahora ex Comandante de la Fuerza de Submarinos, Claudio Javier Villamide, y por el Jefe de Estado Mayor del Comando de la Fuerza de Submarinos, Héctor Aníbal Alonso, recuerda que "en las anteriores oportunidades que la Armada enfrentó el mismo problema, incorporación/reemplazo de submarinos, lo resolvió comprando submarinos nuevos en tres oportunidades y comprando submarinos usados en dos oportunidades, disponibles luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial".

También reconoce que "en la actualidad no existe abundancia de ofertas de submarinos por Armadas que se encuentren desafectado unidades".

Por esta cuestión el abordaje de los marinos argentinos estuvo centrado los submarinos de sexta generación nuevos disponibles en el mercado.

Algunos de los evaluados fueron:

–Submarino Clase Scorpene, de origen francés, y que es utilizado, entre otras marinas por la chilena, la india, la Marina Real de Malasia y la de Brasil. Esta última, aclara el documento, ya solicitó cuatro submarinos Scorpene de propulsión diésel-eléctricos los cuales "están siendo construidos por una empresa conjunta formada por la francesa DCNS y la compañía brasileña Odebrecht", la misma del escándalo de los sobornos.

-El Submarino Clase 214. De propulsión diésel-eléctrica "se ha convertido en un éxito de ventas para la industria de submarinos alemana", refuerza el documento, y destaca que marinas como la de Grecia, Corea del Sur y Portugal los cuentan entre sus filas.

–Submarino Tipo 209. Fue el más votado por el Consejo Asesor del Arma Submarina y por ende la clase de buque que la Armada recomienda incorporar.

Entre sus virtudes, según los oficiales que lo propusieron, este submarino de sexta generación es "convencional de ataque diésel/eléctricos, desarrollado por un consorcio alemán y a pesar de no ser operado por la Marina de dicho país, ha sido un éxito de exportación".

La Armada de Turquía es el mayor consumidor de ese buque y "el primer usuario fue la Armada de Grecia".

El informe también destaca que el submarino más votado por la armada de nuestro país "tiene capacidad para llevar 14 torpedos" y la tripulación que puede llevar a bordo "es de entre 30 y 36 hombres".

La desaparición del ARA San Juan con sus 44 tripulantes, en primer lugar, interrumpió las disquisiciones de la Marina para la compra de nuevos sumergibles; pero también agravó el estado de una flota ya diezmada y en "estado de obsolescencia", tal la definición que la Armada hace de ella.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Escuchar el océano: los habilitadores secretos en la batalla submarina

Crítico en la batalla en curso para detectar submarinos hostiles en una red poco conocida de sensores oceánicos que admiten el despliegue más visible de fragatas y aviones de patrulla marítima. 

Aquí examinamos la historia y el desarrollo de esta red, una clave para el poder marítimo del Reino Unido.

El Sistema de Vigilancia de Sonido (SOSUS) con el nombre en código de Proyecto Caesar, se inició en 1954 como un programa clasificado de los Estados Unidos para utilizar una extensa red de hidrófonos colocados en el fondo del mar para rastrear submarinos soviéticos. La tecnología se refinó con éxito y otorgó a la OTAN una gran ventaja sobre sus adversarios submarinos durante la Guerra Fría. El Reino Unido ha sido afortunado de tener participación y acceso a este proyecto desde los primeros días. SOSUS se había construido bajo la cubierta de la investigación oceanográfica civil y no se hizo público hasta 1991. Los soviéticos ignoraban en gran medida su importancia hasta que su existencia y escala les fueron reveladas en la inteligencia transmitida por el anillo espía Walker en el 1970 y 80s. Los submarinos soviéticos eran notoriamente ruidosos y fáciles de detectar pero, en parte al conocer las capacidades de detección pasiva de SOSUS, comenzaron a construir submarinos más silenciosos. En general, los submarinos de EE. UU. Y RN eran considerablemente más furtivos pero Rusia ahora ha cerrado esa brecha, sus submarinos más nuevos son comparables a los diseños de la OTAN en términos de sigilo.

