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martes, 5 de octubre de 2021

El proyecto de construcción del Buque Polar continua a paso firme


El buque será un rompehielos muy parecido de casco al Irízar, pero va a tener una capacidad logística y de almacenamiento de combustible, de agua y de espacio para contenedores muy importante.


El presidente de Tandanor Ing. Miguel Ángel Tudino encabezó hoy una reunión estratégica en el astillero para avanzar en el proyecto insignia que constituye la construcción de la embarcación polar tanto para Tandanor como para la Argentina.

Participaron del encuentro el vicepresidente de Tandanor Marcial Irigoitia, el Director de Empresas del Ministerio de Defensa Sebastián Kesner, el Ing. Raúl Ramis, la Ing. Nancy Figueroa, el Contralmirante José Luis Varela y el Contralmirante David Burden.


“Hay una fase inicial que puede estar solapada con la producción pero son aproximadamente 8 o 10 meses de diseño y eso es en lo que estamos abocados 100 por ciento en este momento y por supuesto todas las actividades contribuyentes para llegar al mes 6 o 7 y estar en condiciones de producir”, afirmó el Contralmirante David Burden en relación a los plazos que proyectan para comenzar la construcción.


Asimismo, el Contralmirante José Luis Pérez Varela sostuvo que “Tandanor está muy esperanzado en afrontar este desafío en las instalaciones del astillero Storni, en mejorar y actualizar esas instalaciones ya que implica la construcción de un modelo de buque de tamaño bastante grande; el buque tiene unos 130 metros de largo y va a desplazar mucho más de 10 mil toneladas así que consiste también en un desafío de adaptar las instalaciones a las necesidades de construcción de este buque”


En relación a la importancia del Fondo Nacional de la Defensa (Fondef) en la construcción de este buque Polar para las misiones antárticas, la Ing. Nancy Figueroa detalló que “es un gran apoyo para esta primera etapa donde vamos a hacer la ingeniería básica y el desarrollo de la ingeniería que es totalmente argentina así que tenemos una gran esperanza”. Además resaltó que “tenemos que hacerlo porque es una forma de romper un poco los mitos de que Argentina no puede y Argentina sí puede”.

En el marco de este proyecto se espera avanzar en la firma del convenio definitivo con el astillero finlandés Aker e integrar a las universidades del país que cuenten con carreras afines a la industria naval para comenzar a ejecutar el año próximo el plan diseñado.

Fuente:https://tandanor.com.ar

jueves, 23 de julio de 2020

Entidades vinculadas a la industria naval piden que el Buque Polar se construya en el país

Un nutrido conjunto de organizaciones gremiales, empresariales y profesionales, dio a conocer un comunicado en el cual llama a la reflexión al ministro de Defensa y a la revisión de la decisión de incorporar el buque Aurora Australis. “Su decisión podría ser el inicio de una “nueva normalidad” para la industria naval: construir en Astilleros nacionales los buques que el país necesita”, señalaron.

ATE Ensenada, SITTAN, SAONSINRA, ABIN, CNTI, APSJA, el Consejo Profesional de Ingeniería Naval, CTA Autónoma Buenos Aires, ATE Punta Alta, FeMPINRA, CINA, SOIN, ATE Buenos Aires y CRT Regional La Plata, coincidieron en un documento al conocerse la posibilidad de que el Estado argentino incorpore al barco australiano. La construcción del buque polar “tiene una estimación de 2.200.000 horas/hombres de trabajo directo y se estima que cada uno de esos puestos genera otros dos en las empresas proveedoras de los Astilleros”, afirmaron.

El texto recuerda que “en los últimos años el Estado argentino compró en el exterior 4 patrulleras a Francia por un total de 317 millones de Euros; a Israel 4 lanchas shaldags por un total de 48 millones de dólares; a España dos buques oceanográficos por 33 millones de dólares. En total se perdieron más de 10 mil puestos de trabajo en nuestra industria nacional. A la vez se trajeron remolcadores usados de Rusia y un buque también usado para el CONICET (austral en la actualidad fuera de servicio)” y destaca que “todos los buques se podrían haber construido en Astilleros Nacionales”.

