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lunes, 13 de diciembre de 2021

Argentina instalará una estación satelital en su base antártica más próxima al polo sur


Modelo de las antenas que se instalarán en la Base Antártica Belgrano II. Foto: Conae

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur (Semas) y el Comando Conjunto Antártico (Cocoantar) firmaron un convenio de cooperación con el objetivo de instalar dos antenas de 6,1 metros de diámetro con capacidades de operación en bandas S y X en la Base Antártica Conjunta Belgrano II, que permitirán brindar servicios de Seguimiento, Telemetría y Telecomandos (TT&C) y de descarga de datos de distintas misiones satelitales.

El convenio que se firmó implica que la Conae proveerá los sistemas de antenas y las capacidades necesarias para su operación; el Cocoantar asegurará el despliegue y sostén logístico permanente de la actividad científica antártica; y la Semas, por medio de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y el Instituto Antártico Argentino (IAA), realizará la programación, planeamiento y coordinación de la actividad para asegurar la aplicación de las normas de protección ambiental del proyecto.

Una antena ya instalada en Marambio

La Conae ya tiene presencia en la Antártida, en la Base Marambio, con una antena de 2,1 metros, donde se descargan datos satelitales que son mayormente utilizados por el Servicio Meteorológico Nacional y que se comparten con la Organización Mundial de Meteorología.

Foto , gentileza del Ejército Argentino

"Ahora el objetivo es tener otras dos antenas que, además de descargar datos de ciencia, brinden servicios de seguimiento, telemetría y telecomando a las misiones satelitales propias o de otras agencias espaciales que mantienen acuerdos con la Conae, como así también podrían proveer apoyo al área de Acceso al Espacio o las distintas etapas de la misión SABIA-Mar, de ser necesario”, explicó Gustavo Rébola, jefe de Unidad de Estaciones Terrenas de la Conae.

Junto con las estaciones terrenas de Córdoba (ETC) y de Tierra del Fuego (ETTdF) esta sería la tercera estación terrena de la Conae con capacidades de TT&C. Su ubicación en la base argentina más cercana al Polo Sur y la tercera más austral de las bases permanentes a nivel mundial no es al azar. “Cuanto más cerca del Polo Sur ubiquemos las antenas, más veces podemos observar por día a nuestros satélites. Por ejemplo, los Saocom 1A y 1B dan unas 15 vueltas al planeta por día, de las cuales desde la estación terrena de Córdoba los podemos ver 4 veces, en Tierra del Fuego, en cambio, los podemos ver 7 veces y, en Belgrano II, los veríamos las 15 veces", detalló Rébola.

Cronograma

Durante la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2019/2020, Rébola viajó junto a Livio Grattón, por entonces decano del Instituto Colomb, para evaluar las características del terreno y determinar si reunía las condiciones técnicas necesarias.


Ubicación de las Estaciones Terrenas de la CONAE.

Se espera que en la actual CAV se instalen las dos superestructuras sobre las cuales irán montados los sistemas de antenas. El próximo año llegarían las antenas desde Estados Unidos. Las mismas serán ensambladas y testeadas por profesionales de la Conae en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, ubicado en la provincia de Córdoba.

Fuente:Conae

viernes, 5 de noviembre de 2021

Argentina retoma el proyecto del lanzador nacional Tronador II/III


El ministro Daniel Filmus anunció que en 2022 se destinarán 4.500 millones de pesos para relanzar el programa de Acceso al Espacio de la CONAE, que incluye la fabricación de vehículos para colocar en órbita satélites de hasta 750 kilos, además de la infraestructura auxiliar asociada y las bases de lanzamiento.

En el marco de la reactivación de proyectos estratégicos, el Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación de la Nación (MINCyT) relanzó el programa de Acceso al Espacio que lleva adelante la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que incluye el desarrollo de los vehículos experimentales VEx y los lanzadores Tronador II/III, así como la infraestructura auxiliar asociada y las bases de lanzamiento. Se prevén inversiones de unos 4.500 millones de pesos en 2022.

El anuncio fue realizado en las instalaciones del Centro Espacial Punta Indio (CEPI) de la CONAE, ubicado en la localidad de Pipinas, provincia de Buenos Aires, por el ministro Daniel Filmus y el director ejecutivo y técnico de la CONAE, Raúl Kulichevsky. También estuvieron presentes el gerente de Acceso al Espacio de la agencia espacial argentina, Daniel Rocca; el administrador general de la Dirección de Vialidad de la Provincia de Buenos Aires, Hernán Y Zurieta; el intendente del Municipio de Punta Indio, Leonardo Angueira; el coordinador del Centro Espacial de Punta Indio, Mariano Paredes por la empresa VENG y; en representación del INVAP, Guillermo Salvatierra.

Filmus remarcó la importancia de “haber reactivado este Programa por lo que significa para nuestra soberanía aeroespacial y satelital, para la formación de recursos humanos altamente capacitados y, también, por la relevancia que tiene para muchas pymes locales”.


Raúl Kulichevsky recibió a Daniel Filmus y comitiva en el Centro Espacial Pipinas (CEPI) de la CONAE. Foto Audiovisual/Prensa MINCyT.

El Tronador II/III es un lanzador de dos etapas, de 28 metros de largo, aproximadamente, y 2,5 metros de diámetro, con un empuje de unas 120 toneladas al despegue. “El desarrollo de este proyecto va permitir a la Argentina completar el dominio de la tecnología espacial necesaria para poner en órbita satélites propios, diseñados y fabricados en el país, y poder ofrecer este servicio a otros países de la región y del mundo”, afirmó Kulichevsky. En la actualidad sólo 10 países dominan el ciclo espacial completo.

“Tener capacidad propia de lanzamiento de satélites es muy importante para llegar a las órbitas específicas que requieren nuestras misiones, lograr una plena independencia en este sector y ejercer nuestra soberanía mediante el uso pacífico del espacio ultraterrestre. Además, podremos ofrecer servicios de lanzamiento a otros países y así generar divisas mediante la exportación de alto valor agregado”, consideró.


Daniel Rocca explica a la comitiva el trabajo que se realiza en facilidades del CEPI. Foto Audiovisual/Prensa MINCyT.

Inversión y desarrollo espacial

En una primera etapa, la reactivación del programa de Acceso al Espacio permitirá avanzar en el desarrollo de los vehículos experimentales VEx 5 y VEx 6, para afianzar las tecnologías necesarias que requieren los proyectos Tronador II/III, tales como los sistemas de aviónica, propulsión y estructuras. Se estima que el primer vuelo de estos prototipos podría realizarse a fines de 2023. Luego se proyecta realizar el Tronador II-A con el objetivo de satelizar cargas útiles de hasta 250 kilos a 600 kilómetros de altura. Con los siguientes lanzadores se apunta a aumentar las cargas útiles para alcanzar los 500 kilos, con el Tronador II-B, y 750 kilos con el Tronador III.

