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lunes, 20 de agosto de 2018

Cómo será la segunda etapa del plan de reforma de las Fuerzas Armadas


El Gobierno impulsará una ley para sumar unos 7.000 reservistas para la defensa. También se contempla una nueva ley de personal militar con nuevos planes de estudio


Por Martín Dinatale

El Ministerio de Defensa se prepara para lanzar antes de fin de año lo que será la segunda etapa de la reforma militar encarada por Mauricio Macri sobre dos nuevos objetivos concretos: impulsar una ley de reservistas y elaborar otra norma destinada a modificar la ley de personal militar. Ambas iniciativas apuntan a reforzar para los próximos años en número y calidad a los uniformados que conformen las Fuerzas Armadas.


Según expresaron fuentes calificadas del Gobierno y ratificó posteriormente el ministro de Defensa Oscar Aguad, la intención de Macri es "contar con un plantel de reservistas militares para darle mayor profesionalismo a las Fuerzas Armadas".

Así, el Estado Mayor Conjunto en colaboración con un equipo especial del Ministerio de Defensa ya elaboró la redacción de un proyecto de ley de "Soldados para la Reserva". Así, se tratará de incorporar a las Fuerzas Armadas a profesionales de diferentes ramas que tres veces por año recibirán cursos instructivos pagos y hasta que tengan 30 años estarán en condiciones de sumarse como reservistas ante eventuales operativos militares que lo requieran cuando haga falta.


"La reserva militar es porque hoy no se requiere tener un Ejército con tanta gente. Hay 20.000 soldados voluntarios y la idea es achicar eso para complementar con los reservistas y tener profesionales de distintas ramas para la reserva", explicó el ministro Aguad

Luego de la eliminación del servicio militar obligatorio en 1994 tras el asesinato del soldado Omar Carrasco, las Fuerzas Armadas dispusieron de una ley de soldados voluntarios que hoy llegan a 20.000, pero tienen escasos niveles de profesionalismo. Estos se suman a los 70.000 efectivos militares que tienen las tres fuerzas armadas.


La intención del Gobierno es ir achicando a unos 15.000 este plantel de soldados voluntarios para sumar a los reservistas con mayor nivel de capacidad profesional y aptos para la reforma militar que se encaró desde ahora.


Los cursos para reservistas se realizarán tres veces por año, serán pagos y si dictarán en toda la Argentina. "Esta no es una manera de achicar gastos sino de modernizar y profesionalizar a las Fuerzas Armadas", detalló el ministro de Defensa.


Los reservistas recibirán todos los años estos cursos y capacitación hasta los 30 años de edad. Se prevé contar en adelante con unos 7.000 reservistas disponibles en cualquier momento para sumarse a los efectivos militares en operativos destinados a dar apoyo logístico a las fuerzas de seguridad como el plan que se lanzó el viernes pasado en la frontera norte con 500 efectivos militares desplegados para dar apoyo a la Gendarmería


Los soldados voluntarios sólo están entrenados actualmente en el uso de armas de guerra. Pero la idea de contar con reservistas precisamente es para dar mayor profesionalismo a las fuerzas en áreas como ciberdefensa, nuevas tecnologías o informática que es lo que se va a requerir a futuro, aseguraron en el Estado Mayor Conjunto.


El caso paradigmático de un esquema de reservistas es el de Israel, que cuenta con profesionales militares disponibles todo el tiempo. En la Argentina no se llegará a esos niveles, pero sí se busca darle mayor profesionalismo al plantel militar. En general se buscarán reservistas que tengan profesiones como ingenería o informática para adecuarlos a las necesidades de las nuevas Fuerzas Armadas.


Este proyecto de ley de "Soldados para la Reserva" se girará al Congreso antes de fin de año. Y en paralelo a ello, se dispondrá de un proyecto de ley de reforma de la ley de personal militar.

"La ley de personal militar que se piensa es para reformular la carrera militar para poder formar una pirámide y no esta cosa chata actual donde todos ganan lo mismo", explicó Aguad al detallar esta otra iniciativa.

De esta manera, el nuevo esquema de la ley de personal militar que se prevé es para modificar el esquema escalafonario actual, la cantidad de años para ascender, los años de servicio y la actualización de los planes de estudio.


Las medidas esbozadas también incluyen la jubilación o retiro obligatorio a todo el personal civil o militar con 35 años de servicios efectivos. Además, hay funciones operativas que serán cubiertas prioritariamente con personal civil.

