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jueves, 29 de octubre de 2020

Anticipo exclusivo, “La Guerra Invisible-El último secreto de Malvinas”: el plan de Thatcher para atacar el continente y matar a los pilotos

La nueva investigación de Marcelo Larraquy revela en detalle los sucesos que se produjeron en Inglaterra después del hundimiento del destructor Sheffield, alcanzado por un misil Exocet. El fin de la operación con que pensaban tomarse revancha era destruir la escuadrilla de cazas Super Étendard que tenían en jaque a la flota británica y matar a los bravos pilotos de la aviación naval


Por Marcelo Larraquy

Periodista e historiador (UBA)

El 4 de mayo de 1982, el destructor HMS Sheffield fue alcanzado por uno de los dos misiles Exocet lanzado por un par de aviones Super Etendard que operaban desde la Base Aeronaval de Río Grande, en Tierra del Fuego.
El 4 de mayo de 1982 la Escuadrilla de la Aviación Naval, con dos aviones Super Étendard provistos con misiles Exocet atacó por primera vez en combate al destructor Sheffield. Los misiles fueron lanzados desde aproximadamente 40 kilometros. Gran Bretaña suponía que los Exocet que Argentina acababa de comprarle a Francia no podían lanzarse. El presidente francés Francois Miterrand le había asegurado a la premier Margaret Thatcher que no habían cedido los coeficientes para la computadora del avión, imprescindible para hacer funcionar su sistema de armas. Sin embargo, los misiles hundieron al Sheffield. A partir de ese momento, si Argentina impactaba sobre los portaviones Hermes o Invincible, que transportaban aviones, helicópteros y material logístico para el desembarco británico, se pondría en riesgo la victoria militar británica. Entonces se decidió romper la propia zona de exclusión que había delimitado y atacar el continente con un grupo comando, para destruir los aviones, los misiles y matar a los pilotos. La operación, que se revela por primera vez, es parte del libro “La Guerra Invisible. El último secreto de Malvinas”, de Marcelo Larraquy.

Aquí, el anticipo de La Guerra Invisible.

El 8 de mayo, en Chequers, la residencia de campo oficial de gobierno —el mismo lugar donde se había decidido el hundimiento al crucero Belgrano—, se ordenó el traslado de las tropas terrestres de la isla Ascensión hacia el Atlántico Sur y se estableció la fecha del desembarco entre el 18 y 22 de mayo. Thatcher también avaló la gestación de la opción más extrema: eliminar el poder de destrucción del enemigo, el sistema de armas del Super Étendard. Atacarlo en su punto de partida. Woodward suponía que en la base de Río Grande todavía había tres Exocet, de acuerdo a la información francesa —que ya no resultaba tan confiable—, pero seguía en la búsqueda de más misiles. Un informe de inteligencia, entregado por un enlace de la Comunidad Europea, aseguraba que la Argentina poseía diez misiles. Thatcher autorizó el ataque al continente luego de una proposición de la Marina Real.

La operación requería la participación de una fuerza especial que, en una acción de alto riesgo, eliminara los aviones, los misiles y también a los pilotos. Se estudiaron tres opciones: a) La invasión a la isla de Tierra del Fuego y, en consecuencia, a la base de Río Grande; b) el bombardeo a la base de Río Grande con aviones Hércules, y c) la toma de la base con una fuerza especial.

Cualquiera de las opciones rompía con la zona de exclusión y el derecho a la “legítima defensa”, con el que Gran Bretaña había justificado el traslado de sus naves al Atlántico Sur. Ahora ya no importaba que el ataque activara el TIAR, recibiera la condena del Consejo de Seguridad de la ONU o incomodara a Estados Unidos. Thatcher estaba decidida. Sabía qué quería, necesitaba saber cómo hacerlo. El Estado Mayor para la Defensa le ordenó al jefe del Special Air Service (SAS), brigadier Peter de la Billière, que estudiara alternativas para la operación.