En lo que se refiere a bases de lanzamiento, se planea recuperar la infraestructura necesaria para el desarrollo, manufactura, integración, ensayos y posterior lanzamiento de vehículos experimentales VEx desde las instalaciones del paraje La Capetina, que forman parte del CEPI. En el futuro también se prevé desarrollar el Centro Espacial Manuel Belgrano (CEMB), en el sur de la provincia de Buenos Aires, donde se ubicará el Centro de Lanzamiento del vehículo VEx 6 y los lanzadores Tronador II/III.


Vehículo Experimental VEx 1B en facilidades del CEPI. Foto Audiovisual/Prensa MINCyT.

Hecho en la Argentina

El proyecto Tronador es una iniciativa nacional en la que participan entidades públicas, el sistema científico-tecnológico y empresas de base tecnológica. También se destaca el impacto positivo que representa el desarrollo de este proyecto espacial para el Municipio de Punta Indio y la localidad de Pipinas en particular.


“La fabricación de vehículos lanzadores es un enorme desafío tecnológico cuyo desarrollo se va a basar en las altas capacidades de los profesionales que trabajan en la CONAE y en VENG SA, contratista principal del segmento de vuelo del programa Inyector Satelital de Cargas Útiles Livianas (ISCUL)”, dijo Kulichevsky. Además subrayó la importancia de otros proveedores como la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) y la empresa INVAP, en lo que se refiere al segmento de tierra, así como de una gran cantidad de Pymes de base tecnológica que actuarán como subcontratistas.

Fuente:Mincyt,Conae

miércoles, 4 de agosto de 2021

INVAP y su aporte a la Defensa y Seguridad

INVAP nació en 1976 como un spin off de la Comisión Nacional de Energía Atómica, con el fin de sustituir importaciones y dominar tecnologías de vanguardia, algunas no disponibles comercialmente por ser estratégicas. Su exitosa trayectoria en el área nuclear le permitió incursionar en el sector espacial, las telecomunicaciones, radares, drones, etc., convirtiéndose en líder en varios nichos y logrando exportar su tecnología al mundo.

Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado, más conocida como INVAP, es una empresa tecnológica de la Provincia de Río Negro, creada en 1976 a instancias del Doctor en Física Conrado Francisco Varotto, en el marco del Programa de Investigación Aplicada del Centro Atómico Bariloche (CAB), perteneciente a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

En sus principios, INVAP se abocó a desarrollar proyectos estratégicos y de alta tecnología relacionados con la actividad nuclear, habiendo logrado desafíos tales como la tecnología para obtener esponja de circonio, el enriquecimiento de uranio (proceso que al día de hoy apenas dominan unos 15 países en todo el mundo), el diseño y construcción de reactores nucleares de investigación, plantas de radioisótopos de uso medicinal, herramientas robotizadas para mantenimiento y reparación de centrales atómicas, etc.

Con el paso de los años, INVAP fue creciendo tanto en personal como en infraestructura, pasando de un reducido grupo de científicos argentinos que trabajaban en una modesta dependencia del CAB a hoy tener más de 1.300 empleados (85% de los cuales son profesionales y técnicos) que trabajan en la sede central, a orillas del lago Nahuel Huapi, en una planta industrial modelo de más de 16.000 metros cuadrados de superficie, con oficinas administrativas, laboratorios de ensayos, salas limpias de integración de satélites, aéreas de óptica, microelectrónica, mecanizados de precisión, etc.

INVAP acredita certificaciones según normas ISO 9000, ISO 14000, OHSAS 18001 y sus desarrollos se ajustan a estrictas recomendaciones de las Agencias Espaciales de Europa (ESA) y de EE.UU. (NASA), la cual reconoció a la empresa argentina como la única de Latinoamérica apta para realizar sistemas satelitales completos, desde su diseño y construcción hasta su operación.

Al día de hoy, tras más de 40 años de probada trayectoria, INVAP no sólo ha participado en los principales proyectos de alta tecnología encarados en Argentina sino que también ha logrado la exportación llave en mano a diversos países de: reactores nucleares (Egipto, Argelia, Australia, Holanda, Brasil, Arabia Saudita, etc.); plantas de radioisótopos (Cuba, India, etc.); equipos de cobaltoterapia y centros de medicina nuclear (Bolivia y Venezuela); satélites de observación, telecomunicaciones y componentes satelitales (Brasil y Turquía); sistemas industriales (EE.UU., Corea del Sur, etc.); radares (Nigeria); etc.

Render de radar RAXA gapfiller, uno de los proyectos de INVAP para ampliar su portfolio de radares.

Defensa y Seguridad

El área de Defensa y Seguridad es una de las más recientes en las cuales ha incursionado INVAP, a partir del desarrollo de un spin off a fines de la década de 1990, cuando la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) encargó a la empresa rionegrina el desarrollo de un Radar de Apertura Sintética (SAR) a ser instalado en los Satélites Argentinos de Observación por Microondas (SAOCOM), dos de los cuales (SAOCOM 1A y 1B) fueron lanzados en 2019 y 2020 y se encuentran funcionando en óptimas condiciones.

A partir del proyecto SAOCOM, en 2004 la Fuerza Aérea Argentina (FAA) contrató a la empresa estatal para desarrollar un prototipo de Radar Secundario Monopulso Argentino (RSMA) para el control del tráfico aerocomercial cooperativo (aeronaves con trasponder activo), del cual ya se fabricaron 23 ejemplares que se hallan distribuidos por todo el país, incluyendo un ejemplar móvil del RSMA denominado Mamboretá.

Posteriormente, la empresa rionegrina fue contratada por el Ejército Argentino (EA) para modernizar más de 40 de sus radares terrestres Rasit, sustituyendo componentes analógicos por otros de estado sólido, más confiables y fáciles de sostener en servicio a lo largo del ciclo de vida útil de los equipos, incorporando nueva interfaz más amigable para el usuario y mejorando las performances respecto de sus prestaciones originales al incluir una cámara de TV sobre la antena, GPS, brújula electrónica, representación digital del terreno, etc.

Además, el Ejército Argentino también solicitó el desarrollo y provisión del Procesador de Datos de Campaña (PDC), una computadora robustecida que no sólo sirve de nueva interfaz del Rasit modernizado sino también que se utiliza para otras funciones: telecomunicaciones, inteligencia, etc.

