Inicio

Desarrollo defensa y tecnología belica blog de difusión de tecnologías de sistemas de armas,noticias,conflictos internacionales, y la evolución histórica de material bélico en general
Mostrando entradas con la etiqueta TRONADOR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TRONADOR. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de julio de 2020

La pionera carrera satelital argentina y sus retos: un lanzador y exportación

Fotografía cedida este miércoles por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina que muestra una fase de la elaboración del satélite Saocom 1B en abril de 2019, en la provincia de Córdoba (Argentina). EFE/Conae Argentina

Buenos Aires (EFE).- Argentina es el país de Latinoamérica con mayor desarrollo en el fabricación y operación de satélites, una industria pionera que se sustenta sobre un cosmos de compañías nacionales que ahora tienen dos retos principales a futuro: exportar su tecnología y desarrollar un lanzador propio.

Para finales de marzo estaba programado el lanzamiento de un nuevo satélite argentino, el Saocom 1B, diseñado para la observación terrestre, pero debido a la pandemia de la COVID-19 se tuvo que posponer. Ahora las autoridades negocian una nueva fecha, que esperan que sea entre agosto y octubre, para la puesta en órbita con la compañía estadounidense SpaceX, propiedad del magnate Elon Musk.

Argentina puede cubrir todas fases en la vida de un satélite a excepción de la puesta en órbita, por lo que tiene que contratar este servicio con empresas extranjeras, lo que supone un gran gasto de transporte y dependencia externa, y que ha llevado a la industria nacional a trabajar desde hace años en el desarrollo de un cohete propio que verá la luz en los próximos años.


CAPACIDAD DE LANZAMIENTO, EL ÚLTIMO ESLABÓN

"Un aporte importante de nuestros próximos proyectos va a estar en ese rango, contar con un vehículo lanzador nos permite poder decidir o tener esa capacidad de acceso al espacio en el momento exacto en el que el satélite está listo", indicó a Efe el director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la agencia espacial argentina, Raúl Kulichevsky.

El CONAE busca, en colaboración con el sector privado, desarrollar esta lanzador, conocido como proyecto Tronador, desde hace más de dos décadas, un tiempo en el que el desarrollo fue irregular debido a los vaivenes de presupuesto y que ahora se encuentra en una fase avanzada, por lo que apuntan a 2024 como fecha final.

El primer vehículo lanzador de Tronador está pensado para "satélites de órbita baja de observación de la tierra, con órbitas cercanas 600 kilómetros de altura y peso de 600 o 700 kilos".

Estas son las características de Saocom 1B, que aguarda su lanzamiento en Estados Unidos, a donde fue transportado en "uno de los aviones de carga más grandes del mundo", lo que supuso un "gran esfuerzo logístico y económico".

Cuando este satélite esté en órbita se complementará con el Saocom 1A, de iguales características y lanzado en 2018, y cerrará la primera fase del proyecto Saocom, que permite una observación y análisis de la superficie terrestre, arrojando datos para la investigación científica y mejora de sectores productivos como la agricultura.

EXPORTAR TECNOLOGÍA

Tanto los satélites Saocom, destinados a la observación terrestre, como los de la familia Arsat (telecomunicaciones) fueron diseñados principalmente por la compañía Invap, una empresa argentina que durante años ha desarrollado esta tecnología y que ahora busca posicionarse en el mercado internacional.

Fotografía cedida este miércoles por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina, que muestra a un ingeniero argentino trabajando en la elaboración del satélite Saocom 1B, en la provincia de Córdoba (Argentina). EFE/Conae Argentina
"Nosotros estamos apostando muy fuerte, el mercado nacional ya es nuestro y el gran desafío es convertirnos en un referente global y comercializar en el mundo, estamos dando muy buenos pasaos en ese sentido", afirmó a Efe el gerente del área espacial de Invap, Gabriel Absi.

Para ello la compañía se ha presentado a varias licitaciones internacionales para la fabricación de satélites completos y ya ha exportado partes de los mismos a países como Brasil, a quien vendió el ordenador principal del Amazonia 1, cuyo lanzamiento está programado para este año.

