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miércoles, 20 de noviembre de 2019

La nueva sucursal de Washington en Europa para evitar el 'abrazo del oso' de Putin

El compromiso de Polonia de gastar más en defensa y la creciente presencia de tropas estadounidenses han convertido a este país en el ariete con que la OTAN toca las puertas de Rusia

Soldados polacos y estadounidenses. (Reuters)


El pasado 11 de noviembre, los informativos de la televisión polaca repartieron su atención entre dos noticias: las manifestaciones nacionalistas del Día de la Independencia en Varsovia y la entrevista al primer polaco que viajaba a Estados Unidos sin necesitar visado. Ese mismo día había entrado en vigor la exención de visado para ciudadanos polacos que viajaran a EEUU, y no es casual que se haya elegido una fecha tan cargada de simbolismo no es casual. Para el Gobierno polaco, se trata de un “logro” histórico largamente esperado por muchos ciudadanos: hay 30 millones de norteamericanos con familia polaca; para el Gobierno de Trump, se trata de un gesto más político que administrativo con el que “premiar” a su segundo mejor aliado en Europa tras el Reino Unido.

El amor -no siempre bien correspondido- que Polonia le profesa a su amigo “amerykański”, atraviesa un buen momento. El compromiso de Varsovia de gastar más en su defensa, comprando armamento norteamericano, y la creciente presencia de tropas estadounidenses en suelo polaco han convertido a este país en el ariete con que la OTAN toca las puertas de Rusia. En este sentido, el viaje histórico, político e ideológico que Polonia ha llevado a cabo desde que Varsovia era la capital del pacto militar prosoviético ha sido vertiginoso.

El plan para crear "nuevos polacos": más educación militar y menos escuelas

"Volver a cristianizar Europa". Este es el objetivo de la formación de los “nuevos polacos” que quiere crear el Gobierno y que incluye himnos, banderas y educación paramilitar

Polonia es una de los pocos miembros de la OTAN que gasta más del 2% de su PIB en defensa. Trump, que llama “escaqueados” a los países que “no pagan lo que cuesta” la “protección” de Estados Unidos, ha alabado reiteradamente a Varsovia por tener un presupuesto militar similar al de España (aunque el PIB de Polonia es la mitad del español).

Durante la visita del Presidente polaco Andrzej Duda a Washington en junio, Trump hizo una rara excepción en las normas de seguridad nacional para permitir que unos cazas de combate F-35 sobrevolaran la Casa Blanca. Hace un mes escaso, se anunció la venta de 32 de esos aparatos a Polonia por unos 40.000 millones de euros. Y a principios de año, se confirmó la compra del sistema de misiles, también de fabricación estadounidense, que forman parte del programa de modernización del ejército en el que Polonia piensa emplear 120.000 millones de euros.

El miedo al abrazo del oso

Para complementar estas inversiones, se proyecta incrementar el ejército en 100.000 efectivos, al mismo tiempo que se fomenta el reclutamiento de soldados profesionales desde la escuela pública. En todas las ciudades polacas se pueden ver cada vez más tiendas de parafernalia militar, supervivencia y “airsoft” (armas de aire comprimido), y el Estado subvenciona la producción de películas de corte nacionalista centradas en el pasado bélico del país. Las ofertas comerciales para entrenar con grupos paramilitares que animan a los jóvenes -y no tan jóvenes- a mantenerse “entrenados por si el oso ruso quiere meter sus zarpas en Polonia”, proliferan en Internet y algunas de estas empresas reciben subvenciones estatales.

Tras la invasión rusa del este de Ucrania, el actual Gobierno polaco tiene más claro que nunca que su mayor enemigo es Moscú y su mejor amigo es Washington. El repetido intento de construir un “Fort Trump” en suelo polaco difícilmente se convertirá en realidad, a pesar de la oferta de Varsovia de cargar con todos los gastos. Una nueva base militar permanente atentaría contra el tratado de 1997 entre la OTAN y Rusia. Pero ya se ha decidido reubicar a 1.000 marines, actualmente destacados en Alemania, en una nueva base logística de la OTAN en Polonia. Cuando se termine de talar la superficie equivalente a 70 campos de fútbol se empezarán a construir las instalaciones que albergarán un arsenal, una base de drones y un centro de aprovisionamiento para vehículos. Con este despliegue serán ya 5.500 los soldados norteamericanos estacionados en Polonia. Pocos días después de la noticia, un editorial de la agencia de noticias oficial rusa RIA-Novosti titulaba: “El placer del suicidio: Polonia y su deseo de convertirse en un campo de batalla”.