"En los tiempos que corren se hace necesario actualizar los planes de estudio, la revolución industrial en la defensa va a ser muy relevante y hay que preparar a las Fuerzas Armadas para ello", dijo Aguad.

De esta manera, en el nuevo esquema de la ley de personal militar se incluirán temas de ciberdefensa en los planes de estudio militares para dar a los soldados una mayor profesionalidad.

"Queremos producir tecnología. Hay una oportunidad de generar producción para la defensa. Hay científicos que estudian para la defensa y hay que potenciarlos para producir tecnología", remarcó el ministro de Defensa como parte de este objetivo

Fuente:Infobae

domingo, 28 de enero de 2018

El Gobierno prepara una profunda reforma militar que incluye la creación de la "fuerza de la ciberdefensa"

El ministro de Defensa entregará esta semana a Macri un plan que incluye también crear "un Ejército de la reserva".

El Gobierno prepara una profunda reforma de las Fuerza Armadas que incluye la creación de una cuarta fuerza que se llamará “ciberdefensa” y de “un ejército de la reserva”, luego de la crisis que provocó la desaparición del submarino San Juan tras décadas de reducción del gasto militar.

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, elevará al presidente Macri, a su regreso de una gira por Europa, un “abanico de alternativas que incluye esos dos cambios”, revelaron a Clarín fuentes gubernamentales. El plan del gobierno es anunciar la reforma militar “antes de que termine febrero”.

Otro de los ejes centrales de la reforma será “apurar las tareas de mantenimiento del submarino Santa Cruz”, que se encuentra en los talleres de Tandanor para reemplazar la función estratégica que cumplía la desaparecida nave San Juan. “Nuestras prioridades serán el Atlántico Sur y la Antártida”, se contó en esas fuentes del Gobierno. Al margen de la reforma, el gobierno hará ahora un homenaje a los 44 tripulantes del San Juan pero “sin hablar de muerte” hasta que se encuentre.

Hasta ahora la Argentina tiene al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea y para ponerse acorde con la revolución tecnológica y los nuevos desafíos “se creará una fuerza de la ciberdefensa independiente” de esas tres fuerzas armadas. Los equipos cibernéticos que ya tienen las tres fuerzas armadas se unificarán en uno solo que estará bajo el control del estado mayor conjunto o directamente del ministerio de Defensa. El actual jefe del estado mayor conjunto, teniente general veterano de Malvinas Bari del Valle Sosa es uno de los asesores de mayor confianza de Aguad en la preparación de este proyecto. Hasta el 2015 el sector de ciberdefensa más grande había sido manejado por el ex jefe del Ejército general (RE) de Cristina Kirchner, César Milani, detenido por delitos de lesa humanidad. Se sospecha que Milani, que también mantenía el puesto de jefe de Inteligencia del Ejército, usó fondos reservados de esa área para hacer espionaje interno. La idea del actual gobierno es, en cambio, proteger de eventuales “ataques externos” a la red de internet argentina tanto privada como estatal.


Por ejemplo, el proyecto de Aguad apunta a nuevos conflictos como los suscitados entre EE.UU y la Federación Rusa por las acusaciones de intervención de Moscú en la campaña presidencia norteamericana o el ciberataque de Corea del Norte a los servidores de la empresa Sony por la película “La entrevista”, una comedia de Seth Rogen y James Franco sobre un imaginario complot de Estados Unidos para asesinar al dictador norcoreano, Kim Jong-un.

El otro eje es la creación del “Ejército de reserva”. El ex presidente Carlos Menem hizo derogar el servicio militar obligatorio, aprovechando el impacto que provocó el asesinato del soldado Omar Carrasco en 1994 y con miras a su reelección, y se pasó a un sistema de soldados voluntarios que dejó al país sin reservistas para convocar ante un eventual conflicto. Antes de la derogación de la colimba, cada clase de conscriptos pasaba a constituir una reserva. Ahora solo están entrenados en el uso de armas de guerra los voluntarios -que son unos 21 mil- que no alcanzarían para desplegar los regimientos necesarios ante una eventual agresión externa. Antes de Menem, el Ejército tenía 200 mil soldados conscriptos.