La tecnología que desarrolló esta compañía le ha servido también para implementar un área de defensa y seguridad, en la que produjeron 23 radares para vuelos comerciales (en el 2000 Argentina solo contaba con 3 radares de este tipo en todo el país) y de uso militar, instalando para la Fuerza Aérea seis radares en la frontera norte para el seguimiento de vuelos ilegales.

Otra de las compañías que integra el nutrido entramado satelital argentino es Veng, creada con el objetivo de desarrollar el lanzador Tronador y expandida a otras áreas de la actividad espacial, como la operación de estaciones terrestres o procesamiento de imágenes satelitales, y también se encuentra en una fase de internacionalizar sus servicios.

"Si los proyectos de Argentina siguen en marcha, empresas como Veng y otras tantas tienen la oportunidad de demostrar al mundo las capacidades tecnológicas argentinas, eso es fundamental para que puedas exportar esa tecnología", manifestó a Efe el gerente general de Veng, José Luis Randazzo.
Veng se encarga también de comercializar las imágenes que obtienen con el satélite Saocom, un producto con gran demanda internacional ya que Argentina es, junto a Japón, el único país con satélites con banda L que permiten estudiar la superficie terrestre, lo que tiene aplicaciones para agricultura, hidrología, medioambiente y gestión de emergencias naturales y antrópicas, entre otras.

MEJORA EN TELECOMUNICACIONES CON VISIÓN REGIONAL

Además de los satélites de observación terrestre, que gestiona CONAE, Argentina cuenta también con satélites de telecomunicaciones, a cargo de la compañía estatal Arsat, que dispone de una constelación de dos satélites (Arsat I y II) a la que se sumará un tercero que se encuentra en construcción y que permitirá mejoras en las comunicaciones de toda la región.

El nuevo satélite, que Invap ya está diseñando, se llamará SGI y contará con avances en relación a sus predecesores como un sistema de propulsión eléctrica que no necesita combustible líquido, lo que permite recudir su peso a la mitad y abaratar sus costes, principalmente para el lanzamiento, en el que cada kilogramo tiene un costo aproximado de 30.000 dólares.

Su lanzamiento está programado para mediados de 2023 y con él Arsat podrá garantizar uno de sus objetivos principales, el "acceso universal a la tecnología de la información y telecomunicaciones", en un contexto en el que el país cuenta con una rede de fibra óptica de unos 32.000 kilómetros a la que los lugares más remotos no pueden acceder, por lo que tienen que tomar señal satelital.

"Necesitamos llegar a muchos más hogares en zona remota, del orden de 100.000, que están lejos de la fibra óptica, por eso surge la necesidad del SGI", manifestó a Efe el presidente de Arsat, Hablo Tognetti.

La huella de SGI abarcará todo el territorio nacional y de los países limítrofes, a los que podrá ofrecer servicios, una posibilidad que "se está analizando".

La expansión es parte del plan futuro de Arsat, bien sea a través de servicios directos como la señal satelital, o acompañado al sector espacial argentino.

"Nuestro objetivo pasa por participar o apoyar programas de exportación involucrando tecnología espacial argentina, satélites o lo que sea. Arsat hace sus propios desarrollos de la estación terrena", agregó Tognetti.

La industria satelital de Argentina cuenta con un gran número de actores, que representan al sector público y privado, y aunque cada uno tiene sus intereses propios comparten una visión grupal de seguir avanzando y dar a conocer el poder de una tecnología nacional de la que pocos países pueden presumir.

Aitor Pereira

Fuente:EFE

viernes, 20 de julio de 2018

20 años de VENG, la empresa argentina de Acceso al Espacio de la CONAE

El 12 de junio 2018 último se cumplieron 20 años de la creación de VENG S.A. (Vehículo Espacial de Nueva Generación). Resumen de logros, evolución y futuro de la empresa estatal de Acceso al Espacio.

El origen de VENG S.A. se puede rastrear en la primera versión que CONAE presenta del Plan Espacial Nacional (PEN) “Argentina en el Espacio 1995-2006”, aprobado por el Decreto Nº 2.076/94. En ese documento se menciona por primera vez la idea de evaluar la factibilidad de desarrollar un Vehículo Espacial de Nueva Generación. Según se puede ver en el cronograma de dicho plan, para el año 2006 se esperaba la operación y ensayos de subsistemas para vehículos espaciales livianos.

