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martes, 22 de septiembre de 2020

La NASA publica el plan de Artemis para llevar a la primera mujer y al siguiente hombre a la luna en 2024


Después de una serie de contratos e hitos de hardware críticos, la NASA ha compartido una actualización de su programa Artemis, incluyendo los últimos planes de la Fase 1 para aterrizar la primera mujer y el siguiente hombre en la superficie de la Luna en 2024.

En los 18 meses transcurridos desde que la NASA aceptó el audaz desafío de acelerar sus planes de exploración en más de cuatro años y establecer una exploración sostenible para finales de la década, la agencia ha seguido ganando impulso hacia el envío de humanos a la Luna de nuevo por primera vez desde la última misión lunar Apolo en 1972.

"Con el apoyo bipartidista del Congreso, nuestro empuje del siglo XXI a la Luna está al alcance de Estados Unidos", dijo el administrador de la NASA Jim Bridenstine. "A medida que hemos solidificado más de nuestros planes de exploración en los últimos meses, hemos continuado refinando nuestro presupuesto y arquitectura. Vamos a volver a la Luna para el descubrimiento científico, los beneficios económicos, y la inspiración para una nueva generación de exploradores. A medida que construimos una presencia sostenible, también estamos construyendo el impulso hacia esos primeros pasos humanos en el Planeta Rojo"

En su plan formal, la NASA capta el progreso de Artemis hasta la fecha, identificando las misiones científicas, tecnológicas y humanas clave, así como las asociaciones comerciales e internacionales que asegurarán que continuemos liderando la exploración y alcanzando nuestro ambicioso objetivo de aterrizar astronautas en la Luna.

El nuevo y potente cohete de la agencia, el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), y la nave espacial Orión están más cerca que nunca de su primer lanzamiento integrado. La nave espacial está completa mientras que la etapa central y sus cuatro motores adjuntos están siendo sometidos a una última serie de pruebas que culminarán en una prueba crítica de fuego caliente este otoño.

Las primeras misiones de Artemisa

Después de una exitosa prueba de fuego caliente, el núcleo será enviado al Centro Espacial Kennedy de la agencia en Florida para su integración con la nave espacial. La NASA lanzará un SLS y un Orión juntos en dos pruebas de vuelo alrededor de la Luna para comprobar el rendimiento, el soporte vital y las capacidades de comunicación. La primera misión, conocida como Artemisa I, está en camino para 2021 sin astronautas, y Artemisa II volará con la tripulación en 2023.

En el plan de la Fase 1, la NASA anota detalles adicionales sobre la realización de una nueva prueba durante la misión Artemis II - una demostración de operaciones de proximidad. Poco después de que Orión se separe de la etapa de propulsión criogénica provisional, los astronautas pilotarán manualmente Orión a medida que se aproximen y se alejen de la etapa. En esta demostración se evaluarán las cualidades de manejo de Orión y el hardware y software relacionados para proporcionar datos de rendimiento y experiencia operativa que no se pueden obtener fácilmente en tierra en preparación para el encuentro, las operaciones de proximidad y el acoplamiento, así como las operaciones de desacoplamiento en la órbita lunar a partir de Artemis III.

Mientras se prepara y lleva a cabo estas misiones de prueba de vuelo, la NASA ya estará de vuelta en la Luna de forma robótica - utilizando servicios de entrega comercial para enviar docenas de nuevas investigaciones científicas y demostraciones de tecnología a la Luna dos veces al año a partir de 2021.

En 2024, Artemisa III será el regreso de la humanidad a la superficie de la Luna - aterrizando los primeros astronautas en el Polo Sur lunar. Después del lanzamiento en el SLS, los astronautas viajarán unos 240.000 kilómetros hasta la órbita lunar a bordo de Orión, momento en el que abordarán directamente uno de los nuevos sistemas comerciales de aterrizaje humano, o se acoplarán a la Puerta para inspeccionarla y recoger suministros antes de abordar el sistema de aterrizaje para su expedición a la superficie.

Llevando trajes espaciales modernos que permiten una mayor flexibilidad y movimiento que los de sus predecesores del Apolo, los astronautas recogerán muestras y llevarán a cabo una serie de experimentos científicos en el transcurso de casi siete días. Usando el módulo de aterrizaje, volverán a la órbita lunar antes de regresar a la Tierra a bordo de Orión.