Expresa además conceptos contundentes “La industria naval construye uno de los bienes de capital más complejos, junto con los satélites, que puede realizar un país. La diversidad de construcciones y la cantidad de sistemas con los que cuentan los distintos tipos de buques, la constituye en una industria de concurrencia, en una verdadera “madre” de Industrias. Podríamos decir que el único bien de capital que se deja ingresar usado al país son los buques con lo cual genera una desventaja que ni siquiera tenemos que detenernos a explicar, puesto que ningún Astillero puede fabricar un buque usado. Al mismo tiempo todos los medios de transporte, sean de pasajeros o de carga, tienen un tiempo de caducidad, norma que no existe en el agua. Las dos características anteriores en el peor de los casos deberían ser la excepción, sobretodo en un país que cuenta con un sistema fluvio-marítimo que atraviesa verticalmente toda la extensión de su territorio. Sin embargo, desde los años 90 la excepción se convirtió en la regla y así nos hemos convertido en el chatarrerío naval del mundo”.

En otro pasaje se refiere al rol del Estado en la industria naval y define que “está ubicado en los tres vértices de un triángulo: por un lado, es armador, es decir que tiene buques en distintos ministerios y organismos; al mismo tiempo es quien regula la actividad por medio de leyes, resoluciones, decretos y por último tiene Astilleros propios. Desde los años 90 a la fecha, el Estado fue perdiendo capacidad de navegar. En primer orden se liquidó la empresa mercante (ELMA) y a la vez los organismos que tienen buques vieron envejecer y reducir sus flotas. Al mismo tiempo tanto Prefectura, y la Armada, como el INIDEP o CONICET, han comprado buques nuevos y usados al exterior. En pocas palabras el Estado es el primero en convertir la excepción en la regla. En el año 2018, después de largos años de debate, el Congreso de la Nación sancionó por unanimidad en ambas Cámaras una Ley de Industria Naval. El primer traspié vino con la reglamentación y el veto presidencial a los artículos que permitían financiar la actividad (FODINN) El segundo, y lo que motiva el presente texto, es la adquisición por parte del Estado de un Buque Polar de 31 años de antigüedad, que tuvo dos siniestros y que fue descartado por Australia. Esto se resuelve pese a que el artículo 15 de la Ley de Industria Naval sostiene que los organismos del Estado que requieran buques deben construirlos en Astilleros Nacionales”.

En el mismo sentido explica que el requerimiento de un buque de capacidad polar se viene discutiendo hace más de una década. “Sin ir tan lejos en el 2018 la Armada compró un proyecto conceptual al Astillero Acker Arctic de Finlandia. Y fue motivo de discusión en la Comisión asesora de la industria naval organismo creado por la ley”.

Precisa también que “la construcción nacional del buque polar constituye una oportunidad extraordinaria para integrar las capacidades de los dos Astilleros estatales, de las unidades académicas del sector, otros organismos del Estado y un entramado de empresas PYMES naval-partistas que desarrollarían su producción con una alta calificación internacional. Cabe destacar que un grupo de estudiantes universitarios de la carrera de Ingeniería Naval de la UTN ganó un premio internacional con el diseño de un buque polar con propulsión a GNL, siendo incluso reconocidos por el actual Ministro con quien compartieron una videoconferencia”.

“Estamos ante un cruce de caminos. O apostamos al desarrollo de una comunidad productiva de una industria estratégica o mantenemos el statu quo de seguir trayendo buques del exterior. El argumento con el que se intenta saltar el artículo 15 de la Ley 27418 de industria naval es que el buque viene en calidad de “donación”, argumento que carece de validez ya que la norma plantea que cuando un organismo del Estado realiza una actividad que demanda un buque debe construirlo en Astilleros Nacionales. La donación es defendida por el bajo costo con el que se cuenta con un buque más”, agrega.