De la Billière pensó la maniobra en dos etapas. En la primera, una patrulla saldría desde la Fuerza de Tareas, se aproximaría a la base de Río Grande y recogería información de los objetivos: los aviones, los misiles, los pilotos del Super Étendard. Sería una maniobra de exploración que desarrollaría un comando infiltrado. 

Se llamaría Operación Plum Duff. En la segunda parte, con los resultados de la inteligencia previa, dos aviones Hércules C-130 despegarían desde la isla Ascensión, se reabastecerían en el aire y aterrizarían en la pista de Río Grande: sesenta hombres armados se desplegarían sobre objetivos y los destruirían. El plan de fuga preveía retornar a los aviones y volar hacia Chile. Se denominaría Operación Mikado.

Dassault-Breguet Super Etendard

Cualquiera de las opciones rompía con la zona de exclusión y el derecho a la “legítima defensa”, con el que Gran Bretaña había justificado el traslado de sus naves al Atlántico Sur. Ahora ya no importaba que el ataque activara el TIAR, recibiera la condena del Consejo de Seguridad de la ONU o incomodara a Estados Unidos. Thatcher estaba decidida. Sabía qué quería, necesitaba saber cómo hacerlo. El Estado Mayor para la Defensa le ordenó al jefe del Special Air Service (SAS), brigadier Peter de la Billière, que estudiara alternativas para la operación.

De la Billière pensó la maniobra en dos etapas. En la primera, una patrulla saldría desde la Fuerza de Tareas, se aproximaría a la base de Río Grande y recogería información de los objetivos: los aviones, los misiles, los pilotos del Super Étendard. Sería una maniobra de exploración que desarrollaría un comando infiltrado. Se llamaría Operación Plum Duff. En la segunda parte, con los resultados de la inteligencia previa, dos aviones Hércules C-130 despegarían desde la isla Ascensión, se reabastecerían en el aire y aterrizarían en la pista de Río Grande: sesenta hombres armados se desplegarían sobre objetivos y los destruirían. El plan de fuga preveía retornar a los aviones y volar hacia Chile. Se denominaría Operación Mikado.

Carga de misiles Exocet en el Super Etendard, guerra de Malvinas

La misión Plum Duff la desarrollaría el Escuadrón B del Regimiento 22. Era un escuadrón creado en 1951, cuando el SAS había enfrentado una insurrección comunista en Malasia; luchaban por la liberación del territorio colonial británico. El nuevo escuadrón había comenzado a entrenarse en áreas selváticas, como lo hacían sus enemigos, por períodos cada vez más largos, y demostraron que podían adaptarse a esta nueva geografía. Desde entonces, sus patrullas empezaron a integrarse con tres o cuatro hombres. Tres días después del ataque al Sheffield, el Escuadrón B comenzó a movilizarse en su base de Hereford. Ese día, el 7 de mayo, Gran Bretaña había extendido la zona de exclusión total hasta 12 millas de la costa argentina. No era difícil interpretarlo como la señal de un ataque al continente. Al día siguiente se presentó el primer plan, todavía en discusión. Había que delinearlo, pero la matriz era la siguiente: se formarían dos patrullas de exploración e inteligencia, una para la base de Río Grande y otra para la de Río Gallegos. Llegarían en helicópteros. Esta sería la primera fase. La segunda fase, la Operación Mikado, consistía en el vuelo apenas por encima del nivel del mar de dos Hércules que aterrizarían en la pista de Río Grande y de los que irrumpirían comandos en vehículos con ametralladoras pesadas. Matarían a los pilotos —que suponían alojados en la base—, destruirían aviones y misiles, y luego abordarían las aeronaves para refugiarse en Chile.

Ninguno de los que habían planeado la operación formaría parte de ella, ninguno estaría en la bodega del avión al momento de llegar al continente. Este era un punto ríspido, que molestaba en el Escuadrón B. Y además: ¿cómo aterrizarían dos Hércules sin ser detectados por radares de la base? No se sabía.