En el año 2005 el Ejército Argentino encargó a INVAP la modernización de las radios Serie 4600, incorporando tecnología digital en voz y datos, transmisión segura y GPS a los equipos radioeléctricos militares, permitiendo su integración a los sistemas de comando y control de la Fuerza.

Durante el año 2007 INVAP inició el desarrollo del Radar Primario Argentino (RPA) de tres dimensiones (3D) de largo alcance en banda L, de los cuales se han producido ya siete, con seis que ya se encuentran en servicio, uno en Merlo (Buenos Aires) y otros cinco emplazados en el noroeste y noreste argentino. El séptimo será instalado en los próximos meses.

En paralelo, a través de un acuerdo con la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, INVAP desarrolló el Radar Meteorológico Argentino (RMA), del cual hasta ahora se fabricaron e instalaron once unidades.

En el año 2011 la Fuerza Aérea Argentina recibió un prototipo operativo de Radar de Alcance Mediano Experimental (RAME) de INVAP y le encargó a la firma un estudio de factibilidad técnico-económica para modernizar sus radares móviles en banda S modelo AN/TPS-43.

Aprobados los estudios de Aptitud, Factibilidad y Aceptabilidad (AFA) técnica, operativa y económica, INVAP inició la actualización del prototipo, para lo cual se sustituyeron componentes analógicos por otros de estado sólido, se incorporaron nuevos equipos de aire acondicionado y generación eléctrica, consolas de presentación de datos, etc.

En lo que hace a la dimensión naval del área de Defensa, INVAP encaró diversos proyectos para la Armada Argentina (ARA), entre los cuales se destacan los siguientes:

Sistema de cerramiento de las puertas del nuevo hangar para helicópteros del Transporte Rápido ARA “Hércules” de la ARA;

Ingeniería para el desarrollo de los Sistemas de Comando y Control para buques de combate (Destructores MEKO-360 y Corbetas MEKO-140) y submarinos (TR-1700);

Recuperación y modernización de sonares de MEKO y TR-1700

Desarrollo y provisión del Sistema de Adquisición de Imágenes (SAI-Orión) para modernizar los aviones de patrulla marítima P-3B Orión con una plataforma giroestabilizada con sensores ópticos de visión diurna y nocturna, aptos para búsqueda y rescate (SAR), vigilancia de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), etc.;

Diseño y fabricación de un Radar Secundario Monopulso Argentino Naval (RSMA-N) que fue instalado en el Rompehielos ARA “Almirante Irízar” de la Armada Argentina;

Estudios para el diseño y provisión de radares de vigilancia costera.

Radar AN/TPS-43 modernizado por INVAP.

Por otro lado, en materia de Seguridad Pública, durante el año 2011 INVAP firmó un contrato con el Ministerio de Seguridad de la Nación (MINSEG) para desarrollar y fabricar el Sistema de Adquisición y Diseminación de Imágenes (SADI), un sistema electroóptico giroestabilizado con cámaras visibles e infrarrojas, capaz de ser instalado en buques, aeronaves y plataformas terrestres de las Fuerzas de Seguridad federales (FFSS).

Más cerca en el tiempo, INVAP también realizó otros proyectos para el MINSEG, entre los cuales podemos citar la asistencia técnica al organismo para la recepción e instalación de cuatro centros inteligentes de monitoreo y vigilancia fronteriza de origen israelí; el desarrollo de un sistema de trazabilidad de armamento individual (pistolas) a partir de su geolocalización y control de empleo (cuando el usuario efectúa un disparo); etc.

En diciembre del 2017 y como previsión ante la realización de la cumbre del G-20 en la Ciudad de Buenos Aires a fines del 2018, la Fuerza Aérea Argentina e INVAP firmaron un contrato para recuperar y modernizar el segundo radar AN/TPS-43, además de actualizar al mismo estándar el único ejemplar ya modernizado (denominado MTPS-43) de ese mismo modelo, así como el desarrollo y provisión de un nuevo modelo de radar móvil llamado RPA-170M.

El 3 de marzo de 2020 se firmó el convenio entre el MINDEF e INVAP para la entrega de un radar tridimensional RPA-240 a ser instalado en Tostado, Santa Fe, y la provisión de cinco nuevos radares móviles 3D del modelo RPA-200, que serán emplazados en las ciudades de Río Grande (Tierra del Fuego), Posadas (Misiones), Resistencia, Charata y Taco Pozo (éstas tres en Chaco).

El RPA-200 es un derivado del RPA-240, que aporta mayor flexibilidad en su empleo y traslado gracias a sus menores dimensiones y peso, además de una renovación importante de su tecnología. Sin embargo, su diseño buscó mantener una gran comunalidad en cuanto a su funcionamiento y logística con los RPA-240, lo cual redundó en una reducción de costos de adquisición, mantenimiento y capacitación de los operadores de la FAA.

El convenio suscripto entre el MINDEF e INVAP implica una inversión de 9.200 millones de pesos (unos 100 millones de dólares) e incluye la provisión de los radares con su infraestructura civil de instalación asociada; sistemas de comunicaciones; los radomos (coberturas de forma casi esférica fabricadas en material sintético para proteger principalmente la antena del radar del viento, las temperaturas, precipitaciones, polvo, etc.); el instrumental; los simuladores y sistemas de información para control, operación y mantenimiento, así como el soporte logístico y la capacitación del personal de la Fuerza Aérea Argentina.

Interior del MTPS-43, con sus nuevas consolas.

Radares Aerotransportados

En el marco del desarrollo de los Satélites Argentinos de Observación por Microondas (SAOCOM), a fines de la década de 1990, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) designó a INVAP como contratista principal, debiendo, entre otras tareas, diseñar los radares para los SAOCOM.

Tiempo después, la CONAE firmó un acuerdo de cooperación con la Armada Argentina para utilizar un avión B-200 como banco de pruebas en vuelo del primer sistema argentino de radar de apertura sintética (SAR), el cual fue denominado SARAT (Sistema Argentino de Radar Aerotransportado).

En mayo del 2020, INVAP y la Dirección General de Investigación y Desarrollo (DGID) de la Fuerza Aérea Argentina comenzaron a desarrollar un Pod de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) aprovechando la estructura de un tanque de combustible de 318 litros ya certificado para uso de los IA-58 Pucará de la FAA, dentro del cual se instalaría la antena y demás componentes del Radar Aerotransportado Banda X Argentino (RAXA).

Durante febrero del año en curso, en Bariloche, se realizaron los ensayos en tierra del radar, para lo cual se montó el sensor sobre un vehículo terrestre, a partir del cual se obtuvieron las primeras imágenes sintéticas.

