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viernes, 4 de junio de 2021

El prototipo de reactor nuclear móvil del ejército está a punto de empezar a tomar forma


El proyecto Pele es una respuesta potencialmente revolucionaria, aunque controvertida, a las crecientes necesidades energéticas del ejército en el campo de batalla.

La Oficina del Secretario de Defensa (OSD) ha solicitado 60 millones de dólares para el Proyecto Pele, cuyo objetivo es el desarrollo de un nuevo micro reactor nuclear transportable que proporcione una gran potencia y resistencia para una amplia variedad de misiones del Departamento de Defensa (DOD). El Departamento de Defensa espera comenzar a trabajar en el diseño de un reactor prototipo, que se espera que pueda producir eventualmente de uno a cinco megavatios de electricidad y operar a máxima potencia durante al menos tres años, en el próximo año fiscal.

La solicitud de financiación para el Proyecto Pele se encuentra en el proyecto de presupuesto del Pentágono para el año fiscal 2022, que se publicó el 28 de mayo de 2021. Este es el primer año en que la Oficina del Secretario de Defensa solicita dinero para este programa a través de la partida más amplia de Tecnologías Innovadoras Avanzadas. La financiación anterior de Pele, también conocido como Programa de Microrreactores Nucleares, procedía de una cuenta separada de Mejora de la Capacidad Energética Operativa en el presupuesto de la OSD.

Diseño del reactor móvil DeVinci de Westinghouse Electric, presentado al Departamento de Defensa para el Proyecto Pele.

Los documentos presupuestarios dicen que los objetivos del Proyecto Pele en el año fiscal 2022 son "completar la fase de diseño y preparar la construcción de un microrreactor nuclear eléctrico transportable de 1 a 5 megavatios". Además, señala que "debido a la naturaleza de este proyecto, las aplicaciones específicas y los planes detallados están disponibles en un nivel de clasificación superior."

"El proyecto Pele continúa las actividades iniciadas bajo la dirección del Congreso en el año fiscal 2020 y el año fiscal 2021", según los documentos. "Las adiciones del Congreso [por un total de 16 millones de dólares en el Año Fiscal 2021] dirigidas para el desarrollo del núcleo de combustible nuclear para apoyar la maduración del reactor Pele y también la financiación para apoyar la maduración de la gestión de la energía y el calor para las armas de energía dirigida."


Una gran parte del Proyecto Pele es el desarrollo del combustible isotópico tri-estructural (TRISO), lo que el DOE llama "el combustible nuclear más robusto de la tierra". El TRISO consiste en diminutos núcleos del tamaño de una semilla de amapola de uranio, carbono y oxígeno encapsulados por capas de materiales a base de carbono y cerámica diseñados para bloquear la emisión de productos de fisión radiactivos. X-Energy, una de las empresas adjudicatarias de un contrato para crear un diseño de reactor para Pelé, desarrolla su propia forma de TRISO, conocida como TRISO-X. X-Energy afirma que su combustible es uno de los más seguros disponibles, ya que está encapsulado dentro de su propia vasija de contención y, por tanto, reduce en gran medida los riesgos asociados a los combustibles nucleares
.

El proyecto Pele comenzó en 2019 con una solicitud de la Oficina de Capacidades Estratégicas (SCO) del Departamento de Defensa que buscaba diseños de prototipos de tres socios industriales: Westinghouse Government Services, X-energy, LLC, y BWX Technologies, Inc. "La singularidad del Programa Pele reside en la movilidad y la seguridad del reactor", dijo el director del programa del Proyecto Pele, el Dr. Jeff Waksman, en una declaración oficial en 2020. "Aprovecharemos a nuestros socios de la industria para desarrollar un sistema que pueda ser trasladado de forma segura y rápida por carretera, ferrocarril, mar o aire y para su rápida puesta en marcha y apagado, con un diseño intrínsecamente seguro".

En marzo de este año, X-Energy y BWX obtuvieron contratos para comenzar el trabajo de diseño final de los prototipos de Pele. Ahora se abrirá un periodo de maduración del diseño de dos años, tras el cual uno de los dos podrá ser seleccionado para construir y demostrar realmente su diseño. Además de estos socios industriales, el Proyecto Pele se está desarrollando con la ayuda del Departamento de Energía (DOE), la Comisión Reguladora Nuclear, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos.

Según la Oficina del Subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería, el objetivo del Proyecto Pele es desarrollar un reactor móvil que minimice los riesgos, como la proliferación nuclear, la contaminación ambiental o los daños humanos a los operadores o a la población civil. Como ya se ha señalado, la solicitud de presupuesto para el año fiscal 2022 dice que el diseño deseado es el de un microrreactor nuclear de 1 a 5 megavatios (MW). 

A modo de comparación, la potencia de la central nuclear más pequeña de Estados Unidos, la central nuclear R.E. Ginna de Nueva York, es de 581 MW. La potencia deseada es incluso menor que la de la mayoría de los reactores de investigación. En cambio, la mayor central nuclear, Palo Verde, en Arizona, produce cerca de 4.000 MW. El reactor S9G de un submarino nuclear de la clase Virgina puede producir 40 MW. 

De acuerdo con los requisitos del Departamento de Defensa, el prototipo debería poder estar en funcionamiento en los tres días siguientes a su entrega y poder ser apagado y retirado de forma segura en sólo una semana. 


La financiación de Pele se suma a otros avances que demuestran que el Departamento de Defensa, el Departamento de Energía y la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) están invirtiendo mucho en nuevas tecnologías nucleares para impulsar una nueva era espacial estadounidense. "La producción de un reactor nuclear de cuarta generación a gran escala tendrá importantes implicaciones geopolíticas para Estados Unidos", dijo Jay Dryer, director de la Oficina de Capacidades Estratégicas. "El Departamento de Defensa ha liderado la innovación estadounidense muchas veces en el pasado, y con el Proyecto Pele, tiene la oportunidad de ayudarnos a avanzar tanto en la resistencia energética como en la reducción de las emisiones de carbono".

