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miércoles, 4 de agosto de 2021

INVAP y su aporte a la Defensa y Seguridad

INVAP nació en 1976 como un spin off de la Comisión Nacional de Energía Atómica, con el fin de sustituir importaciones y dominar tecnologías de vanguardia, algunas no disponibles comercialmente por ser estratégicas. Su exitosa trayectoria en el área nuclear le permitió incursionar en el sector espacial, las telecomunicaciones, radares, drones, etc., convirtiéndose en líder en varios nichos y logrando exportar su tecnología al mundo.

Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado, más conocida como INVAP, es una empresa tecnológica de la Provincia de Río Negro, creada en 1976 a instancias del Doctor en Física Conrado Francisco Varotto, en el marco del Programa de Investigación Aplicada del Centro Atómico Bariloche (CAB), perteneciente a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

En sus principios, INVAP se abocó a desarrollar proyectos estratégicos y de alta tecnología relacionados con la actividad nuclear, habiendo logrado desafíos tales como la tecnología para obtener esponja de circonio, el enriquecimiento de uranio (proceso que al día de hoy apenas dominan unos 15 países en todo el mundo), el diseño y construcción de reactores nucleares de investigación, plantas de radioisótopos de uso medicinal, herramientas robotizadas para mantenimiento y reparación de centrales atómicas, etc.

Con el paso de los años, INVAP fue creciendo tanto en personal como en infraestructura, pasando de un reducido grupo de científicos argentinos que trabajaban en una modesta dependencia del CAB a hoy tener más de 1.300 empleados (85% de los cuales son profesionales y técnicos) que trabajan en la sede central, a orillas del lago Nahuel Huapi, en una planta industrial modelo de más de 16.000 metros cuadrados de superficie, con oficinas administrativas, laboratorios de ensayos, salas limpias de integración de satélites, aéreas de óptica, microelectrónica, mecanizados de precisión, etc.

INVAP acredita certificaciones según normas ISO 9000, ISO 14000, OHSAS 18001 y sus desarrollos se ajustan a estrictas recomendaciones de las Agencias Espaciales de Europa (ESA) y de EE.UU. (NASA), la cual reconoció a la empresa argentina como la única de Latinoamérica apta para realizar sistemas satelitales completos, desde su diseño y construcción hasta su operación.

Al día de hoy, tras más de 40 años de probada trayectoria, INVAP no sólo ha participado en los principales proyectos de alta tecnología encarados en Argentina sino que también ha logrado la exportación llave en mano a diversos países de: reactores nucleares (Egipto, Argelia, Australia, Holanda, Brasil, Arabia Saudita, etc.); plantas de radioisótopos (Cuba, India, etc.); equipos de cobaltoterapia y centros de medicina nuclear (Bolivia y Venezuela); satélites de observación, telecomunicaciones y componentes satelitales (Brasil y Turquía); sistemas industriales (EE.UU., Corea del Sur, etc.); radares (Nigeria); etc.

Render de radar RAXA gapfiller, uno de los proyectos de INVAP para ampliar su portfolio de radares.

Defensa y Seguridad

El área de Defensa y Seguridad es una de las más recientes en las cuales ha incursionado INVAP, a partir del desarrollo de un spin off a fines de la década de 1990, cuando la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) encargó a la empresa rionegrina el desarrollo de un Radar de Apertura Sintética (SAR) a ser instalado en los Satélites Argentinos de Observación por Microondas (SAOCOM), dos de los cuales (SAOCOM 1A y 1B) fueron lanzados en 2019 y 2020 y se encuentran funcionando en óptimas condiciones.

A partir del proyecto SAOCOM, en 2004 la Fuerza Aérea Argentina (FAA) contrató a la empresa estatal para desarrollar un prototipo de Radar Secundario Monopulso Argentino (RSMA) para el control del tráfico aerocomercial cooperativo (aeronaves con trasponder activo), del cual ya se fabricaron 23 ejemplares que se hallan distribuidos por todo el país, incluyendo un ejemplar móvil del RSMA denominado Mamboretá.

Posteriormente, la empresa rionegrina fue contratada por el Ejército Argentino (EA) para modernizar más de 40 de sus radares terrestres Rasit, sustituyendo componentes analógicos por otros de estado sólido, más confiables y fáciles de sostener en servicio a lo largo del ciclo de vida útil de los equipos, incorporando nueva interfaz más amigable para el usuario y mejorando las performances respecto de sus prestaciones originales al incluir una cámara de TV sobre la antena, GPS, brújula electrónica, representación digital del terreno, etc.

Además, el Ejército Argentino también solicitó el desarrollo y provisión del Procesador de Datos de Campaña (PDC), una computadora robustecida que no sólo sirve de nueva interfaz del Rasit modernizado sino también que se utiliza para otras funciones: telecomunicaciones, inteligencia, etc.

En el año 2005 el Ejército Argentino encargó a INVAP la modernización de las radios Serie 4600, incorporando tecnología digital en voz y datos, transmisión segura y GPS a los equipos radioeléctricos militares, permitiendo su integración a los sistemas de comando y control de la Fuerza.

Durante el año 2007 INVAP inició el desarrollo del Radar Primario Argentino (RPA) de tres dimensiones (3D) de largo alcance en banda L, de los cuales se han producido ya siete, con seis que ya se encuentran en servicio, uno en Merlo (Buenos Aires) y otros cinco emplazados en el noroeste y noreste argentino. El séptimo será instalado en los próximos meses.

En paralelo, a través de un acuerdo con la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, INVAP desarrolló el Radar Meteorológico Argentino (RMA), del cual hasta ahora se fabricaron e instalaron once unidades.

En el año 2011 la Fuerza Aérea Argentina recibió un prototipo operativo de Radar de Alcance Mediano Experimental (RAME) de INVAP y le encargó a la firma un estudio de factibilidad técnico-económica para modernizar sus radares móviles en banda S modelo AN/TPS-43.

Aprobados los estudios de Aptitud, Factibilidad y Aceptabilidad (AFA) técnica, operativa y económica, INVAP inició la actualización del prototipo, para lo cual se sustituyeron componentes analógicos por otros de estado sólido, se incorporaron nuevos equipos de aire acondicionado y generación eléctrica, consolas de presentación de datos, etc.

En lo que hace a la dimensión naval del área de Defensa, INVAP encaró diversos proyectos para la Armada Argentina (ARA), entre los cuales se destacan los siguientes:

Sistema de cerramiento de las puertas del nuevo hangar para helicópteros del Transporte Rápido ARA “Hércules” de la ARA;

Ingeniería para el desarrollo de los Sistemas de Comando y Control para buques de combate (Destructores MEKO-360 y Corbetas MEKO-140) y submarinos (TR-1700);

Recuperación y modernización de sonares de MEKO y TR-1700

Desarrollo y provisión del Sistema de Adquisición de Imágenes (SAI-Orión) para modernizar los aviones de patrulla marítima P-3B Orión con una plataforma giroestabilizada con sensores ópticos de visión diurna y nocturna, aptos para búsqueda y rescate (SAR), vigilancia de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), etc.;

Diseño y fabricación de un Radar Secundario Monopulso Argentino Naval (RSMA-N) que fue instalado en el Rompehielos ARA “Almirante Irízar” de la Armada Argentina;

Estudios para el diseño y provisión de radares de vigilancia costera.