Entre marzo y abril se definió el plan de ensayos en tierra y en vuelo del primer Modelo de Evaluación Tecnológica (MET-1) del Pod ISR, el cual equipará a los IA-58 Pucará Fénix, versión remotorizada y modernizada de esta noble aeronave que se produjo en la ex Fábrica Militar de Aviones (FMA).

Modelo de Evaluación Tecnológica 1 (MET-1) del pod ISR de INVAP siendo evaluado en un Pucará en mayo de 2021. Foto: Santiago Rivas.

Debido a que la ex FMA, actual Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), está a la espera de una comitiva extranjera, integrada por representantes de los fabricantes de los nuevos motores y hélices, todavía no se pudo certificar el prototipo modernizado del Pucará Fénix.

En virtud de lo expuesto, se decidió desplegar dos IA-58 desde la III Brigada Aérea de Reconquista al Centro de Ensayos en Vuelo (CEV) de la FAA, con sede en el predio de FAdeA, a fin de no demorar el inicio de la campaña de pruebas en vuelo del MET-1 del Pod ISR.

A fines de abril se desarrollaron con resultado satisfactorio los ensayos en tierra del Pod, para lo cual fue montado en los soportes subalares y central del fuselaje; se verificó la ergonomía de la instalación y empleo de la consola de operación del radar en el puesto trasero de la aeronave, se realizaron pruebas funcionales de interferencias e incompatibilidad electromagnéticas, etc.

El pasado 6 de mayo se realizó el primer vuelo previsto dentro del plan de ensayos, verificándose el comportamiento aerodinámico y estructural de la aeronave y el Pod ISR.

Al día siguiente se cumplieron dos vuelos de ensayos, en el primero se analizaron interferencias y compatibilidad electromagnética (EMI/EMC), cargas eléctricas en vuelo, vibraciones y temperaturas del Pod y; en el segundo, se obtuvieron las primeras imágenes tomadas en vuelo por un radar argentino en banda X.

Analizada la información obtenida de estos ensayos, se continuó con otros vuelos de comprobación del Pod, a fin de adquirir información del radar en el modo strip map para la generación de una imagen de Radar de Apertura Sintética (SAR), que consiste en procesar mediante algoritmos la información capturada por la antena del radar.

El desarrollo del Pod ISR prevé un horizonte evolutivo desde el actual MET-1 a un segundo demostrador denominado MET-2 con prestaciones incrementales en junio de 2022 y, aproximadamente un año después, concluir con el prototipo operativo MET-3, el cual estará integrado por el radar RAXA de estado sólido con barrido electrónico (tecnología AESA por sus siglas en inglés) y un gimbal giroestabilizado con cámaras electroópticas desarrollado por la empresa cordobesa FixView, sensores que funcionarán integrados dentro de la estructuras, otorgando la flexibilidad de poder emplear el Pod a bordo de cualquier aeronave que esté en servicio.

Finalmente, es importante destacar que el Decreto 1.407 del año 2004, por el cual se creó el Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA), preveía la incorporación de radares primarios y secundarios -fijos y móviles- terrestres, además de tres sistemas de radar en aeronaves, entendiéndose a éstas como plataformas AEW&C (Airbone Early Warning and Control), es decir, aeronaves de gran autonomía dotadas con radares de largo alcance para dar alerta temprana y controlar el espacio aéreo.

En este sentido, INVAP posee la capacidad tecnológica para desarrollar un radar de largo alcance para plataformas aéreas que cumplan funciones de AWACS y, simultáneamente, ya se encuentra trabajando, por su cuenta, en diseño de radares de barrido electrónico para aviones y helicópteros, tripulados y no tripulados.

Prototipo del RUAS 160 Asteri desarrollado por INVAP junto a Cicaré y Marinelli.

Sistemas Aéreos No Tripulados

A través de un acuerdo con el Ministerio de Defensa (MINDEF), INVAP encaró el desarrollo del Sistema Aéreo Robótico Argentino (SARA), que contemplaba el diseño y fabricación en nuestro país de drones de ala fija Clase 2 y 3 (media y larga autonomía, respectivamente), los cuales serían empleados tanto por las Fuerzas Armadas como por las Fuerzas de Seguridad federales.

Este proyecto de aeronaves no tripuladas preveía la posibilidad de ser usado para tareas militares, de Seguridad Pública y también en aplicaciones civiles, como, por ejemplo: catastro urbano, monitoreo ambiental, detección de incendios y contaminación, etc.

Este proyecto incluía no sólo las aeronaves no tripuladas que serían producidas en serie por la Fábrica Argentina de Aviones, perteneciente al MINDEF, sino que también incluía el desarrollo de las cargas útiles (sistemas ópticos, radar, etc.), planta motriz, estaciones de control en tierra, simuladores de vuelo, sistema de navegación y telecomunicaciones, documentación técnica, herramientas y repuestos, capacitación de los operadores y personal de mantenimiento, etc.

En el marco del contrato de casi 2.200 millones de pesos que autorizó la Jefatura de Gabinete de Ministros por Decisión Administrativa N°1 del año 2015 para desarrollar el SARA, también se encaró el diseño de un Blanco Aéreo de Alta Velocidad (BAAV), el cual sería producido en serie por Fabricaciones Militares (FM), empresa también dependiente del MINDEF.

Lamentablemente el proyecto SARA quedó paralizado a principios del año 2016 por falta de financiación y actualmente se evalúa su reactivación.

Por otro lado, en noviembre del año 2020 INVAP firmó un convenio marco de cooperación y asistencia técnica con la Provincia de Santa Fe, a partir del cual se avanzó con vistas a firmar en breve un contrato por la provisión de tres unidades operativas del Sistema Aéreo No Tripulado de alas rotativas denominado RUAS-160, que será provisto durante el año 2021.

El contrato incluye un paquete compuesto por un simulador y actividades de capacitación del personal que los operará, repuestos, documentación técnica, herramientas de mantenimiento, etc.

Se trata de un desarrollo asociativo entre INVAP, Cicaré (reconocido diseñador argentino que fabrica y exporta helicópteros) y Marinelli Technology (empresa de servicios agrícolas).

El RUAS-160 es un sistema que comprende un segmento en tierra (consola de comando y control) y las aeronaves no tripuladas, que son helicópteros de dos rotores coaxiales contra-rotativos, compacto, modular, de gran autonomía (hasta 6 horas de vuelo según la variante) que puede portar diversas cargas útiles según la misión a cumplir.

Gracias a su sistema de navegación, guiado y control automatizado, el RUAS-160 puede ser remotamente piloteado desde la consola en tierra o, en su defecto, cumplir un plan de vuelo en base a waypoints preestablecidos por el operador del sistema.

