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miércoles, 4 de agosto de 2021

¿Significaría una guerra entre Estados Unidos y China el fin del comercio entre ambos países?

El mayor Garrett Schmitz, piloto del Equipo de Demostración F-16 Viper, realiza maniobras aéreas con un F-16 Fighting Falcon en la Base Conjunta Langley-Eustis, Virginia, el 16 de mayo de 2019 los pilotos del Comando de Combate Aéreo deben completar un riguroso entrenamiento y recibir la certificación de cuatro niveles de liderazgo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos antes de poder obtener el título de Comandante del Equipo de Demostración. (Foto de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos por el aviador de primera clase Marcus M. Bullock)

¿Qué significa la competencia de grandes potencias (GPC) para el futuro de la economía mundial? En pocas palabras, la relación comercial entre EE.UU. y China ha impulsado una parte considerable del crecimiento económico mundial durante los últimos cuarenta años, y la perspectiva de una interrupción grave de esa relación (que aún no se ha producido) debería ser desconcertante para todos. 

La CGV podría tener una serie de resultados, desde una desagradable política relativamente contenida hasta una desconexión al estilo de la Guerra Fría, pasando por una serie puntuada de guerras calientes. La cuestión tiene especial resonancia hoy en día, dado que los amplios contactos comerciales entre China y Estados Unidos no han impedido que aumente la sensación de alarma sobre las perspectivas de guerra.

Un reciente artículo de Mariya Grinberg en la revista International Security señala que la idea de que la guerra significa el fin del comercio es reciente y de incierta exactitud. Las naciones en guerra pueden seguir comerciando si necesitan las importaciones para su bienestar económico a largo plazo y si creen que las exportaciones no pueden transformarse inmediatamente en ganancias militares. La reticencia a cortar por completo el comercio se extiende a los tiempos modernos; Yugoslavia y Croacia siguieron comerciando incluso mientras llevaban a cabo su desordenada guerra en la década de 1990.

Gran Bretaña y Francia fueron famosas por sus intercambios comerciales durante la Guerra Napoleónica, ya que la lógica central del Sistema Continental era amasar una balanza comercial favorable aumentando las exportaciones y reduciendo las importaciones. Esto significaba que Gran Bretaña hacía todo lo posible por introducir productos de contrabando en Europa, mientras que Francia se complacía en exportar alimentos y otros bienes a Gran Bretaña en épocas de escasez.  A pesar del bloqueo naval, Estados Unidos comerciaba ampliamente con los Estados Confederados durante la Guerra Civil, sólo que a veces en forma de contrabando.

Por supuesto, durante el siglo XIX se entendía de otra manera la relación entre la guerra y el comercio. Pero incluso en la Primera Guerra Mundial, los británicos se esforzaron por llegar a la conclusión de que debían cortar el comercio con Alemania, y especialmente con terceros países que esencialmente blanqueaban los productos británicos para el mercado alemán. Restringir el comercio significaba utilizar instrumentos de política con los que la comunidad empresarial británica se sentía incómoda, y también significaba entregar los mercados a los competidores estadounidenses. Además, desentrañar los sistemas financieros británico y alemán era aún más difícil, ya que las empresas británicas trataban regularmente con empresas alemanas en países neutrales de todo el mundo. Incluso mientras los ejércitos se masacraban unos a otros en Francia, las finanzas y el comercio británicos ayudaban a mantener la economía alemana a flote. Sólo cuando la guerra se extendió más allá de su segundo año, Alemania y Gran Bretaña se embarcaron en esfuerzos para matarse de hambre mutuamente.

En este sentido, la Segunda Guerra Mundial es inusual por la desconexión comercial casi total entre las partes beligerantes. Estados Unidos y Japón cortaron en gran medida el comercio antes de la guerra, al igual que Estados Unidos y Alemania (aunque las filiales estadounidenses operaron en Alemania y en la Europa ocupada por los alemanes durante la guerra). La URSS y Alemania comerciaron prácticamente hasta la hora en que entraron en guerra, pero luego cortaron los lazos casi por completo. Al igual que en la Primera Guerra Mundial, Alemania trató de aislar a Gran Bretaña del comercio internacional mediante una campaña de submarinos. Esta forma de pensar sobre el comercio se extendió a la Guerra Fría, que fue inusual por la relativa debilidad del comercio entre los principales rivales. La Unión Soviética estaba relativamente desconectada de las redes comerciales mundiales de Occidente, y ambas partes parecían contentas de mantener ese acuerdo mientras durara.