Super Etendard en 1982  Guerra de Malvinas

La duda era una sensación que concernía a la naturaleza de las operaciones bélicas. Pero el terror a un segundo ataque argentino con Exocet trascendía las dudas. Ahora la flota británica comenzaba a tener una percepción más real de la guerra. Hasta el ataque al Sheffield, se actuaba con profesionalismo pero no se vivía la tensión que supone el peligro inminente, la vulnerabilidad constante frente al enemigo, la exposición a un riesgo mayor, la pérdida de vidas no como hipótesis sino como hecho factible, real.

La Operación Mikado entró en estado de incertidumbre. Pero se avanzó con la misión que la antecedía, la Operación Plum Duff, que era la que debía realizar la inteligencia sobre la base aeronaval. De la Billière confió la conducción al capitán Andy Legg. Era el hombre elegido. Acababa de cumplir 28 años. Después de enrolarse en el Ejército, Legg había realizado un máster en Matemática aplicada en la Universidad de Reading, aunque su propósito siempre era integrarse al Regimiento de Paracaidistas, como paso previo a su ingreso al SAS. Un oficial de enlace universitario, en cambio, le recomendó unirse al Royal Hampshire, un regimiento militar local, para perfeccionar su formación. Legg tomó en cuenta el consejo, y aplicó en el curso de un año de entrenamiento en la Real Academia Militar de Sandhurst. En su momento también lo había realizado Winston Churchill. Al finalizar, alcanzó el grado de segundo teniente, con antigüedad anticipada por su máster universitario. Pero nunca abandonó su idea de ser miembro del SAS.

En 1980, dos años más tarde de lo que había proyectado, superó las pruebas de selección y se integró al Escuadrón B del Regimiento 22. Ya había servido en una operación en Omán, en las montañas de Dhofar, y también en la selva de Belice, colonia británica en América Central, y se disponía a viajar a Canadá cuando le encomendaron la jefatura de un comando que debía infiltrarse en el continente argentino con la guerra iniciada. Legg había recibido la siguiente instrucción: “Esto será difícil, hágalo con firmeza, muévase lentamente y efectúe una buena observación de los alrededores antes de hacer algo. Realice la inteligencia a medida que avanza”, le recomendó su superior inmediato.

Augusto Bedacarratz desciende de su Super Étendard tras cumplir con éxito la misión

El capitán Legg pensaba que un acceso por Chile, con una exploración lenta hacia el objetivo, podría dar mejores resultados para elaborar un mapa de inteligencia que el ingreso por la costa a una distancia reducida del blanco. Además, desde Chile tendrían menores posibilidades de ser detectados. Pero su inquietud no encontró la atmósfera adecuada ni se abrieron posibilidades de discutir la viabilidad de la misión, como solía suceder. No había tiempo ni voluntad para generar cambios radicales en el diseño de la Operación Plum Duff.

El Escuadrón B del Regimiento 22 dirigido por Legg continuó su preparación. Era el único escuadrón que todavía no había sido enviado al Atlántico Sur. Primero entrenaron en Gales con tiros de rifles, emboscadas nocturnas y marchas forzadas. Luego se desplazaron a Wick, en el extremo norte de Escocia, para ensayar aterrizajes con el Hércules desde baja altura, a poca distancia del mar.

Super Etendard Guerra de Malvinas. Hundimiento del Sheffield

Cuando regresaron a Hereford, el 14 de mayo, De la Billière los reunió con las novedades: las dos patrullas de exploración se fusionaban y, si se daban las posibilidades, también deberían atacar la base de Río Grande en una operación de acción directa. Por esta nueva planificación, debían llevar explosivos y detonadores por tiempo y resignar ropa y comida en su mochila. La base de Río Gallegos se había descartado como blanco. El capitán Legg conduciría una patrulla única de siete hombres que llegaría a Río Grande y exploraría y destruiría la base. Ese era el nuevo objetivo. Todavía no existía una planificación final, se iría conociendo con el correr de los días. Podrían desembarcar desde una fragata, un submarino o un helicóptero. Esta última opción era la más probable. Lo único cierto era que debían volar hacia Ascensión al día siguiente para iniciar la maniobra.

