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sábado, 22 de agosto de 2020

Cuando la ex Unión Soviética desarrolló un cañón orbital para proteger sus naves espaciales de Estados Unidos

Representación 3D del arma. Vía Anatoly Zak.

En plena Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética no destruir el planeta a base de bombas nucleares no era el único problema con el que lidiar. Había una guerra que liberar también en el espacio. En la carrera espacial ser "el primero en" no era suficiente, también había que prevenir que el enemigo no acabase contigo. Así es como en la URSS decidieron crear un arma espacial para proteger sus naves en órbita.

En cierto modo tiene todo el sentido del mundo proteger las naves espaciales como se protegen las instalaciones terrestres, quizás encima más. Cada nave espacial son millones y millones de dólares (o rublos, o euros...) y que venga el enemigo y la destroce sin apenas posibilidades de operación al estar en órbita... no es muy agradable. Los ingenieros soviéticos se percataron de ello, así que decidieron buscar la mejor manera de armar sus naves y satélites en órbita allá en los años 70.

Fue concretamente en 1975 cuando la URSS disparó por primera vez un cañon desde una de sus naves en la órbita espacial pero han tenido que pasar varias décadas para que los secretos sobre este arma y otros que desarrollaron saliesen a la luz.

Disparando a gravedad cero

R-23M Kartech es el nombre de la famosa arma soviética. Estamos hablando de un cañon que fue una derivación del utilizado en el bombardero supersónico Tupolev Tu-22 Blinder. Si bien la versión original es popular en el sector, de la versión que se diseñó para el espacio apenas hay detalles.

Representación 3D del arma. Vía Anatoly Zak.

El primer lugar que los soviéticos quisieron proteger en en el espacio fue su estación espacial Almaz. Se trataba de una estación habitable que se utilizaba prácticamente sólo para fines militares como el espionaje. También se convirtió en la primera nave espacial con armamento militar.

Para el diseño del arma los ingenieros diseñaron primero una metralleta de 14,5 milímetros capaz de alcanzar objetivos a más de tres kilómetros disparando cientos de balas por minuto (los informes varían entre unas 900 balas hasta 5.000 balas, por lo que es complicado saber exactamente su velocidad). En las pruebas que se hicieron (en la Tierra) la metralleta disparaba a una velocidad de 690 m/s, lo que desde luego no está nada mal.

En el espacio la cosa era diferente porque, los astronautas tenían que girar prácticamente la nave al completo para apuntar hacia un punto determinado y disparar. Esto evidentemente dificultó su uso y la hacía prácticamente no usable por su lentitud. Afortunadamente para unos y para otros, nunca se tuvo que utilizar.

Estación espacial Almaz.

Nuevos objetivos, nuevas prioridades

Por mucho que nos guste la idea de tener una especie de Star Wars real, el armamento espacial de las naves de la URSS no fue a mucho más. Con el tiempo la carrera espacial derivó hacia naves no tripuladas y tanto en Moscú como en Washington se dieron cuenta de la dificultad y el coste del desarrollo espacial, por lo que se centraron más en opciones pragmáticas.

Fue sólo después de la Guerra Fría finalizara y la URSS se disolviera cuando este arma salió a la luz. También explicaron cómo y cuándo llegaron a dispararla para una de las pruebas. Al parecer, preocupados por cómo podría afectar el disparo del arma a la nave, decidieron hacer unos disparos de prueba previos. Para ello a bordo de la Salyut-3 los ingenieros soviéticos realizaron una serie de disparos el 24 de enero de 1975. Pero claro, antes de eso sacaron a todos los astronautas de la nave y arrancaron los propulsores de la nave para contrarrestar la potencia del disparo del cañón. Indican que se dispararon unas 20 balas en total.

Imagen del arma espacial soviética que apareció en un programa de TV ruso.

La R-23M Kartech y sus disparos espaciales son un pequeño y particular evento. Pero desde luego se trata de un gran hito para la carrera espacial si lo ponemos en perspectiva. Quizás una de las armas más peculiares y curiosas que se crearon durante la Guerra Fría. Y muy de cerca la sigue la pistola láser creada con fines similares por la URSS para ser utilizada en el espacio.