Radar AN/TPS-43 modernizado por INVAP.

Por otro lado, en materia de Seguridad Pública, durante el año 2011 INVAP firmó un contrato con el Ministerio de Seguridad de la Nación (MINSEG) para desarrollar y fabricar el Sistema de Adquisición y Diseminación de Imágenes (SADI), un sistema electroóptico giroestabilizado con cámaras visibles e infrarrojas, capaz de ser instalado en buques, aeronaves y plataformas terrestres de las Fuerzas de Seguridad federales (FFSS).

Más cerca en el tiempo, INVAP también realizó otros proyectos para el MINSEG, entre los cuales podemos citar la asistencia técnica al organismo para la recepción e instalación de cuatro centros inteligentes de monitoreo y vigilancia fronteriza de origen israelí; el desarrollo de un sistema de trazabilidad de armamento individual (pistolas) a partir de su geolocalización y control de empleo (cuando el usuario efectúa un disparo); etc.

En diciembre del 2017 y como previsión ante la realización de la cumbre del G-20 en la Ciudad de Buenos Aires a fines del 2018, la Fuerza Aérea Argentina e INVAP firmaron un contrato para recuperar y modernizar el segundo radar AN/TPS-43, además de actualizar al mismo estándar el único ejemplar ya modernizado (denominado MTPS-43) de ese mismo modelo, así como el desarrollo y provisión de un nuevo modelo de radar móvil llamado RPA-170M.

El 3 de marzo de 2020 se firmó el convenio entre el MINDEF e INVAP para la entrega de un radar tridimensional RPA-240 a ser instalado en Tostado, Santa Fe, y la provisión de cinco nuevos radares móviles 3D del modelo RPA-200, que serán emplazados en las ciudades de Río Grande (Tierra del Fuego), Posadas (Misiones), Resistencia, Charata y Taco Pozo (éstas tres en Chaco).

El RPA-200 es un derivado del RPA-240, que aporta mayor flexibilidad en su empleo y traslado gracias a sus menores dimensiones y peso, además de una renovación importante de su tecnología. Sin embargo, su diseño buscó mantener una gran comunalidad en cuanto a su funcionamiento y logística con los RPA-240, lo cual redundó en una reducción de costos de adquisición, mantenimiento y capacitación de los operadores de la FAA.

El convenio suscripto entre el MINDEF e INVAP implica una inversión de 9.200 millones de pesos (unos 100 millones de dólares) e incluye la provisión de los radares con su infraestructura civil de instalación asociada; sistemas de comunicaciones; los radomos (coberturas de forma casi esférica fabricadas en material sintético para proteger principalmente la antena del radar del viento, las temperaturas, precipitaciones, polvo, etc.); el instrumental; los simuladores y sistemas de información para control, operación y mantenimiento, así como el soporte logístico y la capacitación del personal de la Fuerza Aérea Argentina.

Interior del MTPS-43, con sus nuevas consolas.

Radares Aerotransportados

En el marco del desarrollo de los Satélites Argentinos de Observación por Microondas (SAOCOM), a fines de la década de 1990, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) designó a INVAP como contratista principal, debiendo, entre otras tareas, diseñar los radares para los SAOCOM.

Tiempo después, la CONAE firmó un acuerdo de cooperación con la Armada Argentina para utilizar un avión B-200 como banco de pruebas en vuelo del primer sistema argentino de radar de apertura sintética (SAR), el cual fue denominado SARAT (Sistema Argentino de Radar Aerotransportado).

En mayo del 2020, INVAP y la Dirección General de Investigación y Desarrollo (DGID) de la Fuerza Aérea Argentina comenzaron a desarrollar un Pod de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) aprovechando la estructura de un tanque de combustible de 318 litros ya certificado para uso de los IA-58 Pucará de la FAA, dentro del cual se instalaría la antena y demás componentes del Radar Aerotransportado Banda X Argentino (RAXA).

Durante febrero del año en curso, en Bariloche, se realizaron los ensayos en tierra del radar, para lo cual se montó el sensor sobre un vehículo terrestre, a partir del cual se obtuvieron las primeras imágenes sintéticas.

Entre marzo y abril se definió el plan de ensayos en tierra y en vuelo del primer Modelo de Evaluación Tecnológica (MET-1) del Pod ISR, el cual equipará a los IA-58 Pucará Fénix, versión remotorizada y modernizada de esta noble aeronave que se produjo en la ex Fábrica Militar de Aviones (FMA).

Modelo de Evaluación Tecnológica 1 (MET-1) del pod ISR de INVAP siendo evaluado en un Pucará en mayo de 2021. Foto: Santiago Rivas.

Debido a que la ex FMA, actual Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), está a la espera de una comitiva extranjera, integrada por representantes de los fabricantes de los nuevos motores y hélices, todavía no se pudo certificar el prototipo modernizado del Pucará Fénix.

En virtud de lo expuesto, se decidió desplegar dos IA-58 desde la III Brigada Aérea de Reconquista al Centro de Ensayos en Vuelo (CEV) de la FAA, con sede en el predio de FAdeA, a fin de no demorar el inicio de la campaña de pruebas en vuelo del MET-1 del Pod ISR.

A fines de abril se desarrollaron con resultado satisfactorio los ensayos en tierra del Pod, para lo cual fue montado en los soportes subalares y central del fuselaje; se verificó la ergonomía de la instalación y empleo de la consola de operación del radar en el puesto trasero de la aeronave, se realizaron pruebas funcionales de interferencias e incompatibilidad electromagnéticas, etc.

El pasado 6 de mayo se realizó el primer vuelo previsto dentro del plan de ensayos, verificándose el comportamiento aerodinámico y estructural de la aeronave y el Pod ISR.

Al día siguiente se cumplieron dos vuelos de ensayos, en el primero se analizaron interferencias y compatibilidad electromagnética (EMI/EMC), cargas eléctricas en vuelo, vibraciones y temperaturas del Pod y; en el segundo, se obtuvieron las primeras imágenes tomadas en vuelo por un radar argentino en banda X.

Analizada la información obtenida de estos ensayos, se continuó con otros vuelos de comprobación del Pod, a fin de adquirir información del radar en el modo strip map para la generación de una imagen de Radar de Apertura Sintética (SAR), que consiste en procesar mediante algoritmos la información capturada por la antena del radar.