Casi en simultáneo con la presentación de este documento, se daría un hecho que impulsa la primera revisión del PEN dos años más tarde lo que, finalmente, redundaría en la formalización de VENG como empresa controlada de CONAE dedicada al desarrollo de un lanzador nacional. 

En el año 1995 se privatiza la Fábrica Militar de Aviones (FMA) que pasa a ser parte de del conglomerado aeroespacial Lockheed Martin. 

Por ese entonces, la empresa norteamericana se encontraba desarrollando el vehículo experimental X-33 en el marco de un programa conjunto, entre NASA y el Departamento de Defensa de EEUU, denominado Space Launch Initiative (SLI). El objetivo del programa consistía en desarrollar el remplazo del Transbordador Espacial con un vehículo de Etapa Única a la Órbita (Single Stage to Orbit – SSTO). 

El X-33 era un vehículo a escala de lo que sería la versión final llamada VentureStar, de tamaño similar al Transbordador Espacial. En este contexto, y con la reciente conformación de la CONAE, post cancelación del programa Cóndor II, se firma en junio de 1996 una carta de intención entre Lockheed Martin y la Agencia Espacial Nacional en la que se define la colaboración Argentina en el programa SSTO X-33

ssto x-33

De alguna manera, el ex Presidente Menem había interpretado este acuerdo como la posibilidad de que Argentina cuente con un sistema de naves espaciales que se remontarían a la estratosfera para luego aterrizar en Japón en apenas unas horas, tal como se desprende del recordado discurso televisivo.

El programa X-33 fue cancelado en 2001, los problema tecnológicos asociados a un plan muy ambicioso fueron la causa de su final y, si bien la CONAE nunca tuvo participación en esa aventura, estos eventos dieron inicio a un nuevo esfuerzo nacional para el desarrollo de un lanzador propio.

Es así como el Decreto Nº 176/97 instruyó a la CONAE no solo a participar en el programa X-33, sino también a encarar el desarrollo de Medios de Acceso al Espacio y Servicios de Lanzamiento, lo que fue incorporado en el PEN revisión 1997-2008. El mencionado decreto, y el contrato social de VENG S.A. firmado en año 1998, fijan el nacimiento de la empresa nacional de Acceso al Espacio.

Pasaron algunos años con poco avance en materia de lanzadores llegándose a una nueva revisión del PEN que comprendía los años 2004-2015. En este caso, la CONAE consideró la posibilidad de inversión privada en VENG S.A., dado a que no encontraban financiamiento estatal para su proyecto de lanzador. Esta revisión, además, es la que introduce el programa Inyector Satelital Para Cargas Útiles Livianas (ISCUL) que tiene como finalidad la construcción del lanzador Tronador II, con capacidad de colocar en órbita polar hasta 250 kg a 600 km de altura.

Corrió el tiempo y el aporte privado finalmente no llegó, y no fue entonces hasta el año 2007 que se da el inicio de la actividad efectiva de VENG S.A. con los primeros contratos con CONAE y transferencias de fondos del Tesoro Nacional. Ese mismo año se realiza la prueba del Tronador I que, aunque si bien en la década del 50 del siglo pasado ya habían volado dos cohetes nacionales de propelentes líquidos lanzados desde aeronaves (cohetes Tábano y PAT-1), se convertiría en el primer cohete del tipo sonda con motor de propelentes líquidos desarrollado y lanzado en el país. La prueba se efectuó desde el Centro Espacial Manuel Belgrano ubicado en Coronel Rosales, provincia de Buenos Aires.



Al año siguiente se realiza la prueba en vuelo del cohete Tronador IB de 1,5 toneladas de empuje, en este caso los propelentes utilizados fueron hidracina y ácido nítrico y el vehículo alcanzó un una altura de 12 km. Tanto el Tronador I como el IB sirvieron para realizar las primeras pruebas de motores de propelentes líquidos, ensayo de estructura aerodinámica y validación de sistemas de navegación, guiado y control.