El documento aclara además que “una embarcación a punto de ser dada de baja, necesita al menos una reparación de media vida, cuyos plazos son cercanos a la construcción. A partir de eso requiere un costoso mantenimiento sobre la obra viva por tanto la “donación” está lejos del costo cero. No podemos repetir la experiencia del buque “Sonne” de bandera alemana que fuera cedido al Estado nacional para el proyecto “Pampa Azul” y su uso fue inviable por el alto consumo diario de combustible. Sin embargo, la consideración más importante es la cantidad y calidad del trabajo que se pierde al optar por adquirir un buque del exterior: El buque polar tiene una estimación de 2.200.000 horas/hombres de trabajo directo y se estima que un puesto de trabajo directo genera dos puestos de trabajo en las empresas proveedoras de los Astilleros. En un contexto signado por la necesidad de que el Estado asuma protagonismo en la generación de empleo, no resulta congruente incorporar un buque que podría ser el relanzamiento de una Industria capaz de generar miles y miles de puestos de trabajo”.

Suscribieron el texto la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Provincia de Buenos Aires, Ensenada y Punta Alta; el Sindicato de Trabajadores de Talleres y Astilleros Navales (SITTAN); el Sindicato Argentino de Obreros Navales y Servicios de la Industria Naval de la República Argentina (SAONSINRA); la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN); la Coordinación Nacional de Trabajadores/as de la Industria (CNTI); la Agrupación Personal Jerárquico del Astillero Río Santiago (APSJA); el Consejo Profesional de Ingeniería Naval, la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) Autónoma Buenos Aires; la Federación Marítima Portuaria y de La Industria Naval de La República Argentina (FeMPINRA); la Cámara de la Industria Naval Argentina (CINA); el Sindicato de Obreros de la Industria Naval (SOIN) y la Corriente General de Trabajadores (CRT) Regional La Plata.

Fuente:https://www.serindustria.com.ar

lunes, 6 de febrero de 2017

Julio Martínez: "El Irízar ya nos queda chico, necesitamos un buque polar complementario"

El ministro de Defensa advierte que la próxima puesta en funciones del rompehielos no será suficiente para la campaña antártica; cuestiona la decisión de haberlo reparado por sus altos costos

Con el emblemático rompehielos Irízar restaurado en un 95% y a punto de ser sometido a las primeras pruebas de agua, el Gobierno ya sabe que su capacidad será insuficiente para abastecer todas las bases antárticas. "El Irízar nos va a quedar chico. Necesitamos un buque polar complementario", anticipó el ministro de Defensa, Julio Martínez , en una entrevista con LA NACION, al revelar que ya analiza opciones en Rusia y Alemania.

Martínez explicó que con la recuperación del Irízar, de cuyo devastador incendio se cumplirán diez años en abril, se multiplicó por cinco el área destinada a laboratorios de investigación (pasó de 74 a 415 m2) y también creció el espacio dedicado al transporte de pasajeros (de 245 a 313 plazas), lo que redujo la capacidad logística del barco. "Cuando el Irízar esté en condiciones será un paso adelante. Pero la demanda en las bases es cada vez mayor y será necesario adquirir un buque polar complementario", afirmó.

Todo eso hace replantear si fue una decisión acertada recuperar el rompehielos, cuya reparación costó US$ 147 millones, a lo que deben añadirse otros US$ 137 millones por el alquiler de otros buques en las sucesivas campañas antárticas. Un total de US$ 284 millones, cuando se podría hacer construido uno nuevo, en tres años, por US$ 250 millones.


"Hubo un costo de aprendizaje que se podría justificar si después uno arreglara veinte Irízar más. Pero no hay en el mundo veinte Irízar más, ni tanta demanda", admitió Martínez, quien tiene otro desafío en materia presupuestaria: reducir la brecha del 43% que separa los sueldos de los militares respecto de lo que cobran sus pares en la Gendarmería o la Prefectura.

-¿El Irízar estará operativo antes de fin de año?

-No damos fechas. Los que las dieron se equivocaron. Ahora que ya está listo el dragado comenzarán las pruebas de puerto y de mar. Es como un banco de pruebas en una fábrica de autos. Hay que sacarlo de la línea y someterlo a controles de calidad.