En Ascensión, antes de cruzar el hemisferio, Legg sostuvo una comunicación satelital con De la Billière. El brigadier le dio algunos detalles del lanzamiento al océano y le informó que probablemente volarían al continente con un Sea King. La posibilidad de que la operación se cancelara y que a él lo reasignaran para unirse al resto del Escuadrón del SAS con la Fuerza de Tareas se acababa en ese momento, pensó Legg. Sintió que ya no había forma de escapar. Hubiera preferido un submarino o una lancha rápida para llegar a la costa, en todo caso. El ruido del Sea King representaría un seguro boleto de ida. Le preguntó a De la Billière qué sucedería con el helicóptero después de que los dejara en tierra. Temía que, si quedaba visible, se intensificara la búsqueda de su patrulla. “Tenemos activos que eliminarán la evidencia. No es un tema de su incumbencia”, fue la respuesta exasperada del brigadier. No hubo más preguntas. Antes de cerrar la transmisión De la Billière les deseó suerte. Esperaba verlos en su regreso a Londres, le dijo.

El 16 de mayo, siete horas después del despegue, a 17 mil pies de altura, el Hércules fue acoplado por la sonda de otro Hércules y tras dos intentos fallidos logró cargar combustible. Faltaba la mitad del viaje. El piloto les anticipó que había un poco de brisa desde el oeste. Nada de qué preocuparse. El tiempo era bueno. Seis horas después se colocaron su paracaídas y sus salvavidas y los ocho hombres saltaron desde 370 metros junto a sus armas y las mochilas. Desde el avión después les tiraron las cajas con pertrechos de guerra, que recuperaron en el mar.

La tapa del libro de Marcelo Larraquy


La Operación Plum Duff cruzaba al hemisferio sur por primera vez. Estaban dispersados por las olas, a 60 millas al norte de Puerto Argentino, pero todavía lejos del continente. El rescate se demoró. Esperaron más de media hora la llegada del buque de auxilio Fort Austin para levantarlos del agua congelada. Legg lamentó no haber pedido trajes de neoprene para su grupo.

Desde el Fort Austin volaron en helicóptero hasta el Hermes. En el portaviones se conformaría la tripulación que los trasladaría al continente. Se les ofreció a los pilotos del Sea King postularse como voluntarios. Algunos acababan de regresar de la isla Borbón y mantenían el entusiasmo por el éxito de la operación. Pero, si para esa misión habían vuelto al Hermes, la misión Pluff Duff no tenía la posibilidad de llegar al continente y regresar. 

Era lo más parecido a un sacrificio humano. Y también material. El almirante Woodward ordenó que utilizaran el modelo más antiguo del Sea King. El piloto de mayor graduación del escuadrón de transporte aéreo, Bill Pollock, lo convenció de que les permitiera utilizar la versión más moderna, el Sea King 4. Legg entendía que en el vuelo al continente se sacrificaría a tres pilotos, al Escuadrón B, además del helicóptero. Pero la superioridad creía que este sacrificio no representaba un costo alto frente a la posibilidad de poner en riesgo el resultado de la batalla. Aunque el éxito de la misión fuera mínimo, el sacrificio debía realizarse.

Marcelo Alejandro Larraquy (n. 23 de julio de 1965 en la ciudad de Buenos Aires) es un historiador, periodista, escritor, guionista y profesor argentino, ganador del Diploma al Mérito 2007 y 2017 de la Fundación Konex

Fuente:https://www.infobae.com

lunes, 21 de mayo de 2018

Demoras en el pago a Francia deja a los Super Etendard SEM fuera del G-20

• SE UTILIZARÍAN PARA SEGURIDAD DE LA CUMBRE QUE SE HARÁ EN BUENOS AIRES
Morosidades administrativas de Defensa y la repentina crisis cambiaria obstaculizan el desembolso de las divisas. Los aviones Super Etendard adquiridos no están en condiciones de vuelo. Se preveía usarlos pero, el retraso impacta en el tiempo disponible para ponerlos en servicio antes del encuentro.