Una imagen de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO) en la que se representa el concepto potencial para transportar o desplegar microrreactores nucleares.

En 2020, el Consejo Nacional del Espacio de la Casa Blanca publicó el documento "A New Era for Deep Space Exploration and Development" (Una nueva era para la exploración y el desarrollo del espacio profundo), que pretendía esbozar una estrategia mediante la cual Estados Unidos podría establecer "una presencia humana y robótica sostenible en todo el sistema solar" a través de la creación de "una esfera en expansión de actividades comerciales y no gubernamentales en la que un número cada vez mayor de estadounidenses vive y trabaja en el espacio". 

Partiendo de la premisa de que "el modo de vida estadounidense depende de las actividades espaciales", el documento incluye planes como la comercialización de la órbita terrestre baja, la expansión de la exploración tanto robótica como humana, el refuerzo de las capacidades de seguridad nacional basadas en el espacio y la mejora de la "cooperación internacional para la ciencia, la seguridad y el crecimiento económico". Pelé se cita en el documento como parte de los objetivos de la Casa Blanca de volver a la Luna, poner humanos en Marte y desarrollar tecnologías que permitan "actividades comerciales de menor coste en el espacio".


Basándose en los objetivos de ese documento, una orden ejecutiva de enero de 2021 amplió el documento del Consejo Nacional del Espacio al ordenar a la NASA que presentara un informe que definiera los requisitos y los problemas previsibles para el desarrollo de un sistema de energía nuclear que permitiera las misiones espaciales humanas y robóticas durante las próximas dos décadas. La orden también incluía planes para una "hoja de ruta tecnológica común" realizada entre la NASA y los Departamentos de Energía, Defensa, Comercio y Estado para desarrollar y desplegar estas nuevas tecnologías de reactores. 

La seguridad y el dominio de la energía se han convertido en piedras angulares de la estrategia del Departamento de Defensa, dadas las increíbles cantidades de combustible y energía que consumen los sistemas hambrientos de energía de los que depende el ejército moderno. La dirección del Ejército de Estados Unidos ha declarado anteriormente que quiere que sus brigadas sean autosuficientes durante una semana sin necesidad de reabastecimiento, y ya se han hecho peticiones de microrreactores que puedan caber dentro de plataformas existentes como el C-17 Globemaster. Mientras tanto, Lockheed Martin y otros laboratorios siguen trabajando en el ambicioso objetivo de desarrollar reactores de fusión miniaturizados.

Estados Unidos no es el único país que persigue nuevas formas de tecnología nuclear. Por ejemplo, Rusia ha construido la primera de lo que podría ser una serie de centrales nucleares flotantes que se desplegarán en sus regiones del Extremo Norte, e incluso está explorando la posibilidad de montar reactores en el fondo marino del Ártico, mientras que China tiene planes similares de reactores flotantes destinados a ser utilizados en el Mar de China Meridional, de gran tensión geopolítica.

Una diapositiva informativa del Laboratorio Nacional de Idaho del Departamento de Energía que ofrece un breve resumen de otros desarrollos de reactores nucleares en todo el mundo, incluyendo diseños más pequeños y móviles.

Por supuesto, el despliegue de reactores nucleares móviles en las bases o en el campo de batalla plantea problemas. Las fusiones, los residuos y otros fallos de funcionamiento son siempre una preocupación con las tecnologías de energía nuclear, y si un reactor en una zona disputada es destruido por las fuerzas adversarias, por ejemplo, el riesgo de contaminación ambiental es alto. Esto, a su vez, podría crear un desastre político para el Departamento de Defensa y los Estados Unidos. El despliegue de cualquier sistema nuclear en el extranjero también conlleva el riesgo de proliferación si esas tecnologías caen en manos equivocadas debido a que una base operativa avanzada o un convoy son invadidos por fuerzas hostiles.

Una diapositiva de una sesión informativa de Westinghouse Electric de 2019 que describe varias "necesidades" para hacer que los microrreactores sean viables, incluyendo la resolución de varias preocupaciones de seguridad y protección.

Estas preocupaciones serán, sin duda, una consideración política importante cuando, o si, estos reactores móviles alcanzan alguna vez un estado de preparación tecnológica para que puedan ser desplegados. Sin embargo, las nuevas tecnologías nucleares no son los únicos sistemas de producción y almacenamiento de energía que el Departamento de Defensa está considerando. Se están desarrollando conceptos revolucionarios como la transmisión de energía solar desde el espacio, nuevas formas de pilas de combustible de hidrógeno o incluso aplicaciones más avanzadas de tecnologías existentes, como los generadores solares modulares, que podrían revolucionar la forma en que el Departamento de Defensa alimenta sus fuerzas expedicionarias sin los riesgos asociados a la energía nuclear.

Las nuevas tecnologías nucleares han sido uno de los principales focos de atención del Departamento de Defensa en los últimos tiempos, y el proyecto Pele, si tiene éxito, podría abrir la puerta tanto a una nueva era espacial como a un nuevo paradigma energético para las operaciones del Departamento de Defensa en todo el mundo. El proyecto Pele tiene el potencial de crear nuevas posibilidades para la autosuficiencia de las unidades desplegadas hacia adelante y reducir el inimaginable uso de combustibles fósiles del DOD. Además de liberar las preocupaciones logísticas y los presupuestos operativos, el desarrollo de un microrreactor nuclear seguro y eficiente podría ayudar a liberar a EE.UU., y posiblemente al mundo, de su dependencia de fuentes de combustible no sostenibles tanto dentro como fuera del campo de batalla. 