Aparte de la anexión militar de Crimea, la principal razón de Polonia para estar prevenida contra Moscú es el enclave de Kaliningrado. Esta franja de territorio en la costa norte de Polonia es el enclave ruso más occidental en Europa y, encajado entre la frontera polaca y lituana, es uno de los jirones del Telón de Acero que aún persisten. Hace unas décadas, la mitad de los 1,2 millones de personas que vivían en Kaliningrado eran soldados. Hace menos de un año que la OTAN llevó a cabo una de las mayores maniobras militares de su historia en esta región, que dista menos de 400 kilómetros de Varsovia y donde las denuncias de invasión del espacio aéreo son una rutina.

Los cuernos de Bruselas

Con todo, la política de defensa polaca parece más orientada a establecer una alianza bilateral con Washington que a convertirse en un alumno aventajado de la OTAN. La alianza, que según dijo hace poco el presidente francés Emmanuel Macron “está cerebralmente muerta”. No es más que el club en el que Polonia se reúne con el “amigo americano” para tratar asuntos a dos bandas. Por otro lado, la lealtad de Varsovia tiene su epicentro más cerca de Washington que de Bruselas. Por seguir con las citas, el Presidente Duda llamó a la Unión Europea “un club imaginario de poca relevancia para los polacos”. Los tratados militares con Trump son un recordatorio de que, aunque Polonia esté casada con Bruselas, tiene una amante en Washington.

Cuando se rechazan menos del 3% de las solicitudes de visado de los ciudadanos de un país, normalmente éste pasa a ser incluido en la lista cuyos nacionales pueden viajar sin él a EEUU. Polonia venía cumpliendo este requisito desde hace tiempo, pero la manera en que se anunció esta medida parece indicar que Trump ha querido usarla para hacer una proyección de poder dándole la apariencia de un favor político.

En ciudades como Chicago o Nueva York viven más de un millón de polacos, y en el mismo salón del Palacio Presidencial de la capital donde se fundó el Pacto de Varsovia se celebran actualmente cumbres de la OTAN. Polonia ha demostrado muchas veces su voluntad, casi embarazosamente ferviente, de acercarse a Estados Unidos. La presidencia de Donald Trump, muy en sintonía con los “rebeldes” de la UE como Hungría o la propia Polonia, es la coyuntura perfecta que el Gobierno ultraconservador polaco necesitaba para estrechar las relaciones bilaterales con EEUU. Y una política de defensa bajo los dictados de Washington parece estar en el centro de esas relaciones.

En una viñeta de humor gráfico, un periódico polaco presentaba al Presidente Duda volviendo a casa después de una juerga nocturna con “el amigote americano”. En el salón familiar le espera la vieja, fea y malhumorada Bruselas echándole en cara su aspecto y recordándole que “los del Parlamento Europeo” han estado preguntando otra vez por él. Duda se quita los zapatos de pie mientras piensa “él, Donald, sí que me comprende”.

EEUU termina el esperado (y caro) John F. Kennedy: así es su nuevo superportaaviones

Este coloso de las aguas ya está a flote y es la nueva esperanza de la Armada americana. Sus capacidades son espectaculares pero le persigue la sombra de su antecesor

Imagen del PCU John F. Kennedy el 29 de octubre de 2019 (US NAVY)


No es la primera vez que hablamos de estos colosos, pero sus más de 100.000 toneladas dan mucho de sí y esconden muchos alardes tecnológicos, aunque también algunas pesadillas. El último de estos leviatanes es el futuro USS John F. Kennedy (CVN 79), que ya se encuentra a flote aunque aún dentro de su dique. El JFK es el segundo buque de la serie iniciada por el USS Gerald R. Ford (CVN 78), un buque tecnológicamente avanzado pero que está dando más problemas de lo esperado. Unos problemas que el nuevo John F. Kennedy podría heredar.

El John F. Kennedy se comenzó a construir en 2015 por Huntington Ingalls Industries en sus astilleros de Newport News Shipbuilding, Norfolk, Virginia. Aunque ya se encuentra completado y a flote, se espera que sea botado a finales del mes de noviembre, no será entregado a la US NAVY hasta el 2024 y estará otros dos años en pruebas hasta su preparación final, listo para entrar en acción. Como se ve, prácticamente 11 años para tener listo un nuevo portaaviones.