La operación a distancia de las aeronaves RUAS-160 reduce costos y evita el riesgo para los tripulantes de las aeronaves tripuladas, ya que éstas no sólo están expuestas a una eventual falla mecánica sino también a los efectos de armas de fuego que pueden derivar en bajas entre el personal o daños de diversa magnitud en las aeronaves.

Para aplicaciones de Defensa y Seguridad, el RUAS-160 puede ser instrumentado con una plataforma giroestabilizada con sensores electroópticos (EO) e infrarrojos (IR) para visión nocturna, LIDAR (Laser Imaging Detection And Ranging) y radar activo de barrido electrónico (AESA) en banda X, para así brindar la capacidad de detectar, reconocer e identificar objetos móviles y estacionarios tanto en tierra como en el mar.

Otra configuración de uso específico del RUAS-160 es la destinada a la industria agrícola, con capacidad de transportar equipos para pulverización hiperselectiva de cultivos, y de captura de imágenes para determinar el estado de salud del terreno y de los cultivos.

Las principales tareas que puede desarrollar el RUAS-160, tanto de día como de noche, sobre espacios terrestres y/o marítimos, son: vigilancia y control de rutas y espacios terrestres; monitoreo de infraestructuras críticas (puertos, aeropuertos, centrales de energía); control de aguas jurisdiccionales; localización y seguimiento de objetivos (vehículos, personas, etc.); alerta temprana en detección de incendios; búsqueda y rescate en tierra y agua; etc.

Por último, es de destacar que se ha desarrollado una versión navalizada del RUAS 160 que será provista a la Armada Argentina para formar parte de la dotación de sus buques de superficie.

Propuestas de radares terrestres de corto alcance para infantería, muy útiles también para el control de fronteras, que podrían complementar o reemplazar a los RASIT del Ejército Argentino.

Conclusiones

El desarrollo científico-tecnológico e industrial de un país permite conocer su potencial, no sólo en términos económicos y productivos, sino también militares frente a un eventual conflicto bélico.

Depender de tecnología importada implica no sólo disponer de cuantiosos recursos para adquirir sistemas modernos, sino también contar con el visto bueno de las potencias extranjeras que los fabrican. El reciente veto de Inglaterra a la venta de aviones FA-50 surcoreanos para la Fuerza Aérea Argentina expuso la dependencia tecnológica que afecta nuestra soberanía.

Desarrollar y dominar tecnología nuclear, aeronáutica, espacial, etc., implica fuertes inversiones a lo largo de varios años para ver resultados concretos, algo que -en países como la Argentina- no siempre es posible debido a la falta de visión estratégica y de continuidad en las políticas públicas.

Una excepción es INVAP, empresa a la cual los gobiernos de diverso signo partidario siempre han apoyado, en mayor o menor medida, a lo largo de sus casi 45 años de trayectoria, donde ha demostrado una gestión profesional, honesta y calificada, que le ha permitido desarrollar tecnología de vanguardia, no sólo para el Estado argentino sino también para otras naciones, habiendo realizado exportaciones a EE.UU, Corea del Sur, Australia, Holanda, etc.

Particularmente en lo que hace a desarrollos para la Defensa y Seguridad, los proyectos citados en el presente artículo demuestran que INVAP podría -y debería- ser el socio estratégico de los Ministerios de Defensa y de Seguridad de la Nación, maximizando la sinergia entre ambas reparticiones y el uso eficiente de los recursos presupuestarios asignados a la incorporación y modernización de sistemas y medios de las Fuerzas Armadas y de Seguridad federales, ya que gran parte de los mismos son de uso dual (sensores ópticos, radares, drones, telecomunicaciones, satélites, etc.).

El Estado nacional debe avanzar en la sanción de una imprescindible Ley de Investigación, Desarrollo, Innovación y Producción para la Defensa, complementaria de la Ley del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), que fomente el entramado científico-tecnológico e industrial -público y privado- mediante incentivos fiscales; facilidades para contratar personal; financiamiento de proyectos estratégicos para las FFAA y FFSS a mediano y largo plazo (5 a 15 años); créditos para adquirir bienes de capital y actividades de I+D; financiación y garantías para facilitar las exportaciones; entre otras medidas.

Solo para citar algunos de los múltiples beneficios que gana nuestro país si las autoridades políticas toman en cuenta lo expresado anteriormente, digamos que los radares producidos por INVAP fueron diseñados a la medida de los requerimientos exigidos por la Fuerza Aérea Argentina, con menor costo de adquisición y mantenimiento que similares importados, se logró dominar una tecnología sensitiva, se generaron cientos de puestos de trabajo calificados (en INVAP y casi 150 PYMEs argentinas) y ya se logró una primera exportación.

Fuente:https://www.pucara.org

lunes, 7 de septiembre de 2020

El plan espacial Nacional de la CONAE

«Tras el lanzamiento exitoso del 1B, se completó la misión Saocom (el 1A había despegado en octubre de 2018) y los satélites de observación de bandera ya conquistaron el espacio. A éstos, deben sumarse los Arsat, geoestacionarios y dedicados a las telecomunicaciones (el I y el II, colocados en órbita en 2014 y 2015, y el Arsat III interrumpido durante la administración macrista), el Sabia-Mar (que se dedicará a la prospección oceánica) y el Satélite Latinoamericano de Meteorología.

Roberto Salvarezza, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación afirma: “Con el gobierno de Alberto Fernández hemos girado 180 grados y recuperado el propósito de que la ciencia sea una de las herramientas para construir futuro. El gobierno actual está decidido a marchar en esa dirección. Más allá de todas las dificultades económicas que tengamos la decisión política es fundamental”.

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) es la agencia espacial argentina, un organismo descentralizado que depende del MinCyT y tiene el objetivo de proponer y ejecutar un Plan Espacial Nacional. Se trata de un Plan Estratégico para las actividades espaciales, una política de Estado de altísima prioridad, cuyos ejes fundamentales son la observación de la Tierra, la exploración y la utilización pacífica del espacio ultraterrestre, así como también los desarrollos tecnológicos para uso espacial. El propósito, en este sentido, es generar información oportuna sobre el territorio continental y marítimo, para beneficio del país y de la región.

Contar con más datos también es una manera de entrenarse en el ejercicio de la soberanía. Bajo esta premisa, habrá Saocom para rato. “Tendremos una nueva generación de satélites Saocom, todavía mejores que los que ya construimos. Queremos seguir manteniendo toda nuestra capacidad en lo que se refiere a satélites de radar, por eso ya hemos firmado con Italia una carta de intención para un nuevo acuerdo y crear una otra constelación. Ya estamos trabajando en el diseño conceptual de los nuevos”, anuncia Raúl Kulichevsky, director ejecutivo y técnico en Conae.