Aun así, el Proyecto Pele tiene mucho que demostrar, y muchas preocupaciones que superar, hasta que algo de eso se haga realidad.

Fuente:https://www.thedrive.com

martes, 20 de octubre de 2020

Fusión nuclear"El reactor de fusión nuclear ITER, pieza a pieza: así funcionará una de las mayores obras de ingeniería creadas por el hombre"


ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor) es uno de los proyectos más ambiciosos y complejos a los que se está enfrentando la humanidad. Su propósito es imitar los procesos que permiten obtener energía a las estrellas mediante la fusión de los núcleos de su combustible, que está constituido aproximadamente por un 70% de protio, que es el isótopo del hidrógeno que carece de neutrones, y que, por tanto, tiene solo un protón y un electrón; entre un 24 y un 26% de helio, y entre un 4 y un 6% de elementos químicos más pesados que el helio.

El problema es que imitar los procesos de fusión nuclear que tienen lugar de forma natural en el núcleo de las estrellas no es nada fácil. Y no lo es, entre muchas otras razones, porque no contamos con un aliado muy valioso que se lo pone mucho más fácil a las estrellas: el confinamiento gravitatorio. Y es que su masa es tan enorme que la gravedad consigue comprimir los gases del núcleo estelar lo necesario para recrear de forma natural las condiciones en las que los núcleos de hidrógeno comienzan a fusionarse espontáneamente.

Un reto como este requiere un buen plan, y lo tenemos

En la Tierra no podemos recrear esas mismas condiciones porque no disponemos del conocimiento y la tecnología necesarios para manipular campos gravitatorios. Nada parece indicar que algo así vaya a ser posible en el futuro, y mucho menos que consigamos generar un campo gravitatorio mínimamente cercano al de una estrella.

Por esta razón, para desencadenar la fusión nuclear no nos queda más remedio que calentar el combustible de nuestros reactores hasta que alcance una temperatura de entre 150 y 300 millones de grados centígrados, que, curiosamente, es diez veces superior a la del núcleo del Sol. Solo así los núcleos de deuterio y tritio, que son los isótopos del hidrógeno que utilizamos como combustible, consiguen adquirir la energía cinética necesaria para vencer su repulsión natural y fusionarse.

Este es el objetivo de ITER: producir 500 megavatios durante no menos de 500 s utilizando solo 1 g de tritio como parte del combustible y después de invertir unos 50 megavatios de energía en la ignición del reactor

El reactor de fusión nuclear ITER ha sido diseñado para demostrar que la fusión nuclear a la escala que el hombre puede manejar funciona. Y también que es rentable desde un punto de vista energético debido a que genera más energía de la que es necesario invertir para iniciar el proceso.

Su objetivo es producir alrededor de 500 megavatios de potencia durante no menos de 500 segundos utilizando solo 1 gramo de tritio como parte del combustible y después de invertir unos 50 megavatios de energía en la ignición del reactor de fusión.

Este es el interior del reactor DIII-D, un Tokamak de fusión nuclear experimental administrado por General Atomics en San Diego (Estados Unidos).

La máquina que un consorcio internacional está poniendo a punto en la localidad francesa de Cadarache es extraordinariamente compleja. De hecho, probablemente solo los detectores de partículas del CERN rivalizan por la complejidad de su ingeniería con el reactor de fusión nuclear ITER.

Un proyecto de esta envergadura solo es posible reuniendo los recursos de las principales potencias del planeta, lo que ha llevada a China, Japón, Rusia, la Unión Europea, Estados Unidos, India y Corea del Sur a unirse para llevar a buen puerto la asombrosa máquina en la que estamos a punto de sumergirnos.
El reactor Tokamak, en detalle

El corazón de ITER es su reactor de tipo Tokamak. Este diseño fue ideado en los años 50 por los físicos soviéticos Ígor Yevguénievich Tamm y Andréi Sájarov, lo que nos recuerda que llevamos trabajando en la fusión nuclear, al menos desde un punto de vista teórico, durante casi siete décadas. Lo característica que define a los reactores Tokamak y que permite a cualquier persona identificar uno de un simple vistazo es su forma de dónut.

La elección de esta geometría, como podemos intuir, no es casual; responde a la necesidad de confinar en su interior el combustible extremadamente caliente (en estado de plasma) para recrear las condiciones necesarias para que las reacciones de fusión controladas tengan lugar.

Todo en ITER es colosal. No solo su complejidad; también sus cifras. Pesará 23.000 toneladas, y la cámara en la que está confinado el plasma tendrá un radio de 6,2 metros y un volumen de 840 metros cúbicos

Todo en ITER es colosal. No solo su complejidad; también sus cifras. Y es que cuando esté terminado pesará nada menos que 23.000 toneladas. Más datos impactantes: el radio de la sección del «dónut» en la que queda confinado el plasma mide 6,2 metros, y el volumen de la cámara de vacío que contiene el combustible a la monstruosa temperatura que he mencionado en los primeros párrafos del artículo es 840 m3.

Este es el reactor Tokamak más grande que la humanidad ha construido hasta ahora, y posiblemente solo será superado por DEMO, cuya construcción según el itinerario establecido por EUROfusion debería concluir a finales de la próxima década.

El criostato

Este componente es una descomunal cámara de acero inoxidable de 29 x 29 metros que tiene un peso de 3.850 toneladas y un volumen de 16.000 m3. Tiene la responsabilidad de proporcionar el alto vacío necesario para que se den en el interior de la cámara las condiciones requeridas para que se produzca la fusión de los núcleos de deuterio y tritio que conforman el plasma a alta temperatura.