Así es por dentro un gigantesco portaaviones nuclear

Francia es una de las pocas potencias mundiales que cuenta en su ejército con un gigantesco portaaviones nuclear de 42.000 toneladas de desplazamiento y 262 metros de
Desde ahora y hasta su entrega a la marina, el buque se denominará PCU John F. Kennedy, correspondiendo esas siglas a Pre-Commissioning Unit, ya que los buques militares norteamericanos no llevan las siglas de USS (United States Ship) hasta que son entregados a la Navy. Hasta entonces todo serán pruebas, reformas, reparaciones y modificaciones, donde se trabajará en todas las pegas surgidas con el USS Gerald R. Ford, que al encabezar la serie, es un banco de pruebas.

El nuevo John F. Kennedy lleva el mismo nombre del viejo USS John F. Kennedy (CV 67), un portaaviones de 80.000 toneladas de la clase 'Kitty Hawk'. Fue el último de los portaaviones norteamericanos de propulsión convencional, aunque se construyó inicialmente con la idea de que fuese nuclear. El CV 67 se dio de baja en 2009 y se espera que se convierta en buque museo.

PCU John F. Kennedy (CVN 79) (US NAVY)PCU John F. Kennedy (CVN 79) (US NAVY)

Tecnología y dolores de cabeza

La clase 'Gerald R. Ford' tiene innumerables avances tecnológicos frente a los buques de la clase 'Nimitz' anterior, incluso frente a los últimos construidos, el USS Ronald Reagan (CVN 76) y el USS George H.W. Bush (CVN 77) que ya presentaban diferencias notables con los anteriores navíos de su clase. Quizás las principales están en aspectos estructurales pero, sobre todo, en aspectos tecnológicos. En cuanto a los estructurales la más destacada es la nueva isla (la superestructura que se levanta sobre la cubierta de vuelo) que es en los nuevos 'Ford' mucho más pequeña y funcional (lo que optimiza el espacio en cubierta de vuelo) y en posición mucho más retrasada, lo que es su rasgo visual más característico.

Es en los aspectos tecnológicos donde se dan los mayores avances y también los mayores problemas. Unos problemas que en el primer buque de la serie están siendo objeto de enormes trabajos (y gasto de dinero) y que producen, además de los mencionados dolores de cabeza, unos retrasos muy considerables en la puesta a punto del buque.

Imagen reciente del USS Gerald R. Ford (CVN 78) (US NAVY)

Desde el punto de vista de la tecnología el rasgo más importante es la eliminación de las clásicas catapultas de vapor por sistemas a base de tecnología electromagnética, unido al desarrollo de unos también novedosos sistemas de detención. La clave de todo esto es la energía eléctrica. En los portaaviones nucleares anteriores toda la energía que procede de su planta nuclear se utiliza para el calentamiento de agua y esta, a su vez, para propulsar el buque mediante turbinas y para producir el vapor de agua de las catapultas, que precisan de unos enormes, pesados y muy voluminosos desaladores de agua que consumen mucha energía y ocupan mucho espacio.

Para todas sus necesidades, los buques de la clase 'Nimitz' utilizan un reactor nuclear doble tipo A4W de 200 MW de potencia. En comparación, los nuevos clase 'Gerald R. Ford' utilizan una planta mucho más potente, también doble del tipo A1B y de 600 MW. Es decir, el triple de potencia. Esta exigencia energética viene dada por la ingente cantidad de energía eléctrica que es necesaria para los muchos y nuevos sistemas electrónicos (radares, sensores, etc.), para las catapultas electromagnéticas y también para las previsibles incorporaciones posteriores de armas futuristas, como cañones tipo 'railgun' o armas basadas en láser de alta intensidad.

USS John F. Kennedy (CV 67) en febrero de 2002 (US NAVY)

Pero todo tiene su precio. Tanto avance está resultando no solamente muy caro sino muy complejo de poner a punto. El USS Gerald R. Ford comenzó la construcción en 2009 y se suponía que realizaría su primer despliegue en 2018. Pero la gran cantidad de problemas técnicos surgidos han hecho revisar su inicio operativo para 2022. Y no se trata solo de retrasos en el tiempo. En 2008 se proyectó que el barco costaría 10.400 millones de dólares pero todos estos retrasos, pruebas, modificaciones, etc. han elevado los costes hasta los 13.000 millones. Ni la US NAVY ni el Congreso están muy satisfechos.