La misión Saocom forma parte de un programa más ambicioso: el Sistema Ítalo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (Siasge) es el fruto de la cooperación entre Conae y ASI de Italia. Ambas naciones asumieron el compromiso de conformar una constelación de seis satélites y por intermedio del 1B (complementario al 1A lanzado en octubre de 2018) logró completarse. En el futuro cercano podría concretarse el Siasge II y una nueva alianza con el socio europeo para la fabricación una serie adicional de satélites.

“En este momento, el Plan Espacial debe ser ajustado. Hay que elaborarlo con nuevos horizontes y en eso, precisamente, están trabajando desde la Conae. Ahora debemos pensar en cómo seguirá todo lo nuevo vinculado a Saocom y concentrar el trabajo en otras iniciativas de envergadura como Sabia-Mar”, señala Salvarezza. El Sabia-Mar es un satélite de observación del océano, cuya ingeniería ya está en proceso y para el que se inició la compra de insumos extranjeros. Tiene fondos presupuestarios asignados que deberán ser aprobados por el Congreso de cara al 2021 y se proyecta su lanzamiento hacia 2023.

El conocimiento del Mar Argentino es clave; el gobierno de Alberto Fernández lo tiene muy en claro, ya que en junio pasado relanzó el Programa Pampa Azul, también suspendido durante la gestión macrista. Al respecto, Kulichevsky apunta: “Sabia-Mar es un proyecto satelital que nosotros ya tenemos bastante avanzado. Prácticamente hemos recorrido la mitad del trabajo, hemos realizado la ingeniería de detalle y dentro de poco empezaremos a construir el modelo para evaluar los distintos instrumentos”

Sabia-Mar

A diferencia de la Misión Saocom –satélites de observación– los Arsat pertenecen a otra familia tecnológica: son geoestacionarios («fijos» sobre una ubicación en la Tierra), se ubican a una órbita mucho más alta y son útiles para las telecomunicaciones.

“El Arsat debía construirse en los últimos años, porque nuestro país contaba con una banda de frecuencia que debía ocupar, a riesgo de perderla. Macri decidió en primera instancia que el proyecto lo terminará una compañía estadounidense. Luego, por las críticas, la iniciativa no prosperó y todo quedó inconcluso”, narra el ministro. 


Y continúa: “Ahora Arsat III, que depende directamente de Jefatura de Gabinete, acordó junto a Invap para continuar su desarrollo con la expectativa de ser lanzado en 2023”.

Además del Sabia-Mar y de retomar la serie Arsat, hay otros objetivos en la mira. “Estamos muy interesados en conseguir que el Banco Interamericano de Desarrollo financie el Satélite Latinoamericano de Meteorología, en el marco de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). Es un proyecto muy interesante porque si bien es de alcance regional, será nuestro país el que se encargue de la fabricación del satélite. Nuestra nación es la más capacitada en el rubro”, dice el ministro. De concretarse esta iniciativa significaría una muy buena noticia para el desarrollo espacial local porque, al fabricarse en el territorio, el crédito otorgado por la Celac también sería administrado en el país.

Más allá de las misiones satelitales, el Plan también incluye el desarrollo de la capacidad de lanzamiento. La referencia, desde aquí, es para la producción de lanzadores autóctonos como el Tronador. Desde este punto de vista, afirma Kulichevsky: “Buscamos fabricar nuestros propios vehículos lanzadores porque ello nos permitirá un mejor acceso al espacio. En tres años nos gustaría contar con la capacidad de poder lanzar nuestros satélites y de servir de referencia para las naciones latinoamericanas que busquen usar las instalaciones argentinas para los propios. Para ello avanzamos en Tronador que podrá poner en órbita satélites de 600 o 700 kilos”, hace un pausa y expresa con orgullo: “Estamos en el club privilegiado de países que pueden diseñar sus propios satélites, si también los podemos lanzar sería un lujo”.

“Hoy en día dependemos de lanzadores extranjeros como los de Space-X, o bien, del acuerdo con algún socio europeo. El Tronador fue congelado durante el macrismo y no se siguió avanzando en las siguientes etapas previstas. La idea nuestra es que volvamos a poner en marcha el programa de acceso al espacio”, explica Salvarezza



Con un lanzador propio, Argentina no tendría la necesidad de esperar las órdenes de empresas foráneas. Un caso ilustrativo fue el del Saocom 1-B, que fue pospuesto en diversas ocasiones porque la empresa que lidera el magnate Elon Musk tenía otras prioridades. “La demora con el Saocom y los cambios de fecha se debieron a que el área en la que actúa Space-X es de dominio de la Fuerza Área de Estados Unidos. Como tenían un satélite propio que poner en órbita, retrasaron todo porque temían que el Saocom explotara y complicara su misión. Con un lanzador autóctono, nos evitamos éstos problemas y dejamos de depender de lo que digan otros”, plantea Salvarezza.

En este marco de desarrollos científicos y tecnológicos autóctonos, el rol estatal resulta fundamental. Las políticas de Estado deben prolongarse más allá de los gobiernos y los poderes de turno. ¿Por qué? Porque el área de CyT requiere de planificación y presupuesto sostenido para poder rendir sus frutos. Con el área espacial ocurre lo mismo: para citar un caso, la Misión Saocom fue incluida en el plan estratégico de 1994 y comenzó a ser craneada de manera programática por los expertos de Conae, Invap, universidades nacionales y compañía en 2007. Tarda en llegar pero cuando llega realmente causa orgullo.»

Un apunte menor 

Pablo Esteban, en este excelente resumen, está contribuyendo sin querer a la leyenda urbana según la cual los SAOCOM empezaron a construirse en 2007. Se empezaron a diseñar en 2000, y eso se demuestra por sus baterías de níquel-cadmio, en aquel momento «state of the art». En 2007 habría cargado baterías de litio y sería un satélite más liviano pero de mayor capacidad eléctrica.

Lo realmente importante es que la CONAE confirma que proyectan seguir con los satélites radar en banda L, e Italia también. Lo mismo para los planes de continuar con el Tronador.

Fuente:https://agendarweb.com.ar

jueves, 30 de mayo de 2019

Finalizó la Integración de la Antena Radar del SAOCOM 1B

Fue ensamblada en el Laboratorio de Integración y Ensayos (LIE) del Centro Espacial Teófilo Tabanera de la CONAE en Córdoba, por profesionales de la CONAE y de VENG S.A

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) ha finalizado en el Laboratorio de Integración y Ensayos (LIE) del Centro Espacial Teófilo Tabanera de la CONAE en Córdoba, la antena radar del instrumento principal del satélite argentino de observación con microondas SAOCOM 1B.