El criostato también se encarga de preservar el entorno ultrafrío necesario para que los imanes superconductores de los que hablaremos más adelante lleven a cabo su labor. Unos pocos de los más de doscientos orificios que podemos ver en su superficie cilíndrica se utilizan para llevar a cabo tareas de mantenimiento, pero la mayor parte de ellos se emplea para acceder al sistema de refrigeración, al equipo de diagnóstico o al manto (blanket) que recubre el interior del reactor, entre otras aplicaciones.

La cámara de vacío


Al igual que el criostato, esta cámara de 8.000 toneladas está fabricada en acero inoxidable, aunque en su composición también hay una pequeña cantidad de boro (alrededor de un 2%). En su interior tiene lugar la fusión de los núcleos de deuterio y tritio, por lo que una de sus funciones más importantes es actuar como primera barrera de contención de la radiación residual que podría no ser retenida por el manto (blanket), un componente crucial en el que indagaremos un poco más adelante.

La cámara de vacío está herméticamente sellada, y su interior preserva el alto vacío necesario para que se produzca la fusión de los núcleos del plasma. Su forma toroidal contribuye a la estabilización del gas, de manera que los núcleos giran a mucha velocidad alrededor del hueco central de la cámara, pero sin tocar en ningún momento las paredes del toro.

La temperatura a la que está sometida esta cámara es muy alta, por lo que es necesario introducir agua en circulación en un compartimento alojado entre sus paredes interna y externa para refrigerarla y evitar que alcance su umbral máximo de temperatura.

Los imanes


Los imanes superconductores colocados en la parte exterior de la cámara de vacío tienen la responsabilidad de generar el campo magnético necesario para confinar el plasma en su interior. También se encargan de controlarlo y estabilizarlo para evitar que llegue a tocar las paredes del contenedor. Estos imanes pesan 10.000 toneladas y están fabricados en una aleación de niobio y estaño, o niobio y titanio, que adquiere la superconductividad cuando se enfría con helio supercrítico hasta alcanzar una temperatura de -269 ºC


La estructura que podéis ver encima de este párrafo es el corazón del complejo motor magnético de ITER. Su forma cilíndrica permite colocar este solenoide superconductor en el interior del orificio central de la cámara de vacío, induciendo de esta forma en el plasma una enorme corriente eléctrica.

Además, este potentísimo imán se utiliza para optimizar la forma del plasma, estabilizarlo, y también ayuda a calentarlo gracias a un mecanismo conocido como Efecto Joule, contribuyendo a elevar su temperatura por encima de los 150 millones de grados centígrados necesarios para que tenga lugar la reacción de fusión nuclear. Tiene una altura de 18 metros, un diámetro de 4 metros y pesa 1.000 toneladas.

El divertor


El enorme componente que podemos ver en esta fotografía es solo una de las 54 piezas idénticas que dan forma a la base de la cámara de vacío del reactor. Está fabricada en acero inoxidable, aunque incorpora unos escudos de tungsteno que se responsabilizan de soportar el bombardeo de los neutrones de alta energía del plasma, transformando su energía cinética en calor

De liberar esta energía térmica y refrigerar el divertor se encarga el agua que circula por su interior. Se ha elegido el tungsteno para poner a punto los escudos expuestos al plasma porque este es el metal que tiene el punto de fusión más alto: nada menos que 3.422 °C. Además, el divertor se encarga de purificar el plasma, permitiendo la extracción de las cenizas y las impurezas resultantes de la reacción de fusión nuclear y la interacción del plasma con la capa más expuesta del manto.

El manto ('blanket')


La estructura que podemos ver en esta imagen es el manto que recubre el interior de la cámara de vacío del reactor. Es un componente crítico que se encuentra en la primera línea de batalla debido a que está expuesto al impacto directo de los neutrones de alta energía resultantes de la fusión de los núcleos de deuterio y tritio.

Además, se va a emplear para regenerar el tritio que es necesario utilizar como combustible. Para lograrlo es necesario recubrir la capa interna del manto de litio, un elemento químico que nos permite obtener núcleos de tritio cuando los de litio reciben el impacto de los neutrones de alta energía.

El manto protege la cámara de vacío, el criostato y los imanes del calor y el impacto directo de los neutrones de alta energía

El manto también tiene la responsabilidad de proteger la estructura de acero inoxidable de la cámara de vacío, el criostato y los imanes del calor y el impacto directo de los neutrones de alta energía, que conseguirían degradarlos en poco tiempo.

La energía cinética de los neutrones se transforma en energía térmica al chocar con el manto, y, de nuevo, el agua del sistema de refrigeración se encarga de evacuar ese calor, que será el utilizado por las centrales eléctricas para producir electricidad mediante un mecanismo muy similar al empleado por las centrales nucleares de fisión actuales.

Un último apunte interesante para concluir el artículo: el elemento químico que constituirá la capa más superficial del manto es el berilio debido a que sus propiedades fisicoquímicas le permiten soportar el estrés impuesto por el impacto de los neutrones mejor que otros metales.

Las capas más profundas del manto son de cobre y acero inoxidable, aunque cabe la posibilidad de que los elementos utilizados para fabricar tanto el manto como el divertor del futuro reactor DEMO cambien si los técnicos involucrados en el proyecto IFMIF-DONES encuentran materiales capaces de soportar mejor la exposición directa al plasma a la que están sometidos estos componentes.

Fuente:https://www.xataka.com

sábado, 10 de octubre de 2020

Avanza la construcción del reactor multipropósito RA-10


La CNEA y la estatal Invap colaboran en la construcción del reactor, que brindará capacidades para la aplicación de técnicas nucleares a la investigación científica y tecnológica.