Los problemáticos sistemas electromagnéticos

La fuente de la mayoría de problemas radica en los sistemas que usan tecnología electromagnética. Uno de los más desconcertantes es el que ha aparecido en los Ascensores de Armas Avanzados o AWE (Advaced Weapons Elevator) que utilizan propulsión electromagnética para transportar bombas, misiles y armas desde la santabárbara, en las entrañas del buque, hasta la cubierta de vuelo. Tan solo dos de los once ascensores de este tipo están operativos y no está claro cuál es el problema que tienen. Se trata de herramientas que no parecen demasiado sofisticadas salvo si tenemos en cuenta que funcionan con efecto electromagnético, un tipo de tecnología similar a la de los trenes experimentales que levitan sobre su rail y conocida como 'Maglev'.

Uno de los ascensores de armas (que no funcionan) del USS Gerald R. Ford (US NAVY)

Las catapultas EMALS (Electromagnetic Aircraft Launch System) son otra historia y tienen sus propios problemas. Estas catapultas han sido diseñadas por la empresa estadounidense General Atomics y se basan en la utilización del 'motor lineal de inducción'. Este motor no deja de ser un motor eléctrico de inducción con la peculiaridad de que, mientras los motores eléctricos convencionales producen el giro de un rotor sobre su eje, el motor lineal de inducción genera un desplazamiento longitudinal en lugar de uno de giro.

Las catapultas EMALS que se han instalado en los portaaviones clase 'Gerald R. Ford' tienen una longitud de 91 metros, prácticamente lo mismo que las C-13 de vapor de la clase 'Nimitz', pero puede lanzar un peso de hasta 45.000 kg a una velocidad de 130 nudos. Para funcionar, estas catapultas utilizan una enorme cantidad de energía eléctrica en apenas tres segundos de actuación, muy superior a la que el barco puede generar de manera continuada. Por ello, la clave de este ingenio no es tanto en sí el motor lineal de inducción, sino el sistema ideado para acumular a la suficiente energía para hacer funcionar la catapulta y lanzar el avión.


Esquema de las catapultas EMALS

Para ello, la energía eléctrica se va absorbiendo del barco y se acumula mediante un sistema cinético formado por cuatro volantes de inercia. Estos acumulan toda la energía necesaria en 45 segundos y la liberan en 2 o 3 segundos. Toda esta energía cinética se convierte en energía eléctrica en unos alternadores y es transmitida al motor de inducción lineal de manera controlada a través de un cicloconvertidor, de tal manera que solo se va alimentando y energizando la parte del raíl donde en ese momento se encuentra el carro de empuje o “empujador” (que actúa sobre el avión), consiguiendo de esta manera el desplazamiento lineal y controlado del carro.

Las catapultas EMALS tienen, cuando estén a punto y con sus problemas solucionados, varias ventajas sobre las de vapor. La principal es su grado de precisión y seguridad. Cualquier cosa que funcione mediante electricidad es más fácil de controlar con alta precisión que aquella que funciona mecánicamente. Por eso las catapultas EMALS ajustan al milímetro el empuje que deben entregar en cada caso.

Ilustración del USS John F. Kennedy terminado. (Foto: Reuters)

Además, entregan todo su empuje de manera constante y desde el primer instante, pues es una característica propia de los motores eléctricos el entregar todo su par motor desde el primer momento. Este hecho es algo que han comentado los pilotos de pruebas que ya han ensayado con estas catapultas. Según aseguran estos expertos, “la patada” del lanzamiento es mucho más brusca que en las catapultas de vapor, donde es algo más progresiva.

Sistemas de recuperación avanzados

El sistema de frenado también es bastante complejo. En el exterior solo se ven una serie de cables de acero que cruzan la cubierta y desaparecen hacia el interior del buque, pero hay más de lo que parece. La clave de esta evolución no está en los cables de frenado y transmisión, que se mantienen prácticamente igual, la verdadera innovación reside en los mecanismos de absorción de energía. El AAG (Advanced Arresting Gear) como se denomina, utiliza un conjunto de turbina hidráulica acoplada a un motor de inducción en lugar de los cilindros hidrodinámicos tradicionales de los sistemas convencionales.

Esquema del Advanced Arresting Gear (AAG) (General Atomics)

Cada cable de transmisión actúa sobre un mecanismo conversor de movimiento a base de poleas, de tal manera que el esfuerzo longitudinal del cable se convierte en un par torsor sobre un eje. Sobre este eje está acoplada una turbina hidráulica y sobre este mismo eje un gran motor de inducción. El motor proporciona un control sumamente preciso a la vez que los álabes internos de las turbinas pueden ajustarse para obtener una mayor o menor resistencia y, en consecuencia, una mayor o menor disipación de energía en función del peso del avión.