EDGARDO AGUILERA


El 11 de mayo pasado el Gobierno nacional autorizó el pago de 12.5 millones de euros para la compra de 5 aviones Super Etendard Modernisé (SEM) dados de baja de la marina francesa en 2016. La decisión administrativa N°962/2018 firmada por Marcos Peña y Oscar Aguad, dada a conocer en el Boletín Oficial de aquel día aún no se cumplió. 

El país no ha transferido un solo euro a la cuenta del Ministerio de Defensa galo (Dirección General del Armamento) según el compromiso asumido en el "Arreglo Técnico Relativo a la Transferencia de Aeronaves Super Etendard Modernizados a favor de la Armada Argentina" suscripto con fecha 18 de diciembre de 2017, entre el ministro Aguad y la ministra francesa Florence Parly.

Se había especulado en la Armada, -usuario del sistema Super Etendard-, y en oficinas del propio ministerio de Defensa que al menos 2 de las 5 máquinas del lote podrían ponerse en condiciones de vuelo e incorporarse al esquema de seguridad para la cumbre del G-20 que se realizará en Buenos Aires a fin de noviembre. El tiempo es escaso. Las aeronaves aún están en la base aérea francesa de Châteaudun. Allí se depositan los aviones desprogramados (transitoria o definitivamente) del Armée de l'Air (Fuerza Aérea) y la Aéronavale (Aviación Naval), que luego son vendidos a fuerzas extranjeras, utilizados como fuente de repuestos o chatarreados. 

El resto del material de soporte que se compró está distribuido en dos bases de la aviación naval gala; Landivisiau, ubicada al norte de Francia a la entrada del Canal de la Mancha y Cuers-Pierrefeu, situada al sur sobre la costa del Mediterráneo. El acondicionamiento de los aviones e insumos y el flete desde esas locaciones hasta su destino final en la base aeronaval Comandante Espora corre por cuenta de la marina criolla. 

Morosidades en la gestión de Aguad que no ha rubricado el acuerdo de confidencialidad que protege la transferencia de información, sumado a repreguntas sobre la viabilidad de los aviones planteadas por Gustavo Lopetegui, secretario de Coordinación de Políticas Públicas, retrasaron 4 meses la firma de la decisión administrativa liberando el pago. La crisis cambiaria y un nuevo torniquete (ajuste) a la salida de divisas en contratos fiscales parecen haber impactado ahora la operación con Francia. 

En el acuerdo, establecido en diciembre de 2017 se dice que "la Parte argentina se comprometía a retirar los aviones a más tardar el 2 de marzo de 2018". 

Las modernizaciones que recibieron los 5 aparatos franceses acrecentaron capacidades que podrían ser aprovechadas por los aviadores navales criollos, entre ellas un sistema de navegación y ataque que mejora la posibilidad de efectuar misiones nocturnas, una versión del radar Anemone-actualizada con mayor precisión para lanzamiento de bombas de guiado lasérico y la incorporación de equipos de contramedidas electrónicas. El plan de máxima de la Aviación Naval es utilizar el material de soporte adquirido: varios lotes de repuestos, equipos y 8 motores usados, también las partes y conjuntos (kits) de alguno de los aparatos SEM y reinstalarlos en los aviones nacionales. De los 14 Super Etendard argentinos recibidos a partir de 1981, todavía están disponibles 11, preservados en la base Espora, esperan ser actualizados y recuperar la operatividad. En la transición se prevé poner en vuelo al menos tres de los cinco SEM franceses hasta que finalicen los trabajos de vuelta a la vida de los aparatos de la Aviación Naval. 

El plan tiene un Talón de Aquiles que pondrá a prueba la relación de Macri con Gran Bretaña. Se trata de la revisión y actualización del asiento eyectable instalado en las máquinas Super Etendard tanto en la versión modernizada francesa como en la criolla que es un Martin Baker Mk-6, de origen británico. No debería ser un problema. El Reino Unido no puso reparos en la compra en 2017 de 12 aviones T-C6 Texan II que hizo la Fuerza Aérea Argentina a los Estados Unidos (sólo llegaron 4), equipados con un asiento eyectable del mismo fabricante inglés, Martin Baker. Claro que son aparatos de entrenamiento; -aún no incorporados a esa actividad-; a diferencia del Super Etendard que es un sistema de combate con el antecedente de haber hundido con misiles Exocet al destructor HMS Sheffield y al buque logístico Atlantic Conveyor durante el conflicto del 82. Flexibilizar las restricciones recomendadas por el Comité de Control de Exportación de Armas de la Cámara de los Comunes a la transferencia de material bélico a la Argentina será un nuevo test en la relación bilateral. José Vila, subsecretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa había intentado agendar el asunto del embargo en las conversaciones bilaterales que tuvieron lugar en Londres a principios de año.