El trabajo está progresando rápidamente en el Portal. La NASA integrará los dos primeros componentes que se lanzarán - el elemento de potencia y propulsión y el puesto de habitación y logística - en 2023. Esta base del Portal podrá operar de forma autónoma, realizando experimentos científicos a distancia cuando los astronautas no estén a bordo. La NASA ha seleccionado los dos primeros conjuntos de instrumentos científicos para realizar investigaciones de clima espacial en la órbita lunar antes de las visitas de la tripulación.

Mientras que la NASA no ha tomado una decisión final para usar el Portal para Artemis III, Artemis IV y más allá enviará tripulación a bordo de Orión para acoplarse al Portal, donde dos miembros de la tripulación pueden permanecer a bordo de la nave espacial en órbita mientras dos van a la superficie. Con el tiempo, el puesto de avanzada evolucionará, con nuevos módulos añadidos por los socios internacionales, permitiendo a los miembros de la tripulación llevar a cabo misiones lunares cada vez más largas.

Como se detalló en el concepto de la agencia para la sostenibilidad de la superficie a principios de este año, a finales de esta década se producirá un aumento de la infraestructura en la superficie, lo que permitirá realizar expediciones de superficie más largas con más tripulación. Ese concepto requiere un Campamento Base de Artemis que incluiría nuevos rovers, sistemas de energía, hábitats y más en la superficie para la exploración a largo plazo de la Luna.

A lo largo del programa Artemis, los robots y los humanos buscarán, y potencialmente extraerán, recursos como el agua que puede ser convertida en otros recursos utilizables, incluyendo oxígeno y combustible. Mediante el ajuste de las tecnologías de aterrizaje de precisión, así como el desarrollo de nuevas capacidades de movilidad, los astronautas viajarán más lejos y explorarán nuevas regiones de la Luna.

Fuente:https://www.nasa.gov

sábado, 30 de abril de 2016

Mujer rusa sale ilesa de prueba con minas

El trabajo de las especialistas de pruebas de los equipos de protección parece sacado de una película de acción.

Por Nikolái Litovkin, RBTH


Una mujer especialista participó en las pruebas de resistencia de un nuevo equipo de protección pulmonar al impacto de los medios no letales

Vestida con un traje especial no solo camina sino que es como si flotara por el polígono de Klimovsk (50 km al sur de Moscú), mientras alrededor de ella no dejan de explotar minas y salen llamas del suelo. A pesar de la cantidad de explosiones la heroína del video sale ilesa y al final se quita las máscaras que la protegen

Tal y como escribió el vice primer ministro Dmitri Rogozin en su cuenta de Facebook "Terminator no es más que una especie de copia de las mujeres que realizan pruebas de las armas rusas"

http://es.rbth.com

sábado, 23 de abril de 2016

Gigante en el aire: la única mujer argentina que pilotea un Hércules

Historia Mariela Santamaría, capitana de la Fuerza Aérea, trabaja en la Base de El Palomar. Es la primera en volar el enorme avión de transporte. Mirá los videos



Mariela Santamaría, delante de un Hércules. FOTO: GUSTAVO CASTAING

Dicen que para cumplir los sueños hay que volar alto. Fue así como Mariela Santamaría logró demostrar que no existen límites para abrir las alas y aprender a volar. A sus 32 años se convirtió en la primera mujer de Argentina en comandar un avión Hércules y la única del género que realizó vuelos entre las bases argentinas en la Antártida. Es capitana y trabaja en la Base Aérea de El Palomar


Un largo camino la llevó a cumplir su objetivo de pilotear uno de los aviones más grandes del mundo. Pasó cuatro años en la escuela militar de Córdoba y le tomó otros dos aprender a volar. “Mi primer vuelo no lo disfruté. Por un lado, se me estaba concretando un sueño, y por el otro, tenía miedo de que algo saliera mal”, recuerda Santamaría.
Vuelo rasante sobre la Base Marambio de un Hércules similar al que pilotea Mariela, pero al mando de otro piloto.