Pero, obviamente, China y Estados Unidos han adoptado un enfoque diferente del comercio. Lo que podemos decir sobre la guerra probablemente también podemos decirlo sobre la competencia entre grandes potencias. Por lo tanto, podemos prever formas en las que la enorme relación comercial entre China y Estados Unidos podría persistir a pesar de la competencia entre grandes potencias, incluso si esa competencia está salpicada de violencia. Los financieros y las empresas de ambos países se preguntarán sobre la duración de la guerra y el coste de la reconstrucción de las relaciones y las cadenas de suministro. Lo más probable es que las empresas chinas y estadounidenses de terceros países sigan comerciando con fuerza entre sí, al menos durante un tiempo. De hecho, el objetivo estratégico central de China en la mayoría de los conflictos imaginables será una victoria corta y contundente, seguida de una vuelta al statu quo anterior, al menos en lo que respecta al comercio.

Y aquí es donde el argumento de Grinberg apunta a un peligro; el hecho de que los lazos comerciales entre países puedan continuar incluso después de que hayan comenzado las hostilidades sugiere que las esperanzas de que el comercio pueda evitar el conflicto están equivocadas. Nos gusta pensar que Washington y Pekín pueden ser disuadidos de la guerra por la perspectiva de una catástrofe económica, incluso si la catástrofe militar no es lo suficientemente aterradora, pero si la relación comercial puede mantenerse de cualquier manera, la guerra puede no ser lo suficientemente aterradora.

Fuente:https://www.19fortyfive.com

martes, 25 de febrero de 2020

El Gobierno fijará por ley la demarcación de la plataforma continental y lanzarán el nuevo mapa de la Argentina

La Cancillería trabaja en una iniciativa para ratificar una decisión de la ONU de ampliar 1.600.000 kilómetros cuadrados al país; difundirán en las escuelas los nuevos límites como una forma de ratificar los derechos de soberanía en el Atlántico Sur y asegurar la explotación de hidrocarburos



Por Martín Dinatale

El canciller Felipe Solá adelantó que enviarán al Congreso un proyecto de ley para avalar la delimitación de la plataforma continental que fijó la ONU para la Argentina

En una nueva señal de la estrategia diplomática que encaró el Gobierno hacia el Atlántico Sur y la Antártida, desde la Cancillería enviarán al Congreso en los próximos días un proyecto de ley tendiente a fijar los nuevos límites de la plataforma continental y difundir en todos los colegios del país el nuevo mapa de la Argentina con la demarcación que aprobó la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

El canciller Felipe Solá deslizó esta idea la semana pasada en medio de un acto en el Palacio San Martín por el día de la Antártida donde remarcó que la nueva ley de demarcación del límite de la plataforma continental “tiene como objetivo fortalecer nuestra presencia soberana, nuestra actividad económica y fortalecer la memoria con hechos concretos, por los héroes de Malvinas de 1982 y por otros que también dieron la vida en la Antártida”.

En ese acto donde participaron el ministro de Defensa, Agustín Rossi; el Secretario de Malvinas, Daniel Filmus; el director a cargo del Instituto Antártico Argentino, Walter Mac Cormack y el Rector de la Universidad de Tierra del Fuego, Juan José Castelucci, entre otros, el canciller Solá deslizó muy al pasar la idea del Gobierno de impulsar la nueva ley de demarcación del nueva mapa de la Argentina.

Según pudo saber Infobae, el proyecto del Gobierno va más allá de fijar por ley la nueva demarcación de límites que fijó en el 2016 la ONU, donde amplió el espacio terrestre submarino de la Argentina. La estrategia del Gobierno es instalar este tema en la agenda pública.

En este sentido, el canciller Solá ya mantuvo varias reuniones con Filmus; el ministro de Cultura, Tristán Bauer y el ministro de Educación Nicolás Trotta para acordar la difusión en todos los colegios de la Argentina del nuevo mapa de límites y concientizar a la ciudadanía sobre la relevancia de la ampliación de la plataforma submarina.



“Una de las prioridades de la política exterior argentina en la evolución de las negociaciones sobre el derecho del mar ha sido y continúa siendo consolidar nuestros derechos de soberanía sobre la plataforma continental”, revela un paper de la Cancillería al que tuvo acceso Infobae.

Jurídicamente, la plataforma continental comienza donde termina el lecho y el subsuelo del mar territorial, que en la Argentina, llega a las 12 millas marinas, medidas desde las líneas de base. Más allá de ese punto, todo Estado ribereño tiene reconocida una plataforma continental de, por lo menos, hasta las 200 millas marinas, medidas desde las líneas de base.