Fuente:https://www.popularmechanics.com

domingo, 13 de enero de 2019

La guerra fría del siglo XXI: la tecnología de occidente para mantener a raya a Rusia

Cada maniobra de la OTAN es replicada casi al instante por Rusia. Esta es la tecnología militar de un bando y otro en este enfrentamiento que ya se califica de Guerra Fría del siglo XXI

Un caza Eurofighter y un tanque Challenger 2, ambos desplegados por la OTAN en los Países Bálticos

Mucho ha llovido desde aquellos años en los que una Tercera Guerra Mundial parecía inminente. La famosa Guerra Fría, con episodios como la Crisis de los Misiles en Cuba, que nos llevó al borde del abismo, y las historias de espías y robo de información parecían cosa del pasado. Sin embargo es evidente que las tensiones entre una renovada Alianza Atlántica y una Rusia resurgida de sus cenizas son cada vez más frecuentes e importantes. Cada maniobra y movimiento de uno es replicado por el otro en lo que algunos ya califican de Guerra Fría del siglo XXI. Igual que entonces, esta situación está provocando una nueva carrera armamentística que ahora se disputa principalmente en el terreno tecnológico. Gana quien posee el armamento y sistemas más avanzados


Un tanque ruso Armata T-14 circula durante el ensayo del Desfile de la Victoria, en Moscú. (EFE)


La OTAN está teniendo roces y enfrentamientos de distinta seriedad con Rusia, lo que ha llevado a desplegar presencia militar en las antiguas repúblicas bálticas, Lituania, Letonia y Estonia. Esta presencia se ha traducido en un contingente aéreo, el “Baltic Air Policing”, y en tres Grupos Multinacionales con entidad de batallón situados uno en cada país

Vitaly V. Kuzmin - Wikimedia Commons)

España, como socio de la OTAN, contribuye con aviones al “Baltic Air Policing” y en el ámbito terrestre tiene desplegados en Letonia cerca de 350 militares, con una compañía de tanques Leopardo 2E y una compañía mecanizada con vehículos VCI Pizarro. En Teknautas hemos viajado a Lituania durante semana y media para acompañar al destacamento español y conocer cuál es la tecnología militar que mantiene el nuevo orden en ese punto del planeta.

La carrera a la que estamos asistiendo en materia de armamento es muy diferente de la que se vivió en la “Guerra Fría”. En aquella importaba la tecnología, por supuesto, pero tanto como la fuerza bruta, la cantidad, el volumen. Se crearon dos tendencias claras: el bloque occidental (Estados Unidos y sus aliados) se decantó por desarrollar armas de gran eficacia fabricadas en cantidades relativamente reducidas. Por el contrario, el bloque soviético (URSS y países satélite) siempre tuvo cierto complejo de inferioridad frente a la calidad del material occidental y lo compensaron con productos menos eficaces pero fabricados en cantidades ingentes. Hoy en día todo esto ha cambiado desde el punto de vista tecnológico.

En términos de combate terrestre, sigue habiendo infantería y artillería con el mismo objetivo de siempre: machacar las posiciones del enemigo. Pero si lo analizamos desde el punto de vista tecnológico, el salto cualitativo es enorme

El tanque Leopardo 2E del contingente español en Letonia. (Foto: Juanjo Fernández)

El carro de combate es hoy una de las piezas clave en este nuevo tablero de Guerra Fría. Denostado por su carácter ofensivo e incluso tildado de arma inútil, aporta algo esencial al campo de batalla: movilidad, protección y, sobre todo, potencia de fuego. Sigue siendo imprescindible y ningún país ha renunciado a ellos. Políticamente muy discutido (es un arma ofensiva) cuando las cosas se ponen feas todo el mundo quiere tener un “tanque” a su lado. Que se lo pregunten, por ejemplo, a los norteamericanos cuando el asunto de Mogadiscio en 1993 (recuerden la película “Black Hawk Derribado”) o incluso a las tropas españolas en Nayaf (Irak, 2004) en el asalto a la base Al Andalus, donde el armamento de mayor potencia era el cañón de 20 mm de los VEC, que tuvieron que emplearse a fondo. Al contrario, el carro de combate y las armas para neutralizarlo son las que más han evolucionado desde el punto de vista tecnológico.
Los tanques de la OTAN