En el año 2011 le llegó el turno al cohete sonda Tronador 4000. Este vehículo tenía una altura de 6 metros con empuje de 4 toneladas. Sería la última prueba sin control activo de trayectoria. El ensayo finalmente no pudo realizarse al fallar una de las válvulas pirotécnicas de presurización del combustible. Se pasaba así a la etapa de los vehículos experimentales con control de trayectoria, la serie VEx.

En año 2012, la CONAE deja de depender del Ministerio de Relaciones Exteriores y pasa a la órbita del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Bajo esta nueva dependencia se fueron incrementando los fondos destinados a VENG continuándose con el desarrollo de vehículos experimentales VEX y comenzando la construcción en el año 2013 del Centro Espacial Manuel Belgrano (CEMB) y, en el año 2014, el Centro Espacial Punta Indio (CEPI) en el predio de la ex fábrica CORCEMAR, ubicado en la localidad de Pipinas, provincia de Buenos Aires.

Los vehículos VEx-1A y VEx-1B serían lanzados en el año 2014. Ambos vehículos contaban con motores hipergólicos de 4 toneladas de empuje. La primera de estas pruebas, realizada en el mes de marzo desde el paraje La Capetina del CEPI, no pudo concretarse al no liberarse el cohete de la plataforma por un fallo en un punto de anclaje del sistema de liberación de tierra. La segunda prueba, realizada en el mes de agosto del mismo año, resultó exitosa realizando un vuelo de 27 segundos que le permitió alcanzar una altura de 2200 metros y de esta manera probar los sistemas de propulsión y el de navegación, guiado y control, todos desarrollados en el país.

En este año también se hace pública la fase II del programa ISCUL que consiste en el desarrollo del lanzador Tronador III. Esta evolución comprende un lanzador de 2 etapas, la primera compuesta por 4 motores de 35 toneladas de empuje cada uno, alimentados con LOx y kerosene (KC1), una segunda etapa dotada con un motor hipergólico (MMH/NTO) de 3 toneladas de empuje, un peso al despegue de 90 toneladas, altura de 35 metros y capacidad de colocar hasta 1000 kg de carga útil en órbita baja terrestre (LEO)

Como resultado de la experiencia del VEx-1B, se decide saltear los modelos VEx-2, VEx-3 y VEx-4, pasando entonces a desarrollar el VEx-5A. Este vehículo estaba destinado a probar varios elementos nuevos. Sería el primero con dos etapas, ambas con sistema de alimentación presurizado, constando la primera de ellas de un motor de 11,5 toneladas de empuje que utilizaría oxígeno líquido y Kerosene como propelentes. La segunda etapa tendría un motor hipergólico de 3 toneladas de empuje, se probaría entonces por primera vez la separación de etapas. Si bien se intentó lanzar el vehículo en el año 2015, el VEx-5A fue finalmente lanzado el 20 de abril de 2017 sin poder cumplir la misión. A los 8 segundos del despegue se detuvo la alimentación del motor debido a que un incendio, provocado por una fuga de kerosene, afectó las válvulas de combustible con la consecuente caída del vehículo sobre la plataforma de lanzamiento.



Según se desprende de las declaraciones hechas por las autoridades de CONAE, el paso siguiente será avanzar directamente al modelo Tronador III Tecnológico. La base de lanzamiento de Capetina se desactivó, quedando en ese paraje el banco de ensayos de los motores de 10 toneladas, además de que actualmente se está trabajando en el montaje del banco para motores de 35 toneladas.

El panorama futuro de VENG no está claro. Por un lado, se habla de una posible colaboración con la empresa rusa NPO Energomash para adquirir motores rusos y conseguir transferencia tecnológica para el proyecto Tronador, por otro, el presupuesto de la empresa controlada por CONAE, que desde el año 2016 se encuentra bajo la órbita del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, comenzó a sufrir recortes. Hace pocos días se hizo pública una auditoría, pedida por el gobierno nacional, que la empresa europea Euroconsult está realizando sobre VENG, con la finalidad de analizar su viabilidad comercial. Se trata quizás de una medida que pondrá a prueba la fortaleza de una decisión soberana en el ámbito del desarrollo tecnológico-industrial.