La antena radar de 35 metros cuadrados y 1.500 kilogramos de peso ya está lista para seguir los pasos de su gemela y antecesora que se encuentra en el espacio, a bordo del SAOCOM 1A, lanzado el 7 de octubre de 2018

El equipo del LIE en el Laboratorio de Medición de Antenas (LaMA), con la antena radar SAR SAOCOM 1B.

Personal altamente calificado de la CONAE y de la empresa VENG S.A finalizó esta semana la manufactura y verificación de la antena radar SAR, en el Laboratorio LIE. La experiencia obtenida con la construcción del instrumento radar anterior, permitió acelerar y optimizar la integración de esta segunda antena.


Tanto en el SAOCOM 1A como en el 1B, las antenas radar SAR de banda L están compuestas por una matriz de 140 módulos radiantes, distribuidos en 7 paneles, con 20 módulos por panel. Cada uno es comandado de forma independiente en fase y amplitud por sus módulos de transmisión recepción, haciendo posible que se pueda variar el apuntamiento de su haz de forma electrónica hacia tierra y que esta matriz funcione como una sola gran antena.


La semana próxima viajará desde Córdoba rumbo a Bariloche, para unirse con la plataforma de servicios y la electrónica central del SAR construidas por INVAP S.E. y los paneles solares fabricados por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Luego, en las instalaciones de CEATSA también en Bariloche, se iniciará la exhaustiva campaña de ensayos ambientales previa a su envío a la base de lanzamiento en Cabo Cañaveral.

La concreción exitosa de la integración y ensayos de la Antena Radar de Apertura Sintética del SAOCOM 1B es una nueva muestra de la capacidad, esfuerzo y dedicación de las personas de CONAE y VENG, como así también de los organismos del Sistema Científico Tecnológico del país como la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Grupo GEMA de la Universidad Nacional de La Plata.


Es un importante hito que pone en evidencia el nivel científico tecnológico alcanzado por la CONAE junto con las empresas e instituciones proveedoras del sector espacial nacional, y el apoyo y acompañamiento de la Secretaria de Gobierno de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva de la Nación para desarrollar esta ambiciosa misión satelital argentina.

El SAOCOM 1B se unirá al SAOCOM 1A en el espacio a fin de este año, ambos a 620 kilómetros de distancia de la Tierra, para sumarse a los cuatro satélites COSMO-SkyMed de radar SAR en Banda X de la Agencia Espacial Italiana (ASI). Ambas constelaciones, SAOCOM y COSMO-SkyMed, forman el Sistema de Satélites Italo-Argentino para Gestión de Emergencias (SIASGE). Este sistema será el primero en ofrecer productos radar SAR X, L y X+L, ofreciendo una configuración única en el mundo.


Mediciones de planitud y tareas finales de integración de la antena radar SAR en el laboratorio LaMA, en las facilidades del LIE en Córdoba.
Fotos: Prensa Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Aplicaciones de la Misión SAOCOM:

• Generar mapas diarios de humedad del suelo, con resolución espacial y área de cobertura disponibles por primera vez en Argentina y en el mundo.
• Identificar áreas en riesgo de inundación y alertas tempranas.
• Detectar suelos muy secos con riesgo de incendio.
• Producir mapas de riesgo de enfermedades de los cultivos y evaluar escenarios para la toma de decisiones de siembra y fertilización.
• Estimar cantidad de agua disponible en la nieve húmeda para riego.
• Generar mapas de desplazamiento de glaciares.
• Realizar mapas de desplazamiento de terreno y mapas de pendientes y alturas, entre otras aplicaciones.

Fuente:CONAE

viernes, 20 de julio de 2018

20 años de VENG, la empresa argentina de Acceso al Espacio de la CONAE

El 12 de junio 2018 último se cumplieron 20 años de la creación de VENG S.A. (Vehículo Espacial de Nueva Generación). Resumen de logros, evolución y futuro de la empresa estatal de Acceso al Espacio.

El origen de VENG S.A. se puede rastrear en la primera versión que CONAE presenta del Plan Espacial Nacional (PEN) “Argentina en el Espacio 1995-2006”, aprobado por el Decreto Nº 2.076/94. En ese documento se menciona por primera vez la idea de evaluar la factibilidad de desarrollar un Vehículo Espacial de Nueva Generación. Según se puede ver en el cronograma de dicho plan, para el año 2006 se esperaba la operación y ensayos de subsistemas para vehículos espaciales livianos.

Casi en simultáneo con la presentación de este documento, se daría un hecho que impulsa la primera revisión del PEN dos años más tarde lo que, finalmente, redundaría en la formalización de VENG como empresa controlada de CONAE dedicada al desarrollo de un lanzador nacional. 

En el año 1995 se privatiza la Fábrica Militar de Aviones (FMA) que pasa a ser parte de del conglomerado aeroespacial Lockheed Martin. 

Por ese entonces, la empresa norteamericana se encontraba desarrollando el vehículo experimental X-33 en el marco de un programa conjunto, entre NASA y el Departamento de Defensa de EEUU, denominado Space Launch Initiative (SLI). El objetivo del programa consistía en desarrollar el remplazo del Transbordador Espacial con un vehículo de Etapa Única a la Órbita (Single Stage to Orbit – SSTO). 

El X-33 era un vehículo a escala de lo que sería la versión final llamada VentureStar, de tamaño similar al Transbordador Espacial. En este contexto, y con la reciente conformación de la CONAE, post cancelación del programa Cóndor II, se firma en junio de 1996 una carta de intención entre Lockheed Martin y la Agencia Espacial Nacional en la que se define la colaboración Argentina en el programa SSTO X-33

ssto x-33

De alguna manera, el ex Presidente Menem había interpretado este acuerdo como la posibilidad de que Argentina cuente con un sistema de naves espaciales que se remontarían a la estratosfera para luego aterrizar en Japón en apenas unas horas, tal como se desprende del recordado discurso televisivo.

El programa X-33 fue cancelado en 2001, los problema tecnológicos asociados a un plan muy ambicioso fueron la causa de su final y, si bien la CONAE nunca tuvo participación en esa aventura, estos eventos dieron inicio a un nuevo esfuerzo nacional para el desarrollo de un lanzador propio.

Es así como el Decreto Nº 176/97 instruyó a la CONAE no solo a participar en el programa X-33, sino también a encarar el desarrollo de Medios de Acceso al Espacio y Servicios de Lanzamiento, lo que fue incorporado en el PEN revisión 1997-2008. El mencionado decreto, y el contrato social de VENG S.A. firmado en año 1998, fijan el nacimiento de la empresa nacional de Acceso al Espacio.