-¿El problema del dragado se solucionó?

-Sólo falta dragar debajo del barco, hay que correrlo para hacerlo. Se tuvo que dragar siete metros de profundidad.

-¿Se superaron las diferencias con el Ministerio de Transporte?


-Nunca hubo fricciones. Les explicamos la situación y ellos dieron sus razones, las entendimos y la obra se hizo con fondos nuestros.

-¿Con todo lo que se gastó, valió la pena arreglar el Irízar?

-Hubo un costo de aprendizaje en la reparación del rompehielos, que se podría justificar si después uno arreglara veinte Irízar más. Pero no hay en el mundo veinte Irízar más, ni tanta demanda.

-¿Ese costo de aprendizaje fue innecesario?

-Me parece... pero ya está. Cuando yo era diputado planteé varios reclamos al gobierno kirchnerista por este tema. Queremos mirar para adelante. Ahora lo someteremos a pruebas, pueden aparecer vicios ocultos. El objetivo estará cumplido cuando el Irízar deje de ser noticia. Cuando esté listo, será un paso adelante. De todos modos, necesitamos adquirir un buque polar para complementarlo.


-¿Eso requerirá una inversión importante?


-Depende de las condiciones. Puede ser usado o nuevo. Un buque usado puede costar entre US$ 10 millones y US$ 30 millones; uno nuevo, entre US$ 50 millones y US$ 60 millones


-¿Descarta comprar uno nuevo?

-No, no se descarta, porque en el mercado no hay muchos buques polares usados en condiciones, que no tengan asbesto, por ejemplo. Lo ideal sería encontrarlo. Estamos viendo en Rusia, en Alemania y oros países. Quisiéramos hacerlo lo antes posible, pero no es fácil. Lo tenemos previsto en el presupuesto. Otro problema de un buque nuevo es que la entrega demora dos o tres años.



-¿Generó contratiempos la actual campaña antártica con otros medios?

-Se cumple con total normalidad, lo hicimos "a lo macho"... no es lo adecuado, pero gracias al profesionalismo y la voluntad de las Fuerzas Armadas se pudo llevar adelante. Ahorramos más de US$ 12 millones en medios navales y US$ 1 millón en el alquiler de los medios aéreos para llegar a Belgrano II (la base más austral), con aerolanzamientos y dispositivos para el traslado de personal. Y en los alimentos podremos tener un ahorro del 50 por ciento.



-¿Cómo se hizo ese ahorro?

-Compramos en el mismo Mercado Central que lo hacía el gobierno anterior. Hoy el Mercado Central tiene otra conducción; el ministerio, también, y el ahorro es considerable: $ 40 millones. Cuando termine la campaña haremos las cuentas y aportaremos datos a la causa judicial.

-¿El Gobierno no retiró los residuos producidos en las bases, como exige el tratado antártico?

-Hemos retirado algunos residuos, cosa que en la base Belgrano II no se hacía desde hace tres años.


-¿Habrá otras compras de buques?

-La idea es construir cuatro buques patrulleros oceánicos OPV, dos en astilleros del exterior y otros dos en Tandanor, con financiamiento internacional, para patrullaje pesquero. Estamos viendo cotizaciones en España, Francia y Rusia. Podrían ser créditos a diez o doce años.



-¿Aviones también?


Para la Fuerza Aérea estamos analizando la compra de aviones de entrenamiento y de transporte mediano. Los montos varían porque la situación del país no era lo que se pensaba en un momento. 


Eso hizo bajar las expectativas. Por ahora no compraremos aviones supersónicos.


-¿Habrá una mejora salarial?

-Se va a avanzar en un blanqueo progresivo, junto con la jerarquización y recomposición salarial. Hay una gran dispersión en los sueldos, no hay dos coroneles que cobren igual. La remuneración en negro es casi el 50 por ciento. El objetivo es ir achicando la brecha con las fuerzas de seguridad, que creó el kirchnerismo, que en promedio llega al 43 por ciento.

http://www.lanacion.com.ar