SOSUS comprendía arreglos de hidrófonos lineales pasivos fijos para la detección de largo alcance del ruido que emiten los submarinos. En términos simples, los ruidos de la maquinaria y los efectos de cavitación de un propulsor submarino pueden detectarse a cientos de millas de distancia porque el agua de mar es un muy buen conductor de la energía del sonido. Usando hidrófonos en ubicaciones dispersas, es posible triangular y ubicar la fuente del ruido en un punto preciso en el océano. Los arreglos se colocaron en puntos estratégicos alrededor del Atlántico y el Pacífico y transmitieron información a las estaciones costeras a través de cables submarinos. Las estaciones costeras estaban conectadas por satélite y líneas telefónicas. En su pico de la Guerra Fría, SOSUS empleó a alrededor de 4.000 personas que trabajaban en 20 estaciones costeras.
Dam Neck

En octubre de 1995, NAVFAC Bawdy se cerró y sus funciones se trasladaron a la instalación marítima conjunta en RAF St. Mawgan en Cornwall. En 2009, St Mawgan se cerró y la operación combinada de la USN y la británica se trasladó a la Instalación de Procesamiento Operacional de la Armada (NOPF) en Dam Neck en Virginia. Los datos recolectados de los sensores oceánicos a través del Atlántico ahora se procesan en esta única instalación antes de que la inteligencia pase a la línea del frente. (Hay una instalación paralela que sirve a la región del Pacífico en NOPF Whidbey Island en el estado de Washington). Se debe suponer que el análisis y la información de seguimiento de submarinos recopilados aquí se transmiten a la Sede Conjunta del Reino Unido en Northwood a las Operaciones Marítimas del Comandante RN (COMOPS) donde se utiliza para avistar submarinos y buques de guerra a sus objetivos
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Photocall para los aproximadamente 50 empleados de RN y RAF estacionados en NOPF Dam Neck, Virginia (2014). Reciben poca mención en comparación con otros que sirven en los EE. UU., Por ejemplo, en el intercambio P-8 Seed Corn o con el programa F-35.

Yendo móvil

A finales de la década de 1980, SOSUS había evolucionado para convertirse en solo una parte de lo que ahora se conoce como Sistema de vigilancia submarina integrada (IUSS). Los barcos de sónar de arrastre remolcados de propósito específico se integraron en el sistema en forma de buques del Sistema de sensores de matrices remolcadas de vigilancia (SURTASS). Diseñados para ser silenciosos, estables en todos los climas y capaces de rastrear objetivos a gran distancia desde la ubicación óptima, sus datos se transmiten a las estaciones terrestres de IUSS por satélite. A diferencia de los arreglos de fondos marinos SOSUS, también incorporan transductores de baja frecuencia activa (banda LFA 100-500hz) que transmiten energía al agua. Si se refleja hacia atrás del objetivo, el sonido es detectado por las largas matrices pasivas arrastradas detrás del barco. El RN no tiene el lujo de plataformas dedicadas de arrastre único, pero 8 de las 13 fragatas Tipo 23 llevan el reconocido sistema Tipo 2087. Los submarinos RN también despliegan matrices remolcadas que deben ser unidas al submarino por un buque de apoyo antes de partir para una patrulla. Siguiendo el "pivote de Asia", los buques SURTASS ahora operan casi exclusivamente alrededor de la costa china y el Pacífico occidental, pero la USN está en proceso de instalar todos sus destructores y cruceros con una nueva matriz remolcada multifunción TB-37 / U (MFTA) sistema de sonar

Durante la Guerra Fría, el pacto de Varsovia había desplegado sus propias plataformas de arrastre remolcadas, aunque es probable que no fueran tan efectivas como las equivalentes occidentales. Durante ' Operación Barmaid ' en agosto de 1982, HMS Conqueror fue equipado con pinzas especiales y, sin ser detectado, logró cortar y robar una matriz perteneciente a un AGI polaco para ser llevado a los EE. UU para su análisis.