Sin embargo los Estados que puedan demostrar que la prolongación natural de su territorio se extiende más allá de esa distancia, se hallan facultados para establecer el límite exterior de su plataforma continental en lo que técnicamente se denomina “borde exterior del margen continental”.

La Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU avaló en el 2016 el pedido de Argentina, y confirmó que la plataforma continental del país ahora tiene 1.633 kilómetros cuadrados más.

En ese momento, la entonces canciller Susana Malcorra, afirmó que “celebramos que se ha definido todo el límite de la Plataforma Continental, lo cual nos da certidumbre, confirma cuál es el límite de la Argentina sobre el Océano y agrega una cantidad importante de kilómetros ya totalmente definidos a nuestro país, con toda la riqueza que subyace debajo de las aguas”. Pero desde allí, no se estableció por ley este aval de la ONU y su ratificación de la nueva demarcación limítrofe de la Argentina.

El secretario de Malvinas, Daniel Filmus, ratificó la intención del Gobierno de fijar por ley la nueva demarcación de límites de Argentina

Ahora, el Gobierno cree que la demarcación del límite exterior de la plataforma continental constituye “un verdadero ejemplo de una política de Estado reforzada por todos los gobiernos argentinos” a partir de la creación de la Comisión Nacional de Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA). Filmus actualmente preside este organismo que lidera el tema y forma parte de esta Comisión creada con el mandato de elaborar la presentación final del límite exterior de la plataforma continental argentina.

De esta manera, la ley que impulsa el gobierno de Alberto Fernández dará por finalizado el análisis de todos los puntos del límite exterior de la plataforma continental argentina a excepción de aquellas zonas sujetas a una disputa de soberanía con el Reino Unido, así como el sector que está regido por el Tratado Antártico.

Filmus confirmó a Infobae la decisión de la Cancillería de llevar adelante este proyecto de ley y su difusión en las escuelas como una forma de preservar los derechos de la Argentina en el Atlántico Sur.

“La Argentina ha demarcado el límite exterior de su plataforma continental cumpliendo con las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y ahora eso reviste una importancia fundamental por razones políticas y económicas”, dijo Filmus.

En adelante, la Argentina podrá hacer uso y explotación del suelo continental submarino ampliado aunque no de las aguas superiores.

De todas maneras, el Gobierno quiere establecer por ley la publicación de las coordenadas de la plataforma continental argentina ya que cree que ello “incrementarán la seguridad jurídica para el otorgamiento de concesiones que tengan como finalidad la exploración y explotación de hidrocarburos, minerales y especies sedentarias para todo el pueblo argentino y las generaciones futuras”, según detalló el informe reservado de la Cancillería.

El proyecto de ley que deslizó el canciller Solá al pasar la última semana sobre la demarcación del límite exterior de la plataforma continental argentina contribuirá a “consolidar los derechos de soberanía sobre los recursos del lecho y subsuelo”, sostienen en el Palacio San Martín.

Para la Casa Rosada la aprobación de esta ley será “un paso más” en la Política de Estado que la Argentina ha venido desarrollando ininterrumpidamente por más de dos décadas en defensa del Atlántico Sur.

En el proyecto de ley que presentará el Gobierno para fijar la nueva demarcación limítrofe no figura un mapa ya que habrá un anexo con los puntos que demarcan el límite de la plataforma continental definidos por coordenadas. Pero tanto la Cancillería como el Ministerio de Educación quieren plasmar esto en un mapa para distribuir en los colegios desde este año.


viernes, 19 de julio de 2019

Comprar un avión militar significa comprar una relación internacional

Por Gabriel Balbo

En el contexto actual de un mundo globalizado, podemos afirmar que, ya transitando el segundo decenio del siglo XXI, el desarrollo económico y la seguridad de un Estado están condicionados tanto por su trayectoria tecnológica como por las relaciones internacionales que alimente.

El sociólogo y científico norteamericano Immanuel Wallerstein señala (visualiza) al mundo como un sistema (un “sistema-mundo”) conformado por diferentes tipos (o niveles) de naciones. Así, tenemos a los países centrales (industrializados), caracterizados por operar las líneas de productos de mayor valor agregado (las líneas “centrales”), países periféricos, considerados los proveedores al sistema de producción global de materias primas y/o semielaborados (los productos “periféricos), y por último considera la existencia de países semiperiféricos, que son aquellos que cuentan con estructuras productivas que combinan ambas lógicas dentro de una misma economía productiva. En este sentido, Argentina puede considerarse un país semi-periférico.