El Proyecto RA-10 se localiza en el Centro Atómico Ezeiza (Provincia de Buenos Aires) e incluye el diseño, construcción, montaje y operación de un reactor nuclear multipropósito, con un aporte de más del 80% de empresas e instituciones locales en tecnología y servicios asociados.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) informó que ya se instalaron las bombas del circuito primario refrigerante del reactor multipropósito RA-10, en el predio del Centro Atómico Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires, con lo cual se completó el montaje de los grandes componentes.


El proyecto, cuya obra civil comenzó en 2016, incluye el diseño, construcción, montaje y puesta en marcha de un reactor que tiene como fin la provisión de radioisótopos de uso médico e industrial, con un aporte de más del 80% de empresas e instituciones locales en tecnología y servicios asociados.


La CNEA y la firma estatal rionegrina Invap colaboran en la construcción del reactor, que brindará capacidades de clase mundial para la aplicación de técnicas nucleares a la investigación científica y tecnológica.

El equipo instalado en los últimos días fue fabricado por la empresa Rhurpampen en su planta de Monterrey, México, donde se efectuaron los ensayos de pruebas, y luego se efectuó la inspección final de recepción en su filial argentina.


Una vez en funcionamiento el RA-10 asegurará el abastecimiento de radioisótopos para uso médico a nivel nacional y tendrá capacidad para atender buena parte de la demanda de América Latina y exportar al mercado mundial, destacó la CNEA.


El reactor generará "un impacto estratégico para nuestro país en áreas de salud, ciencia, industria, investigación aplicada, desarrollo tecnológico y servicios".

Abrirá además "un nuevo horizonte de investigaciones en ciencias básicas y aplicaciones basadas en el uso de técnicas neutrónicas avanzadas", destacó el organismo en un comunicado.


En ese marco la CNEA comenzó el proceso de formación del plantel de operaciones y el desarrollo de futuros usuarios para garantizar la plena utilización del reactor.


Con el RA-10, resaltó la información, el país "se pondrá al tope de los desarrollos de este tipo de reactores, en una línea de evolución tecnológica cuya referencia inmediata es el Proyecto OPAL, el más moderno reactor de producción de radioisótopos que la Argentina, a través del Invap, construyó para Australia en 2007"




jueves, 25 de octubre de 2018

Argentina "CAREM", el reactor modular

Argentina "CAREM", el reactor modular
El reactor experimental de baja potencia cuyo diseño comenzó hace casi tres décadas avanza en la construcción de un prototipo en el marco de las restricciones presupuestarias y podría estar listo en un plazo de tres a cuatro años. Cuáles son sus características, por qué resultaría más seguro que las centrales tradicionales y qué usos podría tener más allá de la generación de energía.

Por Matías Alonso

Agencia TSS – El CAREM (por Central Argentina de Elementos Modulares) es un reactor experimental de baja potencia que, como su nombre lo indica, se puede utilizar de manera modular. Actualmente, es la única central nuclear de potencia (el prototipo en construcción será de 32 MW) que está en construcción en la Argentina, tras la paralización de Atucha III. Se está construyendo desde el año 2014 en el complejo atómico Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, y podría ponerse en funcionamiento entre los años 2021 y 2022 –tras sucesivas postergaciones– de mantenerse el financiamiento del proyecto, ya que el presupuesto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ha sido recortado por el actual Gobierno a la mitad con respecto al del año 2015.

Esta pequeña central nuclear para la producción de energía eléctrica es de diseño argentino y prevé la integración local del 70% de los insumos, componentes y servicios que demanden. El interés del Gobierno por esta central parte de que el CAREM es considerado por la CNEA un desarrollo con potencial de exportación.


Argentina "CAREM", el reactor modular

Con este objetivo, una empresa integrada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la empresa INVAP y Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) buscaría comercializar este desarrollo en el mundo una vez consolidada la experiencia local. En la CNEA estiman que el mercado mundial de este tipo de centrales podría alcanzará los 400.000 millones de dólares, de los cuales la Argentina, por ser el primero en diseñar y poner en funcionamiento este tipo de plantas, podría quedarse con el 15%.



Sus características lo hacen ideal para el abastecimiento eléctrico en zonas alejadas de los grandes centros urbanos —donde las condiciones geográficas o el clima dificultan el transporte de combustible y el tendido de redes eléctricas— o polos fabriles con alto consumo de energía, además de ofrecer otras prestaciones como desalinización y provisión de vapor para diversos usos industriales.

El 21 de agosto del año pasado comenzó la construcción del edificio que contendrá las instalaciones nucleares, una estructura de 18.500 metros cuadrados en la que el reactor ocupará más de dos tercios de ese volumen.

El CAREM se está construyendo desde el año 2014 en el complejo atómico Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, y podría ponerse en funcionamiento entre los años 2021 y 2022. Foto: CNEA.

Diseño propio

El CAREM ofrece una serie de ventajas con respecto a los grandes reactores nucleares de agua a presión (PWR, por sus siglas en inglés) desde el punto de vista de la seguridad, el financiamiento y los plazos de construcción. “Este prototipo es el comienzo para consolidar a la Argentina como un diseñador de centrales de potencia”, afirmó Luciano Turina, de la Gerencia de Área CAREM de la CNEA, durante una presentación que se hizo sobre este reactor en el Centro Atómico Ezeiza y en la que estuvo presente TSS.

La seguridad de esta planta está diseñada para que, ante una emergencia, se disparen sistemas automáticos de control que no necesitan de la acción humana y que pueden mantener la infraestructura de forma segura por hasta 36 horas antes de requerir una intervención.

Usualmente, un reactor PWR funciona con un recipiente de presión en el que se aloja el núcleo radioactivo y se hace circular agua que se calienta al ponerse en contacto con él. Esto es conocido como circuito primario. Este líquido debe ser bombeado hacia los recipientes generadores de vapor, por los que circula agua que se convierte en vapor para mover las turbinas que generan energía eléctrica, lo que se conoce como circuito secundario. Posteriormente, el agua que está en contacto con el núcleo (circuito primario) debe ser presurizada para volver a entrar en el reactor y reiniciar su ciclo.