martes, 15 de mayo de 2018

Se ha oficializado la adquisición de cinco jets Super Etendard SEM excedentes de la Aviación Naval francesa

Mediante la publicación de un decreto en el Boletín Oficial de la República Argentina se ha oficializado la adquisición de cinco jets Super Etendard SEM excedentes de la Aviación Naval francesa, por un monto de 12,6 millones de Euros, equivalentes a 15,1 millones de dólares. 

Por medio de una decisión administrativa cuyo número es 962-2018, se aprobó el acuerdo técnico relativo a la transferencia de aeronaves Super Etendard modernizadas para la Armada Argentina. En este documento se estable la forma de cooperación que adoptan las partes, la adquisición de equipamiento, de sistemas o de tecnología de defensa y de sostén logístico, de su mantenimiento y de sus capacitaciones correspondientes. 


Además se detalla la compra de cinco jets Super Etendard Modernizados, acompañados de la documentación de seguimiento técnico a los que se agregan piezas de recambio, valijas con material de prueba, bancos de prueba, equipos de misión, piezas y herramental, repuestos y un simulador. Conste que el monto señalado sale de la partida presupuestaria de la fuerza naval, como se señala en los considerandos de los contratos. 

En la información se citan específicamente los lotes de herramientas, de repuestos consumibles y reparables, manuales y documentación técnica de mantenimiento, boletines técnicos, manuales de operación y sostén, planes de mantenimiento, además de los certificados de todos los motores, asientos eyectables la documentación al respecto. 

Asimismo se recibirán cinco aeronaves, con numeración 1, 31, 41, 44 y 51 ex de la Aeronavale, una decena de motores ATAR, piezas de repuesto, varios bancos de pruebas y todos los elementos necesarios para garantizar la operatividad de los mismos. El equipo incluye cinco radares Anemone más otros de fuente de repuestos, cinco sistemas Sherlock de guerra electrónica, conjuntos de unidades de navegación inercial y unidades de ataque, diez propulsores ATAR 8K50 de repuestos, bancos de prueba para el radar, banco de ensayos para equipo electrónico y un sinfín de piezas y componentes. 

Estos aparatos que fueron modernizados en los últimos años, permiten aportar a los aviadores nacionales la utilización de armamento sofisticado, un sistema de navegación y ataque mejorado, la posibilidad de ataque nocturno y otras significativas mejoras. Gracias al cambio del radar original por una versión actualizada denominada Anemone, con mayores prestaciones y precisión, la posibilidad de lanzar bombas guidas lasericas y también la incorporación de modernos sistemas de autoprotección ECM y chaff y flares. 

El Comando de Aviación Naval dispone de once aeronaves en depósito, las cuales pueden ser reconvertidas y actualizadas con este abundante material de soporte. Dichas maquinas se encuentran con sus fuselajes casi intactos por la escasa utilización del sistema de armas SUE por años. No tenemos en claro, pese a los numerosos comentarios en estos momentos en los medios de información, cual será finalmente la actitud de la fuerza naval con respecto a la utilización de los elementos y equipamientos importados para mejorar la operatividad del sistema. 

Existen fuselajes o células virtualmente intactas, que podrían ser modernizadas con los sistemas y partes que llegan desde Francia. Suponemos que dada la escasa cantidad horas de vuelo remanentes que tienen las unidades que llegaran, serán utilizadas por un tiempo mientras se actualiza a los jets nacionales que si poseen mucho tiempo por delante. Recordemos que el COAN dispone de once maquinas en depósito preservadas, hasta la llegada de los componentes e insumos que permitan el regreso a la vida útil de los SUE. 