Pero fue recién cuando llegó a la Base Aérea de El Palomar, hace tres años, que pudo subirse a un Lockheed C-130 Hércules como piloto. El avión tiene 30 metros de largo y puede llevar hasta 70 mil kilos de carga. Y es por eso que cuesta creer que con su contextura diminuta, domine a la enorme aeronave de transporte conocida por su labor en la Guerra de Malvinas y sus misiones de rescate.



Aunque en la Fuerza Aérea hay cinco mujeres piloto, la capitana Santamaría es la única que eligió especializarse en Hércules. “Me decidí por ese avión por su tarea humanitaria. En las operaciones generalmente se trata de llevar comida a quienes la necesitan o de ayudar en alguna catástrofe”, explica. Y agrega:“Cumple una función de servicio y eso es lo que más me gusta”.




Cuando le comentó a su familia que quería dedicarse a la aviación, todos se sorprendieron. Incluso su papá le advirtió sobre lo dura que podía ser la carrera militar. “A mí no me importó. Mi sueño era volar Hércules y lo pude alcanzar. Hice todo lo que tenía que hacer. Cumplí con las etapas y las exigencias para llegar a donde estoy hoy”, sostiene.

Al terminar la secundaria, en 2001, se anotó en la escuela de aviación. “Decidí que quería ser piloto, pero mi familia no me podía pagar las horas de vuelo. Así fue como terminé haciendo la carrera militar sin tener ni la más mínima idea de cómo era el régimen”, confiesa Mariela, que forma parte de la segunda promoción de mujeres aviadoras de la Fuerza Aérea y está de novia con un paracaidista.



No todas las pasiones se heredan, algunas se llevan en el alma desde la infancia. “Siempre me gustaron los aviones. De chica iba una vez al año a las jornadas a puertas abiertas en la Base de Morón. Veía los despegues y quedaba fascinada”, recuerda Mariela, cuyos padres nada tienen que ver con la profesión: su mamá es diseñadora de indumentaria y su papá tiene una rectificadora de autos.

Hoy, la piloto mira hacia atrás y dice estar satisfecha de haber invertido tanto esfuerzo en concretar su sueño. “Amo lo que hago y aspiro a seguir creciendo”, expresa.


A pesar de que la carrera militar es un terreno históricamente dominado por hombres, la capitana Santamaría nunca recibió un trato diferente.“Jamás me sentí discriminada, al contrario, los hombres me tratan como uno más”, revela entre risas.

Su vida, claro, gira en torno a la aviación: realiza vuelos periódicos con el Hércules hacia diferentes puntos del país desde la base de El Palomar. La misión se hace en el día y es para llevar provisiones y pasajeros. Aunque también viajó a otros países, como Chile y Estados Unidos. “La gente se sorprende cuando digo que soy piloto -marca-. Sin embargo, para mí es algo natural”.



Aventuras en la Antártida


Si bien su objetivo era pilotear Hércules, antes debió aprender a comandar un avión de transporte más pequeño llamado Twin Otter. A bordo de esa aeronave pasó a ser la primera mujer en pilotear vuelos internos dentro de la Antártida. Realizó dos campañas de seis meses y conectó Marambio con Esperanza y Carlini, las otras dos bases que pertenecen a Argentina.


Disclose.tv - Gigante en el aire: la única mujer argentina que pilotea un Hércules


Video de un Twin Otter como el que voló Mariela en la Antártida.

Es una experiencia única. Desde el paisaje hasta la responsabilidad de manejar el único medio de comunicación entre los tres asentamientos. Además, junto con la tripulación cumplimos un rol fundamental que es transportar comida, pasajeros y correo”, recuerda Mariela con una sonrisa en el rostro



Sin embargo, no fue casualidad que la piloto haya sido la primera en volar por el Continente Blanco. “Ninguna otra se había animado a hacer una campaña antártica. Yo, en cambio, me propuse que quería ir. Junté las horas de vuelo que necesitaba en Comodoro Rivadavia y ahora formo parte del selecto grupo de personas que la conoce”, admite.

Aunque recorrió buena parte del país y también otros países, elige su estadía en la Antártida como la mejor experiencia que le tocó vivir.“Cuando estuve ahí, supe que iba a querer volver”, confiesa.

Ailén Diap
, Clarín Zonales