El CAREM incluye todos estos sistemas adentro de su recipiente de presión y los generadores de vapor también están adentro, por lo cual no es necesario bombear el agua del circuito primario por fuera del mismo, con lo que se eliminan las tuberías de gran tamaño que tienen los reactores PWR y los riesgos de pérdida de agua contaminada y de fallas de la bomba de circulación.

Este reactor, en cambio, funciona por circulación natural, ya que el núcleo del reactor se encuentra en la parte baja del recipiente de presión mientras que los generadores de vapor están arriba de él. Así, el agua asciende cuando se calienta y se pone en contacto con los generadores de vapor, unas serpentinas dentro de las cuales circula el agua del circuito secundario que será llevada a las turbinas. Al entrar en contacto con los generadores de vapor, el agua se enfría y vuelve a bajar para calentarse nuevamente en el núcleo.

Al incluir todos estos sistemas adentro del recipiente de presión, no es necesario volver a presurizar el agua que está en contacto con el núcleo, ya que el sistema es autopresurizado por un domo superior en el que se acumula vapor, con lo que se elimina otro riesgo de falla. Que todos los sistemas estén adentro del recipiente de presión también obliga a tener uno más grande con relación al núcleo, por lo que también la cantidad de agua contenida en él es mayor, lo que brinda más estabilidad al sistema y más tiempo frente a una pérdida.

El diseño del CAREM incorpora muchos de los sistemas adentro de su recipiente de presión y los generadores de vapor también están adentro, por lo cual no es necesario bombear el agua del circuito primario por fuera del mismo, con lo que se eliminan las tuberías de gran tamaño que tienen los reactores PWR y los riesgos de pérdida de agua contaminada y de fallas de la bomba de circulación. Gráfico: CNEA.

Modularidad

Además de compartir los servicios comunes a todos los reactores, lo que disminuye los costos, la modularidad del CAREM permite que pueda construirse un reactor y empezar a vender energía eléctrica que genere la financiación de la construcción de los demás, lo cual es una ventaja comparativa frente a los grandes reactores PWR, en los que se debe completar la construcción antes de poder empezar a operar. En su versión comercial, el CAREM podría llegar hasta una potencia de 120 MW, con lo que se podrían sumar cuatro módulos para obtener una potencia total de 480 MW. El límite de 120 MW está relacionado con el límite físico después del cual es difícil que se pueda contar con la circulación natural óptima.

El diseño modular también es una ventaja para que las paradas de planta se puedan programar de a un reactor a la vez y seguir trabajando con una potencia del 75%, con lo que se evitaría tener que utilizar centrales térmicas o recurrir a otro tipo de fuentes para reemplazar esa energía.

Se estima que una central CAREM de 480 Mw podría costar unos 2000 millones de dólares, ya que se busca no superar el costo por MW de una central tradicional. El prototipo de 32 MW que se está construyendo costará unos 300 millones de dólares, aunque al no ser modular hay muchos costos que se duplican y por ser la primera de la serie también hay costos de aprendizaje que posteriormente se reducirán.

Seguridad

El CAREM utilizará agua liviana para refrigerar un núcleo de 61 elementos combustibles de 1,40 metros de altura, de uranio enriquecido entre 1,1% y 3,1 % y con un peso de 3.812 kilos, que deberá ser cambiado cada 18 a 20 meses.

Los generadores de vapor tienen unos caños de 35 metros de largo que deben ser realizados en una sola pieza y son fabricados por CONUAR. Cada uno de los 12 generadores de vapor contiene 52 de estos tubos, de forma helicoidal y agrupados en seis camisas concéntricas. Para realizar estos tubos fue necesario fabricar un horno de 35 metros, ya que no existen versiones comerciales de semejante tamaño.

Para regular la reacción, en un reactor tradicional PWR se utilizan barras de control accionada por mecanismos eléctricos desde afuera del recipiente de presión, que absorben los neutrones libres y detienen la reacción en cadena. En el caso del CAREM, hay dos sistemas de control, y están adentro del recipiente de presión y accionados por mecanismos hidráulicos. El primero es el Sistema de Ajuste y Control, que son un conjunto de barras que son mantenidas en su posición por la presión de agua inyectada desde afuera del recipiente de presión. Se trata de barras con una superficie dentada para que puedan subirse o bajarse de a un diente por vez para ajustar la potencia del reactor. El segundo sistema es el de Extinción Rápida, que son barras lisas que ante la pérdida de presión de agua inyectada caen por la fuerza de gravedad en dos segundos y son utilizadas para hacer paradas de emergencia. En ambos sistemas, las barras son mantenidas en su posición por la presión del agua, por lo que ante una falla de las bombas o de falta de energía caen de manera automática para apagar el reactor sin necesidad de acción por parte de operadores.

En caso de que las barras estén trabadas y no caigan por efecto de la gravedad, la seguridad está reforzada con otros sistemas de extinción que también trabajan por principios físicos y no necesitan de acciones por parte de operadores. En caso de que no pudiera extraerse el calor por los generadores de vapor se producirá un recambio del agua que está adentro del reactor con agua de unas piletas que se encuentran dentro del edificio de contención y por encima del reactor. Esta circulación también trabaja por diferencia de altura y haría que el vapor ingrese a estas piletas mientras que el agua de refrigeración caería dentro del reactor bajando su temperatura.