Los distintos países que forman la Alianza se han ido dotando de varios modelos de tanques. La mayoría han optado por el alemán Leopard, en diferentes versiones, aunque otros han optado por el norteamericano Abrams. Francia y Gran Bretaña han optado por material de fabricación propia y utilizan respectivamente el Leclerc y el Challenger 2.

En general los carros occidentales son más grandes y voluminosos, lo que suele significar también más pesados, que los rusos. Establecer cuál es mejor es tarea difícil y siempre sujeta a discusión. Influyen demasiados factores, desde la calidad del material, sus rangos de utilización, el terreno en el que se mueve y, en gran medida, el adiestramiento de su tripulación. Un blindado mediocre manejado por una experta y cohesionada tripulación podría batir sin problemas a otro, teóricamente superior, pero con una tripulación bisoña.

Los cuatro carros OTAN en liza son muy buenos vehículos, pero hay un dato que inclina la balanza a pensar que el Leopard y el Abrams están un poco por delante de los británicos y franceses. Este dato es que el Leopard ha sido un éxito de exportaciones y cerca de 20 países en el mundo lo han elegido como su tanque principal en diferentes versiones. El norteamericano Abrams también se ha exportado y de momento son 7 los países usuarios del mismo. Por el contrario el francés y el británico solo se han exportado a un país cada uno

El carro de combate Leopard 2A7. (Foto Bundeswehr)

Todos los carros de la OTAN excepto el francés, llevan una tripulación de cuatro hombres, lo que indica que no utilizan cargadores automáticos. El cargador automático tiene sus ventajas e inconvenientes. Por un lado aporta una mayor cadencia de fuego (el cargador automático no se cansa) y evita la intervención humana. Por el contrario, ante una avería, queda neutralizado al no poder disparar.

El problema de los tanques de la OTAN es que ya no dan más de sí. Son magníficos vehículos de combate que ya han evolucionado al máximo. La plataforma del Leopard ya no puede evolucionar más allá del A7. Es una cuestión de peso, ya que cualquier cosa que se le añada incrementará un peso que ya se encuentra en el límite. Algo muy parecido se podría decir del carro americano.

Los vehículos rusos tradicionalmente han sido peores que los occidentales, sobre todo en cuestión de ergonomía. La Rusia soviética jamás se preocupó de cómo se podría encontrar un tripulante tras cuatro horas de combate metido en una 'caja' sin espacio. Era el precio a pagar por una baja silueta y un tamaño mínimo. No hay más que entrar en cualquier carro ruso (no es difícil hacerlo en un T-72) para comprobar que uno apenas puede moverse. Pero los tiempos cambian y la Rusia de ahora no tiene nada que ver con la de entonces. Con el T-14 Armata han dado un golpe encima de la mesa y han tomado la iniciativa.

Los tanques rusos

Los blindados rusos son, por un lado, modelos aún con los viejos conceptos y diseños heredados de la época soviética y por otro lado innovadores desarrollos muy a tener en cuenta. De los “antiguos” tenemos los T-72 y T-80. Son los más numerosos. La URSS llegó a contar con más de 10.000 carros del modelo T-72, aunque se estima que actualmente no pasan de 5.000 los que se encuentran en activo; muchos se están modernizando y otros se irán dando de baja a medida que entren en servicio modelos nuevos


El blindado T-14 Armata durante el desfile de la Victoria de 2015, primera ocasión en que fue visto. (Foto Vitaly V. Kuzmin)


Del T-80 hay unos 4.500 en activo, al menos sobre el papel. Los T-80 son un desarrollo del T-72 donde los rusos intentaron replicar al carro norteamericano Abrams dotando también a su vehículo con motor de turbina de gas. La turbina, frente al motor convencional de pistones (como los de cualquier camión, por ejemplo) ofrece una agilidad de respuesta y unas prestaciones superiores, pero a cambio de ser mucho más delicada en operación y mantenimiento y, sobre todo, con un mayor consumo.