El desarrollo del Pod ISR prevé un horizonte evolutivo desde el actual MET-1 a un segundo demostrador denominado MET-2 con prestaciones incrementales en junio de 2022 y, aproximadamente un año después, concluir con el prototipo operativo MET-3, el cual estará integrado por el radar RAXA de estado sólido con barrido electrónico (tecnología AESA por sus siglas en inglés) y un gimbal giroestabilizado con cámaras electroópticas desarrollado por la empresa cordobesa FixView, sensores que funcionarán integrados dentro de la estructuras, otorgando la flexibilidad de poder emplear el Pod a bordo de cualquier aeronave que esté en servicio.

Finalmente, es importante destacar que el Decreto 1.407 del año 2004, por el cual se creó el Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA), preveía la incorporación de radares primarios y secundarios -fijos y móviles- terrestres, además de tres sistemas de radar en aeronaves, entendiéndose a éstas como plataformas AEW&C (Airbone Early Warning and Control), es decir, aeronaves de gran autonomía dotadas con radares de largo alcance para dar alerta temprana y controlar el espacio aéreo.

En este sentido, INVAP posee la capacidad tecnológica para desarrollar un radar de largo alcance para plataformas aéreas que cumplan funciones de AWACS y, simultáneamente, ya se encuentra trabajando, por su cuenta, en diseño de radares de barrido electrónico para aviones y helicópteros, tripulados y no tripulados.

Prototipo del RUAS 160 Asteri desarrollado por INVAP junto a Cicaré y Marinelli.

Sistemas Aéreos No Tripulados

A través de un acuerdo con el Ministerio de Defensa (MINDEF), INVAP encaró el desarrollo del Sistema Aéreo Robótico Argentino (SARA), que contemplaba el diseño y fabricación en nuestro país de drones de ala fija Clase 2 y 3 (media y larga autonomía, respectivamente), los cuales serían empleados tanto por las Fuerzas Armadas como por las Fuerzas de Seguridad federales.

Este proyecto de aeronaves no tripuladas preveía la posibilidad de ser usado para tareas militares, de Seguridad Pública y también en aplicaciones civiles, como, por ejemplo: catastro urbano, monitoreo ambiental, detección de incendios y contaminación, etc.

Este proyecto incluía no sólo las aeronaves no tripuladas que serían producidas en serie por la Fábrica Argentina de Aviones, perteneciente al MINDEF, sino que también incluía el desarrollo de las cargas útiles (sistemas ópticos, radar, etc.), planta motriz, estaciones de control en tierra, simuladores de vuelo, sistema de navegación y telecomunicaciones, documentación técnica, herramientas y repuestos, capacitación de los operadores y personal de mantenimiento, etc.

En el marco del contrato de casi 2.200 millones de pesos que autorizó la Jefatura de Gabinete de Ministros por Decisión Administrativa N°1 del año 2015 para desarrollar el SARA, también se encaró el diseño de un Blanco Aéreo de Alta Velocidad (BAAV), el cual sería producido en serie por Fabricaciones Militares (FM), empresa también dependiente del MINDEF.

Lamentablemente el proyecto SARA quedó paralizado a principios del año 2016 por falta de financiación y actualmente se evalúa su reactivación.

Por otro lado, en noviembre del año 2020 INVAP firmó un convenio marco de cooperación y asistencia técnica con la Provincia de Santa Fe, a partir del cual se avanzó con vistas a firmar en breve un contrato por la provisión de tres unidades operativas del Sistema Aéreo No Tripulado de alas rotativas denominado RUAS-160, que será provisto durante el año 2021.

El contrato incluye un paquete compuesto por un simulador y actividades de capacitación del personal que los operará, repuestos, documentación técnica, herramientas de mantenimiento, etc.

Se trata de un desarrollo asociativo entre INVAP, Cicaré (reconocido diseñador argentino que fabrica y exporta helicópteros) y Marinelli Technology (empresa de servicios agrícolas).

El RUAS-160 es un sistema que comprende un segmento en tierra (consola de comando y control) y las aeronaves no tripuladas, que son helicópteros de dos rotores coaxiales contra-rotativos, compacto, modular, de gran autonomía (hasta 6 horas de vuelo según la variante) que puede portar diversas cargas útiles según la misión a cumplir.

Gracias a su sistema de navegación, guiado y control automatizado, el RUAS-160 puede ser remotamente piloteado desde la consola en tierra o, en su defecto, cumplir un plan de vuelo en base a waypoints preestablecidos por el operador del sistema.

La operación a distancia de las aeronaves RUAS-160 reduce costos y evita el riesgo para los tripulantes de las aeronaves tripuladas, ya que éstas no sólo están expuestas a una eventual falla mecánica sino también a los efectos de armas de fuego que pueden derivar en bajas entre el personal o daños de diversa magnitud en las aeronaves.

Para aplicaciones de Defensa y Seguridad, el RUAS-160 puede ser instrumentado con una plataforma giroestabilizada con sensores electroópticos (EO) e infrarrojos (IR) para visión nocturna, LIDAR (Laser Imaging Detection And Ranging) y radar activo de barrido electrónico (AESA) en banda X, para así brindar la capacidad de detectar, reconocer e identificar objetos móviles y estacionarios tanto en tierra como en el mar.

Otra configuración de uso específico del RUAS-160 es la destinada a la industria agrícola, con capacidad de transportar equipos para pulverización hiperselectiva de cultivos, y de captura de imágenes para determinar el estado de salud del terreno y de los cultivos.

Las principales tareas que puede desarrollar el RUAS-160, tanto de día como de noche, sobre espacios terrestres y/o marítimos, son: vigilancia y control de rutas y espacios terrestres; monitoreo de infraestructuras críticas (puertos, aeropuertos, centrales de energía); control de aguas jurisdiccionales; localización y seguimiento de objetivos (vehículos, personas, etc.); alerta temprana en detección de incendios; búsqueda y rescate en tierra y agua; etc.

Por último, es de destacar que se ha desarrollado una versión navalizada del RUAS 160 que será provista a la Armada Argentina para formar parte de la dotación de sus buques de superficie.

Propuestas de radares terrestres de corto alcance para infantería, muy útiles también para el control de fronteras, que podrían complementar o reemplazar a los RASIT del Ejército Argentino.

Conclusiones

El desarrollo científico-tecnológico e industrial de un país permite conocer su potencial, no sólo en términos económicos y productivos, sino también militares frente a un eventual conflicto bélico.

Depender de tecnología importada implica no sólo disponer de cuantiosos recursos para adquirir sistemas modernos, sino también contar con el visto bueno de las potencias extranjeras que los fabrican. El reciente veto de Inglaterra a la venta de aviones FA-50 surcoreanos para la Fuerza Aérea Argentina expuso la dependencia tecnológica que afecta nuestra soberanía.