Las ventajas de este sistema frente al clásico de cilindros hidrodinámicos son una mayor precisión, unas mayores capacidades, menor mantenimiento y sobre todo mayor versatilidad, lo que le permitiría recibir aviones pesados como un F-35C y drones mucho más ligeros

martes, 19 de noviembre de 2019

Flota noruega F-35 "lista para operar".

Noruega declaró operativo su F-35A Lightning II el 6 de noviembre de 2019. Torbjørn Kjosvold, Fuerzas Armadas Noruega

Noruega ha anunciado la disponibilidad operacional inicial de su avión de combate F-35.

En una ceremonia celebrada en la Base de Defensa Aérea de Rygge la semana pasada, el General de División Skinnarland subrayó que esta declaración representa un hito en el proceso de integración de los aviones de quinta generación en la Fuerza Aérea Noruega. El Ministro de Defensa noruego, Frank Bakke-Jensen, felicitó a la fuerza aérea del país por haber logrado esta importante capacidad operativa.


En noviembre de 2017, el primer avión F-35 noruego aterrizó en Noruega. 

Hoy en día, la Fuerza Aérea Noruega tiene 15 aviones de combate en el país y otros siete en los Estados Unidos; todos los aviones están siendo sometidos a pruebas, vuelos y evaluaciones exhaustivas para asegurar que estén listos para la misión.

Según la OTAN:


"Durante el primer trimestre de 2020, los aviones de combate F-35 noruegos lanzarán su primera misión de paz de la OTAN para salvaguardar el espacio aéreo islandés desde la Base Aérea de Keflavik. Este despliegue supondrá una prueba más para los modernos aviones de combate en el contexto de la Alianza. La primera participación del F-35 en una misión de la OTAN tuvo lugar en el otoño de 2019, cuando Italia desplegó la plataforma en Islandia"


La flota F-35 de la Fuerza Aérea Noruega operará desde tres bases en Noruega: Ørland como base principal, Evenes como base avanzada en el norte y Rygge como base de operaciones en el sur.

aerobuzz.de

El portaaviones de la Armada china PLA pasa a través del estrecho de Taiwán

Portaaviones de tipo 001A-CV-17

El primer portaaviones de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China (PLAN) pasó por el estrecho de Taiwán el domingo 17 de noviembre.

El estratégico estrecho de Taiwán separa Taiwán de la China continental. China considera a Taiwán como una provincia caprichosa de "una sola China".

El ministerio de defensa de Taiwán reconoció el tránsito diciendo que el grupo de transportistas chinos pasó por el delicado estrecho con buques estadounidenses y japoneses siguiéndolo. Taipei denunció la misión como un acto de intimidación antes de las elecciones presidenciales de enero.

Según un portavoz de PLAN, el portaaviones aún sin nombre, ahora conocido como el Tipo 001A, transitaba por el delicado estrecho "para realizar pruebas de investigación científica y entrenamiento de rutina en aguas relevantes del Mar del Sur de China".

"La organización de las pruebas interregionales y el entrenamiento del portaaviones casero es un arreglo normal en el proceso de construcción del portaaviones, no está dirigido a ningún objetivo específico y no tiene nada que ver con la situación actual", dijo el portavoz Cheng Dewei.

El tipo 001A es el segundo portaaviones de la Armada del EPL después del tipo 001 Liaoning, un portaaviones retroadaptado de la era soviética del Almirante Kuznetsov.

El buque ha sido equipado con un sistema de lancha Short Take-Off But Arrested Recovery (STOBAR), asistido por salto de esquí, también instalado a bordo del Liaoning. Podrá transportar hasta 24 aviones de combate Shenyang J-15, una variante del caza ruso Sukhoi Su-33, así como unos diez helicópteros, incluidos Changhe Z-18, Ka-31 o Harbin Z-9.

El buque comenzó las pruebas de mar el año pasado y se espera que entre en servicio en la flota alrededor de 2020, una vez finalizadas las pruebas.


Según se informa, China también inició la construcción de un tercer portaaviones, denominado Tipo 002, en un astillero de Shanghai. Esta aerolínea estará equipada con un sistema de despegue asistido por catapulta de propulsión convencional pero de recuperación de aeronaves arrestadas (CATOBAR) similar al que se utiliza en los supercarros de la Armada de los Estados Unidos. 