Tanto en las naciones de tipo periférico como semi-periférico, la ausencia de un acervo tecnológico doméstico de importancia se configura como una debilidad, de forma tal que limita su bienestar económico y su seguridad nacional a la obtención de la tecnología necesaria desde los considerados países centrales. Estos últimos, detentando las capacidades mencionadas, las hacen valer como un elemento de poder relativo a la hora de entablar sus relaciones político-económicas, sopesando de manera complementaria mutuos intereses y lazos que se hayan construido a través de los años.

En el ámbito de la industria para la defensa, los conocimientos y desarrollos tecnológicos de una nación son celosamente cuidados y mayormente restringidos en su difusión y transferencia, primando la seguridad nacional (y porque no, internacional) y las relaciones geopolíticas, otorgándose a terceros países la disponibilidad de la tecnología según convenga.

La cadena de valor de la industria aeronáutica se ha destacado históricamente por su complejidad: un avión en sí mismo es un conjunto de sistemas y subsistemas complejos y su operabilidad implica además la suma de todos los aspectos relacionados con el adiestramiento y mantenimiento. A esta particularidad debemos adicionarle (en prácticamente todos los casos) la internacionalización de este tipo de proyectos, que se percibe en la configuración de cadenas de valor globales de diseño y producción de una aeronave (las CGVs), caracterizadas porque el origen de las partes de un sistema pueden provenir de países distintos del prime, generador del programa de desarrollo y fabricación.

Considerando esta perspectiva, si tomamos como ejemplo el reciente anuncio de acuerdo por la venta de aviones Pampa III a Guatemala, es preciso considerar que FADEA, en su carácter de prime, es un integrador de sistemas complejos dentro de una CGV, la cual debe estar perfectamente ajustada para que su producción sea efectiva (vale decir, para que el producto final llegue a su destino y en condiciones de operabilidad).

¿Que significa esto último desde el punto de vista práctico? Significa que FADEA necesita que Honeywell Aerospace (EEUU) le provea el motor, que Elbit Systems (Israel) le provea la aviónica, que Liebherr Aerospace (Alemania) le provea los subsistemas de aterrizaje (entre otros), todos ellos sistemas planificados para la conformación de un producto de alta complejidad (la aeronave) en su fase de diseño.

Asimismo, si tomamos el caso inverso y suponemos (de acuerdo con las versiones que circulan) una futura compra de aviones FA-50 Golden Eagle a Corea del Sur, siendo el prime la compañía KAI (Korean Aerospace Industries), para que el producto final (que se compre) llegue a destino y esté en condiciones de operabilidad, la GE Aviation (EEUU) tendrá que proveer el motor, Honeywell (EEUU la aviónica, ELTA Systems (Israel) el radar, etc. En cada caso los actores involucrados, condicionados por las relaciones Estado-Estado subyacentes, se reservarán el derecho de proveer o no su parte en el sistema en cuestión.

Pero además de que la relación entre países debe ser buena al momento de la compra (o venta) del sistema, debe mantenerse intacta durante, al menos, el tiempo que dure su vida útil. En el caso de aviones militares nunca se considera este horizonte de menos de 30 años.

Las relaciones dentro de la CVG de la industria aeronáutica militar (y es extrapolable a la mayoría de las cadenas de valor consideradas estratégicas) no escapa a la lógica de las relaciones internacionales, donde los Estados se guardan siempre la instancia de aprobación (o veto) a este tipo de transacciones de carácter sensible. Un caso análogo (y que ha tenido gran impacto en la prensa y en el mundo financiero) ha surgido hacia finales de mayo de este año en el sector de las telecomunicaciones, donde la administración Trump ha cuestionado la provisión de chipsets por parte de firmas norteamericanas (como Broadcom o Qualcomm) al productor chino de equipamientos Huawei, en relación con el despliegue (y el dominio) de la tecnología 5G de comunicaciones móviles.

En este escenario de interdependencia productiva y dependencia tecnológica, se torna evidente que tanto la industria argentina como el sistema de defensa nacional necesitan avanzar con el fundamento de acuerdos de largo plazo. A su vez, estos acuerdos deben estar basados en un claro interés nacional.