Desarrollar y dominar tecnología nuclear, aeronáutica, espacial, etc., implica fuertes inversiones a lo largo de varios años para ver resultados concretos, algo que -en países como la Argentina- no siempre es posible debido a la falta de visión estratégica y de continuidad en las políticas públicas.

Una excepción es INVAP, empresa a la cual los gobiernos de diverso signo partidario siempre han apoyado, en mayor o menor medida, a lo largo de sus casi 45 años de trayectoria, donde ha demostrado una gestión profesional, honesta y calificada, que le ha permitido desarrollar tecnología de vanguardia, no sólo para el Estado argentino sino también para otras naciones, habiendo realizado exportaciones a EE.UU, Corea del Sur, Australia, Holanda, etc.

Particularmente en lo que hace a desarrollos para la Defensa y Seguridad, los proyectos citados en el presente artículo demuestran que INVAP podría -y debería- ser el socio estratégico de los Ministerios de Defensa y de Seguridad de la Nación, maximizando la sinergia entre ambas reparticiones y el uso eficiente de los recursos presupuestarios asignados a la incorporación y modernización de sistemas y medios de las Fuerzas Armadas y de Seguridad federales, ya que gran parte de los mismos son de uso dual (sensores ópticos, radares, drones, telecomunicaciones, satélites, etc.).

El Estado nacional debe avanzar en la sanción de una imprescindible Ley de Investigación, Desarrollo, Innovación y Producción para la Defensa, complementaria de la Ley del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), que fomente el entramado científico-tecnológico e industrial -público y privado- mediante incentivos fiscales; facilidades para contratar personal; financiamiento de proyectos estratégicos para las FFAA y FFSS a mediano y largo plazo (5 a 15 años); créditos para adquirir bienes de capital y actividades de I+D; financiación y garantías para facilitar las exportaciones; entre otras medidas.

Solo para citar algunos de los múltiples beneficios que gana nuestro país si las autoridades políticas toman en cuenta lo expresado anteriormente, digamos que los radares producidos por INVAP fueron diseñados a la medida de los requerimientos exigidos por la Fuerza Aérea Argentina, con menor costo de adquisición y mantenimiento que similares importados, se logró dominar una tecnología sensitiva, se generaron cientos de puestos de trabajo calificados (en INVAP y casi 150 PYMEs argentinas) y ya se logró una primera exportación.

Fuente:https://www.pucara.org

sábado, 26 de junio de 2021

FAdeA entregó una nueva aeronave de la serie IA 68 Pampa III, a la Fuerza Aérea Argentina


El avión entregado es el primero de serie equipado con un novedoso sistema de entrenamiento que permite a Fuerza Aérea Argentina formar pilotos capacitados en sistemas de aviones de cuarta generación. 

El presidente Alberto Fernández, junto al gobernador Juan Schiaretti; los ministros de Defensa, Agustín Rossi; de Interior, Eduardo de Pedro; de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; y la presidenta de FAdeA, Mirta Iriondo, recorrió las áreas de mantenimiento de helicópteros, línea de producción Pampa, Pucará Fénix y mantenimiento de Hércules, para luego encabezar un acto en el que presenció una demostración de vuelo del avión Pampa III Bloque II que la fábrica estatal entregará a la Fuerza Aérea. 


También asistieron el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Juan Martín Paleo, y jefes de las distintas fuerzas.


Con presencia del presidente de la Nación Alberto Fernández, el Ministro de Defensa, Agustín Rossi, el Gobernador de la Provincia de Córdoba, Juan Schiaretti y otras autoridades nacionales, provinciales y municipales, la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (FAdeA) concretó hoy la entrega del primer avión de serie IA 63 Pampa III – Bloque II a Fuerza Aérea Argentina.

Esta aeronave desarrollada sobre la estructura del avión S/N 1027 se encuentra en configuración Pampa III Bloque II, sistema que mejora las capacidades de análisis de vuelo, lo cual favorece la formación de los pilotos de Fuerza Aérea Argentina. Durante los próximos meses este avión será utilizado para la certificación de la nueva configuración, la cual incluye a su vez, la sustitución de obsolescencias favoreciendo su producción y performance durante su actividad.

Durante la visita, el presidente de la Nación junto al resto de autoridades recorrió las instalaciones de FAdeA, donde se interiorizaron sobre el avance de distintos programas en ejecución, observando los helicópteros AB-206 propiedad del Ejército Argentino a los que se les realizan trabajos en la Fábrica Argentina de Aviones para su vuelta a servicio, procesamiento de componentes, desarrollo y modernización de aviónica. También visitaron la línea de producción del Avión Pampa III, el sector de modernización del avión Pucará Fénix y el de Hércules C-130.

Al finalizar la recorrida se realizó un acto que finalizó con el vuelo del nuevo avión Pampa III – Bloque II entregado a Fuerza Aérea

En su discurso el presidente Fernández enunció que la sanción del Fondo para la Defensa “no fue en vano, ya que permitirá garantizar la profesionalización al máximo de nuestras fuerzas y ser capaces de desarrollar una industria en torno a la defensa nacional”.

En tanto, el gobernador Schiaretti expuso “bienvenida sea la ejecución de este fondo y bienvenido sea el desarrollo de la industria de la defensa porque eso significa más trabajo y más posibilidades de ganarse la vida para los cordobeses¨.


Por su parte, Rossi resaltó que “el impulso de la industria para la defensa tiene un efecto multiplicador de actividad económica y generación de fuentes de trabajo, además de avanzar en las integraciones productivas nacionales”. “La inversión que nuestro gobierno hoy hace en FAdeA es de 5.600 millones de pesos durante este año, y para el que viene esperamos superar los 8.000 millones de pesos, es un impacto directo en esa economía que tanto queremos que crezca”, subrayó.

La actual presidenta de FAdeA, Mirta Iriondo, comentó “esta nueva entrega de una aeronave producida es un hito que demuestra que pese al difícil contexto de pandemia, FAdeA sigue avanzando, mejorando sus productos y servicios¨ y agregó “el FONDEF y la firma de contratos plurianuales constituyen las dos claves que nos permitirán avanzar en forma sustentable en la producción del avión Pampa, la recuperación del Pucará Fénix, el desarrollo del nuevo avión Malvina dándole continuidad al programa IA-100, para la formación de nuestros pilotos, la recuperación del P3 Orion para Armada Argentina, la recuperación de los helicópteros de Ejercito Argentino, la modernización de los aviones Hércules, la producción de paracaídas para Ejército Argentino y Fuerza Aérea Argentina, favoreciendo el reequipamiento de nuestras Fuerzas Armadas y potenciando el desarrollo tecnológico industrial de nuestro país¨.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Tierra del Fuego podrá fabricar piezas de aviones


El gobernador Gustavo Melella recalcó la importancia del acuerdo asegurando que se trata de “un paso importante para la industria de Tierra del Fuego, la posibilidad empezar a generar los vínculos necesarios para que la provincia pueda formar parte de este tipo de fabricaciones tan específica”.