Aún quedan muchos desafíos técnicos pendientes de resolver antes de construir el Tronador III Tecnológico. Si bien se ha logrado avances importantes en elementos críticos tales como el sistema de navegación, guiado y control, queda bastante trabajo por hacer en relación a los sistemas de estructuras y de propulsión. Lograr fabricar tanques de combustible livianos, y motores turboalimentados y refrigerados, son logros que VENG debe conseguir y para ello requerirá de más presupuesto y más tiempo.

Es muy probable que la fecha de la próxima prueba en vuelo prevista en el Plan de Acción 2018 de VENG, que define el primer vuelo del Tronador III Tecnológico para fines de 2019, no pueda cumplirse. Un cronograma realista podría necesitar de varios años más hasta alcanzar ese hito. Lograr el Acceso al Espacio autónomo requiere de mucho esfuerzo, recursos y una fuerte voluntad política que acompañe decididamente este desafiante objetivo.

Fuentes: CONAE, VENG, Ministerio de Hacienda

sábado, 4 de junio de 2016

Lanzador espacial argentino: la próxima prueba será entre julio y agosto

Entre julio y agosto se pondrá a prueba el lanzador que desarrolla la Conae. Foto: ¨CONAE

Lo dijo Fernando Hisas, responsable de proyectos de la Conae, durante un encuentro en el que se expusieron los proyectos de la agencia espacial

Nora Bär


El VEX 5A, vehículo experimental que pondrá a prueba la tecnología para el Tronador II, el lanzador que desarrolla la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), será lanzado al espacio entre julio y agosto. Lo dijo ayer Fernando Hisas, gerente de proyectos de la Conae, durante una jornada organizada por el Encuentro Permanente de Asociaciones Científicas (EPAC) para analizar, debatir y difundir el impacto de la tecnología satelital en la sociedad.

Epac nuclea a más de 10.000 investigadores de todo el país. Algunos de ellos, además de estudiantes, y funcionarios de organismos públicos y privados, participaron del encuentro en el auditorio de la biblioteca de la Academia de Medicina.

El Tronador II está pensado para poner en órbita satélites de observación de la Tierra de hasta 250 kilos. Cuando esté operativo, algo que podría suceder entre 2018 y 2020, el país se sumará al selecto club de una decena de naciones que cuentan con sus propios lanzadores satelitales.

Pero el Tronador no es la única tarea que mantiene ocupados a los científicos de la Conae.

"Tanto a partir de satélites propios como extranjeros, generamos imágenes para una comunidad que supera los mil usuarios a lo largo y ancho del país ", contó Sandra Torrusio, investigadora principal de la Conae.

Todos los ministerios y áreas del Estado que requieren información geoespacial tienen vínculo directo con la agencia espacial y reciben imágenes satelitales. Se utilizan para la gestión de emergencias, para orientar la planificación epidemiológica, para la ordenación territorial, la pesca y la gestión de bosques, por ejemplo.

De un solo sensor a bordo de un satélite se reciben en la estación terrena de Falda del Carmen, en Córdoba, más de 20.000 imágenes por año. "Es una enorme cantidad de información que se distribuye de diferentes maneras -explicó Torrusio-. Pero Conae no trabaja sola: nos servimos de todo el sistema científico tecnológico, tanto para el desarrollo de satélites, como de los instrumentos de monitoreo y comando".

En el área educativa,la agencia espacial lanzó el "Programa 2Mp", que intenta acercar la tecnología satelital a "2 millones de pibes"; es decir, que chicos desde los ocho años en adelante conozcan y utilicen la información satelital y la apliquen en las actividades escolares.

Además, anualmente más de 2000 personas se capacitan en su software de procesamiento de imágenes (SOPI), desarrollado por SUR Emprendimientos Tecnológicos, a través de cursos virtuales y presenciales, standard y a medida. "Estamos orgullosos de contar con este instrumento", afirma Torrusio.

En la línea de montaje

Ya finalizada la vida útil del SAC-D/Aquarius, cuya misión fue estudiar la salinidad de los mares y el cambio climático, los próximos en volar al espacio serán los satélites gemelos Saocom, con fecha probable de puesta en órbita en 2017 y 2018, y que se acoplarán a la constelación Siasge.