El proyecto consiste en entrenar durante cursos “de tres o seis meses a jóvenes como soldados y sobre todo a profesionales que puedan manejar las nuevas tecnologías que necesita la Defensa moderna”, dijeron las fuentes. No quedarían enganchados, sino que tras el curso volverían a la vida civil. Solo serían convocados para entrenamientos y un eventual conflicto. Con este criterio tecnológico, también se van a cambiar los planes de estudio del Colegio Militar, de la escuela Naval y de la escuela de la Fuerza Aérea para preparar, además de combatientes, más “expertos en nuevas tecnologías”.

Estas medidas van a ser complementadas con un redespliegue territorial de las unidades del Ejército. “El criterio va a ser que vayan hacia las fronteras y los espacios vacíos del territorio nacional, como la Patagonia”, contaron las fuentes. En los 70 el Ejército fue desplegado para “combatir” a la guerrilla en los grandes centros urbanos o frente a las hipótesis de conflicto con Chile y Brasil. “Ahora desechamos estas hipótesis de conflicto tradicionales y nos adecuamos a las nuevas amenazas”, contaron. Las fuentes precisaron que las FF.AA combatirán el terrorismo internacional y el crimen organizado “afuera del territorio nacional”, tal como establece la ley de Defensa, y aumentarán su apoyo logístico a las fuerzas de seguridad en la lucha contra estas amenazas dentro del país.

Un capítulo de la reforma será el reequipamiento. El ministerio de Defensa espera recibir en las próximas semanas los 6 aviones Super Etendard de Francia -iguales al que hundió el Sheffield en la guerra de Malvinas- para re potenciarlos. Como la Armada no tiene más un portaaviones, se discute si pasará a disposición de la aviación naval o de la Fuerza Aérea.


También es estudia un proyecto para colocarle armas, “artillar”, a los aviones de entrenamiento nacionales “Pampa”, entre otras medidas de reequipamiento.

La caída de los gastos en Defensa es el contexto de la crisis que sufre el aparato militar argentino. La Argentina es el país de América del Sur con menor inversión en Defensa, medido en relación con el PBI. En 2016, fue de 1% (similar a 2012) cuando Brasil invierte 1,3%, Chile 1,9%, Uruguay 2% o Ecuador 2,2%, reveló el Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría que conduce el politólogo Rosendo Fraga.

El proyecto supone continuar con el compromiso de Macri de aumentar los sueldos de los militares a un tres por ciento por año por encima de los incrementos a los estatales. Actualmente, un comisario gana más que un teniente general. En esta etapa la reforma se implementará por decreto, ya que con la actual ley de Defensa nacional basta y no hay un clima para discutir este sensible tema en el Congreso.

En el Gobierno se sabe que en 1998 el parlamento sancionó la llamada ley Jaunarena por el ex ministro de Defensa de Raúl Alfonsín que estipulaba que el presupuesto militar crecería el 15 por ciento en los próximos cinco años, a razón de tres por ciento anual. Nunca se cumplió y luego de los incidentes por la reforma previsional sería difícil consensuar cambios con la velocidad que se necesitan ante la catástrofe del San Juan.

Pero el equipo de Aguad sí estudia derogar el polémico decreto 727 del 2006 que impulsó la ex ministra de Defensa Nilda Garré que permite a las FF.AA. solo repeler “una agresión de origen externo y de carácter estatal”. Entonces, si por ejemplo un grupo terrorista internacional como Al Qaeda, que no tiene un estado detrás, atacara una base militar las fuerzas armadas no podrían repeler el ataque y deberían llamar a la policía.

lunes, 15 de enero de 2018

Reformas imprescindibles en Defensa, un ministerio de larga crisis

La tragedia del submarino ARA San Juan despertó un debate en sectores especializados sobre el estado operativo real de las Fuerzas Armadas argentinas. El desafío ahora es encontrar la manera de dotar al sector de las capacidades necesarias para el siglo XXI en un contexto de restricciones presupuestarias y reducción del déficit público. Sobre estos temas dialogamos con Julio Hang, general retirado del Ejército Argentino y Director del Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos del CARI (Consejo Argentino de Relaciones Internacionales).

-Con el personal mal pago y un presupuesto que se consume en su mayoría en sueldos, ¿es posible modernizar el material? ¿De qué manera? ¿Por dónde empezar?