Argentina, en tanto potencia media (semi-periférica según Walllerstein), tiene la oportunidad de consolidar económicamente su industria de alto valor agregado a partir de inserciones inteligentes dentro de las CVGs.Estas contribuciones deben considerar las propias capacidades (así como las limitaciones) y evaluar la magnitud de las externalidades positivas que generan (así como sus censuras)


La integración de sistemas complejos en Argentina es una posibilidad cierta: INVAP y FADEA son dos modelos ya contrastados y con real potencial. La venta de sistemas propios a terceros países es, sin dudas, una auspiciosa realidad y reafirma la magnitud de ese potencial: existen ejemplos recientes como el acuerdo los Pampa III para Guatemala, la venta de un reactor nuclear de investigación a Holanda o centros de medicina nuclear y radioterapia a Bolivia, entre otros.

En el plano de la defensa, el factor tecnológico juega un rol clave a la hora de la construcción de deterrence (poder disuasorio), y nuestro país necesita adquirir mayores capacidades, ya sea a partir de desarrollos propios, transferencia tecnológica o de compras estratégicas.

No obstante, redundamos en la idea de la necesidad de un claro interés nacional y de una política exterior acorde, que permanezca estable y que transfiera sustentabilidad a estas lógicas en el tiempo.

En este último sentido, se ha mutado en pocos años de la “no alineación” a considerar estrechas relaciones con Estados Unidos (en su carácter de potencia hegemónica y basadas en la teoría del “realismo periférico”), para luego volver a una posición internacional sostenida en el multilateralismo (con ciertos sesgos y rasgos proteccionistas), y recientemente virando hacia una política más abierta, evidenciada con el rol de anfitrión en la Cumbre del G20.

Por lo tanto, es necesario contemplar el mapa de relaciones globales, elegir a los proveedores de tecnologías sensibles de acuerdo con una lógica de fortalecimiento de las relaciones políticas entre países (bloques regionales), y sobre todo respetando un plan estratégico de largo plazo. Es esencial que la venta de un sistema propio cuente con compromisos duraderos con los proveedores extranjeros de subsistemas y que en cada compra de un sistema a un tercer país se considere la opción de fabricación de partes en el ámbito local.

Así, ya sea para alimentar la posibilidad de generación de riqueza y valor desde la producción nacional, como para el fortalecimiento del instrumento militar, se puede afirmar sin dudar que comprar (o vender) un avión es adquirir una relación internacional.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Fortaleza Suecia: Dentro del plan para movilizar a la sociedad sueca contra Rusia

Si eres miembro de la OTAN y te atacan, otros miembros vendrán en tu ayuda para Suecia, que no es miembro, esto no se aplica, por lo que tiene planes para movilizar a todo el país si es atacado por Rusia.  
WASHINGTON - Aproximadamente 220 millas de océano separan a Suecia del puerto ruso de Kaliningrado, fuertemente militarizado. La forma larga y estrecha del país lo hace vulnerable a los ataques aéreos de múltiples bandos. Y Suecia, junto con la vecina Finlandia, se encuentran en una posición única como las únicas naciones no alineadas con la OTAN en el Mar Báltico.

Así, la nación pasó los años de la Guerra Fría preparándose para defenderse contra una gran invasión de poder, elaborando planes para movilizar a toda la población civil y la infraestructura para defender su territorio. Y luego la Unión Soviética colapsó, una nueva era de paz amaneció y esos planes quedaron en barbecho.

Ahora, Suecia está tratando de cambiar eso.

Una comisión histórica formada a principios de 2017 está sentando las bases para revitalizar el concepto de "defensa total" de Suecia, que vería al país listo para utilizar todos los aspectos de la vida sueca para hacer retroceder una invasión de un adversario extranjero no especificado, pero que suena sospechosamente como el hombre del saco más grande de Europa en Moscú.

En una entrevista exclusiva con Defense News durante una reciente visita a Washington, el jefe de la Comisión de Defensa, Bjorn von Sydow, y el jefe de la secretaría de la Comisión, Tommy Akesson, explicaron su visión de revitalizar la infraestructura de defensa sueca, una infraestructura que, en su opinión, debe permitir al país resistir la agresión militar durante tres meses.


"Cuando decimos defensa civil, nos referimos a todas las actividades civiles de la sociedad, incluida la atención médica, incluidos los refugios, por supuesto, incluidas las empresas privadas, todo. Las comunidades locales y todas sus obligaciones", dijo Akesson. "Es una movilización total del país y la planificación de cómo poner todas las fuerzas en la sociedad en la dirección de resolver, en el peor de los casos, un ataque militar."