Se trata de un acuerdo que va a permitir en la provincia el desarrollo de proveedores de componentes para la fabricación de aviones como así también generar vínculos entre las empresas locales y FAdeA.

Río Grande.- El convenio marco firmado contempla la posibilidad de Investigación científica y desarrollo tecnológico, asesoramiento y apoyo técnico en temas específicos, de vinculación tecnológica entre FAdeA y la industria electrónica fueguina, el acompañamiento necesario para la instalación de laboratorios tanto como la capacitación de recursos humanos.

En ese sentido, el gobernador Gustavo Melella recalcó la importancia del acuerdo asegurando que se trata de “un paso importante para la industria de Tierra del Fuego, la posibilidad empezar a generar los vínculos necesarios para que la provincia pueda formar parte de este tipo de fabricaciones tan específica”.

“Entendemos que nuestra provincia tiene un potencial muy importante para nuevos desarrollos, para nuevas líneas de producción, que generen puestos de trabajo, que fortalezcan la capacidad instalada y abran caminos de negocios para las empresas locales”


Por su parte la ministra de Producción y Ambiente, Sonia Castiglione afirmó que “efectivamente se abre una puerta grande en lo que es aportes y vinculación con las industrias o las fabricaciones en el resto del país, sobre todo las tecnológicas, que pueden poner en valor la capacidad instalada de Tierra del Fuego y esto es un poco lo que estamos buscando desde la gestión”.

“Desarrollar proveedores tecnológicos para las industrias que se encuentran en otros lugares del país nos va a aportar a la ampliación de productos, de posibilidades y también apalancando el desarrollo de las empresas, en el sentido de generar las condiciones para que las empresas piensen en poder invertir en el desarrollo de nuevos productos” especificó.

La funcionaria además ratificó que la provincia cuenta con la capacidad instalada “tanto en recurso humano como en tecnología” y continuó “claramente FAdeA es una industria muy específica, tiene que ver con fabricación de aeronaves y en particular con aeronaves de defensa, son productos muy técnicos, pero claramente es un camino que queremos recorrer, que queremos que la industria fueguina recorra para sustituir importaciones a nivel país”

Asimismo, la Ministro celebró la posición de la empresa aeronáutica en sus intenciones de sustituir importaciones y dijo que “FAdeA tiene un espíritu y predisposición para desarrollar proveedores en todo el país, Tierra del Fuego no es ajena a esto y ellos vieron en nuestra provincia una capacidad instalada muy grande que puede llevar a concretarse las instancias de negociación con las empresas”.

Castiglione destacó el rol que tendrán las electrónicas a futuro en este vínculo, pero también la provincia tendrá el desafío de generar talentos para los requerimientos técnicos de este tipo de fabricaciones “en esto lo que sigue es una presentación de cuáles son las tecnologías que van a necesitar y todo lo que tiene que ver con desarrollo de software, en eso podemos aportar”.

Finalmente el convenio especifica la tarea de promover la sustitución de importaciones en el país, la industria nacional aeronáutica y la electrónica, como así también generar los aspectos necesarios para atraer nuevas inversiones en este sentido.

Del encuentro, junto al Gobernador, participó el secretario de Industria de la Nación, Ariel Schale; el ministro Jefe de Gabinete, Agustín Tita; la ministro de Producción y Ambiente, Sonia Castiglione; el secretario de Industria y Promoción Económica de Tierra del Fuego, Juan Ignacio García y en comunicación con las autoridades de la Fabrica Argentina de Aviones (FAdeA), su Presidenta Mirta Iriondo y su Director Ejecutivo, Horacio Viqueira.

Fuente:https://www.eldiariodelfindelmundo.com

lunes, 14 de diciembre de 2020

Rossi ratificó que se reactiva el Pampa III


El ministro de Defensa
, Agustín Rossi, reafirmó la ejecución de los dos programas de producción aeronáutica a cargo de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA). El viernes pasado Rossi, acompañado por la secretaria de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, Daniela Castro, se reunió con el directorio de la empresa, encabezado por la presidente Mirta Iriondo y destacó los dos programas en curso: aumentar la sustitución de conjuntos importados que tiene el jet IA-63 Pampa III por componentes nacionales además del desarrollo de capacidades estratégicas como ingeniería y la producción nacional de paracaídas y analizó la proyección del avión IA-100 Malvina, aparato de entrenamiento básico/primario que desarrollará FAdeA
.
IA-100 Malvina

La presencia del ministro, -leída como indudable espaldarazo al management de la empresa-, se dio en una coyuntura financiera delicada, la planta aún no ha recibido los fondos (13 millones de dólares) previstos en la Contratación Directa Interadministrativa N° 35-0024-CDI20 para la “Fabricación de aeronave Pampa III y adquisición de materiales que aprobó el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

El Pampa III y el no nato Malvina constituyen los dos programas de producción en serie de la planta cordobesa. Una apuesta al impulso de la industria aeronáutica nacional, esperanzada en recursos a proveer por la “ley Rossi”, el Fondo Nacional de la Defensa (Fondef). El proyecto del avión Malvina tiene recursos iniciales asegurados. 


El Instituto de Ayuda Financiera para Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF) que dirige el exdiputado mendocino Guillermo Carmona otorgó un crédito de u$s2.500.000 para el desarrollo del prototipo. La aeronave supone una convocatoria a proveedores nacionales, pymes especializadas y del sector metalúrgico, instancia que comenzó en una reunión virtual de Rossi con Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo, celebrada el 2 de diciembre pasado. El primer cliente será la Fuerza Aérea cuando el avión pase a etapas más concretas, por ahora se habla de 25 aparatos si es que el prototipo vuela a fin de 2021.

El encuentro del viernes en FAdeA debió sortear ruidos molestos, bombos y redoblantes más humo de la quema de neumáticos de una manifestación gremialista que cortó la avenida Fuerza Aérea, acceso a la planta. 

La movilización fue organizada por la Asociación del Personal Aeronáutico (APA) Seccional Córdoba y encabezada por su secretario general, Gustavo Fernández. Fue una manifestación de características similares a la que se hizo la semana anterior, reclaman pago de deuda de la paritaria 2019 y reincorporación de los despedidos por el macrismo.


Puertas adentro y con la distancia que manda el protocolo de bioseguridad, Rossi supervisó una vez más el avance de la línea Pampa. 

La entrega del séptimo ejemplar de serie de la versión III a la Vi Brigada Aérea de Tandil se hará una vez que FAdeA finalice con la etapa de homologación e integración (certificación) del sistema de armas compuesto por la ametralladora Browning 7,62 en Pod CEA-1 “Colibrí” y el Pod cañón ventral de 30 mm DEFA 553, y el funcionamiento del sistema EVA (sigla en inglés, Embedded Virtual Avionics) un recurso electrónico para entrenamiento del piloto que inyecta información virtual y puede simular diferentes representaciones en la pantalla táctica, por ejemplo, radar, lanzamiento de misiles y empleo de armas contra objetivos terrestres. 