-No es posible, y esa ha sido la respuesta en más de 30 años. Que la mayoría se gaste en sueldos deja pocas opciones. La opción de eliminar personal en forma significativa, es contraria a la optimización deseada. Son fuerzas tan chicas que la única expectativa es su crecimiento. Además, los pretendidos ahorros no tendrían relevancia para las inversiones necesarias y producirían un severo efecto negativo sobre las aspiraciones profesionales de los más jóvenes. El único camino posible es que se aumente el presupuesto para que el porcentaje de gasto salarial sea menor. Por supuesto, es válido un esfuerzo en dar mayor proporcionalidad en las pirámides de personal y en las especialidades, pero no debe dejar de evaluarse la cantidad de personal civil incorporado políticamente desde el 2003. Gastos que habían sido quitados de Defensa volvieron a un presupuesto proporcionalmente igual o menor. Se crearon superestructuras civiles de las obras sociales y la educación superior, con significativos presupuestos salariales, que en nada mejoran la eficiencia defensiva buscada. También se han vendido o cedido cientos de miles de hectáreas, cuarteles y comandos con fin de reequipamiento, pero nada aportaron a la respuesta necesaria (Ley 24.948, Art. 29). En este sentido, es imprescindible un Plan Plurianual de adquisiciones, incorporado al presupuesto, con consenso legislativo, que tome en cuenta las previsiones de la Ley 24.948 de Reestructuración de las FFAA (Ley Jaunarena) vigente e incorpore anualmente entre un 0,3 % y un 0,5 % del PBI a la inversión en Defensa. Dadas las misiones impuestas por el Presidente a las FFAA, no dudo en la viabilidad de su impulso.
-¿Cuál debería ser el espíritu de ese Plan Plurianual de adquisiciones?

-Es necesario dar un impulso de modernidad, de visión de futuro, que se aleje de las guerras del pasado y nos acerque a los futuros probables. Conscientes de nuestras limitaciones, claro. Es imprescindible reemplazar el decreto 727/06 que nos arrincona a un pasado de guerras improbables. El primer objetivo es permitir el control de los espacios nacionales (aéreo, marítimo, antártico y terrestre), en particular de las fronteras, el litoral marítimo y los objetivos de infraestructura crítica. Cada Fuerza tiene requerimientos prioritarios. Pero en lo inmediato, y para el personal, se requiere poder ejercitarse de manera profesional y así ejercer el efecto de control deseado.

El espíritu esencial del plan de futuro abarca las nuevas tecnologías, la robótica, la misilística, la cibernética, la inteligencia artificial, los sistemas de control de tiro, radar y comunicaciones, materias en las que nuestros ingenieros de CITEDEF e INVAP tienen algunas propuestas claras y competitivas.

También aquí están las nuevas propuestas orgánicas que afiancen la conjuntez. El Comando Antártico Conjunto, el Comando Conjunto de Fuerzas Especiales y el Comando Aeroespacial ya son realidades. La situación exige flexibilidad estratégica, para que cada Fuerza, en el marco del Planeamiento Conjunto, se adiestre –reforzada con las adquisiciones prioritarias– en respuestas adaptadas a distintos escenarios, con una versatilidad estudiada para enfrentar amenazas cambiantes, y reconfigurando organizaciones al tiempo que se responde a la crisis. Todo esto, mientras se avanza en la obtención de otros sistemas de armas y se construye un sistema de seguridad regional que nos fortalezca y nos provea de alerta temprana (early warning).

-De lograrse, ¿cómo emplearía un refuerzo presupuestario?

-Es materia del planeamiento estratégico. Es evidente que hay prioridades debido a las necesidades graves que no admiten demoras, como el control del espacio aéreo. Pero también lo son el control del espacio marino y el terrestre. Un primer paso para incrementar la capacidad profesional podría darse con más días de navegación para la Armada (esto significa repuestos para repotenciar los buques, puesta en servicio de todos los que se pueda, munición y electrónica); horas de vuelo para la Fuerza Aérea (lo que requiere aviones de combate y la reparación de otros); y, para el Ejército, repotenciar blindados y adquirir otros a rueda, municiones, repuestos y días de campaña, entre otras demandas.

-¿Y pensando en un plazo más largo?