Gasto para prepararse

Inicialmente, a la comisión se le encomendó la tarea de proporcionar un informe final para mayo de 2019, pero decidió seguir adelante y publicar un informe provisional de seis páginas a finales del año pasado con el fin de proporcionar al público y a sus aliados una visión de sus pensamientos iniciales y, reconoció von Sydow, hacer saber a cualquier adversario potencial, sin nombre, que una invasión del territorio sueco será costosa. (El informe completo constaba de 243 páginas.)


"Suecia fue famosa por esto durante la Guerra Fría, con planes muy elaborados y detallados, hasta el diseño de los aparcamientos para que se pudieran utilizar como refugios", dijo Magnus Nordenman, del Consejo Atlántico. "Hablar de ello[ahora] envía una señal de que se dieron cuenta del desafío y están haciendo algo al respecto".

El informe estima que entre 2021 y 2025, Suecia necesitará invertir 4.200 millones de coronas (510,5 millones de dólares) al año en sus propuestas de defensa total. Si bien no es un gasto importante por parte de los niveles de defensa de Estados Unidos, es una inversión seria para Suecia, especialmente si se tiene en cuenta que se trata de dinero adicional además de lo que el país pretende invertir en sus fuerzas armadas.

Mientras tanto, Suecia ha asignado cerca de 400 millones de coronas por año en 2018, 2019 y 2020 para invertir en el desarrollo total de la defensa. Eso culmina con un ejercicio mayor, tentativamente planeado para el año 2020, que involucra todos los aspectos del concepto de defensa total - en esencia, una prueba que incorpora a toda la nación.


¿Adónde van esos fondos? Mucho se destinará a la infraestructura, como la construcción de nuevos refugios y depósitos. Otros fondos se destinarán a los requisitos para defender la patria. En términos generales, esos fondos se destinarán a "servicio de rescate y protección del hogar, sistema de atención de la salud y productos farmacéuticos, empresas privadas, soluciones de energía de emergencia, suministro de alimentos y agua, transacciones económicas básicas, seguridad cibernética y defensa psicológica", según la comisión.

Y parte de ella será gastada en entrenamiento para resistir los esfuerzos de propaganda y noticias falsas difundidas a través de los medios sociales. Este último punto es algo que von Sydow dijo que era importante porque parte del requisito de la comisión no es sólo defender la patria, sino defender los principios democráticos que son vitales para la nación.

"En última instancia, la protección de la democracia y el proceso político se considera un interés nacional fundamental", dijo Erik Brattberg de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. "Eso es parte de la defensa y la defensa total. No se trata sólo de asegurarse de que la gente tenga electricidad y comida. También se trata de asegurarse de que existan valores, principios y normas sociales".

Una posible complicación son las próximas elecciones generales de septiembre en Suecia, que podrían reformar la coalición gobernante que ha apoyado el concepto. Sin embargo, von Sydow expresó su convicción de que hay suficientes partidos que siguen adelante con el trabajo de la comisión, por lo que cualquier partido que acabe en la cima no buscará deshacer el progreso de la comisión.
Los marines estadounidenses se comunican con otros vehículos anfibios de asalto durante BALTOPS, un ejercicio multinacional anual diseñado para mejorar la interoperabilidad, aumentar la flexibilidad y demostrar la determinación de las naciones aliadas y asociadas de defender la región del Báltico. (MC1 América A. Henry/U.S. Navy)
 Tres meses y una semana

Al principio del proceso, la comisión se apoyó en dos principios clave: que el ejército sueco tardaría una semana en movilizarse plenamente, y que pasarían tres meses antes de que las fuerzas terrestres aliadas pudieran llegar con fuerza para ayudar a Suecia a recuperar su territorio.

Sobre el primer punto, von Sydow dijo que es una simple realidad que movilizar a toda la nación llevaría tiempo. Para esa semana, los civiles tendrían que valerse por sí mismos lo mejor que pudieran, algo que describió como algo que había sido recibido con calma por el público sueco.


El segundo punto es quizás más controvertido, en el sentido de que no se basa en la política, sino en una mezcla de estudios históricos y conversaciones con aliados. Dado que Suecia no forma parte de la OTAN, cualquier acción militar tendría que provenir de una coalición de aliados voluntarios.

Y mientras que los amigos de Suecia pueden responder con acciones aéreas o no militares como las sanciones, conseguir una fuerza militar sobre el terreno para retomar territorio reclamado por Rusia llevaría tiempo. Esto es especialmente complicado si se asume que una intervención militar en Suecia probablemente ocurriría con Rusia empujando a otras naciones al mismo tiempo, creando una crisis en toda Europa.