Por el contrario los nuevos desarrollos ya “rusos”, como el T-90 y el T-14, son vehículos muy a tener en cuenta. El T-90 es un diseño que aún mantiene la 'estética soviética'. Aunque parece un desarrollo del T-80, en realidad se basa en diseños muy mejorados del T-62 (un modelo anterior muy extendido). Obviamente los rusos abandonaron el motor de turbina de gas y han dotado al T-90 de un buen armamento con cañón de 125 mm capaz de disparar no solo proyectiles convencionales, sino también misiles 9M119M “Refleks” (AT-11 Sniper) por el mismo tubo. Estos misiles son de guía óptica por láser y tienen un alcance de 5.000 metros.

El T-14 Armata es algo innovador. Se trata de un diseño que rompe con todos los esquemas del pasado y con el concepto de tanque tradicional. La principal novedad del T-14 es que la tripulación no ocupa la torre, que es totalmente automática. La tripulación, de tres carristas, ocupa una parte muy protegida en el frontal del casco. Sobre el papel es un vehículo impresionante que puede poner en serios apuros (por no decir que supera) a los carros de la OTAN hoy en servicio. El problema puede estar en su misma virtud: demasiado innovador. Esto hace que esté resultando muy caro y genere problemas en algunos frentes técnicos. Este es el motivo de que solo unas pocas unidades, menos de 50, están ahora mismo operativas.

El combate aéreo

El combate aéreo, por llamarlo así, es algo sin demasiado 'glamour' y que cualquiera podría calificar de 'rutinario', aunque salir a volar con aviones supersónicos, armados con misiles y munición real y jugar casi a diario un peligroso juego entre pilotos que se llegan literalmente a ver las caras, no es nada rutinario

Dos cazas Eurofighter.

Esta labor de “policía aérea” se lleva desempeñando desde 2004 con sucesivas rotaciones, entre cuatro y seis aviones. Originalmente la base de estas operaciones era Šiauliai, en Lituania, pero desde 2014 se opera también desde Ämari, en Estonia. Por estas bases y en sucesivas rotaciones han pasado numerosos aviones de casi todos los países que integran la OTAN. Allí se han desplegado desde Mirage F-1 españoles, MiG-21 rumanos y F-4 Phantom alemanes en las primeras épocas (aviones ya dados casi todos todos de baja…) hasta F-16 norteamericanos, Mirage 2000 y Rafale franceses, SAAB 39 Grippen checos, F-18 españoles y canadienses y Eurofighter españoles, alemanes e italianos, hasta MiG-29 polacos, entro otros, pues la lista es extensa.

Como se ve, poco de alta tecnología aérea. Por allí no han pasado nunca los F-22 ni los F-35, por ejemplo, ni se ha llevado armamento experimental. Por parte rusa tres cuartos de los mismo. Siempre aviones de combate “normales”, sobre todo Su-27, transportes y algún bombardero. La tarea de esta “policía aérea” es controlar el espacio aéreo de estos países en un peligroso juego con los aviones rusos. Éstos realizan permanentes vuelos a su enclave de Kaliningrado y para ello rozan el espacio aéreo de estas pequeñas república

El caza ruso Su-27.

Nada grave ocurriría si estas aeronaves volarán con un Plan de Vuelo y con las debidas y preceptivas comunicaciones activadas para los vuelos internacionales. Por el contrario casi todas las semanas los radares occidentales detectan aeronaves, en principio no identificadas, que van sin plan de vuelo y sin transpondedor, que es el equipo que identifica e informa automáticamente de la posición del avión. Ante un contacto detectado se hace despegar a varios aviones (según necesidades) para identificar dichos contactos y escoltarlos durante su vuelo en las proximidades del espacio aéreo OTAN.