-Para el plan de mediano plazo, una solución imaginable es la adquisición de sistemas de armas que configuren núcleos de modernidad. Como es imposible obtener todos los sistemas de armas modernos que se necesitan en corto tiempo, una idea planteada en el pasado ha sido la adquisición de equipos que conformen una unidad completa de cada tipo.
Por ejemplo, un grupo de artillería antiaérea, un batallón de blindados a rueda, un batallón de ingenieros de puentes, una unidad de comunicaciones electrónicas, la modernización de un batallón de TAM, un escuadrón de aviones de caza, una unidad de transporte aéreo, un submarino, un portahelicópteros, un buque polar, una fragata misilística, un grupo de helicópteros, etc. Una vez incorporados, estos sistemas de armas sirven como escuelas profesionales de nuevas tecnologías. El personal de la especialidad requerida podrá rotar por ellas en cursos breves (en el caso del Ejército) y se capacitará a tripulaciones y a sus reemplazos (en el caso de las otras fuerzas). Como la tecnología avanza muy rápido, esta metodología permite que el completamiento de necesidades se haga con otros modelos nuevos, logrando así mantener a los profesionales actualizados en las últimas innovaciones
-¿Esta forma de compra modular no perpetúa la indefensión ante otras fuerzas más avanzadas?

-No, porque se pueden adquirir de tal forma que –en la emergencia– conformen una Fuerza de Tareas Conjunta moderna, capaz de disuadir o enfrentar una agresión, o de participar de una operación combinada con las fuerzas de otros estados amigos en igualdad de condiciones. Este planeamiento obliga a la participación de todas las FFAA, el Estado Mayor Conjunto y el Ministerio de Defensa, y debe ser impulsado políticamente, sostenido en el tiempo, sin pausas, para que la distancia tecnológica que hoy enfrentamos se acorte, volvamos a dar confianza en las acciones y volvamos a enorgullecernos de nuestra capacidad de proteger y de cumplir con nuestra responsabilidad internacional por la paz mundial.


¿Estamos tan desfasados respecto de otros países de la región?

-Sí. Las Fuerzas Armadas de Chile iniciaron en 2002 un plan de modernización. Adquirieron tanques alemanes, artillería blindada, artillería antiaérea, blindados para infantería, misiles y flotas de vehículos de transporte, a lo que se sumó la compra de modernos cazas F-16, helicópteros, aviones de transporte, submarinos Scorpene, fragatas; en fin, un listado mucho más largo de medios más modernos la inversión fue de más del 2,5 % del PBI por casi 10 años. Brasil también ha incrementado y modernizado sus FFAA (entre el 1,3 % y el 1,9 % del PBI). Pero quizás pueda destacarse que ha logrado el desarrollo de un sector industrial de la Defensa, con transferencias de tecnología, que reúne alrededor de 300 empresas (ABIMDE) que producen desde la munición más variada y especializada, hasta el misil Exocet, helicópteros y vehículos blindados a rueda, entre muchas otras especialidades. Colombia, empeñada en su lucha contra el narcoterrorismo y con un apoyo especial de EE. UU., destinó a sus FFAA entre el 3,1 % y el 3,9 % del PBI en 14 años, con un plan de equipamiento que en el último tiempo fue rotando para enfrentar amenazas más convencionales. No quiero extenderme, pero con excepción de Surinam, todos los países de Sudamérica gastan mayor proporción de su PBI en la Defensa que Argentina desde hace más de 15 años.

admin

sábado, 30 de diciembre de 2017

El Gobierno pone en marcha una profunda reforma de las Fuerzas Armadas

La iniciativa incluiría la intención de apartar al personal militar de la conducción de aquellas áreas que no estén directamente relacionadas con la operatividad militar

   Por Fernando Morales



El Gobierno pone en marcha una profunda reforma de las Fuerzas Armadas

Mediante una resolución dada a conocer este viernes, el Ministerio de Defensa convoca a la comisión de reforma de la Ley 19101 de Personal Militar la norma que lleva el número 2017-1283 APN y la firma del ministro Oscar Aguad dispone en su artículo 1°: “Créase el “Grupo de Trabajo Ley de Personal Militar”, con la finalidad de elaborar el instrumento legal que el Poder Ejecutivo Nacional enviará al Congreso de la Nación para promover el remplazo de la Ley N° 19.101 de Personal Militar vigente.”

A pocos días de asumir al frente de la cartera de Defensa, Aguad manifestó que el mandato que el Presidente le había dado era precisamente el de producir una reforma de fondo en la estructura militar del país.

En concordancia con esto el ministro manifestó que se unificarían organismos, se redistribuirían bases y se evitaría tener “varias fuerzas aéreas y dos marinas”. Las medidas esbozadas también incluyeron la jubilación o retiro obligatorio a todo el personal civil o militar con 35 años de servicios efectivos.