"Se dejó claro, aún más claro para nosotros, expuesto por fuentes de las que no quiero hablarles, que básicamente estaría dentro del ámbito de la OTAN o de los países de la OTAN; ellos tardarían al menos esta vez en desplegar contribuciones", dijo von Sydow, añadiendo que la comisión ha informado a varias naciones aliadas, así como a la OTAN propiamente dicha.

Nordenham piensa que ambos marcos de tiempo son lecturas exactas de la situación, señalando que los ciudadanos en los EE.UU. han tenido que valerse por sí mismos durante una semana o más después de los desastres naturales. En cuanto a la diferencia de tres meses, la califica de "no mala suposición", debido en gran medida a la gran preocupación por la lentitud con la que una coalición basada en la OTAN puede pasar a la acción.


"Cada vez se reconoce más, incluso en los círculos de la OTAN, que bajo los acuerdos actuales, pasará un tiempo antes de que estemos en condiciones de defender a cualquiera en el norte de Europa", dijo Nordernman.

Brattberg ve un resquicio de esperanza en la conclusión de tres meses de las comisiones: que Suecia espera que la ayuda llegue en algún momento, aunque lleve tiempo. Señala una serie de acuerdos bilaterales recientes entre Suecia y otras naciones, incluyendo los EE.UU. y Finlandia, como tal vez el combustible para ello.

Finlandia en particular ofrece un punto de vista único, ya que también tiene un plan de defensa total. Pero a diferencia de Suecia, nunca desmanteló ese plan después de la Guerra Fría.

En una entrevista reciente, el director general de Política de Defensa de Finlandia, Janne Kuusela, dijo a Defense News que no fijaría un plazo similar para la llegada de la ayuda, pero reconoció que su país tiene que planear cuidar de sí mismo en caso de una invasión.


"No va a ser un camino fácil para tratar de invadirnos", dijo Kuusela. "Cualquier agresor potencial tiene que pensárselo dos veces antes de entrar en Finlandia."

En última instancia, el objetivo de la comisión sueca es llegar también a ese punto, pero la cuestión del tiempo es ahora un factor. Los planes de la Comisión piden que el concepto de defensa total de Suecia esté en marcha en 2025, mucho tiempo teniendo en cuenta lo rápido que ha cambiado la geopolítica en los últimos años.

"Dénos tiempo, dénos planes, dénos ejercicios, dénos gente, y podemos hacer" lo que sea necesario, dijo von Sydow. "Necesitamos tiempo, pero haremos todo lo posible.

Fuente:defensenews.com

miércoles, 25 de octubre de 2017

Estados Unidos cuestionará los juegos de guerra de Zapad en la reunión OTAN-Rusia

Soldados de la 1ª Brigada de Caballería Aérea del Ejército, 1ª División de Caballería, pasan por la base aérea de Chievres, Bélgica, el martes en ruta a una rotación de nueve meses en Illesheim, Alemania, para apoyar la Operación Atlantic Resolve y otras misiones de entrenamiento en toda Europa (Geert Vanden Wijngaert / AP)

CHIEVRES, Bélgica (AP) - El enviado de los Estados Unidos a la OTAN dice que Estados Unidos conversará con Rusia esta semana sobre su falta de transparencia durante los principales ejercicios militares del mes pasado en Bielorrusia.

La embajadora Kay Bailey Hutchison dijo el martes a los periodistas que 'había una falta de transparencia por parte de Rusia sobre lo que dijeron que iban a hacer y lo que estaban haciendo'.

Rusia dijo que movilizó a menos de 13,000 soldados para los juegos de guerra de Zapad, el límite internacionalmente reconocido más allá del cual los monitores deberían ser invitados.

Bailey Hutchison dijo que los ejercicios del 14 y 20 de septiembre fueron 'mucho más completos que eso'.Algunas estimaciones de EE. UU. Sugieren que participaron 40,000 tropas.

Ella planteará el tema el jueves en las conversaciones de la OTAN con Rusia en su formato para discutir las diferencias de cooperación y transmisión, el Consejo OTAN-Rusia.

https://www.defensenews.com

viernes, 3 de febrero de 2017

Chile e Inglaterra excluyen a Argentina del acuerdo antártico hasta 2022, mientras Malcorra se saca fotos en el hielo

por Mariana Escalada & Agustin Ronconi


Mientras Chile e Inglaterra firman un acuerdo sobre el sector antártico en el que excluyen a Argentina de objetivos comunes hasta 2022, Malcorra hace una excursión a Base Carlini sin darle importancia al hecho de que ambos países reclaman específicamente el sector antártico argentino, y que su silencio frente al acuerdo significa un abandono de nuestra soberanía.