Un viajero, el Comandante de la Aviación Naval, capitán de navío, Eduardo Tourné, se interesó por el progreso en el reemplazo de componentes importados del Pampa y la viabilidad de la incorporación de un radar. Nacionalizar conjuntos como el sistema de frenos, el software de las pantallas de instrumentos de vuelo y la computadora de misión, son los próximos pasos que planea Iriondo.

Nada de eso se puede cumplir si no hay aporte financiero a ritmo a la planta cordobesa y continuidad del programa de producción sin las interrupciones que afectan el ciclo cada vez que el gobierno cambia de signo político. 



Reclamos habituales de Pymes proveedoras y contratistas de Fadea que destinan capital y esfuerzo técnico al desarrollo de conjuntos para modernizar y reemplazar los de origen extranjero y reducir costos de importación, un factor clave que torna más competitivo el precio final de la aeronave. 

Una opción de compra por parte de la Aviación Naval abriría el abanico del mercado regional hacia países con la misma rama aérea naval.

Fuente:https://www.ambito.com

lunes, 16 de noviembre de 2020

FAdeA: El valor de la fabricación local


La Fábrica Argentina de Aviones encara un programa para nacionalizar el desarrollo y la producción de la mayor cantidad de piezas y subsistemas posibles de los aviones que produce, con el objetivo de reducir los costos de importación, la dependencia de proveedores externos y los condicionamientos geopolíticos. En una primera etapa concentran sus esfuerzos en el IA-63 Pampa III.

Agencia TSS – En octubre, la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (FAdeA) cumplió 93 años de vida. Nacida cuando el siglo XX aún era joven, con el objetivo de darle autonomía tecnológica al país en materia aeronáutica, casi 100 años más tarde retoma el esfuerzo sistemático para incrementar el valor agregado generado localmente.

La producción de componentes, equipos y materiales para la industria aeronáutica está fuertemente concentrada a nivel mundial. Hay dos razones para eso: el alto desarrollo tecnológico que se requiere para incursionar en esas actividades y la escala del mercado para sostenerlas, lo que se logra cuando se produce a escala mundial. Además, está la cuestión geopolítica, una dimensión crucial y con sus propias particularidades, que trasciende lo tecnológico y lo económico, y que es uno de los pilares en los que se asienta el poder de las grandes potencias.

Incluso, en el caso de países con industrias aeronáuticas avanzadas y consolidadas, la nacionalización de los insumos es un tema muchas veces pendiente. Esto limita los derrames del sector hacia los entramados productivos locales y expone fuertemente la autonomía tecnológica del país. Brasil, con EMBRAER, tercera empresa fabricante de aviones civiles a nivel mundial, es un caso paradigmático con su más reciente logro, el carguero militar a reacción KC-390.

El avión en cuestión es un hito al que arriba la industria aeronáutica brasileña tras más de cuatro décadas de acumular éxitos y una política estatal coherente y férrea. Es la única iniciativa en su tipo llevada a cabo en un país del hemisferio sur del planeta y fuera del círculo de las naciones desarrolladas. Sin embargo, el KC-390 es bastante “menos brasileño” de lo que se podría imaginar a simple vista. En primer lugar, el programa, cuyo desarrollo fue financiado con cerca de 5.000 millones de dólares por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) y un compromiso de compra inicial de 28 unidades, posee tres socios extranjeros: la República Checa, a través de Aero Vodochody, Portugal, con OGMA, y EEA y la Argentina, con FAdeA.

En conjunto, estos socios a riesgo producen 16 conjuntos del avión. Luego vienen los proveedores (no socios). De 22 sistemas y componentes críticos y de alto valor del KC-390, 19 son provistos por empresas no brasileñas (ver gráfico 1). Algunos de estos elementos son tan vitales como los motores, el radar táctico o la computadora de misión, que, si bien figura en los papeles como un desarrollo conjunto entre Ael Sistemas de Brasil y Elbit de Israel, la tecnología empleada pertenece a la segunda, al igual que la propiedad de la mayor parte del paquete accionario de la primera.

Infografia Embraer

El alto porcentaje de componentes extranjeros en los aviones de EMBRAER se repite en los diferentes modelos de sus productos y es algo igualmente habitual en otros fabricantes aeronáuticos. Esto no debería llevar a minimizar el tremendo logro de Brasil al haber conseguido realizar en su propio suelo tareas tan complejas y valiosas como el diseño de aviones, la fabricación de algunos de sus elementos esenciales y la capacidad de integrar todos los restantes. Sin embargo, pone de relieve cómo pueden perdurar las diferencias entre los países desarrollados y los que no lo son, aún en los sectores industriales de avanzada en los que estos últimos logran hacer pie. Mientras los primeros consiguen en el proceso de generar esas industrias el desarrollo conjunto de un entramado proveedor altamente denso, los segundos tienen muchas más dificultades para ello.

Producir y nacionalizar

En diciembre de 2009, cuando finalmente el Estado nacional adquirió las acciones de FAdeA, en manos de la norteamericana Lockheed Martin desde 1994, uno de los problemas que debió enfrentar era que las aeronaves de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), sobre las que trabajaba la empresa en tareas de mantenimiento, eran antiguas y estaban plagadas de obsolescencias. Ello ocurría tanto en los aviones fabricados por terceros como en los que habían sido productos propios, el IA-58 Pucará y el IA-63 Pampa.

A Lockheed Martin nunca le interesó desarrollar ni fabricar en la Argentina. Había mandado, incluso, a desmantelar la línea de producción del Pampa, que se salvó merced a la arriesgada determinación del presidente de la empresa durante gran parte de la concesión, Alberto Buthet. Aunque él había sido designado en el puesto por los norteamericanos, era un ingeniero de carrera de FAdeA que había participado en su juventud del programa Pampa y no quería ser quien lo enterrara. Buthet le ocultó durante años a la casa matriz de Lockheed Martin que no había desmantelado las instalaciones para la producción del Pampa como se le había ordenado. Esa acción salvó el programa para el futuro.

A finales del gobierno de Fernando de la Rúa se comenzó a hablar de reactivar el programa a través de la modernización de las 15 aeronaves fabricadas casi una década y media atrás pero se avanzó muy poco. Se comenzó con la fabricación de seis estructuras que recién en tiempos de la presidencia de Néstor Kirchner devendrían en otros tantos aviones. Kirchner también decidió continuar con la producción de estructuras para no detener el proceso que se había iniciado.

Fuente: FAdeA.