En este contexto la medida anunciada, parece ir mucho más allá ya que establece la convocatoria a una comisión que en el plazo perentorio de nueve meses contados a partir del 1 de marzo de 2018 deberá producir el proyecto de ley que reemplace a la actual ley que rige la actividad militar en el país y que data de 1975.

Dentro de las directrices establecidas en la Resolución ministerial, se deja perfectamente aclarado que el instrumento legal a pergeñar, deberá contemplar todo el ciclo profesional del personal militar y que el eje de la actividad será invariablemente apegado a la Ley de Defensa Nacional.

Pero sin lugar a dudas lo que más ruido hará puertas adentro de los cuarteles, es la intención de apartar al personal militar de la conducción de aquellas áreas de las Fuerzas Armadas que no estén directamente relacionadas con la operatividad militar.

Fuentes castrenses consultadas por Infobae, manifestaron su preocupación al interpretar que áreas tales como Personal, Educación, Salud, Finanzas, Auditoria ( asesoría legal) Mantenimiento de equipos e instalaciones no militares y algunas otras, sean manejadas por funcionarios civiles no necesariamente sujetos a la tradicional verticalidad militar.

No obstante, dentro del grupo de oficiales consultados, no todas las voces se manifestaron contrarias a lo que se vislumbra como un giro de 180 grados en la concepción de las FFAA. Muchos oficiales en situación de retiro expresaron que sería bueno concentrar el recurso militar solo en lo operativo y dejar a los civiles aquellas cuestiones periféricas y no operacionales que estarían en mejores manos siendo conducidas por profesionales de distintas disciplinas. Para otro grupo en cambio, esto sería equivalente al desguace total del concepto de unidad de mando, conducción y control.

Durante la pasada gestión de Nilda Garré en la cartera de Defensa, hubo algún tibio intento de “penetrar” las blindadas estructuras castrenses con civiles, pero el intento no fue más allá de la creación de alguna que otra subsecretaría con la misión de ejercer un mayor control sobre los uniformados , sin demasiado éxito más allá de alguna ligera reforma a la currícula de los institutos de formación militar que no hizo mella en los tradicionales planes educativos militares.

En su artículo 2° la resolución deja entrever la idea ministerial de unificar el control y la reglamentación militar en un solo instrumento. Actualmente cada fuerza armada tiene decretos reglamentarios que regulan su funcionamiento e incluso cuestiones que en la actualidad parecen poner coto a la libertad de decisión del Comandante en Jefe (El Presidente de la Nación). Asimismo hace mención a la optimización de los recursos.

Actualmente el 80% de los 82.000.000.000 millones de pesos que el presupuesto destina al financiamiento militar, se destina al pago de sueldos al personal militar y civil.

El grupo de trabajo estará integrado por personal militar de las tres FFAA y personal civil especialmente convocado por el Secretario de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa.
El Gobierno pone en marcha una profunda reforma de las Fuerzas Armadas 

Si bien la medida estaba en estudio desde al menos 30 días, la tragedia del Submarino ARA “San Juan” y la crisis que se originó en la conducción superior de la Armada Argentina, aceleró la medida al tiempo que puso en compás de espera los ascensos y pases propios de fin de año incluidos los anunciados relevos de los titulares del Ejército y la Fuerza Aérea, Teniente General Diego Suñer y Brigadier General VGM Enrique Amrein respectivamente.

lunes, 30 de octubre de 2017

Quieren autorizar a las FF.AA. a combatir el terrorismo

El Ministerio de Defensa pretende eliminar la prohibición, que fue fijada por un decreto de Néstor Kirchner en 2006

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, viene trabajando en un ambicioso plan de reestructuración de las Fuerzas Armadas, que promete quebrar la rutina de los cuarteles. Por un lado, analiza la posible reubicación geográfica de bases y unidades militares, algunas de las cuales podrían cerrarse; por otro, evalúa autorizar la participación de las tres fuerzas ante agresiones externas, incluidos eventuales ataques terroristas.