El sistema de sonar tipo 2087 en una fragata tipo 23. El 'extremo húmedo' comprende el LFA (cuerpo remolcado amarillo) y una matriz pasiva. Es probable que los Type 23s también puedan cargar datos de sonda por satélite en tiempo real para contribuir al panorama general de la red IUSS. Este equipo se transferirá a la fragata Tipo 26 cuando entren en servicio. Su arquitectura abierta permitirá que el software se actualice continuamente. (Basado en la imagen original de Thales)

El comportamiento de las ondas de sonido en el agua varía enormemente según las condiciones, como la profundidad, las corrientes, la salinidad y las capas de temperatura. Estas variables afectarán si, cuándo y dónde se pueden detectar submarinos. El buque hidrográfico oceanográfico de la Royal Navy HMS Scott no solo recopila datos para crear gráficos, sino que también aporta información oceanográfica tanto para operaciones submarinas como antisubmarinas. Al comprender la composición de la columna de agua, ayuda a los submarinos disuasorios a saber dónde pueden estar más seguros de ser detectados. Para el cazador de submarinos, comprender la composición del océano les ayuda a predecir cómo se comportarán sus sonares. A medida que los submarinos se han vuelto más silenciosos, ASW ha tenido que regresar a una mayor dependencia del sonar activo.

USNS Zeus es la capa de cable dedicada de la marina de los EE. UU. Y se dedica principalmente a la construcción y mantenimiento de la red de hidrófonos IUSS. El Zeus ha visitado regularmente las aguas del Reino Unido en los últimos tiempos, visto aquí junto a Devonport durante 2015 (Foto: Lewis-Clarke vía Geograph).

China y Rusia estimulan nuevos desarrollos de ASW en EE. UU.

Estados Unidos ahora está en el proceso de hacer la mayor actualización al IUSS desde la Guerra Fría. El componente clave es el Sistema de Explotación de Rutas Acústicas Profundas y Confiables (DRAPES). Este sistema dependerá mucho menos de cables del lecho marino potencialmente vulnerables y utiliza módems acústicos que pasan datos a través del agua, lo que permite la creación de algo así como una red inalámbrica submarina. Las comunicaciones inalámbricas bajo el agua han estado disponibles por un tiempo, pero solo a un ancho de banda relativamente bajo y de corto alcance. Los recientes avances hacen posible escalar esto y transmitir volúmenes mucho mayores de datos. Los datos del sensor acústico pueden transmitirse a largas distancias a través de una serie de nodos que pueden incluir otras matrices de hidrófonos, vehículos subacuáticos no tripulados (UUV), vehículos de superficie no tripulados (USV) o una boya de superficie. Luego, los datos se envían por satélite a Dam Neck para su evaluación o a buques de superficie cercanos y AMP. USN también está experimentando con ASW Continuous Trail Unmanned Vessel (ACTUV). Este artefacto de larga duración puede implementar sónar específicamente diseñado para detectar y seguir submarinos convencionales muy silenciosos y será otro nodo en la red que alimenta datos vía satélite a IUSS.

La USN ya ha probado este concepto con su sistema Seaweb, pero está diseñado para usarse en aguas litorales poco profundas de menos de 300 metros de profundidad. DRAPES estará en una escala mucho más grande y capaz de atravesar el océano profundo. Las matrices de líneas verticales de trayectoria acústica confiable (RAPVLA), sistemas de sensores de grano alto montados en la parte inferior, se colocarán a profundidades significativas en mar abierto, donde los niveles de ruido de fondo son bajos. Esto les da un campo de visión muy grande para detectar submarinos que pasan por encima. Estos son un equivalente marítimo de un satélite y se conocen como subclases. La ruta acústica confiable (RAP) se refiere a las aguas densas y más tranquilas en las partes más profundas del océano donde la transmisión del sonido es más detectable y predecible.