Un segundo sistema de seguridad consiste en una solución borada que se encuentra en tanques a diez metros de altura sobre el reactor y que, en caso de un accidente mayor, será empujada por el vapor y también caerá dentro del reactor sin necesidad de acción humana. Esta se considera una medida extrema ya que una vez que esa solución está adentro del reactor no puede volver a encenderse hasta no ser desarmado y realizada una limpieza completa.


El CAREM es el único reactor nuclear de potencia (el prototipo en construcción será de 32 MW) que está en construcción en la Argentina.

En el caso de una pérdida del agua del circuito primario, hay un tanque externo con una cantidad de agua similar a la del reactor, que por una diferencia de presión rompería un conducto sellado con ese objetivo que insertaría toda el agua adentro del recipiente de presión. En caso de que esta reserva líquida también se pierda, se podría inyectar dentro del reactor agua desmineralizada disponible en depósitos dentro del predio o bien recurrir a agua de río, como último recurso.

En caso de que el núcleo se pudiera haber fundido, lo que se busca es que no rompa el recipiente de presión, por lo que la construcción contará con aspersores que lo rociarán para bajar su temperatura y que no haya escapes del núcleo.

Competencia nuclear

Diversos países con tradición en el área nuclear cuentan con diseños de pequeños reactores modulares similares al CAREM, aunque la Argentina está entre los pocos que tiene uno en construcción. Ante la consulta de TSS a Turina sobre un reactor similar que posee Estados Unidos, respondió: “Se supone que hay un convenio con el estado de Utah para contratar 11 de estos reactores chicos, lo cual haría que ellos los empiecen a producir en el mediano plazo, pero también es posible que eso sea solo una pantalla para decir que lo pueden producir cuando quieran y no sea tan así”. Y agregó: “La realidad es que si Estados Unidos le asigna fondos importantes a ese proyecto nos pasan por arriba, pero nosotros ya tenemos todo el bagaje técnico adquirido, algo que es muy difícil de generar en el corto plazo”.

En la construcción del CAREM participan, además de la CNEA y CONUAR, Techint (obra civil, con un contrato de 1148 millones de pesos), la rionegrina INVAP (responsable del diseño del reactor), Siemens (turbina generadora), Tecna (ingeniería y desarrollo de equipos) e IMPSA (vasija y generador de vapor).

Se estima que la vida útil de este tipo de centrales sería de 30 años, como sucede con otras como Embalse y Atucha, período tras el cual podría hacerse una extensión de vida mediante el cambio de algunos componentes. Gabriela Piacentino, ingeniera de la Oficina Técnica de Ingeniería y Procesos del proyecto CAREM, habló sobre las condiciones a las que será sometida este prototipo: “Habrá una degradación en el tiempo de vida útil porque se harán muchas pruebas y quizás se hagan muchas paradas de emergencia que implican cambios rápidos de temperatura, de unos 326 grados al apagado en pocos segundos. Eso tiene que ver con el objetivo de un prototipo. En una planta de producción uno siempre intenta evitar esas paradas abruptas porque no le hacen bien a los materiales”. Piacientino, de unos 30 años, debió analizar la documentación de un reactor cuyo diseño fue concebido en 1980, poco después de su nacimiento.

Durante la presentación, algunos asistentes manifestaron su preocupación por el hecho de que no se hayan iniciado las tareas de capacitación del personal que va a trabajar en la planta, algo que debió haber comenzado hace ya varios meses.

También se habló sobre la falta de definición acerca de si la planta será operada por la CNEA o por NA-SA, en el marco de la incertidumbre con respecto al futuro del plan nuclear, ya que una posible falta de continuidad en los proyectos genera la pérdida de recursos humanos altamente especializados que resultan muy difíciles de volver a conseguir. “Cuando se relanzó el proyecto CAREM, en 2008, hubo que salir a contratar venerables ancianos experimentados por que no había mucha gente con experiencia”, se escuchó durante la presentación y se comentó el caso de Eduardo Díaz, jefe de Puesta en Marcha de Atucha I y de Embalse, que con más de 80 años viajaba cada dos semanas desde Córdoba a Buenos Aires para capacitar a los gerentes más jóvenes



domingo, 17 de junio de 2018

La armada de brasil lanza piedra fundamental del reactor multipropósito y inicio de las pruebas de los turbogeneradores del Laboratorio de Generación de Energía Nucleoeléctrica


Los Ministerios de Defensa; de la salud; de la Ciencia, Tecnología, Innovaciones y Comunicaciones; y la Marina de Brasil (MB) realizaron este viernes en el Centro Industrial Nuclear de Aramar (Iperó-SP), con la presencia del presidente de la República, Michel Temer, ministros y autoridades civiles y militares, la ceremonia de Lanzamiento de la Piedra Fundamental del Reactor Multipropósito Brasileiro (RMB) y de inicio de las pruebas de integración de los turbogeneradores del Laboratorio de Generación de Energía Nucleoeléctrica (LABGENE)


Desde los años 70, el gobierno brasileño viene invirtiendo recursos en el área nuclear, con el objetivo de dotar al país con capacidad plena sobre el dominio del ciclo de producción de combustible nuclear y de producción de reactores de investigación y de potencia, elementos fundamentales en la búsqueda por la innovación y las soluciones en las áreas de energía y de salud.

"Este es un momento que trae justificado orgullo para todos los brasileños". Con estas palabras el presidente Michel Temer inició su discurso. También resaltó la perseverancia, el talento científico, y el compromiso con el país de los que viabilizan la empresa. Destacó que los dos proyectos que se celebra, el RMP y el LABGENE, eleva el nivel en ciencia y tecnología y promueve el desarrollo de Brasil.

Para el presidente Michel Temer, el área de la salud se fortalece mucho con la construcción del reactor, "pues hoy estamos obligados a importar radiofármacos para el combate a varias enfermedades, principalmente el cáncer, y los tratamientos se vuelven más complicados y naturalmente más caros porque dependemos de proveedores extranjeros.