La capacidad de ataque aeronaval, en la cual Argentina fue señera por años en el continente, es la génesis de la Aviación Naval Argentina ya que un puñado de jets actualizados y equipados con los medios adecuados, puede representar la recuperación de los equilibrios perdidos por años en el continente. Equipos y armamentos de nuevo orden, fácilmente conseguibles en el mercado internacional, más el adiestramiento eficaz de los aviadores navales permitirá tapar uno de los huecos sensibles en la defensa nacional. 

El arribo de los SUE SEM podría mejorar en forma acelerada las capacidades operativas reales de protección de los intereses nacionales, al incorporar máquinas de combate al servicio con personal propio autóctono de vuelo, sostén y mantenimiento capacitado. El control del mar, la interdicción de las actividades aéreas ilegales y una presencia activa en el indefenso litoral nacional, pueden recuperarse con estos nuevos medios. 

Los SEM están hoy en disponibilidad y su escaso costo representa una oportunidad excluyente, la llegada de estos monomotores permitirá cierta capacidad operativa real y efectiva. La recuperación de la capacidad de combate aeronaval en la profundidad del dispositivo adversario, es hoy día, un objetivo esencial para el COAN. El costo de material logístico de mantenimiento, armamento, abastecimiento, simulación y adiestramiento y de la capacitación de los elementos humanos está parcialmente consolidado, ya que existe la estructura técnica y operativa para el buen uso del sistema de armas. 

El control del mar en profundidad, la disponibilidad de medios acordes para cumplir con los convenios internacionales o los compromisos establecidos en cumbres regionales o mundiales, como la próxima cumbre G20, requiere de sistemas y equipos adecuados para la tarea. La presencia de estos aviones lograra la recuperación de artes y destrezas que solo se adquieren con el tiempo y un esfuerzo combinado de pilotos, mecánicos y técnicos. La conformación de un equipo de especialistas, más parecido a un plantel de cirujanos de alto nivel de excelencia, solo se puede obtener con muchos años de arduo trabajo y silencioso trajín


La actualización de los Super Etendard Modernizados ha logrado la inclusión de nuevos, sofisticados y versátiles sistemas de navegación y ataque, de equipos y pods de designación diurna y nocturna para la utilización de armamento guiado, además de la adopción de nuevos sistemas electrónicos de autoprotección e interferencia, de mejorados elementos que facilitan las misiones de combate, de capacidad de operaciones de combate nocturno al instalar sistemas sofisticados lo mismo que armamento guiado por GPS, por elemento. 

La concienzuda y calculada utilización de los SUE argentinos por años, permite que buena parte de las células estén en óptimo estado y que resistan, sin inconveniente alguno, la instalación de nuevos sistemas y equipos que lograrían en tiempo escaso, recuperar las importantes capacidades que tenía el COAN. 

Esto significa que se puede volver a sistemas operativos plenamente activos en poco tiempo, que permitan asegurar los intereses del país. Aunque es evidente que estas máquinas no llegan a tiempo para prestar servicio en la custodia del evento de la cumbre del G20, si permitirá la recuperación de un sistema de armas emblemático.

Fuente:Ministerio de defensa ,Boletín Oficial

jueves, 14 de julio de 2016

Video ,Super Etendard Modernisé


Desde 1991, los primeros modelos de Etendard IVMS originales, fueron retirados de servicio en el ejército francés, y fueron reemplazados por el nuevo super-avión Étendard, que experimentó una modernización continua en los años 90, para su uso con las últimas armas guiadas láser Generación. 

Estos nuevos cambios fortalecen el avión esta Modernise Super Etendard (SEM), que participó en las operaciones de la OTAN en la guerra civil de Yugoslavia sobre Kosovo en 1999, participando en unas 400 misiones de combate de ataque a tierra con éxito.
El nuevo modelo SEM también participó en operaciones de combate en la Operación Libertad Duradera, dejando caer bombas guiadas por láser, y en Libia.