Esta posibilidad se encuentra hoy vedada por el decreto reglamentario de la ley de defensa nacional, promulgado en 2006 por el entonces presidente Néstor Kirchner, que limitó el empleo de las Fuerzas Armadas únicamente ante "agresiones de origen externo perpetradas por fuerzas armadas pertenecientes a otros Estados". No encuadraría en ese esquema un eventual ataque de organizaciones terroristas como Estado Islámico (EI)

La proximidad de la reunión del G-20 en Buenos Aires, que convocará a los principales jefes de Estado del planeta en noviembre de 2018, aceleraría la decisión, según pudo saber  de fuentes castrenses.

La reforma que prepara Aguad, quien hace tres semanas anticipó en Córdoba que elabora un proyecto de reestructuración que "redefinirá el rol de las fuerzas militares", sería dada a conocer en breve, tras el espaldarazo que recibió el Gobierno en las elecciones. El ministro, que mantiene un estricto hermetismo sobre la reforma, prometió también mejoras salariales y novedades en el equipamiento de las tres fuerzas.

Al recibir en su Córdoba natal los cuatro aviones Texan II que serán destinados al entrenamiento de pilotos de la Fuerza Aérea, Aguad aclaró que las Fuerzas Armadas no serán empleadas en la lucha contra el narcotráfico, limitándose su participación, como ocurre en la actualidad, a las tareas de apoyo logístico, como las que se desarrollan en la frontera norte mediante la intercepción de vuelos ilegales.

Pero eso no cierra la puerta a que puedan ser autorizadas a intervenir en operaciones de lucha contra el terrorismo, una iniciativa que, según advierten en las propias fuerzas, sería bien recibida por el gobierno de Estados Unidos, en momentos en que se evalúa la realización de ejercicios militares conjuntos entre ambos países. Hubo, incluso, visitas recientes de personal militar a Washington por ese motivo.

En las FF.AA. aguardan con expectativa el anunciado recambio de sus misiones y objetivos. Se espera que tenga más protagonismo el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, cuyo jefe es el teniente general Bari del Valle Sosa. Es el organismo encargado de planificar y llevar adelante las operaciones militares, mientras que cada fuerza tiene la responsabilidad del alistamiento y adiestramiento de los efectivos.

"La definición del rol de los militares es un planeamiento más político que de estrategia. La guerra moderna ha cambiado y el enemigo es distinto. Pero eso no lo determina el Ejército ni las FF.AA., sino el poder político", explicó una fuente castrense. "La estructura de las fuerzas siempre dependerá del objetivo que se fije",  un oficial en actividad.

Uno de los principales objetivos del Gobierno es modificar el decreto que limitó la actuación de los militares a la respuesta ante agresiones de otros Estados, impulsado durante la gestión de Nilda Garré en el Ministerio de Defensa. Para justificar el cambio se argumenta que esa reglamentación excedió lo dispuesto en la ley de defensa nacional, de 1988, que reservaba el instrumento militar a los ataques externos, no sólo de una fuerza estatal.

hace dos meses, existe preocupación en las propias Fuerzas Armadas por la capacidad militar para garantizar el control del espacio aéreo y la seguridad de los jefes de Estado y delegaciones extranjeras durante la cumbre del G-20.

Frente a las exigencias que demanda la cumbre, el Gobierno analiza la adquisición de lanzadores de misiles de corto alcance, en negociaciones con Suecia, que llegarían en calidad de préstamo con compromiso de compra.

También hubo gestiones con Francia para evaluar la incorporación de cinco cazabombarderos Super Étendard, además de la provisión de materiales. Es un sistema de defensa que fue desprogramado en Francia, utilizado en la Guerra de Malvinas, y cuya cesión sería considerada un gesto político del presidente Emmanuel Macron.

Fuentes castrenses indicaron que la negociación estaba encaminada, en torno de los 12 millones de euros, pero quedó empantanada por las presiones de Francia para frenar las exportaciones de biodiésel argentino a la Unión Europea. Eso también frenó las gestiones para la compra de cuatro patrulleros oceánicos destinados a la Armada.

Una preocupación de Aguad es la ciberdefensa, lo que definió como la necesidad de "cuidar las fuentes de nuestras informaciones, datos y archivos". Con esa premisa ya viene trabajando en el Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. el Comando Conjunto de Ciberdefensa, que también podría tener participación en el combate del terrorismo, a través de una acción coordinada con la Agencia Federal de Inteligencia y el Ministerio de Seguridad.

A partir de enero, además, se conformará un Comando Conjunto de Fuerzas Especiales, que coordinará distintas operaciones del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea

http://www.lanacion.com.ar