Este sistema permitirá a la aerolínea lanzar jets más pesados, como los aviones de alerta temprana aerotransportados, y también permitirá a los cazas despegar con toda la carga útil de armas y combustible

Robo reportado a bordo del portaaviones en construcción en el buque INS Vikrant de la Armada de la India


El astillero estatal indio Cochin Shipyard Ltd (CSL) ha reportado el robo de ciertos ítemes de hardware comercialmente disponibles (COTS) de las Consolas Multifuncionales (MFC) del Sistema Integrado de Gestión de Plataformas (SIP) a bordo del portaaviones INS Vikrant de la Armada de la India, el 16 de septiembre.


El incidente fue anunciado por el Ministro de Defensa de la India, Rajnath Singh, en el Rajya Sabha (Consejo de Estados), la cámara alta del Parlamento bicameral de la India, según una declaración del Ministerio de Defensa.

INS Vikrant, también conocido como Indigenous Aircraft Carrier 1 (IAC-1), es un portaaviones en construcción en CSL en Kochi, Kerala y es el primer portaaviones que se construye en la India.

Las investigaciones de la Policía de Kerala y de la Agencia Nacional de Investigación (NIA) han sido iniciadas, según el Ministro de Defensa.

La Fuerza Central de Seguridad Industrial (CISF), una Fuerza Central de Policía Armada dependiente del Ministerio del Interior, es responsable de la seguridad de la CSL. Para complementar el CISF, CSL también ha contratado mano de obra adicional para la seguridad del astillero así como del portaaviones.



El ministro dijo que ya se ha mejorado la seguridad en puntos sensibles del patio, de acuerdo con las recomendaciones de la policía de Kerala y otros organismos centrales de seguridad. Además, se han utilizado la videografía de ambas pasarelas de acceso al buque, la puesta en funcionamiento de los sistemas de vídeo vigilancia, el control de acceso biométrico, el cierre de los compartimentos sensibles, etc.

Todas las medidas de seguridad dentro del astillero se revisan e implementan periódicamente en consulta con CISF/Oficina de Inteligencia, añadió el ministro.

Olvídate de los cazas sigilosos o de los nuevos portaaviones: Los nuevos rifles de China son mortíferos


Punto de vista: El QBU-88 o Tipo 88 es un diseño relativamente moderno, utilizando el diseño de bullpup para ganar longitud de barril adicional. Fuentes chinas afirman que la penetración y la precisión son más altas que las del Tipo 85.

Mientras que el Ejército de Estados Unidos está preocupado por los rifles de precisión y las tácticas rusas de nueva generación, China también ha estado haciendo avances significativos en este campo. En la década de 1980, los chinos utilizaban prácticamente el mismo equipo que la Unión Soviética. Hoy en día, utilizan equipos bastante diferentes, incluyendo algunos rifles de calibre OTAN. El desarrollo divergente de los rifles de precisión chinos desde la misma base es una parábola interesante del desarrollo de las armas pequeñas impulsado por la doctrina.

En los años 80, la República Popular China y la Unión Soviética utilizaron los mismos rifles de "francotirador", aunque estos rifles se describirían con mayor precisión como rifles de tirador designado en el oeste. La Unión Soviética utilizó el SVD, un rifle de gas de corto alcance 7.62x54R que se alimentaba de un cargador de diez cajas redondas y tenía un alcance efectivo de alrededor de ochocientos metros. Con la munición adecuada de los francotiradores rusos, la SVD podría alcanzar una precisión de 1 a 2 MOA. China hizo su propio clon de la SVD después de capturar una muestra durante la guerra Chino-Vietnamita llamada Tipo 79, posteriormente refinada en el Tipo 85. Estos fueron producidos junto con copias de la mira óptica soviética PSO-1 4x. Al parecer, China tiene problemas para copiar a la SVD, ya que sus industrias armamentísticas no estaban muy maduras. 


El PSO-1 clonado no fue capaz de manejar el retroceso del cartucho 7.62x54R en las primeras versiones, y se encontraron problemas con la metalurgia del percutor, que se rompió fácilmente en el Tipo 79. Según fuentes del CPAF, esto fue fijado por el Type 85.

El principal problema con el Tipo 79 y el Tipo 85 fue la falta de munición adecuada para el mismo. Rusia emitió munición especial 7.62x54R junto con la SVD, el cartucho 7N1 y posteriormente el cartucho 7N14. China no desarrolló una versión de esto y simplemente emitió munición de ametralladora con el Tipo 79 y el Tipo 85. Esto dio como resultado una precisión inferior. El por qué China no produjo una bala de francotirador es incierto, pero quizás el uso limitado de 7.62x54R en el ejército chino, combinado con la campaña del Ejército Popular de Liberación para un nuevo cartucho intermedio en la década de 1980, hizo que el desarrollo de una bala de francotirador adicional fuera una carga innecesaria. La falta de integración de los rifles de francotiradores y de precisión también retrasó la necesidad de tal bala, los rifles Tipo 79 y Tipo 85 no fueron emitidos ampliamente entre las tropas regulares, sino que sólo fueron utilizados por las tropas de operaciones especiales, las unidades de policía y los guardias fronterizos.