Así se han producido muchas interceptaciones y alguna muy famosa, como la que ocurrió el 28 de marzo de 2016, donde se produjo una salida y cazas Eurofighter españoles del Ala 11 interceptaron tres aviones rusos sobre el Báltico: un transporte Tupolev Tu-154 y dos cazas de escolta Sukhoi Su-27. Se dio la circunstancia de que en el Tupolev viajaba el Ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigú, que venía en viaje oficial de la zona de Kaliningrado.


martes, 11 de octubre de 2016

Cuerpo de Marines de los Estados Unidos se prepara Cuevas de la Guerra Fría en caso de crisis con Rusia.

Vehículos de asalto anfibio del cuerpo de marina se llevaron a las cuevas de Noruega dentro de un programa donde permanecerán hasta que se necesite para una operación militar, asistencia humanitaria, ayuda humanitaria o de entrenamiento.

US Marines del 2 Grupo de Logística Marina de Camp Lejeune, Carolina del Norte, en coordinación con sus homólogos noruegos, están modernizando algunos de los equipos mediante la colocación de unos 350 contenedores de engranajes y casi 400 piezas de material rodante pesado en los tanques de almacenamiento. Equipos específicos, lo que aumentará en gran medida la disposición del programa, incluye tanques de batalla principal de M1A1, Vehículos de asalto anfibio, ampliado la capacidad del vehículo (ECV) de camiones y varias variantes de los camiones tonelada MTVR 7-1 / 2.


La planificación de este equipo comenzó en la primavera de 2010. Los marines y contratistas de Blount Island Comando en Jacksonville, Fla., Y el cuerpo de marina de Europa y África también se encuentran en Noruega para garantizar la operación que se lleva a cabo de una manera segura y oportuna. Las cuevas de la Guerra Fría en el centro de Noruega están siendo desarrollados por el ejército de Estados Unidos con el fin de reforzar las defensas de la OTAN cerca de la frontera con Rusia. Washington ha ordenado el despliegue de tanques y equipos de artillería como preparación en caso de que se produzca una crisis con Rusia. Este despliegue estratégico se produce en un momento de renovadas tensiones entre la OTAN y Rusia. La posibilidad de una confrontación con Rusia ha aumentado después de los acontecimientos de los últimos años. 

Por otra parte, las cuevas se encuentran en el norte de Noruega, cerca del círculo polar ártico, donde Rusia ha hecho reclamos territoriales. Las cuevas proporcionan más de 25 acres de almacenamiento para camiones, municiones y otros equipos. El Director del Centro de Europa Programa de Estudios Estratégicos e Internacionales, Heather Conley, dijo a CNN: "Ahora que tenemos un nuevo contexto de seguridad con Rusia, tiene sentido volver a pensar lo que se necesita." La iniciativa europea Reassurance se ha asignado un presupuesto de $ 3.4 mil millones del Pentágono para financiar el despliegue en Noruega.


La red de seis cuevas se considera un activo estratégico debido a su ubicación. Estas mismas cuevas fueron utilizadas anteriormente por los EE.UU. en 1981 durante la Guerra Fría como un depósito de armas y para el almacenamiento de armas para las operaciones militares en Irak. El cuerpo de marina del depósito preventivo del Programa-Noruega apoyará un ejercicio de respuesta en frío 16, prevista para finales de este mes, con el equipo de respuesta de crisis, como los tanques M1A1 de combate, vehículos de asalto anfibio, artillería y equipos de logística extraídos de las cuevas de Noruega. La asociación entre el ejército noruego y los marines de Estados Unidos permite a la OTAN reducir los requisitos de logística para apoyar un amplio espectro de operaciones militares

Las cuevas han sido totalmente equipada para soportar 15.000 marines y 100 funcionarios noruegos y estadounidenses responsables de controlar y operar el sitio de clasificados. A finales de este mes, más de 16.000 soldados y doce aliados de la OTAN y los socios estarán involucrados en la implementación controlada de equipo en el lugar, en un simulacro de llamada Guerra Fría Respuesta 16

https://www.warhistoryonline.com