Desde 2013, EE. UU. Ha estado probando el mantenimiento submarino en RisK (SHARK), un vehículo subacuático no tripulado (UUV) diseñado para proporcionar un sonar móvil activo para rastrear submarinos después de que la detección inicial haya sido realizada por otra plataforma. Puede permanecer inactivo en el fondo del océano, potencialmente durante años hasta que se active para seguir un submarino que se ha detectado. (Imagen: DARPA / Bluefin Robotics)

Aunque los submarinos son cada vez más silenciosos y hay más ruido de fondo hecho por el hombre en las partes menos profundas de los océanos que nunca, IUSS tiene la ventaja de la enorme potencia de procesamiento de la computadora disponible en la actualidad. Los ordenadores pueden analizar rápidamente enormes volúmenes de datos de sensores para filtrar el ruido de fondo y amplificar incluso el sonido revelador del submarino.

La ubicación de una explosión que apunta a la pérdida del submarino argentino desaparecido ARA San Juan se estableció utilizando matrices de hidrófonos oceánicos. La historia oficial es que la fuente del lugar fue la información recopilada por hidrófonos pertenecientes a la Organización del Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares (CTBTO). Es posible que esta sea una historia de portada para una solución más precisa proporcionada por la red IUSS más sofisticada y extensa, aunque su cobertura del Atlántico Sur es menor que la del Norte.

Los informes recientes sobre el aumento de la actividad submarina rusa en las aguas de Escocia y la brecha GIUK (Groenlandia-Islandia-Reino Unido) probablemente surjan de las detecciones iniciales por parte de los sensores IUSS. Los medios de comunicación han sugerido que "confiamos en los pescadores escoceses que informan cuando ven un periscopio", pero, por supuesto, las detecciones iniciales probablemente provienen de matrices de hidrófonos del fondo del mar o arrastres arrastrados por fragatas y submarinos. Los aviones de la Patrulla Marítima de la OTAN que vuelan desde la Base Aérea RAF Lossiemouth o Keflavik en Islandia probablemente no encuentren un submarino por casualidad y también deben confiar en gran medida en estos datos para indicarles el área aproximada antes de que puedan localizar contactos submarinos con sonoboyas.

La fuerza submarina de la RN parece haberse recuperado ligeramente de los defectos materiales que limitaron sus operaciones en los últimos 18 meses y el servicio ahora se describe como "ocupado". Podemos suponer que los SSN tienen mucha demanda para seguir a los submarinos rusos en el Atlántico Norte. Observar el reciente aumento en los SSN de la Armada de los EE. UU. De Virginia y Los Ángeles que visitan Faslane también lo confirma. IUSS, las unidades de superficie y las AMP contribuyen, pero un submarino es, de lejos, la mejor plataforma para detectar otro submarino y luego mantener su cola.

Esta batalla submarina de ingenio y tecnología ha variado en intensidad desde que la guerra submarina comenzó en serio en la Primera Guerra Mundial. Gran Bretaña ha estado dos veces al borde del hambre y la derrota ya que su vida de transporte mercante casi fue cortada por los submarinos. Hoy en día somos posiblemente más vulnerables a esta amenaza que nunca. Los portacontenedores modernos gigantes que entregan bienes al Reino Unido pueden tener cargas valoradas en millones de libras y transportar el equivalente a un convoy de 50 naves de la Segunda Guerra Mundial. También dependemos de un flujo constante de buques cisterna que entreguen GNL desde el Medio Oriente para mantener en funcionamiento muchas de nuestras centrales. Incluso uno o dos submarinos bien manejados podrían fácilmente interrumpir este envío y causar rápidamente el caos y la parálisis económica en el Reino Unido. Para que la RN lleve a cabo una huelga de portaaviones y otras operaciones navales ofensivas, un prerrequisito será tener la ventaja en la batalla submarina. IUSS es una parte crítica y poco conocida de esta lucha, cada centavo invertido en equipamiento, entrenamiento y desarrollo de medidas antisubmarinas es dinero bien gastado.