El presidente consideró el gran fundamento social que reviste la construcción del reactor, pues con el mismo va a producirse insumos para el Sistema Único de Salud (SUS), a precios más bajos, haciendo las terapias mucho más accesibles, aumentando las atenciones y elevando la atención esperanza de quien necesita ayuda. Destacó que el gobierno brasileño y el Argentino viabilizaron el contrato para la ejecución del proyecto.

Con los progresos alcanzados, la Marina de Brasil diseñó, construyó y operó conjuntos de ultracentrifugadoras, inicialmente en el campus de la USP y luego en el Centro Experimental de Aramar, ratificando la conquista de compleja tecnología, lograda de forma autóctona por el país. el proyecto e inició la construcción del Laboratorio de Generación de Energía Nucleoeléctrica (LABGENE), que replicará en tierra el sistema de propulsión del futuro submarino con propulsión nuclear, incluyendo el reactor nuclear de potencia.

En cuanto esté listo, el Reactor Multipropósito Brasileño (RMB) será capaz de producir los radioisotópicos que Brasil necesita, y que hoy son importados, reduciendo los riesgos de desabastecimiento y disminuyendo los costos para la producción de los radiofármacos, lo que permitirá un mayor volumen de exámenes y tratamiento de enfermedades, en especial de diferentes tipos de cáncer. Esto significará mejores condiciones para la inversión en el área médica, con la consiguiente ampliación de la atención en medicina nuclear, para mayor contingente poblacional. El lanzamiento de la piedra fundamental del RMB eleva a Brasil a un nuevo nivel en el desarrollo científico y social del país, en especial con la futura producción autónoma de radioisótopos.

El ministro de Defensa, Joaquim Silva y Luna, destacó que el Ministerio considera prioritarios las inversiones en proyectos tecnológicos del área de Defensa, frente al impacto en el desarrollo nacional, a través de la generación de empleos calificados en la Base industrial de Defensa, las tecnologías avanzadas y la generación de oportunidades de exportación, contribuyendo sobre todo al fortalecimiento de la economía nacional y la proyección de Brasil en el escenario internacional.

La Estrategia Nacional de Defensa (END) establece tres sectores tecnológicos como esenciales para la Defensa Nacional: el nuclear, el cibernético y el espacial. Estos sectores estratégicos presentan una alta complejidad, necesitando un liderazgo centralizado para la estrecha coordinación e integración de diversos actores y áreas del conocimiento.

El ministro Silva y Luna resaltó que "la materialización de ese proyecto demuestra la madurez con que nuestras instituciones tratan la cuestión nuclear y señala que la acción conjunta y sinérgica de los actores del Sector Nuclear es capaz de trasponer los desafíos inherentes a la obtención de tecnologías sensibles".

"Parabenizo a todos los que, hermanados bajo el mismo ideal, trabajaron para que la piedra fundamental del reactor multipropósito brasileño y de las pruebas de integración de los turbogeneradores del Laboratorio de Generación de Energía Nucleoeléctrica, fuese lanzada el 8 de junio ", dijo el ministro Silva y Luna .

El comandante de la Marina, almirante Leal Ferreira, resaltó la actuación pionera y visionaria del almirante Álvaro Alberto, a partir de la cual un creciente conjunto de notables brasileños e instituciones se dedicaron a la búsqueda del dominio pleno del ciclo nuclear. Y destacó que para la construcción del reactor, la Marina cedió un millón y doscientos mil metros cuadrados de su área para la construcción y participó en las negociaciones para la firma de los proyectos detallados de ingeniería y de los sistemas asociados del RMB.

Leal Ferreira habló sobre la contribución de la Marina de Brasil (MB) para el Programa Nuclear Brasileño y para el país. Recordó que cerca de 300 tesis de doctorados y disertaciones de maestrías fueron realizadas por profesionales integrantes del programa; que hay más de 500 ingenieros y técnicos cualificados y con conocimiento en el área nuclear; y que cerca de 3.000 empleos directos fueron generados en organizaciones militares de MB ubicadas en São Paulo y en Río de Janeiro, representando ganancias significativas en términos técnicos y profesionales para el país.

El almirante Leal Ferreira agradeció la participación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovaciones y Comunicaciones, a través de instituciones exponentes en el segmento nuclear como la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN) y el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (IPEN). Y enalteció la participación del Ministerio de Salud (MS) en el proyecto del Reactor Multipropósito Brasileño (RMB), que según el almirante, demostró la disposición del MS en invertir en una iniciativa que traerá la capacidad de producción radioisótopo utilizados en la medicina nuclear trayendo enormes beneficios para la población brasileña. 


El multipropósito Reactor de Brasil (RMB)

del RMB es un reactor nuclear que hará que Brasil autosuficiente en la producción de radioisótopos - un insumo clave para la producción de radiofármacos, de gran importancia para el tratamiento de enfermedades en diversos campos de la medicina, tales como cardiología, oncología , hematología y neurología. El RMB será capaz de producir los radioisótopos que hoy se importan, reduciendo los riesgos de desabastecimiento y disminuyendo los costos para la producción de los radiofármacos, lo que permitirá un mayor volumen de exámenes y tratamiento de enfermedades.


El Laboratorio de Generación de Energía Nucleoeléctrica (LABGENE)

El LABGENE - parte esencial del Programa Nuclear de la Marina (PNM) - es el prototipo, en tierra, de la planta nuclear del futuro submarino con propulsión nuclear brasileña, a fin de posibilitar la simulación, en condiciones óptimas de seguridad, de la operación del reactor y, de los diversos sistemas electromecánicos a él integrados.

Por el comandante Cleber Ribeiro