Se espera que todos los aviones Super Etendard se retiraron del servicio en 2010, siendo reemplazado en un programado desde el año 2006 por el nuevo y más potente Dassault Rafale M. 

La fecha de la retirada prevista de los más modernos Super Etendard moderniza SEM, que pasó a la 2015.

A mediados de 2008, los franceses portaaviones Charles de Gaulle entró en dique seco para mantenimiento por un período de 18 meses. Con el fin de mantener a los pilotos formados y cualificados, la Marina francesa estuvo de acuerdo con el Brasil, los pilotos del nuevo y mejorado, Super Etendard moderniza sem operado a principios de 2009, el vehículo nuevo avión en Sao Paulo, Brasil, donde cada piloto llevado a cabo un total de 10 aterrizajes y despegues. 

Esta noticia balón con algunas rumores, sobre todo que la Marina de Brasil sería una fase inicial de negociación para la posible compra de 12 a 18 ejemplares, la mayoría super moderno Étendard moderniza SEM.

El Super Etendard franceses han participado en las siguientes misiones de combate:

Olifant, 1983, Líbano

- 22/09/1983: 8 baterías de ataque Super Etendard sirio disparados en el contingente francés en el Líbano.

- El 17 de / 11/1983: Sue Super 8 Étendard puso en marcha un ataque de venganza en un campo de refugiados en Baalbeck.

Y Balbuzard Salamandre, Adriático. De enero de julio de 1993 1995: 237 misiones de combate.

Trident, 1999. 250 misiones de combate.

Héraclès, Afganistán: desde el año 2001 y en base a Charles de Gaulle voló misiones de reconocimiento y apoyo aéreo. En el año 2002, participando en la operación Anaconda.
Amanecer de la Odisea, Libia: en 2011, desde el portaaviones Charles de Gaulle para mantener la zona de exclusión aérea sobre Libia.

Futuro

Siendo un avión de ataque altamente especializado capaz de operar desde portaaviones, había muchas unidades, aunque se trata de un avión de combate demostrado su eficacia en diversos conflictos, será reemplazado por la versión naval del Dassault Rafale Fighter.

Presupuesto

Datos de referencia: Jane de todos los aviones en el mundo 1982 - 833

Características generales

Tripulación: 1 piloto
Longitud: 0 m
ALCANCE: 9,60 m
Altura: 3,86 m
área del ala: 28,4 m
Peso: 6,5 kg vacía
Peso Máximo de Despegue: 12000 kg.
Central eléctrica: 1 × turborreactor SNECMA Atar 8K - 50.
Normal: 49 (4 kN de empuje 997 kgf; 11 016 0,42 lbf) de empuje.

Actuación

Velocidad máxima operativa (VNO): 1 400 km / h (870 mph; 756 KT) a baja altitud
ÁMBITO DE APLICACIÓN: 1 820 kilometros (1 983 NMI; 131 I)
Radio de acción: 850 km (459 millas del INM; 528) con AM.39 misiles Exocet Pilón en un puerto y un tanque de combustible auxiliar en el perfil del pilón Misión opuesto de Hi Lo hi
Techo de vuelo: 13 700 m (44 pies 948)
Velocidad de subida: 100 m / s (685 19 pies / min)
Ala de carga: 423 kg / m2

Armamento

Segunda: Armas DEFA 552 125 rondas de. Calibre 30 con cada uno
Los puntos de anclaje: 6 en total (4 × pilones bajo las alas y el fuselaje segundo) con una capacidad de 2.100 kg, para cargar una combinación de:
Bombas: Bombas de los libros convencionales o caen bombas guiadas por láser, con la posibilidad de realizar un una bomba nuclear - 52.
Rockets: 4 × contenedores Matra, cada uno con 18 × 68 mm SNEB Rocket

Misil

1 × AM.39 Exocet antibuque misiles
1 × misiles nucleares ASMP (Sol Air moyenne SCOPE)
En segundo láser guiada al aire misiles superficie como 30L
En segundo aire al aire misiles MATRA mágica
Otros: Los tanques de combustible externos, botella de su compañero de repostaje

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