En 2015 llegaría el Pampa III y, entre tanto, a partir de 2012 se empezó a trabajar en FAdeA en un programa de búsqueda de proveedores para los componentes obsoletos de los aviones que se mantenían o fabricaban en la empresa. Algunas de esas piezas o sistemas ya no se producían más, o incluso las mismas compañías que los hacían habían desaparecido o habían sido absorbidas por otras. La modernización de los Pampa y el inicio de una iniciativa similar con el Pucará hizo de la necesidad de resolver ese problema algo aún más acuciante. En 2014, bajo la presidencia de Matías Savoca y la gerencia general de Tulio Calderón, un ingeniero que provenía de INVAP, FAdeA comenzó a explorar firmemente la posibilidad de incorporar proveedores nacionales en forma sistemática, especialmente para el Pampa.

Así, FAdeA realizó avances muy significativos en el desarrollo de proveedores locales para el Pampa III y la nacionalización de algunos de sus componentes. Eso, a pesar de que todos esos esfuerzos se suspendieron en 2016 cuando el Ministerio de Defensa dio de baja los contratos de producción con la empresa. No obstante, la llegada, en 2018, de Antonio Beltramone a la presidencia de FAdeA (un hombre de la industria, ex Fiat) permitió reactivar la línea de producción de los Pampa III aprovechando los stocks de piezas y partes adquiridas antes de 2016. Esa reactivación puso de nuevo en vigencia la necesidad del desarrollo de proveedores locales. Éstos, a su vez, ya venían siendo incorporados al contrato de provisión de shipsets (conjunto y subconjuntos) para el KC-390 de EMBRAER y al proyecto del demostrador tecnológico IA-100.

Mirta Iriondo, actual presidenta de FAdeA, es una decidida impulsora de la nacionalización de la mayor parte de los componentes del producto estrella de la empresa, el entrenador militar avanzado IA-63 Pampa III. En esto, emula el proceso que puso en marcha a mediados del siglo pasado el más mítico de los responsables de la fábrica de aviones cordobesas, el brigadier José Ignacio de San Martín, bajo cuyo liderazgo FAdeA se transformó en uno de los centros de desarrollo industrial más importantes de la Argentina, trascendiendo largamente lo aeronáutico para dar vida, entre otras cosas, al sector automotriz nacional.

“La formación de proveedores nacionales de FAdeA fue una experiencia bien diferenciada que luego nos permitió encarar lo del IA-100”, le dijo a TSS Franco Giuggioloni, actual vicepresidente de FAdeA, y quien ya había ocupado el mismo cargo entre 2013 y 2015. Recordando cómo se inició aquel proceso, Giuggioloni explicó: “Primero afianzamos la ingeniería, que es lo que genera el requerimiento. Posteriormente, se lo pasa al área de Compras y Logística, que finalmente ejecutan la adquisición. Pero es Ingeniería la que te genera el conocimiento para salir a contratar. Si no, básicamente, no sabés  que pedirles a los proveedores”

Fuente: FAdeA

“FAdeA es un gran centro gravitacional, de atracción, porque tenemos desarrollado un sistema logístico, de compras, con proveedores calificados a lo largo de todo el mundo, sobre todo de materias primas, insumos y herramientas”, enfatizó en diálogo con TSS Federico Bima, gerente de Producción de la empresa y uno de los principales responsables del desarrollo de proveedores aeronáuticos locales para FAdeA.

Pampa, pieza por pieza

De los 9,5 millones de dólares que implican, aproximadamente, las compras que FAdeA debe hacer a sus proveedores por cada Pampa III que fabrica, se ha logado nacionalizar cerca de 12%. El objetivo es llegar a un 20 o 25% en los próximos cinco años. Hay que tener en cuenta que un solo el motor estadounidense Honeywell TFE 731-40 insume un 20% de ese presupuesto.

Ahora, FAdeA apunta más alto y más lejos: “Primero, se comenzó (la nacionalización de conjuntos y subconjuntos) por los componentes que no se conseguían, pero ahora estamos planificando desde un punto de vista más estratégico, preguntándonos: ¿Qué queremos hacer en el país? Y, por otro lado, ponemos el foco en los costos, que son más altos en el extranjero y los plazos son anticompetitivos, con hasta 24 meses para que nos entreguen los pedidos”, explicó Bima.

El Pampa III posee unos 40.000 ítems entre piezas, conjuntos, insumos y equipos. Hubo dos logros importantísimos en el camino de la nacionalización de algunos de ellos. El sistema de control de frenado (ABS) y el reemplazo del sistema Ram Air Turbine para los comandos hidráulicos en situación de emergencia, que fue sustituido por una electrobomba de mercado, es decir, no específicamente diseñada para un avión concreto, lo que facilita su adquisición.

Los éxitos alcanzados tuvieron un fuerte efecto sobre la motivación de los equipos de Ingeniería y de Logística de FAdeA. “Esto nos ayudó muchísimo a crecer y a confiar en las capacidades locales. La primer experiencia que tuve con Ingeniería fue en el año 2012, cuando se decía ‘si se consigue afuera no nos metamos en esto’. Y fue un gran trabajo de convencimiento y compromiso de nuestra ingeniería, de la autoridad de aeronavegabilidad militar y de nuestros proveedores locales”, dijo Bima. Y agregó: “Yo venía con un foco muy distinto, que era el logístico, con la consigna ‘si se puede, ¿por qué no lo hacemos?’. Con mucho orgullo vemos hoy que pudimos torcer la visión anterior”.

El proceso de sustitución de componentes extranjeros por nacionales llevado a cabo en el Pampa III viene arrojando resultados muy alentadores. De 17 ítems identificados originalmente como obsoletos, todos fueron sustituidos por elementos en producción y 15 de ellos son de origen argentino (ver tabla debajo y gráficos de componentes certificados y proyectados)


Para el desarrollo de proveedores locales es imprescindible que FAdeA los asista. “Tratamos de acompañar a las empresas para que el polo de proveedores aeronáuticos en el país sea mayor”, dijo Bima. “Muchas horas de los proveedores se realizan acá (en FAdeA) y otras tantas de nuestros ingenieros en las instalaciones de ellos”, agregó Bima. En el proceso hubo una marcada mejora en la curva de aprendizaje. Actualmente, “entre 12 y 18 meses (los proveedores potenciales) están en condiciones de certificar un nuevo componente. Al inicio se tardaba no menos de tres años. Hay obsolescencias que ya se superaron en ocho meses”, expuso con orgullo Bima.

En las certificaciones de producto, tema vital en la industria aeronáutica, la colaboración dela Dirección General de Aeronavegabilidad Militar Conjunta (DIGAMC), un organismo técnico especializado del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, ha sido fundamental. Debe tenerse presente que al desarrollar un proveedor local de un componente de un avión que emplean las Fuerzas Armadas no solo se beneficia la producción local con una mayor generación de valor agregado, menores costos relativos y tiempos más acotados de disponibilidad del elemento, sino que estos beneficios se reflejan también en el mantenimiento de las aeronaves, cuyos escalones iniciales están a cargo de la Fuerza respectiva, especialmente la FAA.