Mientras que Rusia sigue utilizando a la SVD como el principal rifle de "francotirador", China desarrolló un reemplazo en el QBU-88 en la década de 1990. El desarrollo comenzó a principios de la década de 1990, con la finalización de las pruebas del rifle en 1996 y su primer servicio en la guarnición de Hong Kong del Ejército Popular de Liberación en 1997. La verdadera raíz del proyecto estaba en el desarrollo del cartucho de 5,8 mm para ametralladoras. Se desarrolló un cartucho de 5.8mm que se encontró que funcionaba mejor o igual que los cartuchos 7.62x54R existentes en el inventario chino, por lo que se desarrolló un rifle especializado de ese calibre para disparos de francotiradores.



El QBU-88 o Tipo 88 es un diseño relativamente moderno, utilizando el diseño de bullpup para ganar longitud de barril adicional. Fuentes chinas afirman que la penetración y la precisión son más altas que las del Tipo 85. 

Se utilizaron técnicas modernas para fabricar el Tipo 88, incluyendo el fresado CNC y el uso extensivo de polímeros. Se utilizó un nuevo proceso de fosfatado para aplicar el acabado negro al metal. El diseño en sí mismo tiene algunos aspectos cuestionables. 


El bípode se conecta directamente al cañón, lo que provoca un desplazamiento del punto de impacto cuando se utiliza el bípode. 

El seguro también se encuentra en un lugar de difícil acceso detrás del pozo de la revista, lo que requiere que el tirador mueva su mano de apoyo debajo del pozo de mag para activar y desactivar el seguro (con un tiro de 180 grados). La mayoría de los rifles de precisión y de tiradores occidentales utilizan un seguro para el pulgar o un seguro de gatillo de alguna variedad, lo que permite una actuación más rápida sin mover la mano desde la posición de disparo.

En una actualización del 4x fijo de la SVD, el QBU-88 utiliza un osciloscopio de zoom variable de 3-9x con un compensador de caída de bala incorporado en la retícula.

Mientras que el Tipo 88 y el Tipo 85 son los rifles más comunes en uso, también hay una miríada de otros rifles para disparos de precisión y propósitos especiales. A efectos antimateriales están el AMR-2 y el QBU-10, siendo el AMR-2 un rifle alimentado por un cargador de cerrojo, y el QBU-10 semiautomático. También cabe destacar la serie de rifles CS/LR, los verdaderos equivalentes chinos a los rifles de precisión occidentales como el Remington 700 y el Steyr SSG69. 



El CS/LR4 es el competidor directo, ya que está alojado en el mismo cartucho NATO de 7,62x51 mm. 

Fue desarrollado a partir de diseños anteriores, y parece seguir muchos indicios de los rifles occidentales, desde la acción de bloqueo frontal de Mauser hasta la culata del agujero del pulgar. No están a la altura del estándar ni de la precisión de los rifles occidentales, con una precisión declarada de 2,9 cm a 100 m, o más de 1 MOA. 



También incluye un carril Picatinny en la parte delantera del visor para que los usuarios puedan montar un dispositivo de visión nocturna delante de su óptica. 

La CS/LR3 es la propia en el cartucho estándar de 5,8 mm utilizado por el ejército.



Sin embargo, los rifles CS/LR se han utilizado más con unidades especiales de policía, que necesitan mayor precisión.

nationalinterest.org

Cómo Ucrania reacondiciona sus tanques de gran capacidad T-64BM para luchar contra Rusia

Actualizaciones importantes

Por David Axe Follow @daxe en Twitter

Punto clave: Los viejos tanques de Ucrania siguen siendo una gran amenaza debido a la mejora de la armadura.

Con la guerra en el este de Ucrania en su sexto año, el gobierno de Kiev está comprando modelos mejorados de un tanque de la Guerra Fría en un esfuerzo por superar a los rebeldes respaldados por Rusia.

El ejército ucraniano ha adquirido alrededor de 150 "T-64 2017s" desde 2018, informó Radio Free Europe.