Lejos de la bien definida y suculenta porción de torta que adorna la parte inferior de los mapas que pintamos, de niños, en la escuela, las aspiraciones soberanas de nuestro país sobre el territorio blanco compiten con las pretensiones de Chile y Gran Bretaña, y solo se sostienen en base a eternas y laboriosas gestiones diplomáticas que hoy están en jaque por la inacción de la cancillería argentina. En ese contexto, el acuerdo de cooperación recientemente firmado entre Inglaterra y Chile, con exclusión de Argentina, debe ser interpretado como un acto contrario a nuestros intereses nacionales.

Desde El Disenso, te contamos lo que el Dr. Mariano Memolli, ex Director de la Dirección Antártica Nacional, opinó sobre la reciente Declaración de cooperación antártica entre la República de Chile y el Reino Unido publicada el 27 de Enero en la web del Gobierno del Reino Unido.

La declaración, que fija las prioridades conjuntas para ambos países para el próximo quinquenio, representa un logro para las pretensiones británicas que se superponen con el Sector Antártico Argentino.

Durante el kirchnerismo, Argentina y Chile llevaron adelante una agenda antártica común. La sesión conjunta de las comisiones de Relaciones Exteriores de los parlamentos de ambos países, que en 2008 ratificó el acuerdo de 1953 firmado entre Perón e Ibañez Del Campo fue un claro ejemplo de como la unión latinoamericana podía poner límites a las ambiciones geopolíticas de los ingleses. Con el advenimiento de Macri, la política argentina cambió respecto al viejo “Territorio Nacional de La Antártida e Islas del Atlántico Sur”, la firma de una declaración conjunta con Reino Unido motivó fuertes críticas incluso desde las filas de Cambiemos. Dicha declaración estableció pautas de cooperación “UK-friendly”, reconociendo a los británicos privilegios de pesca en las zonas del Mar Argentino adyacentes a las islas, que podría extenderse a la explotación petrolera.

SECTOR ANTÁRTICO EN LITIGIO

El acuerdo entre Chile y Reino Unido se enmarca en el derecho internacional vigente y es una expresión de las legítimas reivindicaciones territoriales de esas naciones. Sin embargo, el Doctor Memolli advierte que la diplomacia británica es explícita al rechazar el monopolio del “Sistema del tratado Antártico para el gobierno de la Antártida”. En términos diplomáticos, esa actitud equivale a patear el tablero sobre los acuerdos que organizaron la geopolítica del continente blanco durante casi 60 años. Como reemplazo a los vetustos tratados, la expectativa del gobierno británico es que los actores nacionales retrocedan ante ONG’s y operadores privados aparentemente desinteresados. Con esta estrategia de injerencia diplomática, o para-diplomática, operadores internacionales de raíz anglosajona toman protagonismo, influyen sobre los gobiernos periféricos y deslegitiman las posiciones contrarias a los intereses colonialistas.

Las denuncias del Dr. Memolli frente a la actitud siempre complaciente de la Canciller Malcorra para con las pretensiones colonialistas inglesas derivó en una campaña de desprestigio, coordinada entre funcionarios y medios hegemónicos, vinculando al Director Antártico con maniobras de presuntos desvíos de fondos que la gestión actual reprocha abiertamente, pero no audita ni denuncia. Fruto secundario de la persecución ideológica, el “se robaron todo” casi se cobró el martes pasado la vida de 11 personas que no podían “cantar” donde estaba la guita que Clarín dio a entender que el Memolli esconde.



MALCORRA HACIENDO PATRIA EN LA ANTÁRTIDA

Mientras tanto, Malcorra se fue de excursión a la base Carlini, desde donde pidió que el continente blanco no se militarice. Si, que no se militarice. Esa fue la tibia súplica de la mujer que en su cómplice inacción cede nuestra soberanía ante cada pretensión del gobierno británico. Considerando la drástica reducción de personal científico en la campaña de este año, la promesa de desmilitarizar parece ser el anuncio de que en adelante también se reducirá el número de militares qué, enfrentando día tras día las inclemencias del inhóspito continente, construyen nuestra soberanía. Las perspectivas territoriales argentinas no volverán a ser las mismas después de esta administración neo colonial que garantiza localmente la supremacía antártica del poderoso Reino Unido.


http://www.eldisenso.com