Pasaron algunos años con poco avance en materia de lanzadores llegándose a una nueva revisión del PEN que comprendía los años 2004-2015. En este caso, la CONAE consideró la posibilidad de inversión privada en VENG S.A., dado a que no encontraban financiamiento estatal para su proyecto de lanzador. Esta revisión, además, es la que introduce el programa Inyector Satelital Para Cargas Útiles Livianas (ISCUL) que tiene como finalidad la construcción del lanzador Tronador II, con capacidad de colocar en órbita polar hasta 250 kg a 600 km de altura.

Corrió el tiempo y el aporte privado finalmente no llegó, y no fue entonces hasta el año 2007 que se da el inicio de la actividad efectiva de VENG S.A. con los primeros contratos con CONAE y transferencias de fondos del Tesoro Nacional. Ese mismo año se realiza la prueba del Tronador I que, aunque si bien en la década del 50 del siglo pasado ya habían volado dos cohetes nacionales de propelentes líquidos lanzados desde aeronaves (cohetes Tábano y PAT-1), se convertiría en el primer cohete del tipo sonda con motor de propelentes líquidos desarrollado y lanzado en el país. La prueba se efectuó desde el Centro Espacial Manuel Belgrano ubicado en Coronel Rosales, provincia de Buenos Aires.



Al año siguiente se realiza la prueba en vuelo del cohete Tronador IB de 1,5 toneladas de empuje, en este caso los propelentes utilizados fueron hidracina y ácido nítrico y el vehículo alcanzó un una altura de 12 km. Tanto el Tronador I como el IB sirvieron para realizar las primeras pruebas de motores de propelentes líquidos, ensayo de estructura aerodinámica y validación de sistemas de navegación, guiado y control.

En el año 2011 le llegó el turno al cohete sonda Tronador 4000. Este vehículo tenía una altura de 6 metros con empuje de 4 toneladas. Sería la última prueba sin control activo de trayectoria. El ensayo finalmente no pudo realizarse al fallar una de las válvulas pirotécnicas de presurización del combustible. Se pasaba así a la etapa de los vehículos experimentales con control de trayectoria, la serie VEx.

En año 2012, la CONAE deja de depender del Ministerio de Relaciones Exteriores y pasa a la órbita del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Bajo esta nueva dependencia se fueron incrementando los fondos destinados a VENG continuándose con el desarrollo de vehículos experimentales VEX y comenzando la construcción en el año 2013 del Centro Espacial Manuel Belgrano (CEMB) y, en el año 2014, el Centro Espacial Punta Indio (CEPI) en el predio de la ex fábrica CORCEMAR, ubicado en la localidad de Pipinas, provincia de Buenos Aires.

Los vehículos VEx-1A y VEx-1B serían lanzados en el año 2014. Ambos vehículos contaban con motores hipergólicos de 4 toneladas de empuje. La primera de estas pruebas, realizada en el mes de marzo desde el paraje La Capetina del CEPI, no pudo concretarse al no liberarse el cohete de la plataforma por un fallo en un punto de anclaje del sistema de liberación de tierra. La segunda prueba, realizada en el mes de agosto del mismo año, resultó exitosa realizando un vuelo de 27 segundos que le permitió alcanzar una altura de 2200 metros y de esta manera probar los sistemas de propulsión y el de navegación, guiado y control, todos desarrollados en el país.

En este año también se hace pública la fase II del programa ISCUL que consiste en el desarrollo del lanzador Tronador III. Esta evolución comprende un lanzador de 2 etapas, la primera compuesta por 4 motores de 35 toneladas de empuje cada uno, alimentados con LOx y kerosene (KC1), una segunda etapa dotada con un motor hipergólico (MMH/NTO) de 3 toneladas de empuje, un peso al despegue de 90 toneladas, altura de 35 metros y capacidad de colocar hasta 1000 kg de carga útil en órbita baja terrestre (LEO)

Como resultado de la experiencia del VEx-1B, se decide saltear los modelos VEx-2, VEx-3 y VEx-4, pasando entonces a desarrollar el VEx-5A. Este vehículo estaba destinado a probar varios elementos nuevos. Sería el primero con dos etapas, ambas con sistema de alimentación presurizado, constando la primera de ellas de un motor de 11,5 toneladas de empuje que utilizaría oxígeno líquido y Kerosene como propelentes. La segunda etapa tendría un motor hipergólico de 3 toneladas de empuje, se probaría entonces por primera vez la separación de etapas. Si bien se intentó lanzar el vehículo en el año 2015, el VEx-5A fue finalmente lanzado el 20 de abril de 2017 sin poder cumplir la misión. A los 8 segundos del despegue se detuvo la alimentación del motor debido a que un incendio, provocado por una fuga de kerosene, afectó las válvulas de combustible con la consecuente caída del vehículo sobre la plataforma de lanzamiento.



Según se desprende de las declaraciones hechas por las autoridades de CONAE, el paso siguiente será avanzar directamente al modelo Tronador III Tecnológico. La base de lanzamiento de Capetina se desactivó, quedando en ese paraje el banco de ensayos de los motores de 10 toneladas, además de que actualmente se está trabajando en el montaje del banco para motores de 35 toneladas.

El panorama futuro de VENG no está claro. Por un lado, se habla de una posible colaboración con la empresa rusa NPO Energomash para adquirir motores rusos y conseguir transferencia tecnológica para el proyecto Tronador, por otro, el presupuesto de la empresa controlada por CONAE, que desde el año 2016 se encuentra bajo la órbita del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, comenzó a sufrir recortes. Hace pocos días se hizo pública una auditoría, pedida por el gobierno nacional, que la empresa europea Euroconsult está realizando sobre VENG, con la finalidad de analizar su viabilidad comercial. Se trata quizás de una medida que pondrá a prueba la fortaleza de una decisión soberana en el ámbito del desarrollo tecnológico-industrial.

Aún quedan muchos desafíos técnicos pendientes de resolver antes de construir el Tronador III Tecnológico. Si bien se ha logrado avances importantes en elementos críticos tales como el sistema de navegación, guiado y control, queda bastante trabajo por hacer en relación a los sistemas de estructuras y de propulsión. Lograr fabricar tanques de combustible livianos, y motores turboalimentados y refrigerados, son logros que VENG debe conseguir y para ello requerirá de más presupuesto y más tiempo.

Es muy probable que la fecha de la próxima prueba en vuelo prevista en el Plan de Acción 2018 de VENG, que define el primer vuelo del Tronador III Tecnológico para fines de 2019, no pueda cumplirse. Un cronograma realista podría necesitar de varios años más hasta alcanzar ese hito. Lograr el Acceso al Espacio autónomo requiere de mucho esfuerzo, recursos y una fuerte voluntad política que acompañe decididamente este desafiante objetivo.

Fuentes: CONAE, VENG, Ministerio de Hacienda