El T-64 es único entre los tanques de estilo soviético. Una salida y un gran avance en comparación con los tanques existentes cuando apareció por primera vez a principios de la década de 1960, el T-64 en realidad es más ucraniano que ruso. La fábrica de la Planta de Tanques de Lviv que construye la T-64 está en Ucrania. Y hoy en día el ejército ucraniano es el mayor usuario de este tipo.

Otro usuario importante es el ejército rebelde de Ucrania oriental.

La T-64 introdujo una serie de avances, incluyendo un nuevo motor diesel. También reemplaza al cargador humano con un dispositivo automático para apisonar los proyectiles en el trasero, reduciendo la tripulación total a sólo tres personas y ahorrando peso. 

El T-64 fue el primer tanque soviético con el ahora estándar de 125 milímetros de cañón de ánima lisa, que en los T-64B actualizados puede disparar un misil guiado a través de su tubo.

Los soviéticos nunca exportaron la T-64, prefiriendo vender T-55, T-62 y T-72 más baratas y sencillas. A lo largo de las últimas décadas de la Guerra Fría, miles de T-64 equiparon a los ejércitos soviéticos, preparados para librar una guerra de tanques apocalíptica con los M-1 estadounidenses, los leopardos alemanes y los Challengers británicos.

La T-64 era más que adecuada para la tarea. "Este tanque en particular fue provisto de ciertas capacidades que eran más avanzadas que los tanques de la OTAN, que no aparecerían hasta dentro de 15 o 16 años adicionales", concluyó el comandante del Ejército de los Estados Unidos James Warford en una tesis en 1992.

Cuando la Unión Soviética se disolvió, Ucrania heredó cientos de T-64 y la fábrica que construyó los tanques. El reconstruido T-64BM Bulat introdujo una nueva armadura y un sistema de "defensa activa" que dispara proyectiles para interceptar los cohetes que llegan. El actual T-64 2017 incorpora modernos generadores de imágenes térmicas, comunicaciones digitales seguras y navegación por satélite.

Cuando los separatistas orientales -armados, abastecidos y reforzados por agentes rusos- se levantaron en abril de 2014, exigiendo separarse de Kiev y unirse a Moscú, Ucrania envió a los T-64 a combatir.

Y gracias a Rusia, también lo hizo al menos un grupo rebelde. En junio de 2014, la OTAN publicó imágenes de satélite que supuestamente mostraban T-64 sin marcar cruzando de Rusia a Ucrania. 

Seis días después, el usuario de Twitter @mstyslav9 publicó una foto que, según ellos, representaba un T-64 perteneciente al ejército separatista de la República Popular de Donetsk.


Es posible que Moscú enviara T-64 porque entonces podría argumentar convincentemente que los rebeldes habían obtenido los tanques de los arsenales de Kiev, en lugar de de Rusia.

Para aclarar que los T-64 no son ejemplos ucranianos robados, el gobierno ucraniano mostró a un rebelde T-64 capturado. "El T-64BV con este número de serie fue emitido en octubre de 1987 en la Fábrica de Tanques de Kharkov y enviado a una unidad militar, que en ese momento estaba estacionada en Rusia", afirmó Kiev, según Jane's.

El gobierno ucraniano agregó que había rastreado los componentes recién construidos en el tanque hasta una fábrica en San Petersburgo, Rusia.

Jane's concluyó que los rebeldes poseían al menos tres, y tantas como T-64 de "doble cifra", pero advirtió contra la alarma. "La presencia de[tanques de combate principales] operando en manos de los rebeldes es indudablemente un acontecimiento muy desagradable para los militares ucranianos, aunque su utilidad práctica puede ser limitada".

"A menos que se cuente con el apoyo de fuerzas armadas combinadas, los[carros de combate principales] pueden resultar muy vulnerables a los ataques de las potencias aéreas, la infantería armada con armas guiadas antitanque y otros TPM", declaró Jane's. "Además, requieren una importante cadena de suministro para mantener en el campo."

A la luz del enorme apetito de los tanques por el combustible, las piezas y las reparaciones, tiene sentido que Rusia suministre T-64 a sus representantes rebeldes en lugar de otros modelos de tanques. El T-64 es, más que nada, un tanque ucraniano que se ha fabricado en ese país. Los rebeldes no deberían tener demasiados problemas para encontrar a la gente local que pueda ayudar a mantener los vehículos.

Pero con las recientes actualizaciones, los T-64 de Kiev son mucho más sofisticados, y posiblemente más fiables, que los propios T-64 de los rebeldes

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