Costos y producción

La nacionalización de componente del Pampa III ha tenido efectos positivos también en los costos de producción de la aeronave. En los 17 ítems obsoletos ya sustituidos en el avión, se pasó de un costo total original de 1,15 millones de dólares a 300.000 dólares, un 74,13% menos. Como la mayor parte de esos elementos quedaron en manos de proveedores nacionales, se calcula que el derrame en la industria aeronáutica argentina ha sido de unos 174.000 dólares por avión. En estos casos, es habitual planificar compras en lotes de 10 conjuntos, aproximadamente.

Hay varias decenas de componentes más del Pampa III en estudio o en proceso de sustitución, algunos continuarán siendo adquiridos en el extranjero y otros muchos serán nuevas oportunidades para fabricantes locales. El gráfico debajo muestra los proveedores de FAdeA para dicho avión y a qué distancia geográfica se encuentran de la empresa. A menos de 1000 kilómetros están los nacionales: más de 20 empresas involucradas directa o indirectamente en la producción de cada avión. Son entre 300 y 400 familias y un derrame a la industria nacional de cerca de 1,5 millones de dólares por cada Pampa III fabricado, incluyendo los asientos eyectables que, sin bien son provistos por la italiana SICAMB, son ensamblados en el país a través de su filial local, MBA S.A.


Pasos por delante

Una de las innovaciones introducidas en el Pampa III fue la presentación de datos mediante pantallas digitales (glasscockpit). Las tres pantallas principales y las dos secundarias que integran el sistema de cabina cuestan alrededor de 600.000 dólares por avión. Su vida útil es de unos cinco años, mientras que cada aeronave, adecuadamente operada y mantenida, puede llegar a las cuatro décadas de servicio. O sea, sin incluir la producción de nuevos aviones, cada Pampa III requerirá unos ocho cambios de pantallas a lo largo de su vida útil. El hardware de estas pantallas probablemente se tenga que seguir comprando en el extranjero porque no se justifica su producción sino es en grandes volúmenes, pero este tipo de equipamiento aeronáutico concentra buena parte de su valor agregado en el software que le permite funcionar e interactuar con la aeronave, y ahí sí hay un gran atractivo para su desarrollo local. Tanto INVAP como VENG, empresa de la CONAE, poseen una vasta experiencia en el desarrollo y producción de programas informáticos y equipamiento para la industria espacial que es perfectamente aplicable a soluciones como las que requiere el Pampa y, eventualmente, el Pucará.

Iriondo también tiene en mente el diseño y fabricación local de otro componente critico de un avión: la computadora de vuelo. Las aeronaves que surjan de futuros proyectos de la fábrica cordobesa podrían incorporar computadoras de vuelo que fueran un spin off de aquéllas elaboradas por INVAP y la CONAE para sus satélites.

Más allá del Pampa

En paralelo, en los trabajos que se realizan para el programa KC-390, se ha estado haciendo un esfuerzo considerable para nacionalizar todo lo que se pueda. FAdeA viene ayudando en el desarrollo de empresas locales para la producción de partes, así como también moldes y herramentales. Un caso a destacar es el de la firma cordobesa Prodismo, abocada hoy a la fabricación de herramental para la producción de conjuntos en material compuesto para el KC390. Esta firma posee una fresadora Fidia GTF de mayor tamaño que la de FAdeA y, por una cuestión de lenguaje de programación, es más fácil trabajar con Prodismo sin afectar los costos. “Algo en lo que somos muy celosos en el contrato con EMBRAER es en respetar los costos en los cuales está vendido”, dijo Bima.

La variable más importante en esos costos son las horas de producción, que dependen mucho de las máquinas herramientas con las cuales se opere. Las piezas que se hacen en FAdeA se elaboran con tornos de control numérico (CNC) de cinco ejes y programas de alta velocidad que normalmente no están disponibles en la industria local, lo que implica que les llevaría más tiempo fabricar una pieza, incrementando los costos.

Una de las capacidades que se incorporó en FAdeA gracias a su participación en el KC-390 es la materiales compuestos. Esta tecnología fue empleada posteriormente en el IA-100, avión íntegramente fabricado en esos materiales. En el empeño por nacionalizar proveedores en los trabajos para el avión brasileño se desarrolló un fabricante local de los spoilers elaborados en invar (aleación de hierro, níquel, manganeso, carbono y cromo) y Prodismo se ha involucrado también en el diseño y producción de nuevos moldes para la fabricación en material compuesto de los flaps, sustituyendo a un proveedor brasileño anterior que no dio buen resultado.

Una de las capacidades que se incorporó en FAdeA gracias a su participación en el KC-390 (foto) es la materiales compuestos.

Cuestiones estratégicas

Días atrás, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, informó que Korea Aeroespace Industries (KAI) había respondido ante una consulta formal del Gobierno argentino para la adquisición de sus aviones de combate ligero FA-50, que no podría venderlos dado que poseen cuatro componentes de origen británico y Londres vetó la venta a la Argentina de aeronaves con elementos producidos por su país.

La dependencia tecnología afecta en un sentido y en otro. Durante 2019, Bolivia realizó consultas para la compra de los IA-63 Pampa III pero las tratativas se vieron frustradas cuando Israel, proveedora de buena parte de la aviónica del avión y del anterior tren de aterrizaje, comunicó que no emitiría los certificados de usuario final (enduser) por esos elementos si los aviones iban destinados a un país con buenas relaciones con Venezuela, que a su vez mantiene un amistoso trato con Irán.

Es más, si la Argentina hoy quisiera comprar el KC-390, de cuyo programa de desarrollo y fabricación es socia, no sería raro que tampoco pudiera hacerlo. Es que el carguero brasileño tiene varios componentes de importancia de origen inglés.

Como se puede ver, gran parte de la cuestión de la dependencia tecnológica estratégica se juega en los elementos que integran los sistemas avanzados en aeronáutica, así como en varios otros rubros. Este condicionante juega en paralelo con la cuestión económica, en donde la generación de valor agregado también pasa en gran parte por los componentes que constituyen los sistemas tecnológicos mayores.

“Estas son las cosas que a veces se pierden de vista porque hablamos mucho de números y de costos, pero estas cosas son las que le dan a la FAA mayor disponibilidad para cumplir con su misión”, reflexionó Bima sobre la importancia de garantizar una red de producción nacional, no sólo de aeronaves, sino también de sus componentes para fabricación y mantenimiento. Y concluyó: “La gente nos mide por cuántos aviones sacamos a volar, pero se desconoce todo el esfuerzo que hay detrás de eso”.


Fuente: Agencia TSS