También está en marcha el Sabia-Mar, desarrollo conjunto con Brasil, un aparato de 500 o 600 kilos con instrumentos ópticos para ver la calidad del agua en costas y mares.

Y los Siasge II, que sumados a los Cosmo SkyMed permitirán tener 10 satélites volando en la misma órbita y observando el mismo punto con instrumentos que adquieren información en diferente longitud de onda. Según dijeron el doctor Conrado Varotto, director ejecutivo de Conae, y Roberto Battiston, presidente de la Agencia Espacial Italiana, la constelación del Sistema Ítalo-Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (Siasge) no sólo será "lo máximo" del estado del arte en tecnología satelital, sino la más importante que recorra el espacio tomándole el pulso a la Tierra

A éstos les seguirá la serie SARE de pequeños satélites, también provistos de instrumentos ópticos, que permitirán obtener imágenes de alta resolución especialmente orientadas a gestión urbana y de seguridad.

En la jornada organizada por EPAC participaron además especialistas de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA), el Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema), Investigación Aplicada (Invap), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y SUR Emprendimientos Tecnológicos; todos ellos desarrolladores o usuarios de la información satelital.

"Ahora nuestro gran desafío es la interoperatividad -concluyó Torrusio-: que el gran volumen de información que producen los satélites lleguen al celular. Todas las instituciones estamos apuntando a eso."

http://www.lanacion.com.ar


sábado, 5 de septiembre de 2015

CONAE proyecta el Tronador III


El pasado jueves 27 de agosto se llevó a cabo en el Hotel Panamericano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el seminario Ciencia, Tecnología e Innovación "Del Crecimiento al Desarrollo", organizado por la Fundación Desarrollo Argentino (DAR).


Uno de los paneles temáticos denominado “Tecnología e Innovación” estuvo destinado a presentar logros de instituciones y empresas de base tecnológica e investigación aplicada, siendo uno de los expositores el Dr. Conrado Varotto, Director Ejecutivo y Técnico de la CONAE. 

Allí el Dr. Varotto expuso sobre el aporte que la ciencia y la tecnología pueden brindar al país en materia de desarrollo económico, y habló sobre algunos de los proyectos de tecnología espacial que la institución que preside lleva actualmente adelante, entre los cuales destacó el Tronador. 

Uno de los puntos novedosos de su exposición fue el relacionado a los vectores de esta serie, donde se pudo ver una gráfica comparativa entre los lanzadores Tronador II y III. Respecto a este último, Varotto comentó que el mismo "estará listo unos meses después del Tronador II, ya que es muy similar, pero podrá llevar 1000 kg de carga a órbita polar LEO". Reveló asimismo que estos vectores cuentan con un desarrollo de componentes nacionales del 92%. 

Ambos lanzadores comparten el mismo diámetro (2,5 metros), pero la altura del TIII se verá incrementada en 6 metros, siendo su altura total de 34 metros. En su versión III, el lanzador contará con prestaciones superiores a las de su antecesor, el TII. Su peso vacío será de 6,6 toneladas, mientras que el mismo con carga completa de combustible será de 89 toneladas, pudiendo situar una carga paga de 1000 kg en órbita LEO polar a 600 km de altura. 

Otro punto de interés fue el referido al grado de avance en la construcción del Complejo Argentino de Acceso Al Espacio, en la zona de Puerto Belgrano al sur de la provincia de Buenos Aires, desde donde serán lanzados el Tronador II y III. CONAE estima finalizar la plataforma de lanzamiento y las facilidades de seguimiento de trayectoria de los vectores durante el 2016.

Construcción de banco de prueba de motores.


El Tronador utiliza dos tipos diferentes de combustible. El propulsante semi criogénico, denominado KC-1 (desarrollado por la empresa de tecnología Y-TEC) se elaborará en una planta de combustible espacial que estará ubicada en la ciudad de Ensenada, y cuya construcción se espera finalizar durante el 2016. Por su parte, la planta de propelentes hipergólicos (Hidracina) estará ubicada dentro del Complejo Argentino de Acceso al Espacio y se espera finalizar su construcción entre 2017 y 2018.

Construcción de banco de prueba de motores.


http://www.conae.gov.ar